lunes, 30 de noviembre de 2009

Sowing the Seeds of Love, Tears for Fears, 1989


Ciertamente, tal y como un buen amigo me comentó una vez, esta canción es la mejor simbiosis entre música de los sesenta y música de los ochenta que se ha hecho nunca. No sólo le doy la razón, sinó que añado más: por su estilo, espíritu, letra y ambiente psicodélico, hubiera encajado perfectamente en el Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band... si se hubiera compuesto 22 años después de su salida, allá por 1967.

Personalmente, llegué a trillar esta canción durante tres o cuatro años, los mismos en que intenté llevar el pelo algo más largo de lo normal (fracaso absoluto estético a partir de los diez centímetros de greñas, pronto desistí), patillas (éstas sí que las conservo), chalecos (aquí como todos entonces, pillines...) y camisas estampadas con motivos psicodélicos y cachemires... camisas que, por cierto, abandoné justo a tiempo de que Chiquito de la Calzada las hiciera suyas en 1994. Uf, siempre he considerado un maestro del humor al malagueño, pero compartir ropajes era demasiado...

En cualquier caso, más allá de pájaras estéticas propias de la edad, la canción que nos protagoniza la Píldora de hoy se convirtió en uno de los temas más radiados y recurrentes de finales del verano y del otoño de 1989. De hecho, pronto se convertiría en uno de los clásicos de la banda, a la altura de sus anteriores hits Shout (1984) o Everybody Wants To Rule The World (1985). Alcanzó el número 5 en Gran Bretaña, y el 1 en Estados Unidos en el Modern Rock chart (el 2 en el poderoso Billboard Hot 100).

Tears for Fears, como la mayoría sabréis, es un dúo británico cuyo líder es Roland Orzabal, personaje de padre francés y madre inglesa. Lo que posiblemente no sepáis tantos de vosotros es que su nombre completo es -agarraos los machos o lo que tengáis más a mano- Roland Jaime Orzabal de la Quintana. Con un par. Un nombre como ése hubiera sido hasta la envidia del Caudillo de España por la Gracia (qué gracia, por cierto) de Dios, y me quedo corto. La causa es que su padre, francés como digo, es de origen vasco-español. Aún hay más: durante las dos primeras semanas de su vida, nuestro prota se llamó Raúl Jaime, pero optaron por sustituir el Raúl por el más british-français Roland. No fuera a salir el niño cantando el Cara al sol...

Así que estamos ante una estrella pop con un nombre digno de figurar en las recepciones de la Duquesa de Alba. O, al menos, en la de los Ferrero Rocher, incluso ahora que ya no sale la Preysler.

Tears For Fears – Sowing The Seeds Of Love (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Pump It, Black Eyed Peas, 2006


Cada vez que escucho esta canción, es difícil resistirse al impulso de ponerse a menear caderas y bailar con los dedos frente a los ojos, a lo Travolta (ojo, segunda etapa, nada de Tonys Maneros varios con pata de elefante). Es lógico: se trata de un tema que utiliza como base la canción Misirlou, en la versión de estilo surf que Dick Dale interpretó con éxito en 1962. La misma que Travolta y Uma Thurman se marcan en un memorable baile en Pulp Fiction.

Digo "en la versión" porque la canción es bastante anterior a 1962. La primera grabación que se conoce es nada menos que de... 1927. Y su origen... bastante lejos de norteamérica. Procede nada menos que de Grecia, y de un estilo, el rebetika, que se originó entre los griegos refugiados de Turquía. Si Dick Dale llegó a versionarla, se debió en buena parte a que su familia procedía del Mediterráneo oriental, del Líbano, y no le era desconocida. Así que en la Píldora de hoy tenéis una extravagante conexión entre música greco-turca, surf, hip hop y John Travolta. Si me lo permitís, antes de seguir voy a por una aspirina...

Y seguimos. En cuanto al tema de los Black Eyed Peas, que técnicamente no es una versión, fue el cuarto single de su álbum Monkey Business, de 2005. Curiosamente, había entrado en listas en 2005, antes de su lanzamiento como single el día de San Valentín del año siguiente, debido al gran número de descargas digitales que experimentó a raíz de un anuncio de Best Buy. Tras su lanzamiento oficial, volvería a entrar en los charts, con mucho más éxito que la primera vez.

Según el líder del grupo, Will.I.Am, se decidió a componer la canción tras encontrarse en una tienda de discos de Brasil con el single de 1962 de Dick Dale. Sin embargo, en la modestísima opinión de quien escribe, parece una historia cuanto menos poco creíble. Primero, porque creo que no hay persona en Occidente que no haya visto, como mínimo, la archiconocida escena de Pulp Fiction que trato más arriba. Y segundo, porque incluso la portada del single, la que tenéis más arriba, es tremendamente parecida y basada en las portadas de aquellas revistas de ciencia ficción baratas -pulp- de los años cincuenta, al igual que el cartel de la peli. Así pues, ¿qué costaba decir que había visto esa joya de Tarantino? Los caminos de los egos artísticos son inexcrutables...

Black Eyed Peas – Pump It (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Spirit In The Sky, Norman Greenbaum, 1969

Seguramente, la Píldora de hoy no os suene demasiado a la mayoría: quizás y a lo sumo, se trate de una de esas canciones que te las encuentras de tarde en tarde, a menudo en pelis como Forrest Gump o Apolo 13. Sin embargo, se trata de un tema tremendamente popular en el mundo anglosajón, muy especialmente en Gran Bretaña, lo que no deja de ser paradójico al tratarse de un clásico del rock norteamericano.

La verdad es que me decidí a ponerlo hoy tanto por el peso del tema, como por llevar todo el día con su riff de guitarra en la cabeza. ¿Y por qué? Aunque la primera vez que lo escuché fue hace bastantes años, en una de esas recopilaciones de rock de los sesenta y setenta en plan "música de la guerra del Vietnam", ayer descubrí que se incluía en el repertorio de mi flamante "Rockband 2", el juego que está haciendo echar humo durante las últimas horas a mi Wii. Por mucho menos he hecho otras Píldoras, así que aquí está.

Como decía, se trata de una canción muy popular en numerosos países anglosajones. Lanzada en 1969, obtuvo ventas millonarias, llegando al número tres en Estados Unidos, y al uno en Australia, Canadá y Gran Bretaña, entre otros lugares. Sin embargo, en este último país consiguió copar las listas nada menos que en tres ocasiones: la primera, en 1970 en la versión de hoy; una segunda, en 1986, de la mano de los Doctor and The Medics y, por tercera vez, hace muy poco, en 2003, interpretada por Gareth Gates. En España el single también tuvo muy buenas ventas en 1970, pero tras aquel momento, no volvió a tener más repercusión.

En otra paradoja, el éxito del tema superó con mucho al de su intérprete. De hecho, la carrera musical de Greenbaum acabó pocos años después del mismo, tras no repetir ni lejanamente el impacto conseguido por Spirit In The Sky. Actualmente, vive retirado en una granja en California.

Para acabar, y como muestra de la fama de esta estupenda fusión de pop, rock y gospel, la canción está incluida en un registro muy peculiar, el que el canal norteamericano Clear Channel hizo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, en el que se incluían canciones "inapropiadas" por su letra. Que nadie se asuste: Spirit In The Sky sólo trata de la vida tras la muerte, algo muy místico y muy hippy. Como muestra del calibre de la chorrada de tal lista, también incluye Black Is Black, de Los Bravos. Parafraseando al gran Obélix, [algunos de] estos americanos están locos...

Norman Greenbaum – Spirit In The Sky (por Spotify)

No os asustéis por lo que dice de "remix" en la imagen del vídeo... en realidad es el único que he encontrado con el videoclip original y el tema completos, incluyendo unos primeros segundos de tomas de estudio... que os aproveche...





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Ésta es tu vida, Hombres G, 1990


Efectivamente, arriba pone "Hombres G". Para los más jóvenes, éste grupo resucitado en los últimos años, era, más o menos, una especie de Canto del Loco, pero en los años años ochenta. Para los demás, bueno, ya lo sabéis. Música para las chavalillas y mortificación y chanza para nosotros, mucho más rudos y dispuestos a evidenciar nuestra masculinidad escuchando la música más ruidosa a mano.

Y así transcurrieron los años de preadolescencia e inicios de la tal para muchos de nosotros en el barrio. Un buen día, recuerdo que pusieron en la radio un nuevo single de estos madrileños (era Chico, tienes que cuidarte), que sonaba bastante bien en lo musical, si bien la letra seguía siendo un parche bastante heavy. Por entonces, se había iniciado ya la avalancha beatle en mi discografía, y esta canción sonaba bastante sixties. Después, no volví a pensar más en ello, tenía docenas de temas de Lennon/McCartney por delante. Sin embargo, había creado un precedente, con lo jodidos que suelen ser.

Más o menos un año después, todo aquel tinglado beatle se fue ampliando a otros grupos de los sesenta y setenta, y entré en toda una explosión musical. Un día, en la misma radio escuché un tema que me dejó bastante flipado, por su potencia, su letra (con dieciséis castañas, las letras "no a la guerra" suenan muy místicas) y un estilo muy parecido al de una de las bandas que más oía durante aquelos días, The Kinks (los mismos que abrieron las Píldoras, por cierto).

Sorpresa mayúscula. El locutor va y suelta al final del tema "... de los Hombres G". "Cooooooñooo...!!!" fue mi expresión, pues por entonces ya gastaba la misma finura verbal que aun arrastro durante el presente. Tras escuchar "Ésta es tu vida" recuerdo que se me fueron, de repente, bastantes prejuicios musicales. Las grandes canciones podían salir también de los grupos que podías considerar hasta entonces más tontorrones, por decirlo suavemente.

Todavía hoy, el álbum que incluía esta canción, de igual nombre, está considerado el mejor disco de la larga carrera de los Hombres G. Y la canción, que muchos seguramente ya conocéis, sigue siendo todavía un tema que no ha perdido ni un ápice de fuerza. Aunque no tuvo el mismo éxito de otros LP's de la banda, consiguió vender nada menos que 150.000 copias, y fue uno de los últimos hits del grupo antes de su primera disolución. Y, en serio, merece la pena escucharlo. Por cierto, no esperéis un vídeo alegrón...

Hombres G – Esta Es Tu Vida (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 26 de noviembre de 2009

My Baby Just Cares For Me, Nina Simone, 1987


Sï, habéis leído bien en el título, 1987. Y tenéis razón al pensar que, como diría aquel, "suena mucho más viejuno". De hecho, mucho más todavía de lo que la mayoría imagináis. Porque aunque la grabación original -exactamente la misma que tenemos hoy- es nada menos que de 1958, procedente del álbum de debut de la "Sacerdotisa del Soul", en realidad la canción se remonta hasta ¡1928!, incluida en el musical Whoopee, protagonizado por el actor, compositor y cantante Eddie Cantor.

¿Qué ha pasado, pues, en nuestro particular viaje en el tiempo? Pues nada menos que el hecho de que estamos ante una canción que tuvo un cierto éxito a finales de la década de los veinte, pero que tuvo que esperar 59 años tras su creación para obtener un impacto definitivo. Y en una versión que Nina Simone había grabado casi tres décadas atrás. Surrealista.

Sin embargo, existe una explicación a todo este aparente galimatías, y es bien prosaica. En realidad, la culpa es de un anuncio de Channel nº 5, el célebre "vestido" que usaba Marilyn Monroe para irse a la cama. En 1987, este perfume utilizó la versión del tema de hoy, como digo, grabada por Nina Simone en el 58. Resultó que hizo fortuna, y la discográfica Charly Records decidió lanzarlo como single, para probar suerte. Sonó la flauta: a finales de octubre de aquel año se situó en el puesto 5 de las listas británicas, y llegó al éxito en muchos otros países, incluido España, en buena parte gracias a su célebre vídeo protagonizado por gatos de plastilina.

Por cierto, para acabar, me gustaría dejar constancia de que, con la de hoy, ya son 100 las Píldoras de Música editadas. Sólo puedo deciros gracias -otra vez- y prometeros otras cien. Un abrazo.

Nina Simone – My Baby Just Cares For Me (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Smoke On The Water, Deep Purple, 1973


"No se permite tocar Smoke On The Water". Éste era el mensaje que decía un papel junto a las guitarras eléctricas a la venta en una pequeña tienda musical del centro de Barcelona. El mensaje denota el hartazgo de un sufrido dependiente, hasta los mismísimos de que el primer fulano de turno con ínfulas -y sin dinero- que le llegaba al negocio se pusiera a rasgar en las cuerdas el que es posíblemente el riff más famoso de la historia del rock, con permiso de Satisfaction y You Really Got Me. Y me permite mostrar hasta qué punto este tema es parte del acervo musical del siglo XX.

Recientemente, en un viaje a Londres, nos dimos un paseo por el Soho, y aproveché para entrar en la célebre Denmark Street, la calle que debe concentrar más tiendas de instrumentos por metro cuadrado del mundo y, donde, entre otros, llegaron a grabar The Beatles y Jimi Hendrix. Incluso vivieron allí los Sex Pistols. Como fuese, entramos en algunas tiendas más a curiosear que a gastar (algo pillamos, no osbtante), y la sorpresa fue mayúscula cuando aquel cartel de la pequeña tienda barcelonesa se reproducía
literalmente en inglés: "Smoke On The Water is not allowed".

Creo que una de las primeras reivindicaciones sindicales del gremio de tenderos musicales es el derecho a no aguantar más el putísimo riff.

Putísimo sí, pero qué pedazo de riff... como el resto del tema. El cual, por cierto, tiene una historia bien curiosa que recoge la letra, por más que es bastante conocida. Durante una estancia del grupo en 1971 en la población suiza de Montreux, junto al lago Lemán, tocaba en el casino nada menos que Frank Zappa junto a sus Mothers Of Invention. De repente, durante el solo de sintetizador del tema King Kong, se desató un fuego en la sala, producto de un imbécil que lanzó una bengala al techo. En poco rato, el incendio había acabado con el recinto y, de paso, con todo el edificio. La humareda invadiendo el lago Leman fue tan espectacular que acabaría inspirando el título a la canción.

Por lo demás, la canción obtuvo un éxito inmediato. Incluida en el gran LP Machine Head de 1972, fue lanzada como single en mayo del año siguiente. En pocas semanas alcanzaba el Top 5 en numerosos países, entre ellos los siempre difíciles Estados Unidos. Si bien los Deep Purple ya eran entonces una banda muy conocida, este tema los acabó lanzando al estrellato mundial, y convirtió al grupo en un mito viviente hasta el día de hoy. Al final, habrá que darle las gracias al tonto de la bengala.





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 24 de noviembre de 2009

The Killing Moon, Echo and The Bunnymen, 1984


La de hoy es una de esas canciones que, aunque la llevo escuchando de forma más o menos continuada durante 25 años, aún no ha llegado a cansarme en ningún momento. Es curioso ver como, incluso cuando aún no tienes demasiada idea de música, siendo todavía un niño, los gustos comienzan a apuntar claramente en un sentido u otro y, de forma difusa, ya empiezan a determinar aquello que muy poco después machacarás y mucho después convertirás en tu armazón musical.

Pensadlo, ya veréis como muchas cosas que ahora os gustan, también os gustaban de alguna forma antes de que os saliera acné.

En el caso del tema de hoy, un servidor en 1984 (diez añitos) no podía tener todavía ni idea de qué era el rock alternativo o independiente. Entre otras cosas, porque por entonces éste era aún un movimiento incipiente y no demasiado extendido. Vamos, nada que ver con Madonnas y Máicols. Y, sin embargo, me recuerdo poniendo mucha más atención en canciones como la de hoy o en otras de The Cure o The Smiths, que en el Thriller, o en Like A Virgin.

Así que, tras el impacto beatle de los quince y dieciséis años, era inevitable que acabara con todo tipo de discos (perdón, cassettes) de grupos como The Stone Roses, The Charlatans o los Pixies. Muy poco después llegaría todo el desembarco britpop, empezando por Blur.

Así que os presento al que, posiblemente y sin saberlo, fue mi primer hit personal de "rock independiente", una grandísima pieza de los Echo & The Bunnymen, que llegó al puesto noveno de las listas británicas en 1984. Una curiosidad: según la propia banda, la canción se creó porque su líder, Ian McCulloch, se despertó un día pensando en una frase, "fate up against your will" ("el destino va contra tu futuro"), y compuso el tema alrededor de la misma. Unas musas rarillas...

Echo And The Bunnymen – The Killing Moon (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Why Can't I Be You?, The Cure, 1987



Este mediodía, en el telediario, han puesto uno de esos reportajes " de sociedad" que rellenan el espacio que queda entre política (tribunales), sucesos ("El Caso") y fúmbo (el circo, los payasos de la tele, no confundan con "deportes"). Normalmente suelen ser paridas bastante intrascendentes, que se repiten cíclicamente al menos desde que tengo memoria, y me consta que más allá también. La chorrada de hoy eran "tribus urbanas", por supuesto, de las de ahora, o de las que los redactores del telediario creen que son las de ahora.

La verdad es que tras verlo, no me quedó claro si era yo el que se hacía viejo o bien si lo que allí salía era de juzgado de guardia. Posiblemente, las dos cosas. Así, habían incalificables vestidos como dibujos animados japoneses (paga unos estudios a tu hijo para esto), mientras que otros (otras) iban disfrazadas de pin ups a lo Bettie Page cargadas de tatuajes hasta donde la cámara dejaba ver (tsk!). También habían unos fulanos bien curiosos todos de negro, con actitudes de estética abiertamente suicida, pintados como puertas decoradas de discos de Marilyn Manson y con pose de "me quiero de morí". Son los llamados EMO.

Estos últimos me hicieron especial gracia, teniendo en cuenta que son chavales adolescentes, cuyo fin en la vida debería ser -aunque fuera tan sólo por genética- otro bien distinto. Me parecieron una evolución llevada al extremo de aquellos otros tipos que hace veinte años aparecían de vez en cuando en los pubs "generalistas" -tenían los suyos propios- llamando la atención del resto del personal. Eran los que hoy, y entonces, se llamaban góticos, pero que todos conocíamos como siniestros.

Con su actitud algo pesimista, todos de negro y más o menos maquillados, la verdad es que aquellos siniestros tenían su encanto. Comparado con estos EMO de ahora, eran tipos normales, vamos, casi hippies encantados de conocerse. Además, hay que reconocerlo, más allá de toda aquella estética, solían escuchar música bastante buena. Y tenían como estandarte al respecto, por supuesto, a los gigantescos The Cure.

Éstos fueron durante los ochenta e inicios de los noventa una de las grandes bandas pop-rock del momento, con una popularidad que iba mucho más allá de los ambientes góticos. Así, ¿quién no ha escuchado alguna vez la genial Lullaby, o la hipnótica Close To Me? ¿O la desenfrenada Píldora de hoy, su mayor éxito de 1987? Recordando este temazo, Why Can't I Be You?, y su extravagante vídeo, os dejo con este pequeño homenaje a todas y a todos aquellos siniestros tan carismáticos.

The Cure – Why Can't I Be You? (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Flaca, Andrés Calamaro, 1997


Bueno, tras tanto inglés, ya era hora de volver a poner algo sin necesidad de traductor simultáneo... o casi, pues porteño de Buenos Aires es nuestro protagonista de hoy y, no sé vosotros, pero conozco a varios oriundos de esta ciudad -que no quisiera dejar de visitar algún día-, y cuando empiezan a expresarse a toda velocidad no hay quien lo resista. Y lo dice quién hace sufrir de esta misma manera a todos sus interlocutores.

Si nos preguntaran sobre músicos argentinos a la mayoría, apenas podríamos decir, con suerte, cinco o seis de buenas a primeras, incluyendo al enorme (y nacido francés) Carlos Gardel: Fito Páez, Sergio Makaroff, Ariel Rot, Alejo Stivel, el propio Andrés Calamaro... además, entre éstos hay truco: Stivel y Rot formaron parte de los míticos Tequila, mientras que éste último y Calamaro militaron en Los Rodríguez. Y ambas formaciones estaban afincadas en el solar patrio, como diría el cursi...

Sin embargo, este desconocimiento no hace honor al riquísimo panorama rock argentino, tan antiguo al menos como el español. Así, aunque no os suenen de nada, preguntadle a cualquier pibe de allá quién es Charly García, o los Soda Stereo. Y sólo refiero aquí a los clásicos... En cualquier caso, a diferencia, por ejemplo, de Ariel Rot o de Alejo Stivel, que vinieron a hacer carrera muy pronto a España, Calamaro sí que se curtió entre toda la efervescencia del panorama musical argentino de los ochenta. Para cuando llegó a Los Rodríguez, su carrera ya tenía más de una década.

El tema de hoy fue el gran hit del primer disco en solitario tras la disolución de Los Rodríguez, Alta Suciedad, lanzado en 1997. El tirón del tema convirtió al disco en uno de los más vendidos en España durante aquel año, pero aún tiene otro logro adicional: es, aún hoy, el segundo disco más vendido del rock argentino, tan sólo superado por El amor después del amor de Fito Páez. Obviamente, con todos sus vicios, cual Maradona musical, Calamaro ha llegado a ser un auténtico profeta en su tierra. No es para menos.

Andrés Calamaro – Flaca (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Born To Run, Bruce Springsteen, 1975


Ante todo, para escribir la Píldora de hoy, me he tenido que parar a mesurar cada una de las palabras empleadas, por si acaso. El porqué es sencillo. Si hay un artista rock idolatrado hasta el infinito por sus fans, ése es Springsteen. Ni los seguidores de Elvis, ni los de Máicol, ni los de Madonna llegan hasta el punto de pasión que registran los fans de Bruce. Si acaso, tan sólo se les acercan en este extremo las niñas que pierden las formas (por decir algo amable) cuando aparecen los tres tipos esos del canal Disney, los gilipollas con el anillo de la virginidad, o no sé qué hostias. Sí, hombre, los Jódar Brodes esos, o como se llamen.

En todo caso, la diferencia es abismal, y aunque nunca he entendido la inmensa militancia de los seguidores del Boss, sí que me merecen, al menos, un cierto respeto: los temas de Springsteen gustarán más o menos, pero son de indudable garra y calidad, y entre ellos hay verdaderos himnos rock. Ya quisieran los Judas Protes esos parecerse al tacón de una bota de nuestro protagonista de hoy.

Para los que andamos por los 35, nuestro primer contacto con la música de Springsteen fue, con toda probabilidad, otro Born, efectivamente, el mítico Born In The USA. Con diez u once años, servidor no estaba aún en edad de seguimientos rockeros diversos, pero sí que recuerdo perfectamente que era una canción que me gustaba escuchar a menudo, e incluso la llegué a grabar en una de mis primeras cintas en un viejo radiocassette de una pletina que teníamos en casa (recordad, se hacía apretando el "play" y el "rec" a la vez).

Así que, paradójicamente, tuvimos que esperar algunos años más para descubrir este tema de 1975. Tema que, por cierto, se convirtió, junto a su álbum homónimo, en el primer gran éxito del Boss, especialmente en Estados Unidos. Con los años, ha ido ganando pátina y, actualmente, la revista Rolling Stone coloca a la canción en el puesto 21 de su lista de 500 mejores canciones de todos los tiempos. Y otra curiosidad: el LP al que pertenece está catalogado en la Biblioteca del Congreso norteamericano (esa que sale siempre en las pelis) en su registro de grabaciones históricas.

Igualito que la música de los Judías Brotes esos.

Bruce Springsteen – Born To Run (por Spotify)

Nunca se hizo un vídeo para esta canción, ya que en 1975 no era costumbre todavía. Lo más cercano que se hizo fue este montaje de una década después a partir de imágenes de la gira Born In The USA. Incluye un agradecimiento firmado para los fans. Para que se luego se quejen...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 20 de noviembre de 2009

It's The End Of The World As We Know It (And I Feel Fine), R.E.M., 1987


Creo haber tratado en alguna ocasión que, entre otras actividades, participo en el Cine Club de Calafell, el Koniec. Junto con los otros compañeros y socios, cada dos domingos, normalmente, pasamos películas enmarcadas en algún ciclo. Esta temporada, por ejemplo, toca un ciclo de cine negro -actualmente en proyección- y otro de cine histórico, que espero con especial impaciencia.

Esto me presupone como amante del séptimo arte, cinéfilo, y no tendría sentido que fuera de otra manera, pues de lo contrario no participaría en tal actividad. Sin embargo, a diferencia del cinéfilo friki, el estrecho de miras o el allatolah de la gran pantalla, disfruto también como gorrino en charca pegándome dos horas ante un blockbuster de esos que llenan la sala de explosiones, naves y cañonazos, y mientras más bestias, mejor. Con sonido del que aturde, por supuesto.

Eso es lo que he hecho esta tarde, precisamente, aprovechando que debía estar en Barcelona: me he pasado por la sala Urgell a ver la quintaesencia de la destrucción por la destrucción. Por supuesto, me refiero al reciente film de Roland Emmerich, 2012. No se salva ni el apuntador, pero lo que mola no es tanto eso, sinó la sucesión de toda clase de efectistas catástrofes.

Desde el punto de vista cinéfilo, bueno, no es Casablanca ni El Padrino, pero uno ya sabe a lo que va con estas pelis. Sería como pretender arte y ensayo en una porno, de locos. En todo caso, iba a la sala con una pequeña apuesta interior: ¿aparecería en algún momento del film la canción que os propongo como Píldora de hoy? Otra cosa no, pero Emmerich es bastante previsible, y sería de esperar que en algún plano sonara este tema -titulado Es el fin del mundo tal y como lo conocemos (y me siento bien), para los que flojeáis en inglis-. De hecho, el mismo director ya lo utilizó de fondo en una escena de Independence Day.

Pero no, esta vez se cortó de meter tamaña obviedad, o se le pasó por alto. Así que como en el fondo esperaba que la pusiera, me quedé con las ganas de escucharlo. Y como uno, en la medida de lo posible, no debería nunca quedarse con las ganas de nada, pues aquí lo tenéis. Por cierto, a pesar de que es una de las canciones más célebres de R.E.M., nunca fue un gran hit en ventas. Ni, ya digo, ilustró la más espectacular película rodada sobre el fin del mundo. Qué cosas...

R.E.M. – It's The End Of The World As We Know It (And I Feel Fine)
(por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Narcotic, Liquido, 1998


En el mundo del pop sólo hay unos pocos que consiguen mantenerse mucho tiempo en la cresta de la ola, a golpe de hit y de caja registradora. Son los grandes ídolos. Otros, llegan a tener carreras largas pero sin llegar nunca al éxito rotundo, a lo sumo puntuales accesos a los medios. Son los mitos de culto. Finalmente, otros llegan a tener un enorme bombazo, para desaparecer y nunca más volverse a saber de ellos. Son la mayoría.

Entre estos últimos se encuentran los protagonistas de la Píldora de hoy, una de las canciones más escuchadas de 1999, y que no podía faltar en el repertorio de un DJ que quisiera levantar el ambiente del pub de turno, pues era más habitual escucharla en estos locales que en discotecas: en ese momento, el personal más o menos átono, comenzaba a mover la cabeza al ritmo de su célebre riff de sintetizador, para lanzarse a pegar saltos cuando arrancaban las potentes guitarras.

El nivel de saltos era tal, que ni el
air guitar era posible, y eso que era un tema de los que se prestaban bien a ello... tres canciones como ésta y ¿quién quería ir al gimnasio?

Por lo demás, para el grupo que firmó este estupendo Narcotic, los alemanes Liquido, todo aquel ajetreo fue sueño de una noche de verano. Tras las ventas millonarias, su carrera siguió (creo que hasta hoy), pero nunca más volvieron a tener ningún impacto importante fuera de su Alemania natal, ni llegaron al nivel de grupo de culto generalizado. Al menos, -eso sí lo tuvieron- aguantaron unidos y en activo después de terminar sus quince minutos de fama. La mayoría no llega a tener ni siquiera esa media hostia...

Ah, una nota final. Últimamente, nos van en las Píldoras los hits con problemas en las listas de éxitos. Éste no fue la excepción: si bien la maqueta se lanzó en 1996, hasta que la poderosa
Virgin Records no se puso por medio ya en 1998, no sería conocida (ni comprada) prácticamente por nadie. Así que aquí va otro hit de esos de mecha lenta.

Liquido – Narcotic (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sunday Morning, The Velvet Underground, 1966

La previsión es una virtud loable y muy útil a la hora de ganar tiempo. Sin embargo, en lo que respecta a la Píldora de hoy, tal virtud se me ha ido a lo que técnicamente se conoce como hacer puñetas.

Me explico. Esta tarde que tenido que impartir en Girona -es decir, bastante lejos de casa- una ponencia relativa a vivienda, mi campo de trabajo. Es menester decir que no se trata de un tema especialmente apto para escribir un best-seller o un monólogo del Club de la Comedia: vamos, que sin cuidado puedes estar soltando un rollo bastante espeso y árido.

Teniendo en cuenta lo anterior, y que llegaría tarde a casa, ayer me adelanté montando la estructura de la Píldora de hoy (vídeo, Spotify, foto...) y dejando para la jornada presente el texto, el cual, no obstante, ya tenía bastante pensado. La idea era contar con el hecho más que plausible de que algún asistente se quedara, digamos, endormiscado, ante la hora vespertina de la ponencia y lo duro de la temática. Así, podría dedicarle la canción de la Velvet Underground protagonista del post, un tema que inspira como pocos otros ese estado somnoliento tan rico propio de cuando uno se está quedando clapado.

Y aquí se jodió el invento. El personal presente resultó mucho más formidable de lo que servidor contaba, y se pasó la hora de ponencia con los ojos como platos, es más, tomando apuntes de forma ávida y, en algún caso, hasta compulsiva. Y yo, erre que erre dando datos y números, y atento a si alguno de los asistentes iba flaqueando en su ánimo, dejándose vencer por el tal Morfeo.

Más bien no: como si de receptores de una verdad divina trascendida se tratara, los incansables asistentes hasta se marcaron un turno de preguntas que hubo que atajar por falta de tiempo. Así que aquí me tenéis, rehaciendo mi idea original, arruinada contra todo pronóstico. En todo caso, para no perderlo todo, a lo hecho pecho: os dejo con este estupendo (y relajante) Sunday Morning de la mano de The Velvet Underground. Felices sueños...

The Velvet Underground – Sunday Morning (por Spotify)

Por cierto, por algún extraño motivo artístico, el vídeo repite dos veces el tema: cosas de Warhol, supongo.





Hasta la próxima

martes, 17 de noviembre de 2009

Sultans Of Swing, Dire Straits, 1978


Hace muy poco, hablábamos de un tema, My Way, al cual considerábamos como de "mecha lenta" en su carrera hacia el imaginario colectivo. Pues bien, al lado de la Píldora de hoy, el hit de Sinatra puede considerarse una entrada directa en el número uno de los 40 Principales. Aunque hoy nos pueda parecer increíble, la historia de esta archiconocida canción de los Dire Straits, una de sus más emblemáticas, es la historia de una tortuga que acabó siendo una de las liebres más rentables de su carrera.

Por partes. En mayo de 1978, el grupo, con el sello Phonogram/Vertigo -que tenía licencia para todo el mundo menos para los Estados Unidos- lanza el single, el primero de su carrera, en Gran Bretaña. Pufo total. Tras arañar fugazmente el Top 40, desaparece de listas en seguida. Al mes siguiente, el álbum sufre un destino casi similar. Tras rascar un puesto 37, se esfuma del chart anglosajón.

En julio, el LP se lanza en Bélgica y Holanda, y poco a poco, sus ventas van prosperando en el continente. Animada, la discográfica lanza en Europa Sultans Of Swing como single durante el mes de octubre. Al mismo tiempo, el disco se edita en Estados Unidos, y la banda llena directos en su Reino Unido natal.

En diciembre, por fin, llega el primer número uno: el álbum consigue el máximo puesto en Australia, y se convierte en todo un éxito en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Bélgica y Francia. Sultans Of Swing, como single, comienza a ir a rebufo, y alcanza puestos privilegiados en estos países. En abril, el LP llega al puesto 2 en Estados Unidos. En ese momento, Phonogram relanza el single en Gran Bretaña: ahora sí que alcanzará ventas cuantiosas, y llegará al puesto 8. Finalmente, a finales de aquel mes, el long-play conseguirá el Top 5 en aquellas tierras. Habían pasado once meses desde el lanzamiento original del single, y diez desde el del LP. Sobran las palabras.

Y es que, a menudo, las carreras de fondo son la mejor garantía de éxito. Por cierto, ¡hoy hemos alcanzado las 5.000 entradas en el blog! Ante esto, no puedo hacer más que devolveros 5.000 abrazos, y prometer más Píldoras. Porque sois vosotros los auténticos sultanes del swing. Muchísimas gracias, y seguimos en la brecha.

Dire Straits – Sultans Of Swing (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Big In Japan, Alphaville, 1984


Como podréis ver, en las Píldoras nos gustan los contrastes, los fuera de juego. Si ayer nos encontrábamos con un tema que, a pesar de su emotividad, era para tíos con pelo en pecho, de los que están hasta las tantas en una mesa de póker en el Sands Hotel, con un eterno cigarrillo, rodeado de colegas, una compañía inmejorable y un vaso de bourbon que misteriosamente nunca llega a acabarse, el de hoy está en las antípodas.

Así que, para poneos en ambiente, sacad del armario aquellas hombreras con americana, cargad de gomina el flequillo (los que lo tengáis) y marcad la mirada más lánguida que os salga, de esas en plan "soy el tipo más sensible del mundo, y nadie me comprende". Quién sabe, a lo mejor ligáis, je, je, je...

Porque nos volvemos a lo más pasado de vueltas de los ochenta. No, no me refiero a los Modern Talking -incluso en este blog tenemos unos límites-, sinó a uno de los grupos más emblemáticos del tecno-pop más decadente y glamouroso de la década, Alphaville.

A pesar de que se trata de una formación aún en activo, el momento de estos alemanes fue a mediados de los ochenta y, especialmente, el año 1984, cuando clavaron consecutivamente tres bombazos en listas, Sounds Like A Melody, Forever Young y este Big In Japan, el primero de todos ellos y Píldora de hoy.

El tema fue escrito en 1979 por el cantante Marian Gold, de auténtico nombre Hartwig Schierbaum (uf, no es de extrañar que se lo cambiara), tras escuchar a un grupo llamado, precisamente, Big In Japan. Rápidamente, la canción consiguió un enorme impacto en ventas: fue número uno en buena parte de Europa, así como en la lista dance del Billboard norteamericano y en lugares tan lejanos como, por ejemplo, Venezuela. Sin más os dejo recordar este gran tema, a pesar de sus excesos estéticos...







Hasta la próxima.

domingo, 15 de noviembre de 2009

My Way, Frank Sinatra, 1969


Tras 88 Píldoras de pop y rock, supongo que me permitiréis salir por una vez del registro habitual para poner uno de esos temas que, aunque lo hayas escuchado mil veces, te sigue poniendo la carne de gallina. Al menos, es lo que sucede al que esto escribe, y creo acertar si digo que no soy el único. Se trata de uno de las canciones más emblemáticas de toda la carrera de Frank Sinatra. Se trata de My Way.

Es menester decir que, a pesar de interpretar un tipo de música bastante alejado de los estándares rock, la vida de Sinatra es -nunca mejor dicho- de cine. Pocas estrellas rock pueden decir que tenían una auténtica banda de crápulas juerguistas en su vida real, el célebre Rat Pack que fundó Humphrey Bogart y que tuvo un digno sucesor en Sinatra. Sus miembros: además del jefe, estaban Sammy Davis Jr., Dean Martin, Peter Lawford (cuñado del presidente Kennedy) y Joey Bishop. Y además, era colega de algunos de los mafiosos más célebres del momento.

Por cierto, que si queréis ver divertirse y en acción al Rat Pack estelar, os recomiendo echar un vistazo a la peli Ocean's Eleven, en su versión original de 1960. Están todos, están atracando casinos, y están en Las Vegas. Como diría el castizo, casi ná.

En cuanto al tema de hoy, su génesis se debe a un grande del pop norteamericano, Paul Anka, el mismo que a finales de los cincuenta había sido todo un ídolo de quinceañeras. Éste compró los derechos de una canción francesa -Comme d'habitude- le cambió la letra y rehizo la música, hasta transformarla en el tema de hoy. Y se lo ofreció a Sinatra, que por entonces pasaba por un momento no demasiado boyante de su carrera, asfixiada sucesivamente por el rock and roll, The Beatles y la eclosión musical de los sesenta. De hecho, por aquella época, el cantante pensaba en retirarse definitivamente. Finalmente, aceptó el tema, intentando relanzar su carrera con un sonido melódico pero algo más moderno.


El tema resultó todo un éxito comercial, pero no tanto de esos que alcanzan el Top 10 en dos semanas, sino de aquellos que trabajan con mecha lenta. Aunque alcanzó el puesto nº 27 en Estados Unidos y el 5 en Gran Bretaña, su mérito estuvo en su enorme permanencia en listas: en éste último país, por ejemplo, estuvo 75 semanas en el Top 40, hasta septiembre de 1971, y otras 49 semanas en el Top 75. Además, enseguida recibió todo tipo de versiones. Entre quienes la reinterpretaron estuvieron gente como Elvis Presley, Nina Simone (versión espectacular, por cierto) o Sid Vicious (no os la perdáis...). Pero, para siempre, esta canción irá ligada, como a nadie, a la Voz.

Frank Sinatra – My Way (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Mrs. Robinson, Simon and Garfunkel, 1968

Hace unos días, una persona muy próxima a mí -de la que me vais a permitir que no de ninguna pista, que muchos os conocéis más o menos entre vosotros- me explicaba que el hijo poco más que adolescente de un amigo suyo había conocido a una chica. Hasta aquí bien, sino fuera porque la chica más que le doblaba en edad. Y hasta aquí, más o menos, bien, sinó fuera porque estaba casada... y hasta aquí también bien, sinó fuera porque el sufrido padre del muchacho tuvo que acabar metiendo en casa a su atípica nuera, que se había fugado con el púber dejando a su cabreadísimo marido.

Por supuesto, de lo anterior se deduce que el que más perdió fue el papá del niño figura. Tras las inevitables risas, caí en una película que había visto hacía bastante, uno de esos clásicos que siempre son recurrentes cuando sucede o te explican una historia peculiar. En este caso, se trataba de un film de 1967 protagonizado por un jovencísimo Dustin Hoffman, que interpreta el papel de un graduado seducido por una Anne Bancroft en su segunda juventud.

Como sabréis los que habéis visto la película, el tema estrella es el que ilustra la Píldora de hoy, Mrs. Robinson, en una versión, por cierto, diferente a la que muy poco después lanzaron como single el dúo folk formado por Paul Simon y Art Garfunkel. Éstos ya eran muy conocidos por haber llevado al éxito la estupenda The Sound Of Silence, pero con este Mrs. Robinson consiguieron el éxito a escala mundial.

Por cierto, originalmente el tema fue escrito por Simon en honor a Eleanor Roosevelt, la mujer del célebre presidente Franklin Delano Roosevelt, y sin ningún doble sentido. Sin embargo, el director de la película, Mike Nichols, se encaprichó con la canción, haciéndole cambiar en el título y la letra "Mrs. Roosevelt" por "Mrs. Robinson". Aunque el resto de la letra no se tocó, muy pocos consiguieron entenderla en su sentido original, la de un homenaje a una mujer de armas tomar, esposa de uno de los mejores presidentes de los Estados Unidos.

Para acabar, una postdata: me acaban de decir que, al final, el muchacho protagonista de las primeras líneas ha acabado viviendo en un piso sólo junto a su pareja. Por fin el padre de la criatura podrá descansar (algo) más tranquilo...

Simon & Garfunkel – Mrs. Robinson (por Spotify)







Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Reach Out, I'll Be There, The Four Tops, 1966


Ciertamente, la Píldora de ayer, protagonizada por Michael Jackson, me llevó a la de hoy, en la que sus artífices son cuatro cantantes y artistas soul que algunos tal vez conozcáis (especialmente si tenéis una edad) y la mayoría no. ¿Qué tienen en común? Como bien habréis deducido los que sí que conocéis a The Four Tops, el principal vínculo es que tanto éstos como Jackson pertenecieron durante años a la misma discográfica, la célebre y todopoderosa Tamla Motown.

Por cierto, si habéis llegado a la conclusión de que lo que tenían en común era el color de la piel, ¿en qué estábais pensando?

Volviendo a lo musical, desde casi su misma creación en 1959, la Motown, montada por el productor Berry Gordy Jr., se convirtió en una auténtica fábrica de éxitos... y de dinero. Su secreto: lanzar a músicos y cantantes de color mediante temas compuestos por autores profesionales en nómina cuyo único trabajo era crear canciones pensadas para ser hits.

Para que os hagáis una idea del impacto de la Motown, entre sus artistas estuvieron en algún momento gente como Michael Jackson (junto a sus hermanos, The Jackson 5), Diana Ross y The Supremes, Thelma Houston, Lionel Ritchie, The Temptations, Marvin Gaye, Stevie Wonder... Sin embargo, es común considerar la década de los sesenta como el momento de oro de la discográfica, hasta el punto de crear un "sonido Motown".

La Píldora de hoy es uno de los hits más exitosos de aquel período. A mediados de los sesenta, The Four Tops era uno de los grupos más vendedores junto a The Supremes y The Temptations. Con este tema, compuesto por el trío creativo principal de la productora -Holland, Dozier y Holland- llegaron al número uno en todo el mundo en octubre de 1966, engrosando las arcas de la Motown como pocas otras canciones habían hecho hasta aquel momento. En seguida se convertirá en clásico ultraversionado, a menudo por otros artistas de la misma escudería soul. Si el grupo no os suena, la canción estoy seguro de que sí.

Por cierto, que hasta hoy no había visto el vídeo. Lo mejor que se puede decir es que los cuatro tipos que salen son los antecesores directos del mítico Carlton Banks, el primo pijo de Will Smith en el Príncipe de Bel-Air. De hecho, para 1966 este bailecito ya comenzaba a estar anticuado, en favor de coreografías cada vez más funkys. Por suerte, el tema no se resintió en sus ventas a pesar de todo...

The Four Tops - Reach Out, I'll Be There (por Spotify)





Hasta la próxima.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Earth Song, Michael Jackson, 1995

Ante todo, es menester decir que Michael Jackson no fue nunca el mayor santo de mi devoción. Personaje excéntrico y extravagante (otra cosa es el porqué, que le pregunten a su padre), soy de los que creen que tuvo su momento de gloria y que luego no lo supo administrar demasiado bien, en lo material y en lo psicológico.

Sin embargo, por suerte para todo el mundo, el talento no está reñido con el gusto o las preferencias del que esto suscribe e, indudablemente, Jackson lo tenía. De nuevo, en lo musical nunca fui un gran fan de su estilo, pero reconozco que tenía un puñado de canciones que eran y son, sencillamente, memorables.

Y entre éstas últimas, la Píldora de hoy es mi preferida, mucho más que Thriller, que Bad o, incluso, que Black Or White, otro de mis hits personales. Lanzado como single en Europa, se convirtió en el tema más exitoso de Jackson en Gran Bretaña de todos cuantos hizo: en las islas llegó a ser número uno seis semanas consecutivas a finales de 1995, sustituyendo en el puesto nada menos que a Free As A Bird, el primer single de The Beatles en 25 de años.

Se trata de un tema de concienciación ecológica y humanitaria a escala planetaria, a lo grande, como todo lo que hizo Michael Jackson a lo largo de la mayor parte de su carrera en solitario. Y el vídeo... es sencillamente espectacular y emocionante, especialmente el final. Sin llegar al efectismo del que rodó poco antes junto a su hermana Janet Jackson para el tema Scream -el más caro jamás hecho hasta el día de hoy- tiene algunos pasajes realmente impactantes. E incluye -genio y figura- el contacto para donar fondos a la Fundación "Heal The World", del propio cantante y destinada a la ayuda a los más necesitados.

A mi juicio, este Earth Song fue el canto del cisne del mejor Michael Jackson. Tema sensible, épico y potente a la vez, muestra lo mejor del denominado "Rey del Pop". Rey o no, guste o no guste, estamos ante un genio en su oficio, y no podía estar mucho más sin tener su propia Píldora. Al menos, eso creo.

Michael Jackson - Earth Song (por Spotify)



Hasta la próxima.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Maneras de vivir, Leño, 1981


Hace un rato he visto en el telediario uno más -el enésimo- de esos cansinos reportajes sobre alcohol, drogas y juventud. Hombre, está perfecto que se sensibilice a los propios adolescentes en cortarse de consumir drogas y alcohol -faltaría más- pero el tratamiento que reciben estas noticias es acojonante. Vienen a ser una especie de crónica sobre pandilleros y delincuencia juvenil con un guión de peli asustaviejas. Lo que digo.

En la noticia salía, entre otras perlas, un chaval apoquinándose un garrafón de supuesto calimocho, junto a otros energúmenos hormonados trincándose porros como quién se ventila un Nobel tras el cafelito. La verdad es que sí que hay hoy una mayor desinhibición en el consumo de todo tipo de mejunjes en público, pero, no nos engañemos, no hay nada nuevo bajo el sol.

Hace veinte años ya aparecían estas noticias en las que chavales como yo entonces salían clavándose garrafas de calimocho y litronas a discreción, como si no tuviéramos otra cosa que hacer. Y, bueno, lo de las garrafas y las litronas era cierto, no voy a decir que no, pero vaya, al cabo del día y de la semana tenías más actividades vitales. De hecho, ninguno de mis amigos de entonces hemos acabado con cirrosis a los 35, como aquellos reportajes podrían hacer suponer a nuestros horrorizados padres y abuelos.

Lo que sí que les pegaba, y muy bien, a aquellos botellones de principios de los noventa, era la música que se entonaba: desde los jashondos Inhumanos (mítico Duba Duba Western Mix) hasta el profeta de la Xibeca en el parque con los colegas, Rosendo. Su magnífica Maneras de vivir era todo un canto al "nadie me comprende, pero yo sé que soy guay a mi manera". Y con una litronilla a mano, era ya la bomba. Lanzada con su grupo Leño allá por 1981, pronto se convirtió en un clásico del rock urbano y de barrio.

Porque en el fondo, ¿qué hay tras el botellón? Una cultura que nos ha imbuido de lo apropiado de beber alcohol en sociedad, y unas discotecas que te cobran ahora nueve euros por un cubata, setecientas pelas entonces. Y como con dieciséis años, un chaval de barrio no es un potentado, pues ya tienes montado el garito alcohólico a granel en cualquier parque o descampado. Así que, hasta que se le ponga remedio en serio al problema cultural (o bien al discotequero), no queda más que contemplar el grito de guerra nunca entonado pero sí profesado por millones de adolescentes de los últimos treinta años: ¡que viva la litrona!

Leño – Maneras De Vivir (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

martes, 10 de noviembre de 2009

November Rain, Guns N' Roses, 1992


Los heavys (ya sabéis, jevis según el diccionario planense) más acérrimos suelen dar siempre una opinión bastante ortodoxa -integrista- respecto a las baladas: las mejores son obra de grupos hard. Según esta corriente de pensamiento, como el heavy -jevi- es el rock más auténtico, sus baladas son las más auténticas.

Con el debido respeto y sin ánimo de ofender a los apasionados del metal, esta conexión "jevis duros-baladistas de alma" es una gilipollez bastante monumental. Por lo visto, canciones como Without You, de Harry Nilsson, o Hey Jude, de The Beatles, deben de ser temillas lentos por falta de ganas del batería. Tal postura se comprende sólo en base a dos realidades: la primera, y que sostiene la línea búnker de estos protectores de la esencia del rock, es la apuntada más arriba, una especie de sensibilidad espiritual que, por lo visto, aporta el gusto por las guitarras más estridentes.

La segunda realidad que sostiene la anterior conexión tiene, a mi juicio, bastante más sentido común: los grupos de heavy metal atesoran algunas de las mejores baladas de la historia del rock, ciertamente. A menudo les imprimen un toque épico que las hacen especialmente emotivas -es el caso de la Píldora de hoy- pero tienen el riesgo de que, si no se controlan, pueden convertirse en sacarina tatuada con calaveras.

La canción de hoy, a pesar de algunos excesos de este tipo en el video clip -por cierto, uno de los más caros de la historia del rock- es una obra maestra del compás lento, especialmente en su poderosa coda final, de las mejores que nunca he escuchado y que incluye un espectacular solo del guitarrista Slash. A principios de los noventa se convirtió en muchos pubs en una auténtica rompepistas lenta tanto en su versión más corta como en la principal, que es la que hoy tenemos, y que dura casi nueve minutos.

Ah, un chisme: la boda del vídeo, entre Axel Rose y la modelo Stephanie Seymour, tenía cierta parte de verdad. Ambos eran entonces pareja. Y, por cierto, que alguien me diga de qué muere ella, porque he visto el vídeo veinte veces, y no hay manera...

Guns N' Roses – November Rain (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Walls Come Tumbling Down, The Style Council, 1985

A pesar del frío que hacía durante aquella noche de noviembre frente al puesto de la Bornholmer Strasse, los únicos escalofríos que recorrían por las espaldas del millar de personas concentradas allí eran provocados por la inquietud y la emoción. Poco antes, las emisoras del Oeste habían anuciado que la RDA abría sus fronteras. Y el propio noticiario gubernamental parecía confirmarlo, a su manera desapasionada y burocrática.

Aquella tarde, en un espectáculo de torpeza y anquilosamiento, el apparatchik Günther Schabowski anunciaba el fin de las restricciones a la circulación con Occidente. En teoría, tenía efecto al día siguiente - la nota de prensa estaba datada a 10 de noviembre- pero en realidad, la orden no tenía fecha determinada. Así que el hombre, ante la pregunta de un periodista, acabó afirmando desconcertado que la decisión entraba en vigor a partir de ese mismo momento, "a su parecer".

En un primer momento, los concentrados en la Bornholmer Strasse recibieron de los aún más desconcertados Vopos -la Policía Popular, Volkspolizei- unas autorizaciones sin derecho a retorno para canalizar el paso de la gente poco a poco. Sin embargo, a medida que avanzaba la noche, la creciente multitud se agolpaba cada vez más exaltada ante el puesto fronterizo. Los guardias empezaron a temer por sus vidas.

Y entonces, sucedió lo inesperado. El oficial al mando del puesto de la Bornholmer Strasse, el teniente coronel Harald Jager, sin órdenes, decidió abrir por su cuenta el paso a todo el que lo quisiera sin ninguna clase de restricciones. La riada humana hacia el Oeste fue, a partir de ese momento, incontenible.

Fue el principio del fin de un sistema, de un mundo.

Para la medianoche del 9 de noviembre de 1989 todos los checkpoints habían dejado las barreras abiertas y miles de berlineses de los dos lados del Muro se abrazaban y bebían juntos tras casi treinta años de separación. Aquella fría noche nadie tuvo frío ni pensó en la oscuridad. Salvo, tal vez, aquellos apparatchiks viejos, torpes y anquilosados.

The Style Council - Walls Come Tumbling Down (por Spotify)

PS: Cuatro años antes de lo contado arriba, el grupo de Paul Weller, The Style Council, alcanzaba el sexto puesto de las listas británicas con este Walls Come Tumbling Down -literalmente, "los muros se están viniendo abajo"- que vaticinaba como nadie los sentimientos que tendrían en el futuro aquellos berlineses. Por cierto, el vídeo se grabó en el Este, en la Polonia de los últimos años del Telón de Acero.



Hasta la próxima.