jueves, 31 de diciembre de 2009

Serenade'07, Dover, 2007


Cosas típicas de las Nocheviejas de las últimas décadas:
  • Las doce uvas
  • Los tres langostinos
  • Las campanadas
  • Ramon García con capa
  • Anne Igartiburu pelada de frío
  • Martes y Trece
  • La Encarna de noche
  • Raphael cantanto el tamborilero en playback
  • El primer anuncio del año
  • El discurso del Rey
  • Raffaella Carrà
  • La posterior juerga hasta altas horas de la mañana
  • La primera potada del año, que anuncia a la primera resaca
  • ... y lo que vosotros queráis!
Os dejo con esta gran versión del Serenade que los Dover regrabaron en 2007 a ritmo disco setentero. No os perdáis el vídeo. Es divertido y conmovedor: espero que en el próximo año 2010 hagáis caso de estos abuelos que, lejos de dejarse vencer por el desánimo, se lo acaban montando para terminar el día divirtiéndose y llenos de felicidad. Si ellos pueden, no vamos a ser menos nosotros, ¿no?

¡Feliz Nochevieja y 2010!






Letra de la Píldora.


Hasta la próxima.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Rehab, Amy Winehouse, 2006


A partir de la audición número 3.000, la mayoría de canciones comienzan a provocar cambios en la gente que las escucha. A muy corto plazo, parecen cansar. Pero por otra parte, el hecho de llegar a tal nivel de difusión las convierten normalmente en clásicos, siempre y cuando reciban no sólo el favor del público sinó también el de la crítica. Pero ojo: si sólo es el del público, se acaban convirtiendo en temas bizarros... observad la diferencia entre la Ramona de Fernando Esteso, y My Way, de Frank Sinatra.

Éste último es el caso actual de la canción protagonista de la Píldora de hoy. Al sonar en la radio Rehab -al menos para quien esto escribe-, me da la sensación de que la he estado escuchando casi toda la vida. La verdad es que han pasado poco más de tres años desde su lanzamiento como single el 23 de octubre de 2006. Posiblemente, por lo tanto, el tema de hoy tenga todos los números para convertirse en todo un clásico de la década, y aún de más allá.

Hay que decir que la personalidad de su cantante y autora, la británica Amy Jade Winehouse también ha contribuido a la fama y al áura que rodea a esta estupenda canción, que algo tiene de autobiográfica: trata de la negativa de Winehouse a someterse a los tratamientos de rehabilitación de drogas y alcohol.

De hecho, hoy en día, es casi imposible hablar en una conversación entre amigos de la artista sin hacer referencias -a menudo en forma guasona- a la politoxicomanía de la británica. La prensa amarilla -a la que habría que quitar algún día el sustantivo "prensa"- también contribuye a ello. En el fondo, son los mismos que tratan con extrema reverencia a otro mito como Janis Joplin, en realidad no menos adicta a toda sustancia química que nuestra protagonista. ¿La diferencia? Pues que una está viva, y la otra no.

Quizás para ser respetado haya que transitar hacia el otro mundo. Lástima que eso implica, habitualmente, perder no sólo a la persona drogadicta, sinó también al artista... a menos que haya dejado una suculenta cantidad de grabaciones hechas que permitan explotar debidamente al mito en ciernes. Personalmente, prefiero disfrutar a los artistas en vida, cuando se les puede ver, por ejemplo, interpretar a tiempo real canciones como este magnífico soul de inspiración sesentera. Así que os dejo disfrutar de Rehab por 3.001ª vez.

Amy Winehouse – Rehab (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 29 de diciembre de 2009

Don't Worry, Be Happy, Bobby McFerrin, 1988


Hoy ha llegado uno de esos fatídicamente inexorables días navideños (sí, mucho más que los de los atracones varios) que ponen a prueba no ya sólo tu integridad física, sinó también la psíquica. Por supuesto, sufridos míos, estoy hablando de las compras para Reyes.

La verdad es que por la mañana la cosa empieza bien, cada año con una ilusión casi infantil por comprar regalos y juguetes, sabiendo además que alguno de todos ellos caerá para ti. Sin embargo, poco a poco se impone la propia dinámica cansina del día, cambiando de tiendas y hasta de centros comerciales, largas colas, horas de pie, malas miradas y algún encontronazo con otros exhaustos y puteados compradores como tú... en fin, ingredientes que hacen que el Dr. Jekyll de la mañana se convierta en un monstruoso Mr. Hyde hacia las siete u ocho de la tarde.

Sirva un ejemplo ilustrativo de esta transformación: hacia las once de la mañana el niño Kevin te golpea en la pierna con la espada de la Guerra de las Galaxias. Lo miras, le ríes la gracia, y aún le sueltas "que la Fuerza esté contigo, joven Skywalker". La cosa cambia hacia las dos del mediodía. Entonces, el niño Jonathan (léase Yonatán) te da sin querer con un triciclo en el pie. Lo fulminas con la mirada, provocándole un estado de ansiedad que cabrea a sus padres.

Pero lo peor viene a las siete. Entonces, el niño Brian (pronúnciese Brallan) está detrás tuyo cuando te giras cansado y en plena metamorfosis "La Masa Style" y lo arrollas tú a él. Pobre Brallan, la que le espera: utilizas todo tu arsenal en su contra, apelando al Rey Herodes por su incompetencia al dejar escapar niños de su cafrada infanticida, que ya no te lo parece tanto. Te has cargado sus Reyes, pero te da igual, te lo pide el cuerpo y la tensión, que te va a 15/10.

En este lamentable estado he llegado hace un rato a casa. Y como entiendo que muy sano no debe de ser, me he tomado una buena sopa caliente, una tila doble, he encendido tres barras de incienso y me ha faltado el canto de un duro para buscar hasta el Trankimazín. Y como me di cuenta de que iba repitiendo como un mantra "Don't Worry, Be Happy", pues qué mejor culminación de la sesión relajante que la Píldora de hoy. Antes de colgarla, la he escuchado diecisiete veces... bueno, he exagerado. Sólo han sido catorce. Pero ya sabéis, vengo de andaluces...


Bobby McFerrin – Don't Worry Be Happy
(por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Always On My Mind, Pet Shop Boys, 1987


Hace unos veintidós años, por las navidades de 1987, un duo londinense obtenía su tercer y -tal vez- más célebre numero uno de su extensa carrera. Efectivamente, hoy vamos a dedicar unas líneas a los que durante dos décadas fueron el grupo que obtuvo más éxitos en clave disco, a través de aquel enorme hit:
Always On My Mind.

El single tuvo un nacimiento casi inesperado. En 1987, la cadena británica ITV (hoy Channel 3) emitió un especial por el décimo aniversario de la muerte de Elvis Presley. Para el mismo, los Pet Shop Boys, que ya eran una banda con dos números uno a sus espaldas, tuvieron el encargo de interpretar una versión del tema country Always On My Mind, que Presley había hecho célebre -especialmente en Gran Bretaña- en 1972.

Ninguno de los dos miembros del grupo era especialmente fan de Elvis, pero su discotequera -y nada country- versión fue tan celebrada entre el público, que decidieron grabarla en single. Lanzado el 30 de noviembre, en apenas dos semanas alcanzó el número uno, puesto que conservó durante un mes.

Realmente, se trata de una interpretación estupenda. Aunque la que yo más celebro de entonces fue una en maxi que duraba más de ocho minutos. Como tantas otras canciones de la época, la obtuve grabando una cassette directamente de la radio, donde sonaba en aquel instante la naciente cadena de los 40 Principales (hasta entonces los 40 tan sólo habían sido un programa). La grabación, que aún conservo por ahí, tenía una particularidad: incuía al principio y al final voces distorsionadas de uno de los locutores-DJ de entonces (creo que Fernandisco) magistralmente encajadas.

Tardé años en disponer de aquella versión maxi en formato digital. Por fin pude hacerme con ella en una versión extendida del LP Actually (si bien la canción originalmente se incluyó en el siguiente disco Introspective), tan sólo con una pega. Ya no tenía aquellos estupendos efectos de voces que tan bien le quedaron durante aquella emisión de hace 22 añazos. Pero menos daba una piedra...

Pet Shop Boys – Always On My Mind (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Im Nin'Alu, Ofra Haza, 1988


Tranquilos, hoy no os voy a relatar mis últimas vacaciones por Israel, Palestina, Siria y demás sufridos estados y territorios de la zona, a pesar de lo que la Píldora de hoy pudiera hacer creer. Los motivos son dos. En primer lugar, porque nunca he estado en ninguno de estos países, magníficos de visitar, según me aseguran los que han viajado a ellos; personalmente, creo que conocer Jerusalén debe ser algo digno de impresión.

En segundo lugar, porque aunque hubiera estado, jamás sometería a tortura a mis amigos relatando el viaje de forma pormenorizada sin consentimiento previo. Y por supuesto, nada de vídeos. Podéis respirar tranquilos, insisto.

La selección de la Píldora de hoy responde a un motivo mucho más prosaico, aunque imagino que difícil de entender para los que no tenían edad suficiente para escuchar la radio en 1988. Este tema, que a algunos puede sonar a cinta de gasolinera en Oriente incluso con su elaborada producción, fue uno de los hits más sonados en Occidente hace ya más de veinte años.

Efectivamente, Im Nin'Alu llegó al número uno en numerosos países, y en los que no, entró de forma holgada en el Top 20. Su intérprete, la israelí de origen yemení Ofra Haza, ya veterana en su país, se convirtió en una celebridad a nivel mundial gracias a esta versión que publicó en el 88.

Digo versión, porque ya había grabado el tema cuatro años antes... y no fue, ni mucho menos, la primera persona en interpretarlo. Algo esperable, en cuanto aquel casi discotequero número uno en Alemania, Suiza y Noruega, entre otros países, digamos, poco mediterráneos, no era otra cosa que... ¡un poema hebreo del siglo XVII!. Así que, quién sabe, a lo mejor el próximo hit español en el extranjero es un fragmento del Cantar de Mio Cid: letra -y abundante- no le falta...

Ofra Haza – Im Nin'Alu (por Spotify)



Letra de la Píldora (sólo útil para quien sepa hebreo...)

Hasta la próxima.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Black Is Black, Los Bravos, 1966


Como os comentaba ayer, la de hoy iba a ser la última de las grandes batallas culinarias de la primera fase de estas fiestas. Y también decía que se preveía una debacle corporal sin precedentes... profecía que se ha cumplido fielmente. A quién escribe esto le esperan varios días de largos paseos y comidas a golpe de brócoli y demás delicias de la tierra por el estilo, hasta poder estar en unas mínimas condiciones para el gran choque de Nochevieja.

Para pasar estos días de purga estomacal, el mejor remedio es aprovechar el tiempo en actividades de lo más diverso, comenzando por dormir bien, algo de ejercicio (ojo, es un objetivo) y seguir montando Píldoras en clave festiva. La de hoy lo lleva siendo más de cuarenta años, por cierto.

Hay quien piensa que el primer gran éxito del pop español en el extranjero fue la cacareada Macarena de Los del Río. Seguramente, sí fue el mayor éxito de todos (aquel Clinton bailando...), lástima que sea difícil calificarlo de "pop" y que, en todo caso, no fue el primero, ni muchísimo menos. Para encontrar a la canción que cumple con ese requisito, debemos remontarnos nada menos que a 1966.

Aquel año, un grupo de madrileños cuya voz era un cantante alemán que cantaba a menudo en inglés (!) se convirtió en la primera banda española en conseguir un éxito aplastante a nivel internacional. Los datos lo confirman: número cuatro en Estados Unidos (el uno fue el Reach Out I'll Be There de los Four Tops) y segundo puesto en Gran Bretaña. El primero lo obtuvo nada menos que el Yellow Submarine de The Beatles. Fue número uno en Canadá, así como en Francia, en la versión que hizo Johnny Hallyday. En total, vendió un millón de copias.

Los Bravos eran una típica banda beat de mediados de década, que supo aprovechar el tirón que daba su líder, Mike Kogel -luego, en solitario, Mike Kennedy- y una excelente estrategia que les llevó a grabar sus mayores hits en Londres. Por cierto, que esta última circunstancia iba a tener una consecuencia curiosa: en la mayoría de ellos, los miembros del grupo no pudieron grabar directamente, debido a las restricciones del sindicato de músicos londinense. Así, en Black Is Black, los que suenan en el disco no son los propios Bravos, sinó músicos de estudio locales, entre los que podría estar el célebre Jimmy Page, de Led Zeppelin. A veces, los Milli Vanilli no son siempre voluntarios...

Los Bravos – Black Is Black (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 25 de diciembre de 2009

All I Want For Christmas Is You, Mariah Carey, 1994


Ufff, os tengo que decir que estoy aquí de milagro, tras presentar mi tercer combate gastronómico en menos de 48 horas (empecé ya el día 23). Tiemblo al pensar que, en la situación límite en la que se encuentran mis efectivos, aún queda una cuarta batalla en poco más de quince horas.

Y no será el menor de los enfrentamientos: mis servicios de inteligencia me han advertido que se están conjuntando nada menos que poderosas fuerzas de choque compuestas por sopa de galets, junto a un formidable ejército de canelones, cuya temible táctica "de cinco en cinco" es absolutamente demoledora. Creo, sinceramente, que nuestras divisiones no lo podrán resistir y, finalmente, mañana sucumbirán durante el asalto final.

Pero no seamos derrotistas: ya estoy pensando en alistar nuevos regimientos para poder continuar la lucha durante la Nochevieja, y tenemos planes operativos que, incluso, alcanzarán al Roscón de Reyes, último baluarte enemigo tras el cual, la guerra estará ganada definitivamente.


Por lo tanto, los mártires que han caído estos días, y los que mañana caerán, serán los héroes que permitirán dar impulso a aquellos que les sucederán en magna lid. Al final, triunfaremos.


Mientras, y para dar algo de alegría navideña a todos aquellos que, como yo, estáis peleando en brutales choques culinarios con heroismo y abnegación, os dejo con este gran tema de Mariah Carey, lanzado a finales de 1994, en pleno momento de mayor éxito de la cantante norteamericana. Espero que os dé moral para la tropa. Y recordad, resistid a toda costa: ¡Vae Victis!

Mariah Carey – All I Want For Christmas Is You (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Epic, Faith No More, 1990


La de hoy es otra de las Píldoras tijuaneras -Edad de Oro- con todo lo que ello conlleva de Cornellà la Nuit, y sobre lo que no me extenderé de nuevo. Junto con otros temas del mismo estilo, su exitosa fusión entre rock duro -muy del gusto parroquiano- y hip hop supuso la vía de acceso de muchos a la música rap, que por entonces sólo escuchaba sistemáticamente un grupo relativamente limitado de chavales. Por cierto, todos ellos ataviados con gorras a lo Príncipe de Bel-Air y camisetas de los Chicago Bulls y los Lakers.

Epic, el principal éxito de la carrera de los Faith No More, sin embargo, no inventó nada. Varios años antes, los ya entonces veteranos Aerosmith se habían juntado con el grupo rap RunDMC para el histórico Walk This Way, el primer experimento exitoso de fusión entre los dos estilos. La reivindicativa banda Public Enemy también abundó en este camino, al igual que los blancos Beastie Boys.

Por otra parte, de forma paralela a esta fusión, a finales de los ochenta también empezaron a aparecer artistas ligados al hip hop pero que intentaban abrirse camino al éxito fusionando este estilo con ritmos más funkys e incluso pop. Era el momento de gente como MC Hammer o el propio Will Smith (no entraré en aquella cosa llamada Vanilla Ice, por cierto). En conjunto, el inicio de los noventa supuso la definitiva eclosión global del sonido rap, que databa de los propios años setenta.

En la pista tijuanera, cada vez que ponían este tema se producía un extraño cambio en los curiosos hábitos bailongos del personal. Es de comprender: al air guitar "rasca-barrigas" (gracias, Mercè) propio de los temas heavys, se añadían unos tics de brazos y piernas que pretendían emular a los mejores raperos, pero que se parecían más a un orangután intimidando a otro. El resultado conjunto de tamaña combinación gestual era indescriptible. Si te pasabas haciendo eso, tenías por seguro que habías ahuyentado a la chica más prendada de ti en todo el local.

En fin, creo que con la imagen anterior no es necesario seguir insistiendo más. Os dejo con este gran tema de los Faith No More, épico desde la guitarra del principio hasta el íntimo piano del final.


Faith No More – Epic (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 22 de diciembre de 2009

Nomadas, Franco Battiato, 1987


Hubo un tiempo donde los cantantes y músicos italianos -y en menor medida, franceses- competían de tú a tú con los anglosajones y los españoles por los gustos (y las pesetas) del público de aquí. Hoy parece casi impensable, pero no tenéis más que preguntar a vuestros padres, a ver qué dicen.

La lista es inacabable. Por citar sólo algunos poquísimos de ellos, estaban el ya lejano vuelo de Domenico Modugno, Adriano Celentano y sus 24.000 besos, Mina en su ciudad solitaria, Patty Pravo -aquella Bámbola-, Rita Pavone, Sandro Giacobbe metiéndose en un jardín prohibido, Gianni Bella afirmando que de amor ya no se moría o la muy fiestera Raffaella Carra. Eros Ramazzotti y nuestro protagonista de hoy fueron, tal vez, los últimos exponentes de aquella ola italiana en toda regla. Después, por supuesto, hubieron otros, como Laura Pausini o el muy edulcorado Andrea Bocelli, pero para entonces, sólo eran islas en un océano anglosajón y en un lago hispano.

Entre todos ellos, Franco Battiato fue, y es, un caso peculiar. Lejos de suspirar en canciones románticas o de animar fiestas, sus canciones de letras extrañas, poesía musicada al fin y al cabo, no preveían un éxito arrollador como el que consiguió en España durante los ochenta. Durante algunos años de aquella década cada tema y LP que lanzaba se convertía indefectiblemente en número uno.

Canciones como Centro de gravedad, Quiero verte danzar o este gigantesco Nómadas pasaron en muy poco tiempo a la memoria colectiva. Hay que decir que muy posiblemente contribuyó a ello un hecho determinante: como buen artista italiano de la vieja escuela, grabó tanto en español como en su propia lengua. De hecho, Nómadas se lanzó antes en castellano que en italiano, versión que tuvo que esperar hasta 1988.

Como podréis imaginar, los italianos se han hecho esperar en las Píldoras, pero vendrán más, bastantes más. Sin más, os dejo disfrutar ya con esta bellísima canción de hoy. ¡Viva l'Italia!

Franco Battiato – Nómadas (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Video Killed The Radio Star, The Buggles, 1979


La de hoy es otra de las Píldoras que no requieren de presentación. ¿Alguien no ha cantado, por llamarlo así, esos coros que hacían algo parecido a "a-gua a-gua"? No hace mucho pusieron este tema en un pub bastante convencional de aquí, en Calafell, y la reacción de la gente fue semejante a si estuvieran poniendo el último hit de Rihanna. O aún más bestia, ya que este Video Killed The Radio Star siempre ha sido tomado como una canción bastante divertida y muy de fiesta.

Como llegaréis a suponer, nuestra Píldora alcanzó el número uno en numerosos países tras su lanzamiento en septiembre de 1979, y se convirtió en un imprescindible de toda discoteca en los ochenta. Y, atestiguo, en los noventa y aún más tarde.

Además, la canción atesora otro honor más allá de su enorme éxito del momento. El 1 de agosto de 1981, su videoclip se convirtió en el primero que emitió la naciente cadena MTV. El motivo era obvio: la canción -y el video- simbolizaba el final de la era de la radio en favor de los nuevos formatos visuales.

Por otra parte, en España, poco después del éxito comercial de la canción, se superpuso durante un tiempo otra letra a la original del tema. Lo siguiente va para los que tengan más de treinta y algunos años: ¿no recordáis aquello de "Sanyo, Sanyo, siempre contigo... Sanyo, Sanyo, siempre a tu alrededor..."?. Efectivamente, la casa Sanyo supo capitalizar de forma excepcional el éxito de The Buggles, el cual durante un tiempo llego a identificar por completo a la marca japonesa.


Y para acabar, una reflexión. Si seguimos la letra del estribillo de forma totalmente literal, pasados los años, ¿no es la radio la que ha enterrado al vídeo, al menos a aquellos mastodónticos VHS de principios de los ochenta?

The Buggles – Video Killed The Radio Star (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Merry Xmas Everybody, Slade, 1973


¡Y llegó la Navidad! A lo largo de los próximos días iremos intercalando entre las Píldoras varios de los hits navideños más célebres de las últimas décadas. Algunos de ellos, en sus países de origen llegaron a tener tal fama que, con el tiempo, se han llegado a convertir en repertorio habitual de sus gentes. Es el caso paradigmático del tema de hoy.

Lanzado el 7 de diciembre de 1973, Merry Xmas Everybody supuso de forma fulminante el principal éxito de uno de los grupos más ruidosos y macarras del glam rock, los Slade, y eso que ya arrastraban varios bombazos a sus espaldas tan sólo en aquel mismo año. Su éxito fue tal que no encontraréis a ningún inglés hoy día que no haya cantado recurrentemente esta canción cada Navidad. Haced la prueba...


Una curiosidad, entre otras, del tema, es que alcanzó el número uno relegando al segundo puesto a otro tema que iba exactamente en la misma dirección. Aquellas navidades del 73, el grupo Wizzard, al frente del cual iba el polifacético Roy Wood, lanzó I Wish It Could Be Christmas Everyday, otro estupendo villancico de inspiración glam rock cuyo único impedimento a la hora de alcanzar el número uno fue el blockbuster de los Slade.

A día de hoy, Merry Xmas Everybody se considera por el público y la crítica el mejor single navideño lanzado en el Reino Unido durante las últimas décadas. Llegó a mantenerse en el número uno ¡hasta mediados de enero de 1974! para desconcierto de la banda, que no entendía porqué seguía vendiéndose después de Navidad (en Gran Bretaña no se celebran los Reyes Magos). Asimismo, hasta mediados de los ochenta entró en listas cada mes de diciembre, circunstancia que se volvió a repetir en 1998 y en el muy reciente 2006.


Es menester decir que el tema de hoy, con el que tenía previsto abrir las Píldoras navideñas, iba a ser otro, pero justo cuando me disponía a prepararlo, unos amigos que han llegado a casa (no os escondáis, Nieves y Juanjo, mardito roedore) me han chafado (momentáneamente) la guitarra, al subir
a Feisbuc precisamente el vídeo que ilustraba la prevista Píldora ante muchos amigos comunes. Como no era plan de repetirnos los unos a los otros, he optado por cambiar de tercio hoy. Menos mal que recursos no faltan, y lo que no se haga por los amigos...

Merry Xmas Everybody - Slade




Hasta la próxima.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Stars and Heroes, Luke Slater, 2002


El tema de hoy seguramente no os sonará de nada a la mayoría, a menos que seais forofos de esas megaestrellas en las que se han convertido durante los últimos años algunos DJ's. Si queréis que os diga la verdad, a mi tampoco me sonaría demasiado la canción, de no estar hace algunos años en el lugar y la hora "adecuados".

Las discotecas y bares musicales "chunta-chunta" no me gustan. Hasta ahí, ningún secreto. Sin embargo, de vez en cuando hay que ir -por suerte, muy de vez en cuando-, producto de la democracia interna entre los grupos de amigos. En cierta ocasión, mientras estaba soportando estoicamente una de estas sesiones democráticas, sonó este tema. "¡Menos mal, uno que mola!", pensé. Estos casos sólo tienen una pega: sólo escucharás la canción esa vez, si no se trata de un hit a lo grande, puesto que no volverás allí en mucho tiempo. Y no intentéis preguntar nada a quien pincha en una disco o en un bar. Bajo 700 decibelios no se entienden ni los gestos, y no es exageración: con tanto ruido hasta se me achinan los ojos.

Por suerte, el tema que sonaba también salía en una gran pantalla, en forma del vídeo que tenéis más abajo. Parecía que había una oportunidad. Y como no tenía nada mejor que hacer, esperé a ver si salían los créditos de la canción. ¡Y sí! Tan sólo cinco segundos, pero los suficientes... al cabo de una semana tenía el CD en mi poder, y contento por haber ampliado un poco más mis límites musicales. Incluso podía parecer modernazo y todo, con un disco de un DJ de esos, como hoy son el David Guetta y demás estrellas pichadiscos.

Y suerte que fui ágil en la anotación mental, que mérito tenía a aquellas horas y en aquel tugurio. Jamás volví a escuchar la canción en un recinto musical. Tampoco ayudaba demasiado el hecho de que frecuentara otros locales menos "chunta", pero en todo caso, como mínimo, podía ponerlo en casa, con un ojo en los siempre agradecidos vecinos. Y, desde luego, mi discoteca se había internado insospechadamente en el tecno, y quedaba aún más ecléctica guay y mundana. Como los buenos.

Posiblemente había otra razón para no escuchar mucho más el tema en recintos públicos. Aunque Luke Slater es uno de los disc jockeys más celebrados y mejor pagados desde hace años, su álbum de 2002 Alright On Top -una gran fusión de tecno muy potente, jazz y aires retro- por lo visto (no lo supe hasta mucho después) fue poco celebrado por la crítica y el público. Vamos, que para una vez que le cogí el gusto a una canción fuera de mi onda habitual, ni se vendió demasiado ni gustó a la mayoría. Pues con un par. Ahora, me gusta más todavía.

Luke Slater – Stars And Heroes (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Whatever You Want, Status Quo, 1979


Anoche, mientras los primeros de vosotros leíais la recíen subida Píldora de Tina Charles, un servidor -truquillos del Blogger- estaba en un sarao muy típico de estas fechas. Sarao que, como tal, suele tener los ingredientes típicos de comida, copas, música y disco... en fin, todos los que técnicamente se consideran elementos para pasarlo bien.

Y, sin embargo, os sorprenderíais (o no, me temo) de la cantidad de gente que opina sobre tales celebraciones de forma muy tibia, en plan "está bien" o "es un buen rato para desconectar" y demás cosas por el estilo, especialmente si las enuncia en entornos abiertos con conmilitones de sarao. Por supuesto, me refiero a las clásicas cenas de empresa. Si queréis escuchar una opinión sincera al respecto, preguntad al mismo individuo en un entorno más privado, o esperad a que esté parado, jubilado o sea autonómo.

Por lo demás, la cena de ayer estuvo bien, y fue un buen rato para desconectar (ojo, so listos, yo lo digo de verdad, claro) y disfrutar de una velada agradable. Cuando llegó el momento para pichar música -que, por cierto, la puso un conocido de Calafell, lo que son las cosas- empezaron a sonar hits de todo tipo. Y se produjo entre algunos compañeros una reacción cada vez más común cuando me pillan con música de fondo: "ésta podías ponerla en las Píldoras", a veces como guasa -ya van así dos Pantojas y un Fary-, y a veces como sincero consejo.

En ambos casos, lo admito, me faltan tallas en el jersey de cuello alto negro de servicio que lleve ese día.

Uno de los temas aconsejados fue este clásico de clásicos del rock and roll, el Whatever You Want de los Status Quo. Y aquí está. Por dar algun dato de la canción -que es lo que nos justifica el post, al fin y al cabo- decir que ha llegado a ser el tema más emblemático de la banda inglesa, a pesar de que no llegó a alcanzar el primer puesto de las listas británicas tras su lanzamiento en septiembre de 1979. Quedó en el cuarto lugar.

Status Quo – Whatever You Want (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 17 de diciembre de 2009

I Love To Love, Tina Charles, 1976


Cada día, paso dos veces por delante del campo de golf Terramar, el que hay en Sitges en dirección a Vilanova i la Geltrú. Quién lo hubiera dicho. Junto a este campo existe una estrecha playa de piedras -cantos rodados- que frecuentábamos a finales de los setenta e inicios de los ochenta toda la familia, a veces junto con los vecinos, muchos fines de semana veraniegos.

Fueron bastantes los años que fuimos allí. La actividad principal de los mayores era recoger tellinas o todo aquel bicho con caparazón existente entre las rocas bajo la poco profunda agua, presas que luego eran puntualmente cenadas en casa bien preparadas por mi madre al vapor y con ajo y perejil. En estas actividades cazador-recolectoras recuerdo especialmente bien pertrechado a mi padre, que tenía todo tipo de cedazos, cajas con fondo de vidrio y herramientas varias que lo convertían en el terror de los moluscos y crustáceos de toda la zona. Yo, más modesto, para ver el fondo hacía servir unas grandes gafas submarinas de único cristal que teníamos en casa.

Otro rasgo característico de aquella playa era la necesidad de llevar aquellas sandalias de goma color carne -luego ampliaron la gama de tonalidades hasta los atrevidos azul y rosa- que dejaban la hebilla bien incrustada en el hueso del tobillo. No llevar tamañas obras cumbre de la ingeniería zapatera podía suponer acabar en casa con decenas de espinas de erizo de mar por toda la planta del pie. Nada recomendable, por cierto.

¿Qué tiene que ver esto con la perla disco que tenemos hoy? Por algún motivo, siempre la asocié a aquellas excursiones playeras a Sitges. El tema, lanzado en 1976, se hizo increíblemente popular, y fue muy radiado durante bastantes años. Con toda seguridad, debió coincidir en más de una ocasión sonando en el coche camino de la playa. Así que siempre se ha tratado una canción que me ha inspirado muy buen rollo, imbricado al de aquellos días playeros. Y cosas de la psique extraña: también la tengo bastante asociada a cierta excursión de muy niño a Sant Miquel del Fai, destino setentero como pocos. Nuevo buen rollo.

Sin más, aquí os dejo con esta canción, uno de los mayores hits disco de su década, interpretado por la británica Tina Charles. Si os fijáis en el vídeo, veréis que, de todas formas, aún no tenían el tema "discoteca moderna" demasiado rodado. Aparte del vestido de ella, de clara inspiración alpino-tirolesa, parece ser que la gente que iba a estos recintos aún no había descubierto que aquella música servía para ser bailada. La verdad sea dicha, aquí Travolta ayudaría mucho un año y pico más tarde...











Hasta la próxima.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Caught By The Fuzz, Supergrass, 1994


Un día helado como los que tenemos ahora invita a entrar en calor de cualquier forma. No, no vamos a poner hoy aquel Je t'aime... moi non plus de Serge Gainsbourg y Jane Birkin... me interesa que sigáis leyendo un par de minutos más. Al fin y al cabo, no es sábado, sabadete y tenéis que estar por otras cosas, viciosillos. Sin embargo, ya puestos, anuncio la próxima presencia de Gainsbourg en nuestras Píldoras.

Por lo demás, el calor que os propongo hoy es menos sensual pero mucho más eléctrico. Volvemos a cargar las baterías, como en otras ocasiones, para intentar dejaros exhaustos tras escuchar la Píldora. Para ello, hoy me serviré de uno de los grandes grupos del brit, que además ha tenido la habilidad de sobrevivir con éxito y dignidad hasta el presente. Por supuesto, se trata de los Supergrass.

La cantidad de temas de esta banda británica oriunda de Oxford que cumplirían los requisitos anteriores sería inacabable. Así que, casi al azar, y porque creo realmente que es una de sus mejores canciones, he optado por este Caught By The Fuzz, perteneciente al primer álbum de la banda, Should I Coco, de 1994. De hecho, formalmente, el tema es el primer single lanzado en la ya larga carrera del grupo, y su primer éxito, que abriría las puertas a enormes hits posteriores como Alright, Richard III o Sun Hits the Sky.

Como con otras Píldoras, este tema tuvo dos lanzamientos, el primero muy limitado, y uno posterior mucho más potente al fichar por la todopoderosa Parlophone, el mítico sello en el que grabaron The Beatles. El tema trata del propio líder y cantante de la banda, Gaz Coombes, al que pilló la policía con quince años poseyendo cannabis, y de la “agradable” noche que le esperaba en el cuartelillo, consejos de las autoridades incluidos.

El single "sólo" alcanzó el puesto 43 en el Reino Unido, pero rápidamente se convirtió en un clásico del grupo, gracias, en buena parte, al apoyo que recibió del célebre John Peel. Incluso llegó a emitirse en Top of the Pops vía satélite. Por lo demás, hoy, en vez del vídeo que grabaron para la promoción en América –muy vitalista, al estilo beatle- he preferido dejaros con una actuación televisiva en directo. Fijáos en como llegan a quemar energía los tíos, especialmente el batería. Por lo demás, viendo sus pintas macarrillas, ¿a que no sorprende la historia de la canción?

Supergrass – Caught By The Fuzz (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 15 de diciembre de 2009

El ritmo del garaje, Loquillo y los Trogloditas, 1983


¿Quién no ha aullado aquello de "cualquier noche los gatos -uh, uh, uuuh- de tu callejón, maullarán a gritos está canción"? Este himno de bares, pubs y tabernas varias, que lo fue de dos décadas, ha quedado, sin ningún lugar a dudas, dentro de la memoria de todos aquellos entonces más aficionados a la cerveza -richesse oblige- que al cócktail de diseño. Cada edad tiene su cosa. y me alegro de haber estado en el primer grupo. Beber sofisticados combinados con dieciocho años te debe de volver gilipollas, supongo.

Y así crecimos. Muy pocos de nosotros no teníamos la pretensión de tener "una banda de rock and roll", aunque por lo general se quedaran en meras palabras, bravatas entre colegas o, a lo sumo, discretos ensayos con nuestros pobres instrumentos, y eso, los que teníamos alguno. Pero en el fondo, esa es la mística del ritmo del garaje, ¿no?

Con El Ritmo del garaje, el barcelonés del Clot afincado en Donosti, José María Sanz, alias Loquillo, saltó a la fama definitiva en 1983 al frente de los míticos Trogloditas. El LP, del mismo nombre que el tema de hoy, incluía otros clásicos del grupo -y del pop español- como Cadillac solitario (llegué a aburrirla, de tanto como se puso esta canción a principios de los noventa) o Quiero un camión, con sus sabios consejos a la hora de tratar a los guardias urbanos...

No hace mucho, esta canción supuso una cierta polémica cuando su autor, Sabino Méndez, la otra alma de los Trogloditas, la cedió a la naciente formación política Ciudadanos de Cataluña como base musical -con letra distinta- de su campaña electoral. El propio Loquillo no tardó en desmarcarse personalmente de cualquier asociación con dicho partido, y he de suponer que bien prevenido del pelaje auténtico de algunos de sus miembros.

Como fuera, el tema es ya de los que marcan leyenda. Así que aquí os dejo con él para que vayáis calentando vuestros maullidos...

Loquillo – El Ritmo Del Garaje (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 14 de diciembre de 2009

School's Out, Alice Cooper, 1972


Hace un rato volvía en el tren hacia casa, cuando delante mía se sentó una mujer de una cincuentena. Como ir en el tren sin nada que hacer o que dormir es bastante aburrido, sacó de su cartera un puñado de papeles. Eran unos exámenes que identifiqué de 4º de ESO, y la que deduje (perspicaz que es uno) veterana profesora se disponía a corregirlos.

En general, la letra de la mayoría era bastante legible, algunas, bonitas y todo. Y eso me permitió ojear algunos exámenes de reojo, como quien no quiere la cosa. Trataban sobre literatura española, y las preguntas versaban sobre El Lazarillo de Tormes y Don Quijote de la Mancha, al menos, las que pude ver. Mayoritariamente, estaban bien, en el sentido de que eran parcas en explicaciones pero las que habían no estaban del todo mal.

Hasta que de repente sufrí dos impactos casi consecutivos en la línea de flotación. En uno de ellos, cuando se preguntaba quién era el Lazarillo de Tormes, aquel mítico pícaro literario castellano del XVI, pude leer claramente: "es un muchacho marroquí". De hecho, la frase seguía, pero tamaña iluminación me dejó como para continuar leyendo, pensando en cuan largo debe de ser el río Tormes, que cruza hasta el Estrecho. Y no era todo. Otro elemento definió al Quijote como conjunto de historias "grecorromanas". Supongo que el "greco" debía de ser Don Quijote y el "romano", Sancho Panza, los héroes que tomaron Troya y Numancia respectivamente...

Estas luminarias me retrotrayeron a un libro con el que he reído mucho -aunque, en realidad, es para llorar de pena negra-, escrito por el profesor de instituto Julio Reboredo y el periodista Javier Serrano. La obra, titulada Historia de España contada por estudiantes recopila una nutrida serie de respuestas de alumnos de ESO y Bachillerato. Entre ellas, destacaría perlas como "Atila era la mujer de Mahoma" -el primer matrimonio gay de la Historia-, "Los egipcios inventaron la Torre Eiffel" o "¿Qué más da siglo XIX que XX? Sólo me he equivocado por uno". Dignas de sus dos conmilitones del párrafo anterior.

A todos ellos les dedicaría este School's Out, esta salida de la escuela interpretada por Alice Cooper, el primer gran éxito de la banda glam norteamericana con nombre de bruja del siglo XVII (según nuestros sabios anteriores, por cierto, debe de ser el siglo en que se inventó el fuego, año arriba, año abajo). Número uno en Gran Bretaña en 1972, sus coros infantiles del final recuerdan por lo inquietante a los que los Pink Floyd utilizarían siete años después en su Another Brick In The Wall. Quién sabe, a lo mejor nuestros anteriores protagonistas tienen aquí un lugar más apropiado que en las aulas...

Alice Cooper – School's Out (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 13 de diciembre de 2009

The Reflex, Duran Duran, 1984


Al igual que otros grupos que han salido aquí, los Duran Duran fueron de esas bandas de los ochenta con especial aceptación entre el público femenino, en buena parte por ser portada perenne durante años en revistas como Super Pop o Nuevo Vale.

Sin embargo, un vistazo más detallado a la música del grupo lo hace bastante diferente, en realidad, a buena parte de las otras formaciones del momento. En cierto momento leí que su génesis intentaba recoger la filosofía y energía de los Sex Pistols, el ritmo bailable de Chic y el glamour de los Roxy Music. Ciertamente, debo decir que la parte de los Sex Pistols no la vi por ninguna parte entonces... pero algo de ello, bien visto, hay, especialmente en sus primeros hits.

El propio nombre del grupo es una huella de sus influencias punk. Está inspirado en el Dr. Durand Durand, el malo de la peli Barbarella, aquella de ciencia ficción en la que el director Roger Vadim va dejando sin ropa progresivamente a su mujer, Jane Fonda. Pues bien, los miembros del grupo frecuentaban el mítico local Barbarella's de Londres, en el que tocaban, precisamente, grupos como The Clash o los mismos Sex Pistols. Con el nombre, pretendían dar, precisamente, una imagen de cierta transgresión.

Sin embargo, como convendréis, se trata de una formación eminentemente pop, cuya estética de diseño marcó tendencias durante la mitad de la década de los ochenta. Se hicieron abanderados de los peinados lacados con flequillos imposibles, de las cazadoras y chaquetas con hombreras y de demás elementos de armario dignos de estudio sociológico. ¿Quién no recuerda a cualquier hermano mayor o vecino ataviado como se puede ver en la portada del single de más arriba?

Hay que reconocer que los hits de la banda que desfilaron por los ochenta son, mayoritariamente, grandes canciones pop. No obstante, en lo que más destacaba el grupo era en sus videoclips, auténticos cortos de cine en los que no sólo plasmaron una estética, sinó que, a veces, aprovechaban para poner temas especialmente diseñados para ser censurados por la BBC. Os invito a echar un vistazo al clip de Girls On Film, por ejemplo. No es el caso, por eso, del que acompaña a la Píldora de hoy, el mayor éxito de la larga historia de la banda hasta el presente. Se basa en una actuación en directo en Toronto, Canadá, pero también aquí, la postproducción es, realmente, estilosa, incluso a pesar de los ropajes del personal...

Duran Duran – The Reflex (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Black Magic Woman, Santana, 1970


Ayer por la noche, bastante tarde, puse la radio un momento mientras me aseaba poco antes de irme a dormir. De hecho, la encendí porque era lo suficientemente tarde como para que no me aparecieran los típicos programas deportivos de nulo perfil que abundan en el espectro radiofónico actual. Porque sin el Butanito, esto ya no es lo mismo... qué arte a la hora de decir "abrazafarolas", qué poderío apelando a la incompetencia de los "chupópteros" de la Federación, aquel "Pablo, Pablito, Pablete"... ah, qué tiempos.

En fin, que puse la radio muy tarde. Resulta que sale un señor llamando en un programa de estos nocturnos, y empezó a contar su vida en 45 segundos, para acabar pidiendo consejo en general sobre qué hacer. En aquel momento, el presentador dio paso a una fulana (femenino de fulano, su trabajo parecía otro a priori), la cual parece ser que estaba tirando unas cartas o mirando un horóscopo (o, muy probablemente, leyendo el Lecturas, que en la radio no se ve nada) y empezó a decirle, en teoría, lo que le era mejor al desesperado oyente.

Como era previsible, la intervención de la supuesta maga de las cartas -osea, carterista- o de lo que fuera, se limitó a decir cuatro obviedades que el perro de mi vecina hubiera podido responder mientras se pega sus siestas. Eran del tipo: "últimamente el trabajo no te va bien" o "no tienes pareja actualmente", tras decir el oyente que no sabía si su empresa haría un ERE y que se había separado hacía diez días. Lo acojonante de verdad, es que el incauto al teléfono asentía como si aquella sinvergüenza le estuviera adivinando realmente el porvenir.

Como para equivocarse. Porque anda que si el tipo que llamaba a la radio hubiera repuesto mujer en diez días iba a estar preguntando a las dos de la mañana a una tía jeta con el rostro de cemento portland. Ah, y no os perdáis al final la conclusión de la llamada. La tarotista, o medium, o vidente, o la madre que parió a Vicente -que tanto da-, como último y mejor consejo le dijo que se pasara por su consultorio (¡clinc, clinc!), que le enviaría unas guías o unas nosequé espirituales para que le ayudasen en su camino. Vamos, que la tía ni siquiera se iba a molestar en leerle la mano, qué huevos.

En realidad, muestro un gran respeto por todas aquellas experiencias más allá de lo empíricamente conocido. Es muy posible que hayan cosas que no podemos percibir el común, pero algunas personas sí. Ahora bien, lo que no me da nada de respeto es la legión de caraduras dispuesta a aprovecharse de la desesperanza ajena. A éstos sí que les enviaba yo unas guías. Pero telefónicas. Y a la cabeza. Por lo demás, os dejo con el apropiado tema de hoy, un hit del inmenso Carlos Santana desde 1970, dedicado a los pobres desgraciados que se dejan el dinero en estos delincuentes encubiertos. No sé si les servirá de ayuda, pero mal no les irá y, al menos, yo no les cobro.


Santana – Black Magic Woman (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Hey Ya!, OutKast, 2003


Hoy he podido tener el placer de compartir comida y charla con un tipo estupendo, de esos con los que la conversación gira por los más inverosímiles derroteros quince veces en diez minutos. Persona de erudición contrastada y gustos personales inesperados, podéis conocerle un poco mejor si echáis un vistazo a su blog, ese Memòria a Taula que las Píldoras tienen como recomendación desde casi el mismo principio de su existencia y que podéis encontrar mirando al frame de la derecha.

Una de las características más peculiares del personaje en cuestión es que, tras horas de conversación y meses de trato, es francamente imposible de clasificar. Polifacético de carácter y de bagaje, es uno de los mayores enemigos que conozco de cualquier estándar preestablecido, hasta el punto de reirse abiertamente de todos ellos, por cercanos que le parezcan.

Normalmente, creemos empezar a conocer a los demás a partir de la aplicación de clichés preestablecidos que extrapolamos al interlocutor de enfrente. En este caso, utilizar este sistema es un craso, craso error, y viene a perfecta colación en lo musical. En cierta ocasión, pensando en que ya tenía pocas sorpresas más a dar, el tío reveló que es un fan de Julio Iglesias, y que disfruta escuchando su dúo con Pedro Vargas (esa canción tan teletaxiana como es Felicidades). Nuevo fuera de juego para el chache, aquí quien suscribe.

Así que me he decidido hoy a dedicarle la Píldora, yo que soy tan fan de lo ecléctico y de los eclécticos. En un principio, estuve a punto de marcarme el Spanish Stroll de los Mink DeVille (su caracterización como Willy DeVille en Facebook es impagable), pero al final he optado por este Hey Ya! de los OutKast, exitazo del año 2003 (¡pensaba que no habían pasado tantos años!). La causa: le pregunto si tiene alguna sugerencia, algo de esta década para compensar las últimas Píldoras setenteras y sesenteras, y me hizo dos. Una primera que, de obvia, casi ofendía, pues hacía meses que la tenía en mente pero día tras día acababa en cartera. Así que, por fin, aquí está.

Porque había otra sugerencia. También me propuso una versión de Alan Parsons... hecha por ¡OBK!, pero no he tenido cojones de ir tan lejos. Estoy convencido que, en su caso, lo hubiera hecho. Es más, me consta que hoy mismo ha puesto en su Facebook el vídeo de Julio Iglesias con Pedro Vargas. Y eso no es todo. Le he oído cantar Felicidades a pulmón por los pasillos en su puesto de trabajo. No lo identifico más, pues él mismo no lo hace en su blog, pero ahí queda lo anterior. Genio y figura.

OutKast – Hey Ya! (por Spotify)



Hasta la próxima.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Can The Can, Suzi Quatro, 1973



¡Las chicas son guerreras! Hoy quisiera detenerme un momento en todas las heroínas del rock and roll, así que los que penséis en Hanna Montana, os pediría, de momento de forma amable, que abandonarais esta lectura, incluso el blog. Gracias. Como digo, un homenaje a las que ya han aparecido en las Píldoras y a las que, en número mayor, aparecerán. Incluso a las que por descuido del firmante, quedarán al margen.

Aunque el rock and roll comenzó como un movimiento masculino en sus primeros años y, de hecho, casi puretilla, si uno ve el aspecto del precursor, Bill Haley cuando llevó al número uno su Rock Around The Clock, el papel de las mujeres no tardaría en adquirir tintes protagonistas. Si bien al principio se limitaban a grupos vocales y de lo más ramplón (The Ronnettes, The Shangri-las...) la entrada en los sesenta supuso, como en otros tantos campos, los inicios de la liberación femenina.

Así, a principios de aquella década, compositoras como Carole King o Joan Baez, o intérpretes como Dusty Springfield o incluso The Shirelles comenzaron a plantear temas en los que la voz femenina dejaba de limitarse a suspirar por el cachas del instituto. Temas como "Will You Still Love Me Tomorrow" introdujeron una nueva forma de ver el pop. No obstante, hasta la liberación que supuso el movimiento hippy no será aún sencillo encontrar cantantes o compositoras que continúen de forma decidida este camino. La Motown, por ejemplo, seguirá los cánones más convencionales con The Supremes. Janis Joplin, con su desgarrada forma de ver el blues, será la que acabará rompiendo todos los moldes preestablecidos.

A partir de aquí, la revolución femenina será imparable. Los setenta verán prosperar nombres como Carly Simon, Linda Ronstadt o la propia Carole King, ya como intérprete de éxito. Son los años de Cecilia en España. Abrirán el camino a gente como Emmylou Harris, Patty Smith, Deborah Harris o Joan Jett. Con ellas se entrará en los ochenta y en la definitiva igualdad de roles en la industria musical.

El caso de la protagonista de hoy, la norteamericana Suzi Quatro, heroína del glam británico, es paradigmático. Fue la primera -que yo sepa- que se enfundó sistemáticamente en trajes de cuero al más puro estilo motero y, guitarra en mano, consiguió algunos de los hits más demoledores de los setenta. Aunque su aspecto de no haber roto un plato os pueda decir lo contrario -y la foto del single no haga justicia-, atesora uno de los estilos más gritones de todo el personal femenino rockero. Y si no, comprobadlo vosotros mismos en este número uno de junio de 1973.

Suzi Quatro - Can The Can (por Spotify)



Letra de la Píldora.


Hasta la próxima.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Insurrección, El Último de la Fila, 1986


Dicen que ante las fobias, lo mejor es la terapia de choque. Es decir, que si no te gustan las arañas, lo mejor es ponerte una bien gorda en la palma de la mano. Por supuesto, no tengo más que decir al respecto -y en este ejemplo en particular- que la araña se la iba a poner por la parte de dentro del pantalón el señor padre de la lumbrera que pensó lo anterior.

Pero algo de razón tiene. Realmente, en el fondo -menos con las arañas gordas, claro- creo que la forma de combatir un miedo o una manía es lanzarse de frente al degüello. Y es el objetivo que me planteé a la hora de abrir la Píldora de hoy. Porque si hay una canción que he detestado, he aborrecido y me ha tenido hasta la parte de los kiwis ha sido Como un burro amarrado a la puerta del baile, de El Último de la Fila.

Era sonar esto en cualquiera de los pubs que frecuentaba, y todo el buen rollo acumulado tras horas de birras, air guitars e intentos de abordaje varios se iba a hacer puñetas en tres versos. Os lo juro, palabrita del niño Jesús. No podía con ella. El Último de la Fila ("El Último" a secas, como se les llamaba) no fue nunca uno de mis grupos predilectos, a diferencia de, por ejemplo, Gabinete Caligari. Pero con este tema, desde luego, me acabaron de rematar.

Porque mira que la ponían veces, esta canción. Y año tras año, no creáis que la cosa quedó en el 93. Diez años después, aún la pinchaban con regularidad, y seguro que todavía hoy no es infrecuente. Lógico, era un valor seguro: a la mayoría de gente, especialmente a las chicas, este tema les era muy de su gracia (ojo, y no digo para nada que sea mala canción) así que se daba la circunstancia de que un menda era casi el único pájaro al que el burro le daba bajón. De hecho, la llegaba a cantar -casi a mascullar de mala gana- de forma mecánica, a ver si acababa pronto...

Así que hoy he pretendido poner tamaño tema como Píldora, para ver si así, de una vez por todas, no sólo reconocía intelectualmente su valía -que ya lo hacía entonces- sinó que me dejaba de provocar sarpullidos en la piel. Pero al final no he tenido collons. La terapia de choque, para el de la araña, y mejor aún para su ya referido padre. De todas formas, he escogido poner en su lugar esta genial Insurrección -está sí que molaba más-, éxito del grupo en 1986. A ver si poco a poco voy perdiendo el miedo y un día, por fin, puedo hacerle frente al burro ese...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.