viernes, 31 de diciembre de 2010

We Are Family, Sister Sledge, 1979


Bueno, bueno... no sé por dónde empezar... mejor por el principio. Ayer os comentaba que la de hoy iba a ser una Píldora muy especial. Pues bien, aquí está, y lo es por varios motivos.

En primer lugar, porque es la última Píldora de 2010, lo que ya es una ocasión. Pero además, este año que termina es el primero completo de la historia de este blog, iniciado en el cada vez más distante agosto de 2009.

Con todo, lo anterior queda empequeñecido por el mero hecho de que la de hoy es la Píldora número... ¡500! Quinientas canciones, trescientos y pico artistas, sesenta y siete mil quinientas visitas, y un montón de horas de agradecidísimo trabajo por mi parte y por la vuestra para que este invento haya llegado hasta aquí, y con las mismas pilas que el primer día. Creo que lo suyo es, pues, el felicitarnos todos mutuamente por el éxito conseguido, que seguro que será mucho menor que el de aquí a un año vista... ¡Enhorabuena!

El tema escogido de hoy pretende recoger un poco este espíritu de casi familia que entre todos hemos ido creando durante este tiempo, con ese aire de jarana discotequera tan propio para la noche de hoy. Además, no me pude resistir a poner el vídeo-sarao en plan Nochevieja USA 1979 que podréis ver a continuación.

En fin, sólo me queda desearos una felicísima entrada a 2011:

¡FELIZ AÑO NUEVO, PILDOREROS!

Sister Sledge – We Are Family
(por Spotify)

PS: para los que hayáis hecho las cuentas, en realidad, sería la Píldora nº498: hay dos días en los que no hubieron posts. Pero como siempre digo, aquí las vacaciones son recuperables, así que a continuación os dejo con las dos Píldoras que faltaban, y que ponen las cosas en su sitio. Ah, y también se prestan a la fiestecilla de hoy...

Píldora de Nochevieja nº1

Píldora de Nochevieja nº2 (algo más guasona... para los más avisados, una pista: las mallas más célebres de la historia del rock)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Seven Nation Army, The White Stripes, 2003


Por más que la presión combinada de las derechas (contundente) y de las izquierdas (sutil) lo quieran sugerir, HOY NO PONDRÉ A LOS BONEY M. A pesar de que las sospechas de Su Excelencia Don Paquito -inspiradísimo Pildorero de pro- sigan apuntando al triste fallecimiento del bailongo Bobby Farrell por causas atribuibles a una sobredosis de pulpo a feira y de Ribeiro (¡más respeto por los difuntos, coño!), creo que me seguiré ciñendo al guión original. Tal vez otro día caiga el Daddy Cool...

Y el guión original apunta hacia algo mucho más diferente en el tiempo, el espacio y la forma. Concretamente, recogeremos hoy uno de los grandes clásicos de los White Stripes, el celebradísimo Seven Nation Army.

Y vaya si fue celebradísimo. Lanzado como single en 2003, e incluido en el álbum Elephant, alcanzó el primer puesto de las listas alternativas norteamericanas, y varios Top 5 en Europa. Pero, incluso más allá de las ventas, el tema fue aclamado por la crítica, que acabaría considerándola una de las mejores canciones de la década del 2000.

No obstante, si por aquellas cosas de la vida la canción no os suena demasiado, no os esperéis una virguería musical, de barrocos acordes o virtuosos pasajes. No tiene nada de eso. Antes bien lo contrario, su extrema simplicidad, con un sonido más que áspero y pedrestre a medio camino entre el blues rock y el garaje le confieren esa merecida fama con la que estoy, por esta vez, más que de acuerdo.

Espero que vosotros también... ¡Ah! Mañana, Píldora especialísima...

The White Stripes – Seven Nation Army
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Entre dos tierras, Héroes del Silencio, 1990


Posiblemente sea por el bicho que me tiene amuermado y tosiendo como un carretero -y con las facultades mentales algo atrofiadas, dicho sea de paso- pero finalmente me he decantado por poner algo de los Héroes del Silencio. Y es que aunque eran muy queridos por muchos de mis colegas, yo, la verdad, es que no me los tomaba muy en serio.

En todo caso, como fuese, la verdad es que atesoraron durante los noventa una buena colección de hits, que los llevaron al estrellato más allá de España. Curiosamente, uno de los países donde más triunfaron fue Alemania. En mi caso, el único estrellato triunfador que me provocaban era el de las respectivas cervezas San Miguel: al cabo de cuatro o cinco entre pecho y espalda, los Héroes se prestaban también al air guitar, especialmente cuando pinchaban el tema de hoy.

Pero eso es todo lo que puedo decir al respecto sobre una hipotética afición por mi parte. Eso sí, presento mis respetos al bueno de Bunbury desde que hace unos años (cuando ya parecía una mezcla entre Jim Morrison y Marc Bolan) lo vi en una plazoleta de Valencia durante la hora de comer. Fuimos a un lugar donde nos recomendaron sus espectaculares paellas , y a fe que era verdad. Pues bien, como otro único cliente en aquel día entre semana de octubre, estaba el líder de los Héroes. Y aprovechando también las delicatessen mediterráneo-arroceras del lugar. Mis respetos, pues.

Por lo demás, quedáis avisados de la ya muy notable antigüedad del tema de hoy. Aunque os parezca que fue ayer cuando aún hacíamos el bestia al sonar esto y otras cosas por el estilo, en realidad hace exactamente veinte años por estas mismas fechas. Pero no sufráis, que ya lo dice el tango: veinte años no es nada...

Héroes Del Silencio – Entre Dos Tierras (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 28 de diciembre de 2010

She Said, Plan B, 2010


A la vuelta de vacaciones en Verona os comentaba que, en las clásicas esperas a pie de cama que se hacen viendo la tele en la habitación del hotel mientras tu pareja acaba de arreglarse para salir, descubrí un gran tema a través de un canal de vídeos musicales. Era Better Than Love, de los británicos Hurts.

Pues bien, lo correcto hubiera sido decir que fueron dos las canciones que llamaron poderosamente mi atención entre la patulea de clips de cantantes insulsos y grupos de mentirijillas.

Cuando ya pensaba que iba a aparecer la enésima reproducción del Alejandro de Lady Gaga u otro intrascendente cantante italiano del momento (no os imagináis cómo ha perdido la cosa, con lo que fueron años ha) empecé a escuchar un sofisticado soul de aires añejos pero con unos pases de hip hop que no estaban mal. Así que alcé la vista hacia el televisor para fijarme bien en el rótulo del clip.

Se trataba, por supuesto, del tema de hoy. She Said, del cantante y compositor de hip hop británico Plan B, se convirtió así en una de las escasas piezas que rescataría sin dudar de este 2010, por lo demás extremadamente convencional en casi todo lo que ha lanzado para el gran público, como también lo fue 2009. Y 2008, 2007, 2006...

El tema está incluido en el álbum The Defamation of Strickland Banks, un larga duración que tiene como particularidad el ser un concept álbum. Efectivamente, todavía se lanzan de vez en cuando discos conceptuales, e incluso triunfan: en el caso de hoy, alcanzó inmediatamente el primer puesto de las listas inglesas. Por lo demás, el LP habla de la historia de un cantante soul que es acusado injutamente de asesinato. She Said trataría, precisamente, de la parte del juicio, como deduciréis en un momento por el vídeo.

En fin, un eco lejano -y pasado por el crimen- de aquel Ziggy Stardust que conoció su gran caída tras ser la mayor estrella rock del firmamento. Aunque, bien pensado, tal vez haya que dedicarle un rincón propio al bueno de Stardust...

Plan B – She Said (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

lunes, 27 de diciembre de 2010

New York, New York, Liza Minnelli, 1977


Estoy completamente seguro de que absolutamente todos vosotros sabéis cual es el tema de hoy. Sin embargo, ¿lo conocéis mínimamente? Muy probablemente, muchos tengáis algunas ideas preconcebidas respecto al mismo. Si es el caso, durante las próximas líneas os llevaréis alguna que otra sorpresa.

En primer lugar, no se trata de una canción de los años treinta o cuarenta. En realidad, tiene muchísima menos edad. Concretamente, se compuso durante la segunda mitad de los años setenta, y vio la luz por primera vez en 1977. Sí, el mismo año en que los Sex Pistols y compañía paseaban andrajos, crestas e imperdibles a discreción.

Por supuesto, de acuerdo con lo anterior, New York, New York no fue una canción contemporánea al sonido que recogía. Tamaño anacronismo, entonces, sólo podía tener pocas explicaciones plausibles: una de ellas es que formara parte de una película de época. Y así era: se trataba del tema central de un musical ambientado en los años cuarenta, titulado precisamente como la Píldora de hoy. De hecho, el nombre real de la canción era Theme From New York, New York.

Y aquí entra la última sorpresa de nuestra canción. Contra la creencia más extendida, la versión de Frank Sinatra no es la original, si no la de Liza Minnelli, coprotagonista del film -dirigido por Martin Scorsese- junto a Robert De Niro. Eso sí, la versión del Viejo Ojos Azules (ya de 1979) fue la que le dio a New York, New York esa pátina de estándar que hoy tiene, y quien la convirtió definitivamente en un éxito mundial.

En fin, creo que por hoy ya son bastantes sorpresas para una única canción. Así que si durante estas Fiestas echáis un Trivial, ahora no tenéis excusa para fallar esto. Y de nada, son 10.000.

Liza Minnelli – Theme From New York, New York (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Strict Machine, Goldfrapp, 2003


Entre las entradas y salidas de estos días, plenas de compromisos sociogastronómicofamiliares, apenas he tenido tiempo para detenerme adecuadamente a realizar una Píldora como Dios Manda. De hecho, en Cataluña, hoy 26 de diciembre no es diferente al día de Navidad y Nochebuena en lo que al reunirse y jalar se refiere, así que vamos bien. En tres días de fiesta, tres movidas. Y, por lo que sé, dispongo de varias más por delante incluso independientes del calendario oficial.

Así que me disculparéis la brevedad. Otro día hablaremos con más detalle de los interesantísimos Goldfrapp, a los que descubrí hace casi una década con aquel tema de inspiración bondiana -de ahí que no sea casual la Píldora de hoy, tras la de ayer- que era Lovely Head.

Hoy os dejo con la mucho más potente y electrónica Strict Machine, uno de los primeros éxitos del dúo británico en 2003. Pura marcha para el cuerpo. Para el que le quede fuerzas, por supuesto.

Goldfrapp – Strict Machine
(por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Live And Let Die, Paul McCartney and Wings, 1973


Seguimos en el Año de Gracia de 1973... en un intento por dignificarlo en parte tras la Píldora de ayer. Ciertamente, desde un punto de vista musical, I Wish It Could Be Christmas Everyday es un impecable villancico rock, pero otra cosa es el aspecto que los Wizzard -incluido el por otra parte magnífico Roy Wood- daban ante los ojos de un espectador de 2010. Por supuesto, siempre es muy recomendable contextualizar las cosas, pero de vez en cuando no es demasiado fácil, me temo.

En todo caso, el tema de hoy está en todos los aspectos a años luz del de ayer. No ya sólo por el carácter de villancico, inexistente en esta Píldora -de hecho, se publicó hacia el verano- si no por estilo e incluso estética.

Hacia 1973, todos los Beatles ya disponían de existosas carreras en solitario, incluido Ringo Starr, cuyo año de mayor gloria sería precisamente aquel. En el caso de Paul McCartney, tras unos inicios como solista, rápidamente se rodeó de una banda donde sus principales pilares serían su mujer, Linda, y el antiguo cantante de los Moody Blues, Denny Laine. Dicha banda, denominada Wings, protagonizaría algunos de los hits más vendidos de la década de los setenta.

Uno de los temas más célebres fue este Live And Let Die que tenéis hoy delante. Y no tanto porque alcanzara puestos elevados en las listas de éxitos -que lo hizo- si no porque acompañaba como tema principal al film del mismo título dentro de la saga de James Bond. Por cierto, todo un festival afro de película, por si queréis hacer memoria. En ella se estrenaba Roger Moore en el papel de Bond, y hacía de chica ídem Jane Seymour, la posterior Doctora Quinn ya en los noventa.

Para acabar, imagino que a muchos también se os habrá venido a la mente la versión que los Guns N'Roses hicieron hace casi veinte años. La verdad es que sonaba bastante bien, pero -con el corazón en la mano, y los links a Spotify y al clip delante, uno de los pocos con una actuación de la época- admitidme que no era lo mismo que la original...

Paul McCartney – Live And Let Die (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 24 de diciembre de 2010

I Wish It Could Be Christmas Everyday, Wizzard, 1973


La de hoy no es la primera referencia que se hace en las Píldoras a la canción que podéis ver en el título. Más o menos hace un año, hacia las Navidades de 2009, aparecía por aquí uno de los villancicos en clave de rock más célebres y exitosos de todos los tiempos. En 1973, Slade, tal vez el grupo de aspecto más hooligan del glam rock, ponía en el número uno absoluto -y durante bastante tiempo- su famosos Merry Xmas Everybody.

Entonces citábamos que aquel tema había dejado en el número dos a otro villancico también rock, también glam y también, por ende, muy pasado de vueltas en la estética. Es lo que tenían los aires de 1973, cabe suponer.

El perjudicado en esta peculiar batalla de cantatas navideñas setenteros fue, precisamente, el tema de hoy. Wizzard es actualmente un grupo bastante desconocido para el gran público, pero por entonces era una de las grandes marcas del rock británico. Su líder, el inimitable -en muchos aspectos- Roy Wood (el que hace de hipermaquillado Papá Noel en el clip), ha sido uno de los grandes nombres de la música. Venía de uno de los grupos de culto de los sesenta, The Move, y fue el fundador de... la Electric Light Orchestra. De hecho, hasta que el bueno de Jeff Lynne se acabara haciendo con el control de la misma, la ELO era el gran proyecto musical de Wood para la nueva década.

Así que, tras el choque, fundó otra formación, Wizzard, y es con la que se marcaría toda una serie de éxitos a lo largo del movimiento glam. De hecho, por entonces, aunque suene extraño, los Wizzard eran mucho más conocidos que la ELO.

Por cierto, que nadie piense que I Wish It Could Be Christmas Everyday se quedó en las excesivas Navidades del 73. ¿Sabéis cuando ha sido la última vez que ha entrado en listas? Precisamente en el mismo momento en el que estáis leyendo esto.

¡¡¡FELIZ NOCHEBUENA Y FELIZ NAVIDAD!!!

Wizzard – I Wish It Could Be Christmas Everyday (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Speed Of Sound, Coldplay, 2005


Para hoy, el tema que originalmente tenía previsto era Viva la vida. Con todo, al final me pudieron los prejuicios: la tengo tan asociada al forofismo futbolero (en ese caso, de casa), que he decidido postponerla hasta nueva orden. Nadie dijo que servidor fuera coherente: realmente se trata de una gran canción.

Como compensación, a cambio he rescatado otro de los grandes temas de los británicos Coldplay. Speed Of Sound, lanzado en 2005 como primer single del estupendo álbum X&Y, supuso otro enorme éxito de la misma manera que Clocks lo había sido un par de años atrás.

A decir verdad, la similitud entre ambas canciones para muchos va más allá del impacto en listas. Sus respectivos riffs de piano y sus atmósferas futuristas -ciertamente, cercanos entre sí- motivaron que gran parte de la crítica restase valor al tema de hoy. Por supuesto, en la comparativa, Speed Of Sound, lanzada en segundo lugar, tuvo las de perder, y llegó a sugerirse que era poco más que una descarada reelaboración de Clocks. En realidad, el tema sí que recibía una reconocida inspiración de otro, pero no era de este último, si no de Running Up That Hill, de Kate Bush, editado veinte años atrás.

Fuera como fuera, comparada con la canción que le quitó el número uno en Gran Bretaña en aquel 2005, el tema de hoy puede considerarse casi galáctico. Y es que una rana digital, cuya mayor virtud era una voz similar a la de los Pitufos Makineros pero pasada por una lata, había versionado el tema que se haría famoso a mediados de los ochenta de la mano de Superdetective en Hollywood. Hay que joderse con los gustos musicales de la mayoría.

Espero que, valorando lo anterior, seáis ciertamente benevolentes con la gran canción de hoy.

Coldplay – Speed Of Sound (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Love Is In The Air, John Paul Young, 1978


En el breve tiempo que tengo hoy para rendir la Píldora, no se me ha ocurrido nada mejor que apelar a uno de esos clásicos setenteros que por sonido y estructura bien pudiera haber formado parte de la banda sonora de Vacaciones en el mar. Ahí es nada.

Love Is In The Air fue uno de los grandes temas, por difusión y éxito, de 1978. Su impacto trascendió de forma extraordinaria a Australia, país de adopción del escocés John Paul Young y, de hecho, llegó incluso a los oídos de un chaval de cuatro años de la otra punta del mundo -quien escribe, por si alguien requiere de más señas-. Difícil hubiera sido lo contrario, cuando ponían esto a todas horas en la radio. A todas.

Debo decir que durante mucho tiempo, esta canción fue una de mis preferidas -no podía ser perfecto- hasta que, en cierto momento de la veintena, de repente, cayó en la más total desgracia. Ni idea del porqué, pero la terminé aborreciendo. A veces pasa cuando se escucha una canción durante 24.879 veces, audición arriba o abajo, pero tampoco lo tengo tan claro. Con otros temas he pasado ampliamente esta plusmarca, y ahí siguen en la brecha.

La verdad es que sólo muy recientemente la he rehabilitado de forma parcial, y ahora puede sonar en la radio -porque se sigue pinchando 32 años después- sin miedo a que compulsivamente cambie el dial. Por cierto, que sepáis que estáis ante la canción australiana más difundida de la historia. Lo cual, visto lo anterior, me lo creo profundamente. Y una curiosidad: fue compuesta por los grandes productores de los... ¡AC/DC! ¿Os imagináis al bueno de Angus Young cantando Love Is In The Air? Pues nada menos que su hermano (antiguo miembro de los célebres Easybeats) fue uno de los dos compositores. El lado oscuro de la Fuerza, supongo.



Letra de la Píldora.

Hasta la proxima.

martes, 21 de diciembre de 2010

Town Called Malice, The Jam, 1982


Cuchicheando por ahí algo de música, caí en el tema de hoy, un clásico absoluto de The Jam. En principio, pensaba destinarlo a futuribles, pero en el pie del vídeo encontré un comentario de lo más ingenioso. Rezaba algo así como "Baby, Justin Bieber, 290 millones; The Jam, Town Called Malice, 130.000. El mundo se dirige de nuevo a una era de decadencia".

Menos mal que el criterio numérico de los vídeos de Youtube no es determinante para la calidad de las cosas, de lo contrario, este planeta rendiría culto al cantante aquel soviético del "Tro Lo Lo" o plantearíamos una nueva versión completa de El Hundimiento subtitulada por Esperanza Aguirre (eso sí, impagable en sus diversas versiones circulantes).

Aún así, tamaña declaración entre los resultados obtenidos por un niño de 16 años de padres ultracatólicos y los de una de las grandes formaciones de la historia del rock, me conmovió. Hasta el punto de que he decidido contribuir a la causa de estos últimos de forma modesta con esta Píldora dirigida hacia el vídeo en cuestión.

He de decir que Town Called Malice me pasó algo desapercibida en 1982. Supongo que tener ocho años de edad cuenta algo, aunque la canción llegó incluso al número uno, por encima del Golden Brown de The Stranglers -de próxima aparición-. Aunque la descubriría debidamente unos diez años después, para mí siempre estará completamente ligada a una escena del film Billy Elliot (imprescindible banda sonora), en el que el chaval se pone a bailar en la calle mientras suena el tema de hoy.

En fin, a lo que íbamos. No os despistéis. Nuestro objetivo: 290 millones de entradas para el vídeo de más abajo. Manos a la obra.

The Jam – Town Called Malice (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Search And Destroy, Iggy and The Stooges, 1973


En breve comprenderéis como un impenitente lector de El Jueves como yo ha celebrado el número extra de la semana pasada. Y es que cuando la jarana del personal juevero se combina con la música, lo único que puede salir de allí es... nada bueno, si me permitís la fina ironía.

Por supuesto, el especial en cuestión es sencillamente espectacular. Y adivinaréis que da para más de una y más de veinte Píldoras: a medida que lo leía me era inevitable el pensar en canciones diversas y mil formas de sacarle algo de punta.

En todo caso, para la Píldora de hoy lo he dejado en la mera inspiración posteadora y poco más. En una de las páginas, el pasadísimo Pedro Vera (uno de mis dibujantes predilectos, junto al esquizofrénico Paco Alcázar y la pareja de hecho Fontdevila y Monteys, y a falta del maestrísimo Forges) recordaba el tema de The Stooges Shake Appeal, apelando de su peculiar manera a la amistad entre Iggy Pop y David Bowie. Técnica y literalmente, la describía determinando que el segundo "se follaba" al primero, genio y figura.

Pues bien, aquel Shake Appeal se incluía en el último álbum de The Stooges (ya entonces Iggy and The Stooges), Raw Power, producido por Bowie. Es menester decir que Vera aquí también utilizó el mismo verbo anterior -el mismo- para describir lo que aquél hizo con el disco, en franco desacuerdo con su producción.

El tema estrella de aquel magnífico álbum era otro, no obstante. La primera vez que escuché Search And Destroy -expresión utilizada en la guerra del Vietnam para las misiones de destrucción de teóricos reductos del Vietcong- no fue de la mano de The Stooges, si no de la de los Red Hot Chili Peppers. Una de las virtudes de tener singles es que puedes escuchar sus caras B, lo cual no está al alcance inmediato de la mayoría de los poseedores de los álbumes. Así que tras escuchar Give It Away unas 17 veces, sólo era cosa de darle la vuelta al disco y descubrir que había detrás.

Debo decir que el tema me encantó por lo bestia que era, pero también por lo bien conjuntado y parido que estaba. Y como no tardé mucho en descubrir su procedencia original, aquel Raw Power, de casi dos décadas a sus espaldas por entonces, terminó en mi poder. Y admito que la producción de Bowie pudo ser algo contraproducente para el estilo de Iggy y compañía, pero a mí me sigue pareciendo en su versión original (no la remezclada en 1997, mucho más valorada por la mayoría) todo un bombazo. Por lo que a mí respecta, bien follado está.

The Stooges – Search And Destroy
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 19 de diciembre de 2010

7 Seconds, Youssou N'Dour y Neneh Cherry, 1994


Alguna vez he referido que 1994 no fue especialmente épico para la historia del rock. Ciertamente, implicó la eclosión del fenómeno brit, pero éste ya se estaba gestando antes y su gran momento de gloria vendría algo después. Realmente, si uno es honesto, la música que más sonaba en las discos y en muchas emisoras era mákina chunta-chunta, junto a otros temas de no menos abolengo musical. Todo un legado para generaciones posteriores.

A medida que se acercaba el verano, ya me iba haciendo a la idea de la previsible tiranía de La barbacoa de Georgie Dann y aquel I Like To Move It de los Reel 2 Real (que sólo se dignificó hasta cierto punto mucho tiempo después, al ser la canción de los hiperactivos lemures de Madagascar). Todo apuntaba a nivelazo por los cuatro costados, salvado sólo por las primeras grandes batallas de singles entre Blur (desde su Parklife) y Oasis (Definitely Maybe).

En éstas, perdida casi toda esperanza, se publicó al borde del estío (quiero recordar) el magnífico tema de hoy, uno de esos que acaban trascendiendo a su década. Youssou N'Dour, un senegalés que ya entonces era una celebridad por haber trabajado junto a nombres como Peter Gabriel, se unió a Neneh Cherry, sueca medio originaria de Sierra Leona -país cercano a Senegal-, para componer este estupendo y sobrecogedor 7 Seconds.

La canción, con un pulso dramático como pocos, recoge una idea realmente bella: los primeros siete segundos de vida de un bebé, que, según Cherry, son los únicos en los que no es consciente de los problemas del mundo en el que se va a mover. Para quedarse sin habla.

Inmediatamente, 7 Seconds se convirtió en un hit a escala mundial, alcanzando varios números uno e incontables Top 10. Pero más allá de los méritos comerciales, tuvo la virtud de poner algo de sentido común en el escalofriante panorama musical de aquel verano de 1994. Y sólo por eso, merece estar aquí.

Youssou N'Dour y Neneh Cherry – 7 Seconds (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Personal Jesus, Depeche Mode, 1989


La primera vez que escuché Personal Jesus, la sensación fue la de estar ante un tema que llegaría bastante lejos. Con un ritmo ideal para bailar, y un guitarreo machacón del gusto de los más rockeros, la cosa prometía. Con todo, aquella primera vez no pude identificar de quién era la canción que sonaba por la radio.

La sorpresa fue mayúscula cuando, en la segunda ocasión en la que la escuché -muy poco después, confirmando mi primera impresión de tema derechito al éxito-, el locutor dijo que eran los Depeche Mode. Ciertamente, podía deducirse por la voz, pero lo demás era tan atípico, que lo último que imaginé es que se trataba de estos devotos del sintetizador.

Personal Jesus, primer single del magnífico álbum Violator, estaba dedicado a Elvis Presley, pero de una forma algo peculiar. La inspiración vino dada por un libro escrito en 1985 por su viuda, Priscilla (negro mediante, por supuesto), en el que se contaban sus vivencias con el Rey.

En cuanto el vídeo, mostraba a la banda en un pueblo del Lejano Oeste americano. Una cosa que llama la atención es el aspecto de las chicas, imagino que en principio planteadas como hispanas -posiblemente mejicanas- en mor del ambiente de frontera del clip. Si uno se fija bien, su aspecto es tirando para españolazas... y posiblemente lo fueran: se rodó en los decorados almerienses de Tabernas. Esto de las caracterizaciones latinas no siempre se les dio bien a los anglosajones, imagino.

Para terminar, una pequeña ironía. Personal Jesus se convirtió rápidamente en todo un éxito a ambos lados del Atlántico, corroborando mi primera impresión inicial. Sin embargo, en muy breve, su impacto quedaría empalidecido dentro de la discografía de los Depeche. La culpa la tendría el siguiente single de la banda: Enjoy The Silence.

Depeche Mode – Personal Jesus (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Get It On, T.Rex, 1971


Si los T.Rex fueron el gran emblema del movimiento glam rock, Get It On fue, con mucho, su canción más célebre, especialmente fuera de su Gran Bretaña natal. Así que retomamos hoy a estos mis grandes ídolos junto a Kinks y Beatles. Volvemos a 1971.

Sus ventas fueron, sencillamente, millonarias. Sus cuatro semanas en el número uno inglés no parecen ser mucho frente a las seis semanas que poco antes se había marcado su anterior single, Hot Love (tema fundacional del glam), pero fueron bastante más intensas, ya que consiguió abrirse paso en todo el mundo.

De hecho, tal éxito tuvo un efecto inesperado en el título de la canción. Get It On era su nombre original -y así se le conoce generalmente- pero tuvo que cambiarse debido a que en Estados Unidos estaba listando en aquel preciso instante otra canción del mismo nombre, del grupo de jazz fusión Chase. ¿La solución? Tirar del estribillo, cómo no: Bang A Gong (Get It On).

El clip que tenéis a continuación es la actuación que hicieron aquel mismo año en el célebre Top Of The Pops. Si recordáis la Píldora de Children Of The Revolution, allá os podíais dirigir hacia un vídeo donde algunos músicos de cierto... renombre, acompañaban a Bolan en una espectacular versíón de la canción. Uno de ellos era el que podéis ver aquí acompañando al grupo. ¡Sí, efectivamente, Elton John es el que está de acompañamiento!

Aquella actuación hizo a muchos pensar que Elton era parte de la formación, pero no era así. Ciertamente, puso el piano en algunos temas, pero no en la grabación de Get It On. Quien lo hizo fue otro de los grandes pianistas-teclistas de la historia del rock, Rick Wakeman, quien acabaría formando parte de los míticos Yes. Pero entonces debía de pagar el alquiler, y le ofrecieron poner el piano a la canción de hoy. Por ello cobró toda una fortuna: nada menos que nueve libras esterlinas. Para que luego se diga que los inicios de las estrellas del rock son fáciles.

T. Rex – Get It On (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 16 de diciembre de 2010

The Great Pretender, The Platters, 1955


Las Saturnales eran unas fiestas romanas que se celebraban a partir de estas fechas, para celebrar el final de la época de oscuridad y el advenimiento del Sol Invictus, el 25 de diciembre. En ellas, todo el mundo participaba a lo largo de una semana en la que momentáneamente incluso llegaba a revertirse el rígido sistema social de entonces. Así, entre otras variantes, era posible que los señores sirvieran la comida a los esclavos.

En todo caso, su aspecto era más parecido al de un carnaval que al de una Navidad actual. Su arraigo era tal, que los cristianos fueron incapaces de suprimirlas, con lo que adoptaron una estrategia mucho más inteligente: convertirlas progresivamente en fiestas propias, empezando por el mismo día de la Natividad.

Desconozco si la reversión del orden social que tenía lugar en las Saturnales era tan absoluto como se suele presentar. Posiblemente, había de todo, como en botica. Dudo que fuera demasiado prudente propasarse con el amo, por más Saturnal que fuera, pero ciertamente las fronteras se diluían al menos en lo formal.

Una corriente de opinión considera que las actuales cenas de empresa son versiones en reducido de aquellas saturnales, por su carácter en principio igualador entre jefes y empleados. Realmente, creo que es un poco excesiva tal comparación, pero de nuevo en lo formal la cosa parece ir por ahí. Insisto, en lo formal.

Así que los que tengáis que pasar por estas pequeñas Saturnales (entre los que se incluye un servidor hoy mismo, en el momento preciso de la publicación de este post), recibid un briconsejo: cuidadín con tomarse demasiado en serio lo del compadreo. Guardad las formas...

¡Ah, la música! Hoy me apetecía traer hasta aquí este enorme temazo de los Platters, lanzado a finales de 1955 y que conseguiría alcanzar el número uno a principios del año siguiente. Va por ustedes, y por vuestras pequeñas Saturnales.

The Platters – The Great Pretender (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

I Put A Spell On You, Creedence Clearwater Revival, 1968


Aún a riesgo de parecer reiterativo, no puedo cansarme de agradeceros vuestros comentarios y críticas respecto a este blog, tanto las de los veteranos, como las de los más nuevos. Uno de estos últimos es el amigo Fernando. Éste, en un arrebato de entusiasmo, llegó a definir de "cojonudo" todo nuestro tinglado nada menos que en todo mi muro del Facebook. Toma ya.

Realmente, le debió de coger en un muy buen momento para llegar a esta explícita conclusión -francamente, Fernando, el trabajo está ahí, pero aún me quedan tres pueblos para llegar a "bueno", cuanto menos a "cojonudo"-. Pero debo admitir que me fui a dormir necesitando tres tallas más de pijama, porque no cabía en el mío habitual.

Con todo, algo así se merece una Píldora con el más sincero agradecimiento. Y como parece ser que la Creedence es uno de los referentes de nuestro nuevo compañero de viaje, pues aquí están. Y con uno de los temas que a mí me pone en posición de firmes cuando suena desde la primera vez que lo oí, hace ya casi veinte años.

I Put A Spell On You es uno de los temas más versionados de la historia del rock, desde que Screamin' Jay Hawkins lo compusiera allá por 1956. Y con la peculiaridad de que prácticamente no conoce versión mala. Sin embargo, de todas ellas -con el permiso de la que se marcó Nina Simone- la que se sale del plato de largo fue la que los Creedence Clearwater Revival grabaron en 1968. No pienso pararme a describirla: enseguida podréis comprobarlo por vosotros mismos.

Por cierto, que os debo prevenir de un detalle antes de que le deis al play del vídeo. Cuidadito. Es uno de los ejercicios de psicodelia más pasados de rosca que se hayan grabado jamás. Menudo tripi -LSD, más probablemente- debieron de clavarse el realizador y el director. De hecho, no tengo muy claro si es del todo apto para los que padezcan mareos... avisados quedáis.

Creedence Clearwater Revival – I Put A Spell On You (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 14 de diciembre de 2010

Johnny B. Goode, Chuck Berry, 1958


"Go, Johnny, go, go..." Efectivamente, estais ante uno de los gritos más célebres de la historia del rock and roll. Muy posiblemente, sin ellos, la música posterior no hubiera sido lo mismo. Y, con toda probabilidad, nunca hubiera existido -por ejemplo- el clásico de ayer de The Clash.

Es muy habitual considerar que el rock and roll se inicia como sonido a partir del Rock Around The Clock que Bill Haley and His Comets lanzaron allá por 1954. Sin embargo aquel tema estaba mucho más cercano al rockabilly que a lo que posteriormente sería el rock and roll, un sonido prácticamente hermano al rythm and blues.

El mérito de crear la que puede ser tratada como primera canción puramente rock and roll no fue de Elvis, ni de ninguno de sus compañeros de viaje blancos. Fue un negro, Chuck Berry, quien con una agresiva guitarra y un ritmo endiablado metido en el cuerpo daría pie a tal nacimiento. Y lo hizo con este tremendísimo Johnny B. Goode, una de las canciones más influyentes de largo de la segunda mitad del siglo XX.

El tema se convirtió rápidamente en un icono, además de en un éxito. Berry alcanzaría con él el puesto número 8 del Billboard, lo cual no estaba nada mal para alguien de su color en los Estados Unidos de 1958.

Tan influyente fue, que incluso el cine se permitió una broma al respecto de su creación: si recordáis Regreso al futuro, al final de la peli, Michael J. Fox se marcaba un rock and roll en el instituto de sus padres, justo en 1958. El tema que tocaba era, precisamente, Johnny B. Goode. Para él -un tipo de los ochenta- ya era todo un estándard. Un asistente de la fiesta, viendo tamaño tema para él inédito, llamó por teléfono a su amigo, un tal "Chuck", y le puso al auricular la interpretación de Fox. Toda una coña.

Chuck Berry – Johnny B. Goode
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 13 de diciembre de 2010

London Calling, The Clash, 1979


Hace 31 años, más o menos por estas fechas, se publicaba la que para muchos es una de las grandes canciones de la historia del rock. Con ella, The Clash, un grupo punk de primera generación de éxito más o menos discreto, conseguía convertirse en el sucesor natural de los ya por entonces extintos Sex Pistols.

Y no era para menos. A finales de 1979, el punk estaba ya en las últimas como fenómeno musical de primera línea. Otros sonidos se iban imponiendo, y las propias actitudes y estéticas punks estaban siendo adoptadas cada vez más como un mero reclamo de artistas más comerciales. En cierto modo, la industria musical estaba terminando con el espíritu del no-future, sustituyéndolo por otro con un futuro... mucho más cargado de billetes de banco.

En estas tesituras se publicó London Calling, un doble LP que marcaría un antes y un después en la música rock. En él, The Clash seguían adoptando un sonido claramente punk, pero introduciendo ese característico ritmo reggae que sería la marca de la casa en los años siguientes. No obstante, aunque el sonido era ciertamente menos afilado, todo ello quedaba compensado con sus letras absolutamente demoledoras.

Si los Sex Pistols habían hecho del nihilismo su bandera, The Clash asumieron el camino exactamente inverso. Lo suyo era el no dejar títere con cabeza, con mensajes claramente combativos y sin ascos por lo político. Y dentro de aquel London Calling, el tema homónimo era la quintaesencia de todo lo anterior: repasaba accidentes nucleares, disturbios, la falta de ideas en lo musical... un panorama cuasi apocalíptico que volvió a remover el mundo del punk como no había pasado desde la aparición de Sid Vicious y compañía.

Curiosamente, la canción nunca llegó a ser un superventas. En su primera edición, en 1979, alcanzó el puesto número 11 en Gran Bretaña, pero ni tan siquiera entró en listas en los Estados Unidos. Y, de hecho, aquél fue su mejor resultado. Dos reediciones posteriores, cuando ya se había convertido en todo un clásico, obtuvo resultados peores. Entonces, ¿cómo llegó a convertirse en el referente que sería, y además tan conocido? Francamente, la respuesta escapa a este modesto blog, pero estas son las cosas que hacen a uno creer en las grandes virtudes de la música rock.

The Clash – London Calling (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Al mar, Manel, 2008


Ya lo dicen: alegres noches, tristes despertares. Pesados, cuanto menos. Así que no estoy para demasiados despliegues sintácticos: mis neuronas han decidido muy inteligentemente dar prioridad al reponerse del impacto sabatino-nocturno de ayer a golpe de cena y decibelios, aderezados con algún gin tonic. Menos mal que estas cosas sólo las hago ya de Pascua a Ramos, y de forma muy controlada. Bien pensado, no sé cómo me lo montaba quince años atrás para aguntar asaltos similares -realmente, mucho peores- viernes, sábado y domingo. La jeunesse invincible, supongo.

En todo caso, esos saraos son pródigos en buen rollo y compadreo, y cuando uno hace algo como este Pildorario, ya es casi inevitable -aunque me encannnnnnta- alguna petición. Y claro, como uno está muy alegre, lo promete casi todo.

Menos mal que, en lo que a lo anterior se refiere, lo que prometí a mi amiga Cristina era este fantástico Al mar! de los Manel, por cierto, ya recomendado en su día por el veterano pildorero josemsolis. Imagináos que me llega a pedir (improbablemente) un reggaeton u otra pajarada por el estilo. A ver qué hago.

Manel – Al Mar! (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Like A Prayer, Madonna, 1989


Supongo que la mayoría de los que superáis los treinta y tantos recordaréis perfectamente esta canción, y el vídeo clip que la acompañó. Si hacéis un poco de memoria, el escándalo fue mayúsculo: cruces de fuego, un santo negro (San Martín de Porres) besando a Madonna... fue otro clavo más de los que remacharon la carrera estratosférica de la neoyorquina, y que le abrió las puertas de los noventa.

Desde entonces, han pasado más de veinte años. "Pedorra copiona" es el apelativo compuesto que Montse suele dar con más frecuencia al tratar a la actual Lady Gaga. Y razón no le falta: no sólo su música suena sospechosamente replicante a la de Madonna, si no incluso las poses y actitudes, con un añadido choni y de provocación de manual que hace que los de nuestra edad para arriba no le encontremos realmente nada. Ved el clip de Alejandro, y enseguida entenderéis todas las líneas anteriores.

Sin embargo, la muchacha cumple su función. Lógicamente, no se puede pretender que el personal adolescente se desviva por una diva de más de cincuenta años, por más reinventada que esté. Así que la industria ha fabricado a una nueva diva, a partir de los parámetros que han triunfado durante más de un cuarto de siglo de carrera. Claro, también queda la posibilidad de que el fenómeno se queme en poco tiempo: cosas más extrañas cabe esperar del sistema musical actual.

En todo caso, los que seguimos sumando números a la edad, que sí que estamos en disposición de conocer la versión original, nos quedamos con ésta. Eso sí, que nadie se considere libre de pecado: muchos de los comportamientos de los fans de la Gaga se repetían fielmente en los de Madonna años atrás. Por cierto, que el clip de Like A Prayer sí que ha llegado a ser reconocido oficialmente como transgresor, incluso por la MTV: encabezó en 2005 un ránking creado al efecto. Dudo que el Alejandro este acabe en la misma situación: es lo malo de las réplicas estilísticas.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 10 de diciembre de 2010

The One You Love, Rufus Wainwright, 2005


Como pudisteis ver ayer, la cosa iba de velada sorpresa. Pues bien, desvelada queda. Al final, como buena sorpresa, no tuvo demasiado que ver con lo esperado. Realmente, un servidor creía que íbamos a cenar en algun sitio de buen yantar, para a continuación ver alguna obra de teatro.

Pues bien, la cena se redujo a una mínima expresión... ya que apenas a las nueve (acababa de trabajar a las siete y algo) teníamos entradas para ¡el Cirque du Soleil! Para mí, que el circo era un concepto a medio camino entre los estupendos Payasos de la Tele y Rocky Torrebruno ("más bajito que ninguno", al que llegué a ver de niño en su propio circo), esto andaba fuera de órbita.

Mis expectativas del Cirque, que se basaban en las referencias televisivas que tenía de Alegría y de Love (esta, con música de los Beatles, sí que me quedé con las ganísimas de verla) acabaron un poco... limitadas. Y no porque el espectáculo no fuera magistral (menudos saltos y acrobacias que pegaba aquella gente) si no porque estuvimos en uno de los costados de las gradas. Y el show estaba visualmente pensado sobre todo para ser visto desde el centro. Una lástima, ya que no pudimos apreciarlo en toda su esencia.

Con todo, la sorpresa fue estupenda. Así que sólo me queda dedicar la Píldora de hoy a quien se la curró a base de bien, como regalo del pasado día de mi santo. Por lo demás, se trata de un estupendísimo tema de Rufus Wainwright (lo siento, Esther, te dije que pondría como segunda Píldora de Rufus Cigarrettes And Chocolate Milk, te aseguro que será la próxima) que no llegó a tener gran impacto comercial, pero que, por algún motivo, acabó en su día cayendo bajo mis manos. Y que hoy os la traslado a vosotros.

Rufus Wainwright – The One You Love
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Baby, What A Big Surprise, Chicago, 1977


Hoy no podré extenderme demasiado: he tenido que montar la Píldora en un breve momento de descanso a mediodía. Y es que tras la impenitente jornada laboral me espera una velada sorpresa por parte de Montse para celebrar mi pasado día de santo, con cena incluida en Barcelona. La verdad, no tengo ni idea de cómo andará la cosa. Es totalmente secreta, y no me he molestado lo más mínimo en averiguarla. Así es mucho más divertido.

Así que ya entendéis el porqué del tema de hoy. En todo caso, como apunte adicional sobre el mismo, admito que es uno de mis preferidos de Chicago, y eso que ya comienza a distanciarse del genial sonido jazz-rock de los primeros tiempos de la banda de forma más que significativa. Sin embargo, su inusual sonido beatle -acompañado en las voces por Carl Wilson, de los Beach Boys- lo hacen particularmente delicioso y agradable al oído. Y eso mismo debieron pensar todos los que lo auparon hasta el cuarto puesto del Billboard en 1977, no mucho después del cañonazo en las listas que fue If You Leave Me Now.

Como sea, aquí os dejo con el tema. En cuanto a mí, me quedo con la sorpresa. ¡Ciao!

Chicago – Baby, What A Big Surprise (por Spotify)



Letra de la Píldora
.

Hasta la próxima.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Black Or White, Michael Jackson, 1991


Para 1991, cualquier cosa que tocara a Michael Jackson estaba envuelta en el más absoluto barroquismo, pompa y circunstancia, haciendo totalmente creíble el monárquico apelativo de "Rey del Pop". Empezando por el ritmo de aparición de sus álbumes: si entre Thriller y Bad habían pasado cinco años, entre Dangerous y aquel último había que sumar a la cuenta otros cuatro más. Efectivamente, tres discos en casi una década es algo que muy pocos podían permitirse.

Especialmente cuando los LP's eran ejercicios complejísimos -y carísimos- en lo musical y lo audiovisual. Por supuesto, al menos hasta 1991, Jackson siempre jugó con una baza incuestionable: un material de primera con millones de personas dispuestas a devorarlo tan pronto apareciera tras la interminable marcha por el desierto.

Black Or White fue la carta de presentación de Dangerous en noviembre de 1991 y, como no podía ser menos, su aparición tenía que ser algo grande. Para ello se valió de un videoclip que casi más bien parecia un corto a la manera de Thriller: de hecho, el director fue el mismo, John Landis. En él aparecían celebridades del momento como Macaulay Culkin (amigo personal de Jackson, y entonces en pleno momento de gloria) o George Wendt, el inolvidable Norm de Cheers. Asimismo, se difundió a bombo y platillo la guitarra de Slash, el guitar hero de Guns N'Roses, en el riff que marcaba el tema.

Pero, con todo, la estrella del clip fueron sus efectos especiales, incorporados a diestro y siniestro. Uno de los más celebrados fue el que mezclaba la cara de personas de distintas razas -una de ellas, la modelo Tyra Banks- en un claro mensaje de integración racial, que era de lo que iba la canción.

Sin embargo, como todo tema que se precie, no estuvo exento de polémica... y de su consiguiente ración de censura. En el vídeo completo, los últimos cuatro minutos mostraban a un Jackson/pantera negra (nótese la intencionalidad) bailando magistralmente a la par que destrozaba cristales y se insistía allá donde los tíos depositamos una parte enorme de nuestra autoestima, por lo general. Pues bien, para emitir el clip en horario principal, hubo que recortar toda esa parte. Y aún en la larga, se añadieron mensajes racistas en los cristales que Jackson se cargaba a porrazo limpio, para evitar una supuesta incitación al vandalismo.

Por supuesto, como yo no os supongo tan tontos como a los censores aquellos, la versión del vídeo que os dejo es la completa, de once minutos, donde podréis ver toda esa parte final. Eso sí, con mensajes añadidos en las vidrieras, que a tanto no llegué... que os aproveche.

Michael Jackson – Black Or White (por Spotify)

PS: ¿Qué os pensábais, que iba a poner hoy el Imagine de John Lennon? Tsk, tsk...




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 7 de diciembre de 2010

Mala vida, Mano Negra, 1988


Que nadie se preocupe. El tema de hoy no está inspirado por los hábitos diarios de un servidor... no al menos por los presentes, en plena recuperación de un constipado de garganta que me obliga a seguir una vida poco menos que beatífica, por suerte alegrada por algún langostinillo vermutero: ya sabéis que la clave para recuperarse es tener un buen estado de ánimo. Otra cosa serán los nefastos hábitos que caerán de aquí un par de semanitas mal contadas, pero eso será otra historia.

Sencillamente, quería recuperar el que fue el primer gran éxito de los Mano Negra, allá por 1988 (¡sí, 22 años tiene ya!). No obstante, con las veces que se ha radiado este tema, recuperado una y otra vez por recopilatorios y pinchado en centenares de fiestorrios varios, casi hasta yo me he sorprendido de su antigüedad. Para que luego digan que el tiempo no es relativo.

Los Mano Negra eran -como la mayoría sabréis- una formación bastante ecléctica en lo musical, nacida en el ambiente más alternativo francés de la segunda mitad de los ochenta. Uno de sus rasgos más característicos es que cantaban casi más en castellano que en francés, lo cual no dejaba de sorprender a priori en una formación gala. No obstante, la cosa tenía su explicación: varios miembros del grupo eran descendientes de españoles -empezando por su líder, Manu Chao-, además de familia entre sí.

Además, el propio Chao estuvo bastante ligado a nuestro país, especialmente a Barcelona. Servidor, sin ir más lejos, llegó a encontrárselo en una tasca del casco antiguo (apréciese el concepto "tasca" en toda su esencia) jugando a las cartas -o al dominó, no lo recuerdo bien- con varios parroquianos. Que qué hacía yo allá es una buena pregunta, que se responde con la vida propia de un estudiante veterano de periodismo.

En 1988, los Mano Negra sacaron su primer álbum, titulado Patchanka, que enseguida supuso la puerta al éxito y el fichaje por una multinacional, Virgin. Aunque todo el álbum fue muy bien recibido, sin duda la palma se la llevó este Mala vida que tenemos hoy por aquí, y que rápidamente se convirtió en uno de los principales temas del repertorio de estos franceses. Y que os dejo escuchar ya, esperando a su vez que no os dé a vosotros por seguir su título...

Mano Negra – Mala Vida (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Middle of the Road, Pretenders, 1983


Una de las tontonoticias que a medida que nos vamos acercando a la Navidad se van haciendo ver de manera creciente en los Telediarios, trataba hoy sobre la nueva remesa de temas navideños por parte de músicos consagrados. Si el año pasado una de las sensaciones fue ver a Bob Dylan con gorro de Papá Noel (!), este prometía ser algo más discreto con unos Coldplay a golpe de villancico.

Con todo, se citaban más artistas sumados a la navideña inspiración, entre los que estaba Chrissie Hynde, la perenne alma de los Pretenders. ¡Los Pretenders! ¡Menudo descuido por mi parte! Lógicamente, en ese momento, cogí el portátil y me puse a asegurar su presencia en el Píldoras Hall Of Fame.

Para la mayoría, los Pretenders se limitan a poco más de un par de enormes hits, como lo fueron Brass In Pocket y la ya muy ochentera Don't Get Me Wrong. Sin embargo, estos auténticos devotos creados a la sombra del punk y de la new wave eran mucho más. Uno de sus temas que siempre me parecieron más espectaculares fue este Middle of the Road, un rock plano y potente a la manera de quince o veinte años atrás.

Por lo demás, se trata de un tema de contenido algo peculiar. Lejos de tratar sobre giras y rock and roll como su título y su estilo pudieran hacer creer, versa sobre una especie de "crisis de los treinta y tantos" más o menos bien llevada pero comprensible en una rock star. Como curiosidad, la letra menciona en un momento dado a una hija que acababa de tener. ¿Sabéis con quién?

Hynde había sido una fan impenitente de los Kinks y, de hecho, el primer single de los Pretenders fue una versión de un tema de aquellos. Pues bien, cuando ya había llegado al éxito, consiguió el sueño de toda fan: mantener una relación con su ídolo, en este caso Ray Davies -el líder de los Kinks- con el que en 1983 llegaría a tener una hija.

Así que si alguna quinceañera está improbablemente leyendo esto, que tome nota: no basta tan sólo con desgañitarse a lo bonzo entre diez mil personas si queréis acercaros a vuestro ídolo. Primero mejor montad vuestro grupo y conseguid la fama. Aunque, para entonces, y viendo lo visto en el panorama actual, muy posiblemente ya nadie se acuerde de vuestro ídolo, incluyéndoos a vosotras mismas... tendréis que asumir el riesgo.

Pretenders – Middle Of The Road (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Call Me, Blondie, 1980

Más o menos una década antes de que Julia Roberts le hiciera de prostituta cinematográfica a Richard Gere, éste, a su vez, había hecho de ídem para toda aquella señora que valorara sus servicios. Con la única diferencia de que si en el primer caso la cosa era la edulcorada historia de la cenicienta, en el segundo se trataba de un thriller con crímenes por medio.

Una de las escenas más inolvidables de American Gigoló era su inicio, en el que aparecía Gere conduciendo su Mercedes descapotable... a la par que arrancaba el trepidante tema que tenéis hoy delante. Era la presentación a todo gas de Call Me, lanzado en Estados Unidos a la vez que el film al que acompañaba.

La banda sonora de American Gigoló, en su conjunto, era obra del rey de las discos del momento, Giorgio Moroder, quien había producido una parte muy significativa de los bombazos revientapistas de finales de los setenta. Call Me, también compuesta por él, fue ofrecida inicialmente a los Fleetwood Mac, que rechazaron la oferta. Finalmente, los Blondie, entonces en plena racha, aceptaron el tema, eso sí, con letra compuesta por su vocalista, Debbie Harris.

Si la película fue un tremendo éxito que lanzó la carrera de Richard Gere -en un papel originalmente pensado y ofrecido a John Travolta-, el tema principal no le fue a la zaga. Consiguió el número uno a ambos lados del Atlántico (relegando de ese puesto en Estados Unidos nada menos que a Another Brick In The Wall de Pink Floyd), y se convirtió inmediatamente en uno de los temas principales de la formación. Incluso fue nominado a los Globos de Oro como mejor tema de una película.

Como curiosidad -y ya para acabar- el zorro de Moroder, para rentabilizar aún más el tema, decidió sacar una versión de la canción en español, pensada sobre todo para el mercado latinoamericano (aquí en España sonó fundamentalmente la versión en inglés). Hay que decir que, si tenéis la oportunidad de escucharlo, podréis ver que suena algo raro... más que español, parece una curiosa modalidad de spanglish, no tan diferente a la que el presidente Ánsar utilizó en el rancho de su colega Yooors W. Por suerte, la Harris viste el dialecto mucho mejor que aquél. Dónde vas a parar.

Blondie – Call Me (por Spotify)

Por cierto, el vídeo que tenéis a continuación es el que originalmente se concibió para el tema en 1980. Curioso, lo es: no sale ni el grupo, ni la peli: lo harían en otro clip montado años después. Así que no tengo menos que desearos un feliz paseo en taxi, de la mano de un conmilitón de nuestro amigo pildorero El Tudela.





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.