domingo, 31 de enero de 2010

Rome Wasn't Built In A Day, Morcheeba, 1999


Los críticos musicales son tipos de lo más curioso. Aparentemente entendidos en el campo que trabajan, la música, tienen a menudo una extraña costumbre: ir en contra de los gustos populares. O, dicho de forma mucho más vulgar pero gráfica, a mear en contra del viento.

Ciertamente, esta actitud tiene sus cosas positivas. Es la única forma de mantener el sentido común y un cierto papel de faro entre las invasiones de bisbales, chayanes y kingáfricas que periódicamente copan emisoras de radio y televisión. Ojo: chapó para quién estos artistas les gusten: están de suerte. Y que nadie diga que alguna vez no ha cantado al menos entre dientes o bailado en una boda Bulería o Boooooooombaa!!!. Sin embargo, no son los mejores ejemplos de productos musicales de gran calidad. Y los críticos tienen un papel orientador muy importante.

La cosa se sale más del plato cuando estos mismos críticos, conscientes del papel de guía que tienen en mucha gente, se vuelven pedantes y, al final, directamente tontos. Esto sucede cuando su esnobismo congénito lleva a criticar prácticamente cualquier producto musical por el mero hecho de tener el favor del público. Curiosamente, su opinión, en estos casos, coincide con la de los típicos ayatollahs que preferirían que sus grupos favoritos nunca vendieran ningún disco, con tal de mantener una supuesta pureza musical. Imagino que sus ídolos no opinarán igual que ellos.

Es esa opinión tantas veces escuchada de "el último disco de los Tal y Tal no mola, se han vendido". A menudo, la realidad de ese mismo disco suele ser la de un producto de más o menos calidad, con una producción más cuidada... y superventas. Pero claro, ahora ya no existe esa sensación de "tocan para mí solo" o "con este grupo puedo fardar en las tertulias friki-modernillas".

Es el caso del disco en el que se incluyó el tema de hoy. Mientras Morcheeba fue un grupo con un éxito notable pero dentro de cotas discretas, la crítica lo ensalzó. Sin embargo, con su tercer álbum, Fragments of Freedom, potenciaron su sonido más pop. La opinión de la crítica fue bastante fría. Me imagino que alguno pensaría que era como compartir su pareja con el resto del mundo. Y, sin embargo, musicalmente, el resultado fue, a mi juicio, más que aceptable. Opinad por vosotros mismos, pasando de la constelación gafapasta más integrista. ¿A que no es tan malo?

Morcheeba – Rome Wasn't Built In A Day (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 30 de enero de 2010

Rose of Cimarron, Poco, 1976


A estas alturas no voy a engañar a nadie cuando diga que a un servidor, la música country, lo que se dice gustar, gustar, pues va a ser que no. Por lo general me parece monótona y bastante aburrida. Y lanzo una refexión: si aquí nos reímos del estereotipo del pueblerino con boina, ¿qué nos hace pensar que es más cosmopolita el mismo individuo tocado con un sombrero de cowboy?

Luego está el baile. Ya me entendéis, esa movida colectiva que recuerda a un cruce entre una parada militar y el Paquito Chocolatero, pero con más coña, ya que no es infrecuente encontrar a varios tipos ataviados con chaquetas de flecos y lentejuelas.

Sin embargo -y ya paro de hacer amigos, un día de estos me van a romper la cara sólo salir de casa- dentro del country se encuentran también grandes canciones, algunas incluso excepcionales. Por supuesto, no me refiero a lo que cantaba aquel fulano padre de la Hanna Montana hace veinte años, sinó a temas realmente emotivos como el Stand By Your Man que interpretaba Tammy Winette, tremendos como el Me and Bobby McGee de Janis Joplin o redondos como The Gambler (el célebre Jugador) de Kenny Rogers.

Entre estos grandes temas está el que hoy os propongo, este Rose of Cimarron, que los norteamericanos Poco lanzaron en 1976. Se trata de una balada rápida inconfundiblemente country pero con un toque pop-rock que le confiere una sensibilidad muy particular. Paradójicamente, a pesar de que el grupo tenía un gran éxito en Estados Unidos allá por los setenta, este tema tuvo que esperar a ser versionado por Emmylou Harris tiempo después para alcanzar un mayor favor del público. Hoy, se trata de un clásico del country rock.

Por cierto, si alguno de vosotros es muy fan del country, bueno, lo dicho más arriba es sólo producto del cansancio de las altas horas en las que estoy escribiendo. Y, sobre todo, no podéis pegar a un tío con gafas.

Poco – Rose Of Cimarron (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 29 de enero de 2010

What Difference Does It Make?, The Smiths, 1984


Hablando de música esta tarde con una gran amiga -un abrazo, Esther- comentaba que a mí, The Smiths nunca me gustaron demasiado, especialmente cuando más sonaban, hacia mediados de los ochenta. Me parecían algo monótonos, y la forma de cantar de su líder -Morrissey- cansina de verdad. Sin embargo, compañeros míos del insti eran auténticos devotos del grupo inglés (tengo en mente a Chorli o J.R.) en un momento en el que hacía muy poco que se habían separado como formación.

Hay que decir que éstos conmilitones del instituto -de hecho, J.R. desde párvulos- fueron los grandes introductores del sonido inglés alternativo entre los demás. Hablaban de The Smiths y de The Charlatans cuando ni dios sabía quienes eran, a pesar de sus hits. Y yo no estaba entre sus conversos.

De hecho, comencé a caerme del caballo cual Saulo de Tarso al descubrir a Blur (aquí sí fui yo una auténtica antena), que junto a The Stone Roses poco antes, comenzaron a abrirme el camino hacia el pop británico de los noventa. Estos grupos, junto a otros muchos más, fueron posibles gracias ala senda iniciada por los protagonistas de la Píldora de hoy. Y aquí sí que me convertí al "britismo" por completo, con el aval adicional de ser el mejor conocedor de la música de The Beatles y The Kinks en todo COU.

Así pues, tuve que conocer a los grupos herederos directos de The Smiths para volver a tener la oportunidad de escucharlos. Pero esta segunda vez les puse más y mejor atención. Y aunque llegué una década tarde, pude disfrutar por fin y al completo de canciones tan grandes como la que os dejo hoy.

Ah, pregunta de Trivial para los más osados: nombre del actor y de la película que aparece en la portada del single de hoy. Procurad aguantar cinco segundos sin darle al Google...

The Smiths – What Difference Does It Make? (por Spotify)






Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 28 de enero de 2010

Llamando a La Tierra, M-Clan, 1999


Tras bastante tiempo, hoy he vuelto a echar mano de un libro de ciencia-ficción, género que devoraba hasta los 25 años, y que poco a poco fui espaciando a medida que la otra media naranja bibliográfica -los ensayos de Historia- iban ganando territorio de forma cada vez más marcada en el limitado tiempo de lectura.

En realidad, se ha tratado de una relectura, tras toparme de frente con una edición completa de los Diarios de las Estrellas de Stanislaw Lem que compré hace un tiempo con el mero fin de tenerlos: los había leído por primera (y segunda) vez con 17, en una edición de la Biblioteca municipal de Sant Joan Despí.

Siempre he pensado que Lem, fantástico escritor, tiene un interruptor con dos posiciones: una es la dura, densa y más pesimista, donde podríamos encontrar piezas como su inmortal Solaris (cuya última versión en cine la protagonizó George Clooney) o la gran Fiasco (editada como El Fracàs, en catalán); la otra posición es disparatada y de carcajada directa pero muy inteligente. Dentro de este último grupo estarían los Diarios de las Estrellas, las surrealistas aventuras de uno de mis ídolos literarios, el cosmonauta Ijon Tichy. Os las recomiendo de verdad si caen en vuestras manos. Eso sí, para aprovechar mucho mejor su humor, haber hecho física en BUP (la ESO igual ya no sirve) es un plus. No es imprescindible, pero sí útil...

Así que, para poder trasladar este agradable encuentro a las Píldoras, pensé en algún tema que tratara aventuras espaciales... aunque os parezca extraño, el rock está bastante bien surtido de ellos. Uno de los mejores, a mi juicio, junto a Space Oddity (y su parte II, Ashes To Ashes) de David Bowie, es el Serenade que la Steve Miller Band lanzó en 1976.

Sin embargo, como hace días que no ponemos nada en español, aquí os dejo con este Llamando a la Tierra, gran y fiel versión de Serenade que los murcianos M-Clan catapultaron al éxito a finales de 1999. Mientras, yo aprovecharé los últimos minutos del día con otro más de los viajes de Ijon Tichy, con vuestro permiso.

M-Clan – Llamando A La Tierra (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 27 de enero de 2010

Can You Feel It, The Jacksons, 1980


El de hoy es uno más de esos temas que, de forma casi automática provocan la reacción automática en el coche de "Montse, ¿puedes subir la radio?". Si hay suerte, la sube de buen grado, ya que también le gusta. Otras veces sube el volumen sin tanto entusiasmo, sólo porque sabe que lo que suena me gusta mucho mucho. Y a veces, si ve que la cosa no le mata nada, pero que nada, adopta la posición "no te he oído". En ocasiones, hasta cuela.

Como sea, Can You Feel It, de The Jacksons (el nombre que adoptaron The Jackson 5 en 1975 al salir del sello Motown, quien conservó registrada la antigua denominación) fue uno de los mayores éxitos de la formación en los ochenta, incluido en su álbum Triumph.

Por entonces, ya hacía tiempo que Michael Jackson grababa también en solitario, y en breve grabaría su enorme Thriller. Sin embargo, durante el resto de la década, mientras duró el grupo, seguiría vinculado musicalmente a sus hermanos en mayor o menor grado.

Ahora bien, por lo que más se recuerda -posiblemente- la canción, es por su espectacular videoclip, con unos efectos especiales que después de treinta años siguen llamando poderosamente la atención. Así que imagináos que debía pensar un niño de seis o siete años en 1980 o 1981 cuando lo vio por la tele por primera vez. Lo recuerdo con igual de claridad que cuando lo he visionado esta noche por Internet. Eso sí, no me acordaba de tanta inflación de efectos de sonido...

Por cierto, que igual algunos os preguntáis cuál es la reacción de Montse cuando le digo de subir el volumen con esta canción. Ya sé que en el fondo, el dato es lo de menos, lo que mola es el poner el ojo en la casa ajena... pues bien, por suerte puedo conducir con una mano mientras subo el volumen yo mismo, ante su distraída mirada por la ventanilla.

The Jacksons – Can You Feel It (por Spotify)



Hasta la próxima.

martes, 26 de enero de 2010

Buddy Holly, Weezer, 1994


Hoy en día, en una familia occidental el proceso vital de un bebé es el siguiente: nace, desteta y enciende el PC (Mac si tiene veleidades de diseñador o de modernillo). Efectivamente, disponer de uno o más ordenadores personales se ha convertido en algo común hasta en los hogares más humildes y en los colegios más públicos.

Sin embargo, no hace tanto, y aún -por poco- no peino canas, la cosa era muy diferente. Quien tenía un amigo con un Spectrum o con aquellos mamotretos de Commodores 64, equipados con lectores de... ¡cassette! era un marciano, por cierto, con un nivel de renta bastante apañado. Increíblemente, hasta les sacábamos partido, jugando a cosas que se llamaban "fútbol" o "baloncesto", pero que indefectiblemente se componían de poco más que dos palitos y un punto que se movía por la pantalla.

Servidor, hasta los 18 (año 1992) no echó mano a un ordenador de verdad, un PC. Y fue al entrar en la facultad. Eran unos flamantes modelos de procesador 486, sistema operativo Windows 3.0. La experiencia se debió asemejar bastante a la que mi bisabuelo tuvo al escuchar hablar por primera vez a un mueble -la radio-. Y lo que son las cosas: hoy en día aquellas formidables máquinas no servirían ni para posavasos.

Algo similar a lo que le pasaría, si aún estuviera operativo, a mi primer PC, un potente Pentium -ya sólo el nombre molaba-, último grito a principios de 1996, cuando entró en casa. Tenía 21 años e iba hacia los 22. Lo mismo que los niños de ahora.

Pero, ¿y qué tiene que ver todo lo anterior con el tema de hoy? Bueno, supongo que muchos de vosotros también estrenasteis PC más o menos por la misma época. Si era un Pentium como el mío, tenía ya sistema operativo Windows 95, la pera limonera. Entre las chorraditas que traía para encandilar al personal, estaba un vídeo musical, para mostrar las capacidades multimedia tanto del aparato como del software. ¿Y qué vídeo musical era? Efectivamente, sólo tenéis que echar un vistazo más abajo...

Weezer – Buddy Holly (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 25 de enero de 2010

Twilight, Electric Light Orchestra, 1981


Antes de empezar, a pesar de lo que el título pueda sugerir -Crepúsculo-, no voy a destinar ni una línea a comentar ninguna historia sobre vampirillos metrosexuales de instituto. Aquí me juego el físico, pero no hay color entre el enorme Bela Lugosi (transilvano de verdad) o el inolvidable Christopher Lee, y estos tíos pusilánimes marcando cacho para muchachas en edad de descubrir el mundo y alguna cosa más. Llamadme clásico.

La cosa versa más bien sobre uno de los últimos -y crepusculares- éxitos de una de las bandas más célebres de los años setenta e inicios de los ochenta. Aunque ahora sean casi unos desconocidos para el público de los vampirines estos, hubo un tiempo donde la Electric Light Orchestra (para todos, la ELO) se comparaba en impacto a gente como Elton John o Paul McCartney.

De hecho, esta última comparativa no es porque sí. Hace tiempo, un conocido me dijo que si The Beatles hubieran llegado a los setenta y a la era del sintetizador, hubieran sonado exactamente como la ELO de Jeff Lynne. Éste último, por cierto, llegó a trabajar junto al beatle George Harrison -además de Bob Dylan, Tom Petty y Roy Orbison- en aquel supergrupo de los 80 llamado The Traveling Wilburys. Así que parece que los de Liverpool marcaron algo la trayectoria de nuestra banda protagonista de hoy.

Twilight es una magnífica muestra de esta conjunción beatle en plan disco sintetizador. Y, por cierto, que tuvo una gran acogida, como prueba el éxito que aportó junto a otro gran single (Hold On Tight) al LP en el que se incluía, Time, número uno en 1981.

Para mí, esta canción irá siempre asociada a una de aquellas cassettes y vinilos que había en todas las casas en plan "Superéxitos 78" o "Grandes éxitos 1980", y que a menudo regalaban las cajas de ahorro por abrir un depósito. Qué tiempos aquellos: ahora no sólo no te dan ni un disco, sinó que si encima te pilla la SGAE haciendo cola en el cajero con el mp3 a todo meter, te cuesta un pico por difundir música en público, ni canon ni hostias. Recordando, pues, aquellas mañanas de sábado o domingo escuchando esta canción (mi preferida) de aquella cinta, os dejo pensar si, para algunas cosas, cierto tiempo pasado de vampiros de verdad y discos gratis tal vez fue mejor...

Electric Light Orchestra – Twilight
(por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 24 de enero de 2010

Should I Stay Or Should I Go, The Clash, 1982


La Píldora de hoy, además de todo un clásico, me trae a la cabeza una escena totalmente surrealista. Partamos de la premisa de que se trata del mayor éxito de una banda, The Clash, especialmente conocida por el activismo izquierdista de buena parte de sus canciones. Además, desde el punto de vista musical, Should I Stay Or Should I Go es un tema de sonido contundente. Desde siempre, ha sido tradicional bailar en plan ska -es decir, a patadas- sus pasajes más rápidos.

Otro dato inicial a saber para poder explicar la escena es que, durante el periodo universitario en económicas, con frecuencia íbamos a discotecas del Eixample barcelonés -algo pijillas-. Sin embargo, a veces, subíamos a otras de la parte alta de la ciudad- pijas del copón-.

Pues bien, a mediados de los noventa, en una de estas discotecas de paverío vario, en el que abundaban los vástagos de buenas familias barcelonesas para ver si la cosa acababa en cruces diversos (por ejemplo totalmente ficticios, Samaranchs con Pujols, o Vilarasaus con Fornesas), pusieron este tema. No es de asombrar, pues en 1991 había alcanzado el número uno tras nueve años gracias a un anuncio de Levi's. Por lo tanto, como dicen los gilimodas, fue todo un must de los noventa.

Y ya lo tenemos todo. Como los más sagaces ya habréis intuido, la escena no fue otra que ver a diversas cuadrillas de tíos de raya repeinada, cocodrilo en pecho y cubata de maltas de 12 años mínimo, intentar emular lo que en Cornellá nos salía tan bien y de forma casi innata. Hacer el bestia a lo ska. Os juro que parecían collas de epilépticos a punto de descoyuntarse, eso sí, todo muy pulcro: no llegué a ver ni una sola patada. Si Curro Romero puso nombre al toreo por Internet, esos tipos estaban inventando el ska online.

Según me contaron, aquella misma noche, en la clínica Teknon (dónde, sinó), vieron diversos cocodrilos en urgencias con traumatismos en las cervicales. Y, según parece, un caballo de polo acabó en cuidados intensivos. Lógico: estas cosas pasan cuando uno se mete en camisas de once varas.

The Clash – Should I Stay Or Should I Go (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 23 de enero de 2010

Rescue Me, Fontella Bass, 1965


El de hoy es uno de los temas más conocidos del último medio siglo. No hay, que yo sepa, nadie que no lo haya escuchado e, incluso, tatareado. Y sin embargo, muy pocos saben quien lo interpretó realmente. Mejor dicho, casi todo el mundo cree que lo interpretó una persona diferente.

De vez en cuando pasan estas cosas. Por ejempo, al amparo de The Beatles surgieron muchísimos grupos británicos con un estilo parecido. Algunos de ellos también llegaron a tener algún éxito importante. Sin embargo, para muchos, sus éxitos fueron obra de los primeros.


Haced un experimento: poned algún tema de The Hollies (uno de los mayores grupos de éxito británico de los años 60). Por ejemplo, la muy conocida
Bus Stop -por Internet, la encontraréis fácilmente, y si no, ya la pondré como Píldora, remolones...-. Y preguntad a cualquiera si saben el grupo: la inmensa mayoría pensará que son los cuatro de Liverpool. Garantizado.

En España, tal tamaña confusión llegó a extremos muy curiosos. Si bien muchos grupos hicieron versiones de The Beatles, los que se llevaron la palma fueron la formación barcelonesa de Los Mustang. Pues bien, muchísima gente creyó que canciones como El Submarino Amarillo eran suyas, ¡y que versionaron aquéllos en inglés!

Posiblemente, Fontella Bass es una de las cantantes más veces escuchada y, a la vez, más ignorada por parte del gran público. Pero ya os lo digo yo: quien grabó la versión de
Rescue Me que más a menudo escucháis, y que alcanzó el éxito en 1965, fue ella.

¡Así que ya no tenéis excusa para pensar que fue Aretha Franklin!

Fontella Bass – Rescue Me (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 22 de enero de 2010

Never Can Say Goodbye, The Communards, 1987


Como sagaces, perspicaces y astutos pildoreros que sois, habréis adivinado que hoy tocaban... ¡The Communards! El dúo formado por Jimmy Sommerville -también muy conocido por su activismo gay- y Richard Coles fue uno de los grupos imprescindibles para entender la música disco durante la segunda mitad de los ochenta. Y vienen en la Píldora de hoy con uno de sus temas más inolvidabes y potentes, aquel Never Can Say Goodbye que llevaron a los primeros puestos de las listas en 1987.

En muchísimos aspectos, la historia de esta canción es prácticamente idéntica a la que protagonizaba la Píldora de ayer. Si Don't Leave Me This Way fue un tema compuesto que consiguió un gran éxito para tres artistas diferentes, Never Can Say Goodbye no le fue a la zaga. De hecho, ambas canciones llegaron a compartir grupo de éxito, por supuesto, The Communards.

La primera versión del tema de hoy, lanzada en 1971, la protagonizaron nada menos que los Jackson 5, con Michael Jackson como voz cantante. Llegó al puesto número dos en las listas pop norteamericanas y, sin embargo, es, de las tres versiones destacadas, la más desconocida y menos célebre a día de hoy.

Apenas tres años después, en 1974, la diva disco setentera por antonomasia, Gloria Gaynor, volvía a llevar al éxito a la canción, esta vez en una clara clave de baile, lejos del ritmo soul más melódico que habían sostenido los hermanos Jackson.

Sin embargo, para muchos, la versión más recordada es la que hicieron The Communards trece años después que la Gaynor, electrizante y magnética al extremo. Aunque no consiguió -por poco- el número uno como sí que lo hizo su versión de Don't Leave Me This Way un año antes, Never Can Say Goodbye selló definitivamente el nombre del dúo inglés entre las formaciones míticas de los años ochenta. Y no digáis que no merece la pena volver a escucharlo...

The Communards – Never Can Say Goodbye (por Spotify)




Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

jueves, 21 de enero de 2010

Don't Leave Me This Way, Thelma Houston, 1976


El de hoy es uno de esos temas que cada vez que alguien lo ha interpretado, lo ha hecho de oro, además del rey de la pista. Compuesto a mediados de los setenta por Kennet Gamble, Leon Huff y Cary Gilbert (los dos primeros, responsables de la mayoría de éxitos del llamado Sonido Filadelfia), Don't Leave Me This Way fue interpretado por primera vez en 1975 por Harold Melvin & The Blue Notes. Gran éxito: número 3 en Estados Unidos.

Con un éxito así, una versión apenas un año después no tenía porqué tener demasiado impacto. Cuando Thelma Houston, entonces en el sello Motown, grabó y lanzó su versión a finales de 1976, la idea era aprovechar la creciente marea disco. Y vaya si la aprovechó: no sólo copó a principios de 1977 las pistas de baile, sinó que alcanzó el número uno en sus Estados Unidos y fuera de sus fronteras. Su potente versión acabaría convirtiéndose en uno de los hitos musicales de la década de los setenta.

Comparada con las versiones anteriores, para la siguiente (y la que buena parte de los treinteañeros recordarán más) habría que esperar una eternidad, de exactamente diez años. Cómo no, es la que mandó al estrellato definitivamente a The Communards -pista para la Píldora de mañana...- allá por 1986. Por supuesto, alcanzó el número uno, aunque esta vez en Gran Bretaña, y durante cuatro semanas.

De todas estas versiones, probablemente la más magnética es la de Thelma Houston, aunque, por supuesto, todo va a gustos. Para la Píldora, he seleccionado el único vídeo en el que se incluye la versión (casi) completa del tema, aunque tiene un inicio extraño, con imágenes ralentizadas, como las que ponen cuando se hacen recordatorios póstumos. Raro, raro, raro.

Eso sí, el clip cumple otro requisito: por fin os he podido mostrar a una diva disco en toda regla, vestida como tal (ni a lo campesina como Tina Charles, ni a lo majara como Dee D. Jackson), y ante gente que, por fin, entendía para lo que servía aquella música: ¡para bailar!

Thelma Houston – Don't Leave Me This Way (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 20 de enero de 2010

Gangsta's Paradise, Coolio feat. L.V., 1995


No hace demasiado comentaba con un amiguete (pildorero también) sobre las veces que han llegado a pasar algunas pelis por televisión. Una de las que salieron fue Mentes Peligrosas, (1995), particularmente por TVE. Personalmente, la creo más reemitida que Verano Azul, que ya es decir, o El Príncipe de Bel-Air por Antena 3.

Sin ser un peliculón, tampoco está mal para pasar un rato, al menos durante las cinco primeras veces que la ves. En realidad, la cinta, protagonizada por Michelle Pfeiffer, no es más que una actualización (más) en clave americana y años 90 del aceptable film inglés de 1967, Rebelión en las aulas, protagonizado por Sidney Poitier poco antes de sus inolvidables En el calor de la noche y Adivina quién viene a cenar esta noche, de aquel mismo año.

Además de por la Pfeiffer, Mentes Peligrosas es particularmente recordada por su banda sonora, cuyo tema central, Gangsta's Paradise, se hizo terriblemente famoso. Aunque en España se quedó cerca del número uno, alcanzó este distinguido puesto en países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Irlanda, Finlandia, Suecia, Suiza, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Holanda o Letonia. Vamos, que sólo no lo alcanzó aquí y en Marruecos, y de éste último lugar no estoy seguro.

Por aquel verano del 95 la cosa que nos tiraba más era aquel engendro perpetrado de El tiburón, de Proyecto 1. Para habernos matado.

Volviendo al tema de Coolio, como muchas otras canciones de hip hop, se inspiraba en samples de canciones más antiguas. Para Gangsta's Paradise, cogió prestado el viejo tema de Stevie Wonder de 1976, Pastime Paradise, que a su vez recogía los acordes de nada menos que el Preludio y Fuga nº2 en Do menor de Johann Sebastian Bach. Vaya. Quién le iba a decir al bueno de Juan Sebastián que una pieza suya de 1722 iba a acabar en doble pirueta ganando los Grammys de 274 años después...

Coolio feat. L.V. – Gangsta's Paradise (por Spotify)





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 19 de enero de 2010

Bolero (Hold Me In Your Arms Again), Fancy, 1985


Y... ¡hale hop! ¡Triple salto mortal con tirabuzón! Tras la música hippie del verano del amor pasamos a un tema que dio nombre a la más larga saga de megamixes discotequeros de la historia discográfica española. A ver, mirad de nuevo el título... ¡Ajá! ¡Me refiero al Bolero Mix! Sí, aquellas recopilaciones de temas disco del momento que durante cerca de una década fueron casi siempre superventas.

En realidad, el Bolero Mix no fue el primero de ellos. Este honor (o no, cada cual con su conciencia) correspondió al Max Mix, lanzado en 1985, y bajo el sello discográfico Max Music. Los primeros de aquellos megamixes, tanto con Javier Ussía y Mike Platinas (qué nombre...) como con José María Castells y Toni Peret, eran realmente buenos, con el mérito adicional de ser productos casi artesanales.

Los Max Mix tuvieron una larga vida, con doce ediciones que concluyeron en 1992. Sin embargo, su competidor directo, el Bolero Mix, lanzado en 1986 por el sello Blanco y Negro, acabaría teniendo una duración muchísimo más longeva. Estos megamixes, del DJ Raúl Orellana, fueron llamados así tras el tirón enorme que tuvo la canción Píldora de hoy en 1985.

Bolero, clásico ejemplo de spaghetti o italo disco, fue lanzada por el alemán Fancy (un dato curioso es que muchos artistas apuntados a este estilo no eran italianos), cuando ya gastaba casi cuarenta años. Éste había sido antes un cantante melódico de estilo schlager bajo el nombre artístico de Tess Teiger. En 1984, ya transformado en Fancy, cambió el estilo orientándolo totalmente hacia las discotecas. Hay que decir que le fue bastante bien en Europa y, particularmente en España, donde junto a Bolero, llevó al éxito su estupenda Flames Of Love de 1988.

Por cierto, a lo mejor os habéis quedado con una duda. Decía que el Bolero Mix ha sido el megamix más longevo de todos. Ahí va la prueba: la última edición conocida es de... 2009.

Fancy – Bolero (Hold Me In Your Arms Again) (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 18 de enero de 2010

San Francisco, Scott McKenzie, 1967


1967 supuso en muchos aspectos el inicio de un gran cambio cultural a gran escala. Durante aquel año, la juventud comenzó a marcar de forma definitiva el pulso de las tendencias sociales. A partir de entonces, ya no serían los jóvenes los que imitarían los cánones de sus mayores, sinó que cada vez más la tendencia iría en sentido contrario en el futuro.

Obviamente, todo esto no sucedió de la noche a la mañana y, en este sentido, los diez o quince años previos supusieron el caldo de cultivo ideal. Pero en aquel 1967, de repente, todo pareció cambiar casi a horas vista. Estéticamente, comenzaron a notarse síntomas como la aparición repentina de cada vez más largas melenas, de bigotes y de frondosas patillas. Las ropas se colorearon hasta extremos insospechados, y la palabra más usada por los jóvenes -especialmente británicos y norteamericanos- fue "love", amor.

El movimiento hippie dejó de ser un fenómeno marginal para atraer en mayor o menor grado a millones de muchachas y muchachos, y en las facultades de occidente se reproducían cada vez con más frecuencia altercados provocados por protestas políticas y antibelicistas de todo tipo. Por primera vez desde 1964, una ciudad norteamericana iba a tomar el relevo de Londres en el pulso cultural y musical: no era otra que San Francisco, la meca del hippismo, el ácido, la marihuana y la nueva forma de entender la vida.

Así que no es extraño que cuando Scott McKenzie, un cantautor norteamericano hasta entonces poco conocido, interpretó este San Francisco (Be Sure To Wear Flowers In Your Head), compuesto por su amigo John Phillips, el tema se convirtiera inmediatamente en todo un hit a escala mundial. Consiguió el número uno en numerosos países -en Gran Bretaña relevó nada menos que al All You Need Is Love de The Beatles, otro clásico del verano del amor- y vendió siete millones de copias. En España llegó a ser versionado por Los Mustang.

Sin embargo, más allá de las ventas, la canción consiguió conectar de forma inmediata con el espíritu del Summer Of Love. Su intención original, promocionar el primer gran festival musical de la historia, el de Monterey, quedó ampliamente superada, hasta el punto de que aún hoy, San Francisco sigue siendo el mejor himno de aquel ya lejano 1967. Paz y amor, hermanos, y aseguráos de llevar flores en el pelo...

Scott McKenzie – San Francisco (Be Sure To Wear Flowers In Your Hair) (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 17 de enero de 2010

Painted By Numbers, The Sounds, 2006


Hasta los años setenta, y bien entrados, las únicas referencias culturales de Suecia en España eran las señoritas en bikini de las pelis de Alfredo Landa, y a las que José Luis López Vázquez interpelaba con su inolvidable grito de guerra: "¡¡¡Monumeeeeeentoooooo...!!!

Por aquellos entonces, y gracias al muy popular festival de Eurovisión, aparecieron dos suecos junto a dos suecas -propias de de aquellas películas- que mostraron que, además de gente rubia, el país nórdico también era capaz de exportar buena música. Por supuesto, eran los Abba.

En los ochenta, éstos desaparecieron como formación, pero poco después otro dúo -también sueco/sueca- los relevaban en el éxito: Roxette. Por los mismos años, con menos fama, pero mayor impacto musical futuro tal vez, se generaba una serie de grupos de orientación garage, el más famoso de los cuales era The Creeps. Aquellos grupos se hacían llamar por aquí "la movida sueca", y fueron la inspiración futura de bandas más célebres posteriores del mismo país, como The Hives o Mando Diao.

Un grupo de ésta última generación, formado en 1999, y con un estilo new wave y rock que recordaba bastante a Blondie, eran los protagonistas de hoy, The Sounds. Liderados por la cantante Maja Ivarsson -con ese nombre de pila y su clásico aspecto de sueca de Benidorm, López Vázquez hubiera cambiado muy a gusto su grito de batalla-, sostienen un estilo de guitarras y sintetizadores muy del orden del que interpretan The Killers.

Este último no es un dato irrelevante: el disco en el que se incluía la Píldora de hoy fue producido por el mismo productor del grupo norteamericano, lo cual es bien visible en el resultado final. Por lo demás, os quedáis con este peculiar vídeo en el que se juega muy imaginativamente con la imagen. Aunque si el público masculino más landiano prefiere ver suecas en su mayor esplendor (y sin pixelados), le recomiendo, también de The Sounds, el clip del tema Tony the Beat. Vosotros mismos con vuestro criterio cultural...

The Sounds – Painted By Numbers (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 16 de enero de 2010

Depende, Jarabe de Palo, 1998


Tras varios días con el pitinglis, volvemos a la carga con un tema en español. La de hoy, además de que es una canción que llegó a enganchárseme como el napalm, se me ocurrió como Píldora a raíz de una conversación en casa evocando una divertida escena del programa de Buenafuente.

En éste, el Follonero -personaje curtido en Cornellà de Llobregat- interrumpía el arranque musical que la banda barcelonesa hacía de su nuevo lanzamiento por entonces, Bonito. Cuando apenas llevaban unos segundos de interpretación, el Follonero interrumpía en catalán (era en TV3) a grito pelao diciendo "¡Pau Donés!¡Pau Donés! ¿Esto que es, el nuevo disco? ¡Esto es lo de siempre, hombre! ¡Llevas cuarenta años haciendo lo mismo, desde La Flaca que no haces nada!" Cuando Buenafuente lo interrumpe a su vez para aparentemente amonestarle, el Follonero respondió con un "¡Bonito!¡Depende!", apelando a la similitud de las dos canciones, al menos en el estribillo.

A pesar de la cara de alucine de Pau Donés, lo cierto y verdad es que muchos pensamos lo mismo en aquel momento. Con la diferencia de que Depende era una gran canción por sí misma, digna sucesora de la espectacular irrupción de la banda en 1997 con aquel otro temazo que era La Flaca.

Como decía más arriba, aquel tremendo éxito de 1998 se me pegó como una lapa, y no era infrecuente escuchárseme musitar entre dientes "Depende, de qué depende...". Alguno pensaría en el metro al verme: "pobre hombre, menudo problemón debe de tener, lleva así un rato sin decidirse... creo que ha perdido el juicio completamente, ha quedado majara del todo".

Pero no fue así, aquello se me pasó, y hoy puedo escuchar la canción sin miedo a que me vuelva a quemar el cerebro. Incluso en una versión en italiano que he descubierto hace nada, y que el grupo hizo por entonces: Dipende, da che dipende... oh, oh... dipende... oh, no... da che dipende... Mierda. Otra vez al psiquiatra.

Jarabe de Palo – Depende (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 15 de enero de 2010

I Love Rock & Roll, Joan Jett and The Blackhearts, 1982


Este de hoy es otro de los clásicos de los ochenta. Pero, a diferencia de la mayoría, no gasta ni un segundo de sintetizador. Es rock and roll es estado químicamente puro, tamizado ya por el punk. Probablemente, quien escribe sea una de las últimas personas en no llevar tatuajes. Pero si un día me hiciera uno, probablemente pondría esta canción de fondo.

Hoy en día, para el enorme impacto que tuvo la canción, suena relativamente poco, lo que me obliga a disfrutar hasta el último segundo ese riff pedrestre, esa batería pesada y a ritmo lento, y esos coros casi de bar tras la hora feliz. Porque tuvo éxito, y mucho, en aquel lejano 1982: número uno durante más de mes y medio en Estados Unidos, y en un puñado de países más. La revista Rolling Stone sigue considerando la canción una de las 500 mejores de todos los tiempos, y el propio Billboard la coloca en el lugar 56 de una relación similar.

En realidad, el tema original data de algunos años antes, de 1975, y fue compuesto y lanzado por el grupo angloamericano The Arrows. Hay que decir que, sin sonar mal, la versión original no alcanza ni lejanamente la potencia de la que Joan Jett interpretó siete años después. No siempre las versiones originales suenan mejor... aunque hay versiones y versiones. En 2002 se publicó otra de -ojito- ¡Britney Spears!. Aunque suene raro y casi extravagante viniendo de mí, esta chica tiene algún esporádico tema decente; sin embargo, no debería haberse metido en camisa de once varas...

La propia Joan Jett había grabado el tema por primera vez en 1979 junto a dos componentes de los Sex Pistols. Sin embargo, sería la versión junto a su grupo, The Blackhearts, la que conquistaría las listas y los mejores pases de la por entonces casi naciente MTV.

Y sin más preámbulos, os dejo con el vídeo de la canción. Por cierto, éste comienza con unos segundos de otro tema del grupo, Bad Reputation, al mejor estilo Ramones. Así que, por el precio de una canción, os lleváis una y un cuarto. No os quejéis. Y si queréis tatuaros, ya tenéis una fuente de inspiración.





Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

jueves, 14 de enero de 2010

Sky, Sonique, 2000


Como bien sabéis, he frecuentado mucho más los pubs que las discos, en los que la música molaba más y la cerveza, por lo general, era más barata. Sin embargo, no desdeñaba entrar en éstas últimas (si no es que tenían certificado de música "ISO martillo neumático"), más que nada, porque a las tres de la mañana te solían echar del pub y ligar o, simplemente, seguir la juerga en casa, era un pelín más jodido.

Tren de vida hasta la segunda mitad de la veintena, momento en el que, por lo general y sin darte cuenta -o dándote perfecta cuenta- empezabas a cambiar el tercio. Las noches se hacían más cortas, al menos en la calle, y estar en una disco hasta las cinco comenzaba a cargar más de la cuenta. Cada vez era más difícil que un DJ acertara con un tema que te espabilara. Sin embargo, a veces estaban inspirados y entre la purria de último grito ponían algo que estaba bien.

Era el caso del tema Píldora de hoy. Cuando se publicó, en el año 2000, servidor ya gastaba veintiséis, y se encontraba en los inicios del proceso descrito en el párrafo anterior. Así, cuando tras diversos temas generalmente bastante sosos ponían esto, aquí el que escribe revivía sus mejores momentos gintonic-garrafón (para no confundir con los que ahora muy cuidadosamente me preparo) de cinco o diez años atrás: saltos, bailoteo y desfase. Y, encima, con un tema de última hornada, para mantener el tipo "a la última".

Sky es un tema dance que, dentro de los estándares, es realmente bueno, con un estribillo arrebatador, propio de los mejores clásicos disco. Su intérprete, la británica Sonique, era una de las DJ's más reputadas cuando lanzó su LP Hear Me Cry, en el que junto a la Píldora de hoy (nº 2 en listas) se incluía otro gran tema, It Feels So Good, que logró el nº1.

Debo deciros que al escucharlo tras mucho tiempo, me recordó vivamente a aquellos postreros fines de semana con sesión discotequera final -y no de tranquilo cocktail y larga sobremesa- de por entonces. Hum, quién sabe, mañana ya es viernes...

Sonique – Sky (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

miércoles, 13 de enero de 2010

Aquarius/Let The Sushine In, The 5th Dimension, 1969


"Leeeeeet the sunshine..., leeeeeet the sunshine in"... ¿quién se ha resistido a entonar a viva voz en cualquier recinto musical este estribillo a ritmo de soul? No en vano, la Píldora de hoy es uno de los temas más emblemáticos de los años 60, y eso que entró en ellos por relativamente poco.

De hecho, lo correcto sería decir que el tema emblemático fue la versión que hicieron The 5th Dimension, fusionando dos canciones del musical Hair, Aquarius y Let The Sunshine In (este último, a su vez, aparecía ya fusionado en el propio musical con el tema The Flesh Failures). Hay que reconocer que la versión fue magnífica. Mientras que en Aquarius mantienen un pulso más suave y propio de musical, transformaron el mantra hippie de Let The Sunshine In en un potentísimo soul que sería, a la postre, el que llegaría al éxito (número 1 en gran cantidad de países) y pasaría a la memoria popular.

Como se ha dicho, la canción une dos temas del musical Hair. Éste, todo un símbolo del estilo de vida hippie, fue muy polémico en su día al tratar de forma abierta temas como el nudismo, la libertad sexual o el uso de drogas. En todo caso, tuvo un éxito fulminante y duradero: el Biltmore Theater de Broadway registró 1.472 pases, mientras que el Shaftesbury Theatre de Londres nada menos que 1.998, hasta su cancelación forzosa por ¡hundimiento del techo!

Hair también fue una fuente de éxitos musicales muy importante. No menos impactante en el tiempo que la Píldora de hoy fue otra fusión de otros dos temas, Ain't Got No/I Got Life, que lanzó en 1968 nada menos que Nina Simone y que colocó en el puesto 5 en Gran Bretaña. Por su parte, el cantante norteamericano Oliver alcanzó el número 3 del Billboard con su versión de Good Morning Starshine y The Cowsills el número 2 con su interpretación del tema homónimo del musical.

Asimismo, en 1979 se rodó una versión cinematográfica, dirigida nada menos que por Milos Forman, el director de, entre otras, las inolvidables Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) o Amadeus (1984). Y ya sin más, os dejo que cantéis a gusto el estribillo del final, y que dejéis entrar el brillo del sol en vosotros.

The Fifth Dimension – Aquarius/Let The Sunshine In
(por Spotify)



Hasta la próxima.

martes, 12 de enero de 2010

There Must Be An Angel (Playing With My Heart), Eurythmics, 1985


La de hoy es una de las piezas más clásicas de los años ochenta, de la mano de uno de sus grandes grupos, los británicos Eurythmics. A pesar de que consiguieron numerosos hits a lo largo de aquella década, y alguno después, su carrera quedaría marcada por dos blockbusters en toda regla: aquel célebre Sweet Dreams (Are Made Of This) y el tema seleccionado como Píldora de hoy.

De hecho, el impacto a largo plazo de Sweet Dreams ha acabado dejando un poco en segunda instancia al tema de hoy, a pesar de que en las listas de éxitos la única canción que consiguió alcanzar el número 1 en Gran Bretaña -amén de otros bastantes países- fue ésta última. Debo decir que este último dato, al consultarlo (porque muchos de ellos los consulto, para quien aún piense que soy la Wikipedia con patillas) me sorprendió bastante, supongo que yo mismo infuenciado por la fama acumulada durante la posteridad por el que fue el primer gran éxito del grupo.

There Must Be An Angel es una balada rápida, que en cierto momento de ella se ve muy impregnada de blues. De hecho, a juicio del que escribe, el gran valor que tiene como canción es precisamente esta fusión bluesera y pop, aderezada de unos coros celestiales que encajan muy bien con todo el conjunto.

En cuanto al vídeo, se trata de un planteamiento muy original, ambientado en una especie de corte celestial inspiradísima en la Versalles del Rey Sol, donde el propio Dave Stewart (el cincuenta por ciento del grupo junto a la cantante Annie Lennox) ejerce de histriónico y ultramaquillado Luis XIV intentando entretenerse con la función. Por cierto, que aunque veáis a un niño -¡hemos encontrado al Angelito Negro de Machín!- tocando la armónica, en realidad, y para la grabación, la puso nada menos que Stevie Wonder.

Por lo demás, aquí os dejo con este estupendo tema. Sólo un detalle más. Prestad atención al tipo grueso poniendo voces angelicales: ¿serían así todos los eunucos?

Eurythmics – There Must Be An Angel (Playing With My Heart) (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 11 de enero de 2010

Lazy Eye, Silversun Pickups, 2007


Como alguna vez ya apunté, los designios del descubrimiento de canciones pasados los treinta son inescrutables. Cruzado este umbral, las fuentes se multiplican a la par que se vuelven de lo más peculiares, supongo que para sustituir a los mecanismos más masivos y habituales de absorción musical, propios de los quince y veinte años, esto es, videoclips de la MTV, discotecas, pubs, radiofórmulas comerciales...

Para quien escribe, una de estas fuentes alternativas es la Wii. Concretamente, los juegos de la serie Rock Band que, debo decir sin falsa modestia, se me dan bastante bien, sean bajo, guitarra o batería. En el último lanzado, junto a clásicos del rock, se incluyen temas muy recientes, que mi sobrino de dieciséis conoce a la perfección pero que a mi se me escapan de forma muy mayoritaria.

Una parte de estos temas de última hornada que incluye el juego no me dicen nada. De hecho, algunos mantienen un estilo que deja al heavy metal como los chicos del coro. Podrían definirse como el resultado de ponerle un micro a Genghis Khan. Sin embargo, otros son francamente interesantes. Entre estos últimos, descubrí esta pequeña joya de 2007, de un grupo de nombre extraño, los Silversun Pickups.

Probablemente, la mayoría no hayáis escuchado antes el tema, pero en su momento tuvo una cierta repercusión, alcanzando en Estados Unidos el quinto puesto del Billboard dedicado (más o menos) a la música alternativa. Asimismo, Lazy Eye llegó a aparecer en capítulos de series como Reaper y The O.C., y se coló en los shows de David Letterman y Jay Leno, algo así como los padres televisivos de todos los Buenafuentes que campan por el mundo. Y una curiosidad: por algún motivo que desconozco, el tema se convirtió en todo un hit en Perú.

Escuchando el tema en casa, Montse puntualizó de forma contundente que era una gran canción para la sintonía de... un anuncio. Ciertamente, le pega muy bien ea las publis de móviles y hasta de coches. Así que, ya sabéis, si por aquellas cosas, de aquí a un tiempo veis un anuncio con esta sintonía, por favor, ayudadnos a reclamar nuestros justos derechos. Gracias por adelantado.

Silversun Pickups – Lazy Eye (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 10 de enero de 2010

Twist In My Sobriety, Tanita Tikaram, 1988


Ayer, tras una muy agradable cena con unos amigos, hicimos la preceptiva sobremesa con chocolates, cafés y cava. De fondo, como de costumbre, había puesta música, con la única peculiaridad de que sonaba a través de la tele, por el canal de 105 TV, que emite constantemente videoclips.

Así, puntualmente interrumpíamos la conversación para comentar tal o cual canción, normalmente en el sentido de "jo, cuántos años hace de esto" o "esto es de cuando tenía diecisiete". El rango de edad de los comensales andaba entre los 35 míos y los 50 del más mayor, para que os hagáis una idea.

En éstas que veo un familiar inicio de vídeo, que confirmo cuando en pantalla aparecen los créditos: "Tanita Tikaram, Twist in my Sobriety". Ahí fui yo quien detuvo la conversación para prestar un minuto de atención al soberbio tema de la cantante y compositora británica, nacida en Alemania. Sin embargo, algo no iba bien...

¡Estaba acompañada de un horrible chunta chunta de fondo! ¡Inaudito! Como deduzco que conocéis bien la canción, entenderéis lo surrealista del arreglo. Se trata de un tema austero, donde la cantante marca con una voz grave su ritmo lento, y cuyo único lujo sonoro es un magnífico oboe que suena a lo largo del mismo. Asimismo, el vídeo, grabado en el altiplano boliviano, tiene un trasfondo realmente dramático. Así que que alguien me explique quién fue la lumbrera que retocó así la canción.

Por mi parte, os ahorraré ese mal trago, y os dejaré exclusivamente con la versión original lanzada en 1988, cuando Tikaram apenas contaba con 19 años. El tema tuvo un gran éxito, especialmente en el continente europeo, donde consiguió numerosos Top 10 en las diferentes listas de ventas. Por cierto, que indagando hoy, resulta que esa versión horrorosa que pusieron en la tele es un remix del año 1996. Y que no pasó del puesto 82 en las listas británicas, cuando la original alcanzó en las mismas el 22. Menos mal que aún hay criterio...