miércoles, 31 de marzo de 2010

Major Tom (völlig losgelöst), Peter Schilling, 1983


Cuando en 1968 Stanley Kubrick estrenó 2001, Odisea Espacial, no sólo creó una de las películas más míticas de la historia del cine (y, de paso, menos entendida por el gran público que la vio) sino que, involuntariamente, daría pie a la génesis de uno de los personajes más célebres de la historia del rock, el Mayor Tom.

En 1969, David Bowie lanzó uno de sus temas más clásicos, titulado precisamente Space Oddity. Su protagonista era un astronauta, el Mayor Tom antes mencionado, que, en una bellísima historia, opta por abandonar este mundo aprovechando una misión espacial. El propio Bowie retomaría al personaje en otros dos temas a lo largo de su carrera, uno de los cuales fue el increíble Ashes To Ashes de 1980.

Al final, el mismo Mayor Tom acabaría trascendiendo al propio Bowie, cuando en 1983, el músico alemán Peter Schilling lo utilizó para el que, a la postre, sería el mayor éxito de su larga carrera, este Major Tom (völlig losgelöst), expresión que en el idioma de Kant quiere decir "totalmente desconectado", como le sucedía a nuestro héroe espacial en la historia original de 1969.

De todas formas, no se trata de una versión de Bowie, sino de un tema totalmente original y compuesto por el propio Schilling. Grabado originalmente en alemán -que es la versión que os dejo- el tema alcanzó el número uno en Alemania, Austria y Suiza, y puestos muy importantes en el resto de Europa. El éxito fue tal que el cantante grabó una versión en inglés específicamente pensada para norteamérica, esfuerzo que acabó recompensado con un puesto 14 en Estados Unidos y un número uno en Canadá.

El vídeo, cómo no, recoge imágenes clásicas de la carrera espacial. De todas formas, si os fijáis bien, la letra no casa demasiado bien con los labios del cantante, como si fuera un playback terriblemente malo. La causa es que el vídeo se grabó ya directamente en inglés, pensado para el mercado americano, y posteriormente se le puso la pista en alemán. En todo caso, viendo a esas camareras patinadoras entre imágenes reales de la carrera espacial, casi es lo de menos...





Hasta la próxima.

martes, 30 de marzo de 2010

Take Your Mama, Scissor Sisters, 2004


¿Qué hubiera pasado si nuestras madres nos hubieran visto salir de marcha? ¿Y si, incluso, nos hubieran acompañado a ella? ¡Qué horror!¡Y no ya por nosotros (que sí), sinó por las pobres mujeres, para las cuales siempre hemos sido, somos y seremos los mejores y los más buenos! ¡Menuda decepción!

Pues bien, tras meteros durante un momento este terrible pensamiento, de eso es de lo que, precisamente, va esta canción. Por lo visto, tal experiencia la llevó a cabo uno de los miembros de la banda Scissor Sisters. Pero eso no es todo: con la excepción del batería, y de la única miembro femenina de la formación -que se define como "transexual en un cuerpo de mujer", vaya tela- el resto de componentes son gays. Así que ya os podéis imaginar a qué tipo de locales llevaron a la incauta señora...

Por su parte, Take Your Mama es un gran tema pop que recuerda enormemente al Elton John más setentero. Y, con este antecente, y el de más arriba, es fácil adivinar que aunque los Scissor Sisters (por cierto, también el nombrecito tiene tela, "las hermanas tijeras") sean un grupo norteamericano de Nueva York, sus mayores triunfos los hayan tenido en Gran Bretaña y Europa. Casi que no podía ser de otra forma.

Tal vez las cifras de charts del single no parezcan demasiado (puesto 17 en el Reino Unido), pero hay que recordar que desde finales de los años sesenta, el peso de las ventas ha sido casi siempre preferentemente obra de álbumes completos. Por eso, es mejor prestar atención al LP -de igual nombre que la banda- en el que se incluía nuesta Píldora, junto a otros hits como Laura o Mary: superó (por apenas 582 copias) al Hopes and Fears de Keane como disco más vendido de 2004, y se convirtió en el 51º LP mejor vendido de la historia del Reino Unido. Menudo debut.

Así que ya véis lo que puede resultar de llevar de juerga a mamá. De todas formas, para los más jóvenes e imberbes, ahí va un consejo, si es que habéis considerado mínimamente la majarada de emular el experimento. Mejor no lo intentéis. Os cargaréis la fiesta y, encima, tras el escándalo de la pobre mujer, os quedaréis sin vuestra paga semanal para que no podáis volver a esos antros de humo, alcohol y drogas durante años. Ése, y no otro, será el resultado más probable. Porque, amigos, lo normal no es vender millones de discos.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 29 de marzo de 2010

Always, Erasure, 1994


Aunque nos quedamos muy cerca en el tiempo respecto a la Píldora anterior, hoy se impone un cambio de tercio musical con doble tirabuzón y salto mortal. Si ayer estábamos ante un tema oscuro y distorsionado, hoy recuperamos una balada dentro del synthpop más refinado.

Es muy notorio lo que el paso del tiempo puede hacer en la memoria. Si tuviérais que decir grupos entre la segunda mitad de los ochenta y la primera de los noventa, muy posiblemente Erasure no sería uno de los primeros. Y sin embargo, este dúo británico consiguió la proeza de colocar entre 1986 y 1997 (como quién dice, ayer mismo) 24 singles consecutivos en el Top 20 de su país. Aún más: hasta 2007 -siguen en activo-, 34 de 37 singles alcanzaron el Top 40.

Además, no sólo se trata de mera cantidad. Entre sus temas, existen canciones realmente muy buenas, que llegaron a tener bastante impacto por aquí también. Así, ¿quién no ha escuchado Sometimes? ¿O este Always, que llegaron incluso a versionar en castellano? Por no citar uno de sus mayores éxitos, A Little Respect, que ha recibido multitud de versiones: una de ellas, la magníficamente interpretada por los norteamericanos Wheatus, será de próxima aparición pildorera. Aviso a navegantes.

Always se encuentra entre los mayores éxitos del dúo inglés. En 1994, llegó a alcanzar el cuarto puesto en los charts de su país, amén de entrar en el Top 20 en buena parte de Europa y en Estados Unidos. Y un poco de pequeña historia: se trataba de una canción muy recomendable en su día para caer bien al género femenino, con la ventaja de ser infinitamente más llevadera que aquellos temas ramplones de OBK, que eran garantía de cara de agobio. Y, dadas las circunstancias, era precisamente la última cara que había que poner...

Erasure – Always (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 28 de marzo de 2010

Spaceman, Babylon Zoo, 1995


El de hoy fue, sin duda, uno de los temas más pinchados por los discjokeys radiofónicos -si no el que más- durante los primeros meses de 1996. Y no sólo en radios, sino en discotecas, y de las de todo tipo. Tanto podías encontrártela en la típica macrodisco del tipo "pro-dolor de cabeza" como en aquellas otras en las que los alternativos y más rockeros se mezclaban con los primeros modernillos del momento, más tarde bautizados como gafapastas por el apéndice generalizado de este material que se les desarrollaba frente a los ojos.

Y es que la fórmula que los británicos Babylon Zoo propusieron con este magnífico Spaceman, basada en actualizar lo más oscuro del glam rock con sonidos electrónicos y guitarras ultradistorsionadas, hizo realmente furor. Se podía bailar a la vez que escuchar como tema cañero, y sus cambios de ritmo y melódicos nunca dejaban indiferente la primera vez que lo ecuchabas.

El tema fue lanzado por primera vez en diciembre de 1995, como apoyo a un anuncio de Levi's que seguramente bastantes de vosotros recordaréis, y en el que prácticamente sólo salía el estribillo. A pesar de que lo mejor de la canción -en mi modesto juicio- quedaba fuera, fue todo un banderín de enganche perfecto.

El tema alcanzó el número uno en Gran Bretaña de forma fulminante, y se convirtió en el single procedente de un grupo debutante que más rápidamente se vendió en la historia de las islas hasta aquel momento. En apenas un mes vendió casi 900.000 copias, cerca de la mitad de las cuales se colocaron durante la primera semana. Fuera del Reino Unido, Spaceman fue número uno prácticamente en toda Europa.

Y tras el bombazo... nunca más se supo del grupo, al menos a gran escala y por estos lares. Eso sí, dejó uno de los clásicos de aquellos maravillosos 90. ¿O es que sólo lo fueron los 60?

Babylon Zoo – Spaceman
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 27 de marzo de 2010

More Than A Feeling, Boston, 1976


Esta tarde hemos asistido al cine para ver una película que, como mínimo, nos generaba bastante curiosidad. Protagonizada por (atención) Ewan McGregor, George Clooney, Jeff Bridges y Kevin Spacey, Los hombres que miraban fijamente a las cabras es una divertida ficción a partir de una historia real sobre una unidad del ejército norteamericano que en su día pretendió explotar las habilidades paranormales como arma de combate.

Si tuviera que señalar un tema central para esta película, sería, sin duda, este hit de 1976 que fue More Than A Feeling, gracias al cual el personaje que interpretaba Clooney conseguía despejar su mente. Por su puesto, para una película como ésta, una canción con el título de nuestra Píldora de hoy se prestaba que ni pintada, dicho sea de paso. En el cine nada es casual: a lo sumo, involuntario...

Realmente, More Than A Feeling es todo un clásico del rock de los setenta. Hacia la segunda mitad de aquella década, en Estados Unidos eclosionaron toda una serie de grupos con un sonido muy potente pero a la vez con un enfoque muy comercial. Estas bandas alcanzaron una tremenda popularidad durante aquellos años, que se extendió hasta bien iniciada la década de los ochenta. Entre ellas habían nombres como Toto, Styx o -seguro que os suenan más- Van Halen.

Una de las formaciones más importantes de aquel grupo de primeras bandas de rock para estadios fue Boston. De hecho, el principal hit de su carrera, el tema que proponemos hoy, fue muy posiblemente el pistoletazo de salida para aquel sonido tan característico de guitarras muy fuertes pero a la vez destinadas al consumo de todos los públicos. De hecho, este estilo acabaría condicionando enormemente el rock más comercial de los ochenta producido en norteamérica.

Sin embargo, no quisiera que el colofón de esta Píldora fuera el de una mala canción. "Comercial" no significa necesariamente "malo", y en este caso, desde luego, nos encontramos ante todo un clásico por derecho propio. Ah, y en cuanto a la peli, bueno... merece la pena verla. Si tenéis la ocasión invertid un par de horitas, os lo pasaréis bien. Y recordad que, sin cabra, no hay gloria...

Boston – More Than A Feeling (por Spotify)





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 26 de marzo de 2010

You Make Me Feel (Mighty Real), Sylvester, 1978


¡Por fin ya es viernes! Y para que se note, hoy traemos a las Píldoras uno de aquellos hits disco setenteros que eran todo himno a los viernes por la noche... también a los viernes noche de veinte años después, doy fe, y me aventuraría a asegurar que aún a los de hoy.

El trono de reina disco está disputado entre varias divas, pero por encima de todas ellas se alzan tres nombres: Gloria Gaynor, Donna Summer... y Sylvester. Efectivamente, nuestro protagonista de hoy, un muchacho de Los Ángeles, estrella musical infantil en los círculos locales evangelistas para más señas, se ganó por derecho propio el título de reina de la música disco.

En el vídeo veréis el porqué de tan merecido título. A pesar de que, con anterioridad a este tema, el glam rock ya había jugado con la ambigüedad sexual, -a veces más que descarada- Sylvester fue la primera estrella prácticamente en clave drag queen de la música pop, al menos en la medida en que le suena a quien escribe.


Por lo demás, You Make Me Feel (Mighty Real) tuvo un gran impacto en listas, y muy especialmente en Gran Bretaña, donde alcanzó el Top Ten en octubre de 1978. Es menester decir que, con todo, no fue la versión más vendida en aquel país. Poco más de una década después, ya en 1989, el antiguo miembro de The Communards, Jimmy Sommerville -otro destacado artista gay- catapultó su interpretación del tema -también excepcional- hasta el puesto número cinco.

En fin, aquí os dejo con este tema... de toda una reinona disco. ¡Que os divirtáis!

Sylvester – You Make Me Feel (Mighty Real) (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 25 de marzo de 2010

Todo tiene su fin, Módulos, 1970


La verdad es que hoy estuve tentado de poner de Píldora aquello de "Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va", pero, en el fondo, hubiera supuesto implícitamente reconocer una especie de Síndrome de Estocolmo donde realmente no lo hay. Así que opté por este Todo tiene su fin, uno de los grandes hits de las listas españolas en 1970-71, que con toda seguridad habréis escuchado decenas de veces en múltiples versiones distintas.

¿Y qué es lo que ha motivado este tema y casi el más arriba citado? Pues nada menos que -tras más de tres años y medio- haber puesto y punto y final en el trabajo a un estudio al que ya nos planteábamos bautizar como La Sagrada Familia. Lo que en puridad hubiera tenido que durar apenas cinco o seis meses, un año a todo tirar, se acabó convirtiendo por causas que no vienen a cuento en uno de aquellos trabajos que se ganan, por derecho propio, un espacio con título de propiedad en la mesa del despacho. Cuando hoy iba a enviar la primera copia final, no me he podido resistir y... ¡me he hecho una foto con ella en la mano! Absolutamente cierto.

Pero, como dice la canción, todo tiene su fin, hasta las cosas que no tienen fin. El otro día, cuando ya sabía a ciencia cierta que el tema se acababa -esta vez sí- pensé en el tiempo que le había dedicado. Teniendo en cuenta que dicho proyecto ha tenido momentos más intensos y momentos de casi calma chicha, la cosa ha acabado traduciéndose en que... uno de cada diez días de mi vida (de hecho, un poco más) he estado con esto abierto. Casi ná. La suerte es que lo empecé con la treintena prácticamente recién iniciada, porque esto te coge con cincuenta castañas, y te llaman el nuevo Gaudí. Fijo.

Bien pensado, sí que podría haber utilizado las famosas sevillanas citadas al principio como tema para ilustrar esta historia. Porque, tras estos años de trabajo, la verdad es que he acabado haciendo un par de muy buenos amigos, de esos que se forjan a golpe de reuniones, teléfono y padecimientos compartidos. Ramon, Miquel, como diría Forges: ¡Al fin, lo hisimos!

Y sin más rollo por mi parte, os dejo ya con el tema. Por cierto, que tiene una pequeña historia familiar: la canción todavía se encontraba en su apogeo cuando mi padre se marchó a la mili allá por el 71, dejando atrás a su novia, hoy mi madre, y todavía siempre lo asocian a su despedida. Así pues, ¿no habéis visto cuantas cosas bonitas me ha inspirado esta canción?



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Mighty Quinn, Manfred Mann, 1968


A raíz del éxito gigantesco de The Beatles a partir de 1963 y 1964, surgieron toda una serie de grupos a la estela de los primeros que coparon no ya sólo las listas de su país, sino las de Europa entera y, lo que es más importante, las de los Estados Unidos. De este modo, la cuna del rock perdía momentáneamente su cetro como foco musical y cultural a nivel mundial en favor de la antigua metrópoli.

De hecho, este desembarco de músicos británicos en las listas norteamericanas llegó a ser tal, que se describió ya entonces como la British Invasion, literalmente, la invasión británica. La paradoja era que absolutamente todos aquellos grupos, Beatles incluidos, no habían hecho otra cosa que reinterpretar el rock and roll norteamericano, pasándolo por un tamiz más melódico y, por supuesto, más británico.

La Píldora de hoy es un caso paradigmático. Uno de aquellos grupos era Manfred Mann, formación que recibía el nombre de uno de sus miembros -el teclista- y que tenía cierta fama de intelectualidad dentro del conjunto abigarrado de la Invasión. Uno de sus últimos éxitos como formación fue este Mighty Quinn de 1968, en un momento en que la British Invasion ya era historia y los tiempos corrían a favor de la psicodelia por un lado, y el retorno al blues y el rock más primitivo por el otro.

Mighty Quinn, que, por otra parte, alcanzó el primer puesto de las listas en el Reino Unido y el 10 en Estados Unidos, en realidad era un tema de Bob Dylan compuesto el año anterior pero que aún no había sido editado formalmente por el cantautor. Así pues, se volvía a repetir la historia en su vertiente más exagerada: un grupo inglés se había apuntado un nuevo éxito no ya a partir de un estilo americano, sino directamente a partir de un tema compuesto por el mayor cantautor de la historia musical moderna, norteamericano para más señas.

Hay que decir que se trata de una estupenda versión, por otra parte. En cuanto a la pequeña historia de la canción en sí, parece ser que Dylan la compuso inspirándose en el papel de esquimal que Anthony Quinn (el tema se llamaba originalmente Quinn the Eskimo [The Mighty Quinn]) interpretó en Los dientes del diablo, film de 1960 pasado decenas de veces por TVE, por cierto. Y ya sin más, os dejo con este poderoso Quinn.

Manfred Mann – Mighty Quinn (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

PS: Mercè, aunque no tiene muchos na-na-nás, espero que te haya gustado... ¡Felicidades!

martes, 23 de marzo de 2010

Do You Really Want To Hurt Me, Culture Club, 1982


Boy George ha quedado como todo un icono de la década de los ochenta. Su aspecto andrógino y una puesta en escena prácticamente trasvestido, junto a aquellas rastas no dejaron indiferente a nadie. Aún recuerdo en casa cuando salía en la tele que se le miraba como a una especie de bicho raro (en 1983 todavía te podías sorprender con un cantante o un grupo por la caja tonta). Eso sí, lo normal era ver la actuación completa, especialmente si interpretaba su célebre Karma Chameleon.

Sin embargo, más allá de este tema (que me lo reservo para una Píldora futura), la verdad es que entre los años 1982 y 1984, Culture Club fue el grupo de moda en Gran Bretaña, y uno de los más populares en ambos lados del Atlántico. En su páis cosecharon durante aquellos tres años siete Top 10, incluyendo dos números uno.

Lógicamente, uno de ellos fue Karma Chameleon. En cuanto al otro, fue este Do You Really Want To Hurt Me, lanzado en septiembre de 1982. Tras dos sencillos sin apenas repercusión, el tema se catapultó a lo más alto de las listas británicas, e inició el periodo de oro del grupo y una popularidad inimaginable para Boy George.

Por supuesto, la cara de curiosidad de los miembros de mi casa no era exclusiva. La propia prensa británica, y con mucho menos gusto que mi familia, tras su interpretación del tema en el programa de televisión Top of the Pops publicó titulares como "El tonto de la semana" o "El señor (¿o señora?) raro". Por fortuna, aquellos plumillas británicos entendían más de insultar que de música, y la cosa no pasó de ahí.

En cualquier caso, Do You Really Want To Hurt Me es un grandísimo tema pop, que fusionaba a la perfección lo mejor de la música neorromántica tan en boga a principios de los ochenta con el ritmo reggae. Pero, por supuesto, es sólo mi opinión. Como de costumbre, os dejo contrastarla por vosotros mismos.

Culture Club – Do You Really Want To Hurt Me (por Spotify)





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 22 de marzo de 2010

Aquí no hay playa, The Refrescos, 1989


Sin duda alguna, "Aquí no hay playa" fue la canción del verano de 1989 junto a "La culpa fue del cha-cha-cha" de Gabinete Caligari. Pero además, supuso el canto del cisne de la movida madrileña en todo su esplendor. ¿Madrileña? ¿Pero The Refrescos no eran catalanes? Pues no, pildoreros, su cantante era gallego, pero la banda nació y creció en plena efervescencia de la movida capitalina.

Sin embargo, tal vez un poco más que en el resto del país, en Cataluña -y muy particularmente en Barcelona- "Aquí no hay playa" se convirtió en todo un himno gamberro y en clave de fiesta ante el carácter centralista de la capital del reino.

De hecho, alguien tan poco sospechoso de nacionalista catalán como quién escribe (aviso a maniqueos profesionales: aunque no lo parezca, la mayoría de tipos como yo no llevamos llaveros con la bandera de España), se sumaba a pleno pulmón con sus amiguetes -igualmente poco nacionalistas- a cantar este tema con un cierto prurito respecto a la Villa y Corte. Era una cuestión de orgullo catalán, al fin y al cabo. Incluso siendo la mayoría, como éramos, hijos de andaluces.

Particularmente divertido me parecía aquel grito previo al cachondo sólo de armónica que clamaba "¡Escucha, Leguina!". Siempre me hizo gracia aquel desenfadado intento de mortificar al por entonces presidente de la Comunidad de Madrid (no siempre fue Espe) por no poder dar una playa a sus conciudadanos. Enorme.

Por lo demás, se trataba de un tema musicalmente bastante bien hecho, contra la lógica que dictaban -y siguen dictando- las canciones de verano. Y sobre todo, que daba en el clavo. En Madrid, no tenían playa, era verdad. Pero, en el fondo, qué pena que nos daba que fuera aquél el único argumento donde podíamos competir con ventaja frente a la capital, donde tenían sus mil cines, mil teatros y mil museos...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 21 de marzo de 2010

Torn, Natalie Imbruglia, 1997


La Píldora de hoy, como muchos recordaréis, fue una de las canciones más radiadas de todo 1998. Y no sólo aquí: alcanzó el número uno en Estados Unidos, y fue Top 5 en prácticamente toda Europa. En Gran Bretaña se quedó en el puesto 2, pero no debió de importar mucho a la discográfica: fue el tercer tema más vendido de la historia de aquel país sin alcanzar el número uno.

Con esta canción, la australiana Natalie Imbruglia consiguió, por fin, alcanzar el estatus de estrella, tras varios años de carrera... interpretativa. Imagino que los que seguíais por la televisión autonómica catalana la serie Veins (Neighbours), sabréis de sobras que de ella salieron cantantes de éxito como Jason Donovan o Kylie Minogue. Pero, ¿sabéis que una de sus actrices, durante un par de temporadas, fue una jovencísima Natalie Imbruglia?

Tras abandonar la serie, intentó hacer fortuna en Gran Bretaña como actriz (allí la serie había tenido incluso más éxito que en Australia), pero la cosa no fue demasiado bien. Así que probó a recuperar su afición a cantar, para lo cual consiguió un contrato con la discográfica BMG. El gancho para firmar no fue otro que una demo de Torn.

A partir de ese momento, la cosa fue rodada. El single, lanzado en 1997 para Australia y el Reino Unido tuvo un gran impacto, hasta el punto de que al año siguiente fue editado en Estados Unidos, con el resultado arriba explicado. En España también se lanzó el sencillo ya en la primavera de 1998, aunque quien esto escribe quiere recordar que se había radiado el tema con anterioridad.

Por cierto, hay que decir que Torn no era un tema original de la australiana, sinó una versión a partir del original de un desconocido grupo de rock alternativo de Los Angeles, Ednaswap. El tema, además, había recibido otra versión por parte de la cantante danesa Lis Sorensen. Sin embargo, fue Natalie Imbruglia la que consiguió llevarse el gato al agua con su cover, y de qué manera. Eso sí, de forma más que merecida.

Natalie Imbruglia – Torn (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 20 de marzo de 2010

Beggin', Madcon, 2007


Cierto día, tomando un café somnoliento previo a la imprevisible jornada laboral (la consultoría tiene esta cosas), escuché en la radio una canción que sonaba bastante bien, muy a lo funky de finales de los sesenta. Sin embargo, sus pasajes hip hop y el hecho de que la pusieran en una emisora de esas en las que se paga para tener números uno, descartaba que se tratara de algún tema clásico que el locutor hubiera tenido la decencia de poner entre triunfadas varias y demás cosas del prime time radiofónico.

Efectivamente, un compañero a mi lado me confirmó que se trataban de "dos raperos" con un vídeo bastante friki. Lo primero que pensé era que se trataba de OutKast o de Gnarls Barkley, pero lo descarté por las voces. El siguiente mensaje de mi colega de café fue "ah, son noruegos, aunque no te lo creas". Eso acabó de descartar mis tesis anteriores.

Finalmente, el mismo día, pude llegar a la rápida conclusión del enigma. Fue gracias a uno de esos anuncios infectos que te dicen que te descargues un tema al móvil, entre cuatro o cinco posibles que te muestran. Esta publicidad televisiva, eso sí, tiene la función de indicar a los que ya no estamos tan "in" lo que suele sonar más en ese momento. Además de, por supuesto, sacar unos euros a todo aquel incauto que no sepa cargar música en su teléfono y pasarla como melodía, proceso que tiene el mismo resultado final y, además, es gratis.

La historia de esta canción es algo peculiar. Se remonta a 1967, cuando un grupo norteamericano de bastante éxito, The Four Seasons, lanzaba esta canción (en el fondo, no andaba muy desencaminado durante el café...), colocándola en el puesto 16 en Estados Unidos. Muchos años más tarde, en 2007, un DJ francés, Pilooski, se marcaba un tanto haciendo una versión remezclando fragmentos de la original.

Durante el mismo 2007, los noruegos Madcon, los protagonistas de la versión que traemos hoy, regrabaron el tema (hay que decir que, musicalmente, de forma bastante fidedigna al original) y lo pusieron en el número uno en su país. El tema trascendió a las fronteras del país nórdico y, en 2008, fue relanzado el single para toda Europa, donde se convirtió en un hit a gran escala.

En fin, hay que ver lo que da de sí un café y un anuncio de melodías para móviles...

Madcon – Beggin'
(por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 19 de marzo de 2010

Patches, Clarence Carter, 1970


Si os dijera (y no mirárais el título) que el post de hoy es relativo a un cantante y músico negro e invidente, posiblemente tendríais dos respuestas inmediatas. La primera, casi seguro, sería Stevie Wonder, que en su día protagonizó un mítico (y pedrestre según los cánones actuales) anuncio de la Dirección General de Tráfico:"ricuerda, si bebessss, no conduscasssss...". Vamos, la antítesis del no menos famoso canto a la conducción ebria por parte del hombre de la libreta azul, Ánsar.

La segunda respuesta de la lista, descartado Stevie, sería el no menos grande Ray Charles, con su particular forma de gesticular la cabeza mientras le metía soul al piano. Además, ninguno de los dos ha salido aún en las Píldoras, con lo que vuestras posibilidades de acierto en un caso o en otro hubieran sido altísimas.

Pero os hubiérais equivocado. Había un tercero en discordia, algo menos conocido para el público más general de hoy en día, a pesar de que en su larguísima trayectoria musical (que todavía dura a sus 74 años) incluyó varios éxitos. Se trata de Clarence Carter.

Posiblemente, el mayor de todos sus hits fue este Patches, lanzado en 1970. El tema es una bellísima balada soul tanto en su melodía como en su letra, que describía la historia de un hijo mayor que debía de hacerse con la responsabilidad de la familia y salir adelante tras la muerte de su padre.

El tema se convirtió en un éxito internacional: número 2 en Gran Bretaña y 4 en Estados Unidos, llegó a vender un millón de copias tan sólo en los dos meses siguientes tras su lanzamiento. Casi ná. Y ya sin más, os dejo con el tema. Al final, ni Stevie Wonder, ni Ray Charles... otra vez será, pildoreros.

Clarence Carter – Patches (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 18 de marzo de 2010

Unbelievable, EMF, 1990


La canción de hoy supuso para algunos colegas de burrerío quinceañero y dieciséisañero un cierto shock en su día. Por entonces, como todas las chavalerías de cada momento, todos y cada uno de nosotros adquiríamos extravagantes estéticas acordes con las filiaciones a las que nos íbamos acogiendo.

Así, mientras unos se dejaban los pelacos para convertirse en jevis de pro, otros apuntaban tupés engominados, mientras otros empezaban a gastar patillas y camisas de motivos psicodélicos convenientemente enchalecadas (era mi caso). Con la excepción de los heavys, que eran más, los demás casi tocábamos a estilo por persona. Pero en el fondo, sí que había un elemento en común, y era un creciente gusto por el rock en todas sus variedades.

En el otro lado estaban los que, muy precozmente, empezaban a mostrar más interés por las discos y el bailoteo que por las guitarras. En cierto modo, todos los otros (nosotros) les parecíamos greñosos dejados que no nos íbamos a comer un colín jamás. Qué casualidad: aunque en buena parte, tenían razón durante aquellos tiempos (ligaban más), nuestra opinión de ellos era la de un puñado de pijos amaric... (ups, perdón, perdón, perdón, no me pegue señora ministra, de esto hace muchos años y éramos muy jóvenes)... la de unos chicos fantásticos.

Musicalmente éramos el agua y el aceite. Un rocker, por ejemplo, podía no manifestar preferencias por un disco de Motörhead, pero lo respetaba. Y viceversa, si se trataba de un heavy con un álbum de Jerry Lee Lewis (muy de moda por entonces gracias a la peli Gran Bola de Fuego). O podías acumular música de los sesenta, o del rollo Madchester (esto ya era la frontera, ojo) sin miedo a ser tachado de hereje. En lo que todo el mundo coincidía era en que había que prender fuego a un disco de George Michael, incluso aunque te gustara en privado. Las formas contaban, y mucho.

Entonces apareció en la radio este Unbelievable, de los británicos EMF. Y ya tenías a todo el personal descolocado: ¿era rock, y del fuerte?¿o era música dance? Fuera lo que fuera, gracias a este tema, muchos pelanas pudimos bailar en las discos o pubs sin miedo a ser considerados eerrr... "chicos fantásticos" y, a la vez, éstos últimos podían dejarse ver en su feudo haciendo el bestia air-guitar durante unos minutos delante del personal femenino. Por cierto, que gustó tanto el tema, que se convirtió en número uno en medio mundo, y uno de los emblemas de la naciente década de los noventa, llena de expectativas: aún no habían eclosionado esos mardito roedore makineros...

EMF – Unbelievable
(por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Somethin' Else, Eddie Cochran, 1959


Repasando la lista de las Píldoras -y ya van unas cuantas- me he dado cuenta de que prácticamente no hay nada de la edad de oro del rock and roll, esto es, la segunda mitad de los años cincuenta. Una edad de oro que terminaría en 1959-1960, con la aparición de los cantantes pop para quinceañeras -Paul Anka, Neil Sedaka...- y la vuelta de Elvis Presley del servicio militar convertido en cantante melódico.

Pues bien, intentaremos empezar a poner remedio a esta carencia a partir de hoy. Los grandes nombres del rock and roll a partir de 1954 (el año en que Bill Haley and His Comets lanzaron su fundacional Rock Around the Clock) son bien conocidos: desde el propio Elvis hasta Buddy Holly, pasando por el incendiario Jerry Lee Lewis, el no menos explosivo Little Richard o el maestro Chuck Berry.

Una de las grandes figuras de aquella revolución musical fue Eddie Cochran. Junto a otra celebridad del momento, y amigo íntimo, Gene Vincent, llevaron el rock and roll a su vertiente más rockabilly, siguiendo la estela de otra figura de aquella generación, Carl Perkins. Su mayor éxito lo obtuvo en 1958, con el archiconocido tema Summertime Blues. Tras éste hit, apenas tuvo tiempo de fabricar un par más: en 1960 fallecía en accidente de tráfico durante una gira por Inglaterra (gira que fue seguida íntegramente de forma anónima por un jovencísimo George Harrison, ya integrado en una desconocida banda llamada The Beatles). En el vehículo le acompañaban su esposa y su amigo Gene Vincent.

El último de sus éxitos fue este Somethin' Else, para mí el más arrollador de todos ellos, y que, a tenor de su fecha, casi supuso el acta de defunción del periodo clásico del rock and roll. Se trata de un tema versionado numerosísimas veces. Entre estas versiones sobresale por encima de todas la que hizo Sid Vicious y que lanzó pocos días después de su muerte, en 1979. Fue el mayor éxito de su -aún más que la de Cochran- brevísima carrera. Sin más, aquí os dejo con esta apisonadora rock... Somethin' Else!

Eddie Cochran – Somethin' Else (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 16 de marzo de 2010

Na Na Hey Hey Kiss Him Goodbye, Steam, 1969


Hace unos minutos acabo de leer un comentario de una de las miembros ("miembras", que diría la lumbrera) del erigido Soviet de Petrogrado (Mercè, Lurdes y Montse; ¿quién me mandaría darles la idea?) afirmando amenazadoramente que requieren de "alguna compensación" para seguir manteniendo el interés. Habráse visto. En vez de ir a por el mismo Tudela, nuestro ínclito taxista, o a por el no menos ilustre Juanjo, que parece provocar con su último comentario al Politburó al completo.

Pues no, nada de eso. A por el más fácil, siempre el niño. Pero tengo mis armas, frente a las provocaciones de su Comisaria de Propaganda. Y pasan por atacar su flanco más débil... efectivamente, Mercè, observa bien el título, toda una colección de "na na nás". Pues para que lo sepas, dentro de la canción hay muchos, pero que muchos más. ¿Cómo te has quedado? Ahora no podrás seguir sosteniendo las amenazas del Soviet, me temo...

Por cierto, y para todos los demás que habéis contemplado la historia anterior con cara de "¿pero qué dice este friki, y sus amigos frikis?" os merecéis una explicación. Se trata de un pequeño choque -y muy, muy majara- a raíz de un post en el que se contaba la surrealista historia verídica de Montse en un taxi. La cosa degeneró en la larguísima cola de comentarios de aquel post, y aún colea hasta hoy.

Lo anterior es una de las muestras de porqué se mantiene este blog. Insisto, me lo paso bomba, tanto con estas salidas fuera de tono, como con las disquisiciones varias -y de enorme nivel- que van cayendo por parte de gentes como el Maestro Ciruela, Brighton 64, o los ya mencionados Juanjo y Mercè. Y, por supuesto, todos los demás que dejáis vuestro granito de arena, CtrlAltSupr, Inma, Life On Mars (alter ego de...), Francis, Montse, Nes_JJ, Anna, Salmón, Lurdes, Bacó, marcamy... la lista es, a estas alturas, tremenda. ¡Citaros a todos supondría acabar en este punto el post de hoy!

Para acabar poniendo alguna nota realmente musical (¡en el fondo este blog va de eso!) Na Na Hey Hey Kiss Him Goodbye fue uno de los grandes hits de finales de los sesenta, de aquellos que han acabado trascendiendo hasta hoy. Sus ventas fueron gigantescas: a día de hoy, ascienden a 6,5 millones de discos. Nada mal para un tema de un grupo... que nunca existió. En realidad, se trató de varios músicos de estudio. El nombre se puso para poder identificar al single, pero jamás se registró una banda llamada "Steam". Por cierto, el tema mola, pero pocas veces he visto a unos tipos menos glamourosos...

Bueno, Mercè, espero que disfrutes con el tema de hoy, estoy seguro de que vas a pasar el día tatareándolo... y espero quedar en paces con sus excelencias de Petrogrado.

Steam – Na Na Hey Hey Kiss Him Goodbye (por Spotify)



Letra de la Píldora

Hasta la próxima.

lunes, 15 de marzo de 2010

Show Me The Way, Peter Frampton, 1975


El nombre de Peter Frampton tal vez no diga mucho a algunos de los más jóvenes. La cosa tiene su lógica. Hoy es un músico dedicado a apariciones estelares para un público fiel. Sin embargo, en 1976, fue uno de los tipos más famosos del mundo. El día de Reyes de aquel año lanzaba su doble álbum en directo, Frampton Comes Alive!, cuyo éxito fue, sencillamente, arrollador.

A día de hoy, aquel LP sigue siendo el cuarto disco en directo más vendido de la historia del rock, tan sólo detrás del Double Live de Garth Brooks (nota: estos americanos son muy raros), Live 1975-'85 de Bruce Springsteen, y el Eagles Live, de The Eagles. Sus cifras suenan todavía impresionantes: número uno durante dos meses, y nada menos que 97 semanas en listas, lo que -si no me falla la azotea a estas horas intempestivas- suponen la barbaridad de casi dos años.

Aquel disco incluía algunos temas que se convirtieron en completos hits de los setenta y, muy especialmente, dos de ellos: Baby, I Love Your Way, y este Show Me the Way que traemos hoy a las Píldoras.

Curiosamente, Show Me the Way no tuvo un gran impacto cuando fue lanzado como single de apoyo del anterior LP de Frampton, llamado precisamente con el apellido del cantante. Sin embargo, la versión en directo que publicó en Frampton Comes Alive! tuvo tanto tirón, que acabó catapultando al sencillo hasta el puesto número 6 de las listas norteamericanas.

Por cierto, una característica de la canción es ese sonido raro que parece hacer el cantante con la boca, como una goma de pollo eléctrica megaamplificada (¡Lo siento, no se me ocurrió otra descripción mejor!¡Es muy tarde!). En realidad se trata de un dispositivo llamado talk box, que permite aplicar efectos a los diferentes instrumentos a través de cambios en la forma de la boca. Este sistema lo llegó a utilizar Frampton con tanta profusión, que acabó siendo casi marca de la casa. Como admito que lo de la goma de pollo ha sido muy poco brillante desde el punto de vista descriptivo, os dejo escuchar el tema para que sepáis de qué hablo. Y así podréis aportar definiciones mejores...

Peter Frampton – Show Me The Way (por Spotify)

Por desgracia, no he podido aportar el vídeo de la versión en directo del Frampton Comes Alive!, pero creo que, a efectos de lo de la susodicha goma, os servirá bien...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 14 de marzo de 2010

My Favourite Game, The Cardigans, 1998


A estas alturas, alguno pensará que aquí tenemos fijación por lo sueco (o por las suecas). La verdad es que no es así, exactamente, al menos en lo que respecta a "lo sueco". Lo que sucede es que, como ya habréis deducido después de tantas Píldoras, los nórdicos saben hacer música, y muy buena.

El enésimo capítulo sobre el particular es el que protagoniza el grupo de hoy, The Cardigans, posiblemente los mayores representantes internacionales de su país en la segunda mitad de los noventa. De ellos recordaréis como mínimo un par de temas. El primero de ellos, y con el que saltaron a la fama a escala global, fue Lovefool, incluido en la banda sonora de la versión de Romeo y Julieta (1996) que protagonizó Leonardo DiCaprio poco antes de convertirse en el ahogado más célebre y lacrimógeno de la historia del cine en Titanic.

El segundo tema que seguro que tenéis en mente es este My Favourite Game, principal hit extraído de su LP de 1998 Gran Turismo. La canción llegó al puesto catorce en Gran Bretaña y al dieciséis en las listas independientes de Estados Unidos. Por supuesto, en su país, y en el resto de Europa, incluído España, consiguió marcas aún mucho mejores.

Posiblemente también os suene el video clip, toda una lección de conducción temeraria al más puro estilo Mad Max. De hecho, la violencia de algunas de sus escenas hizo que la MTV lo censurara en parte. La que os dejo hoy es -gentilieza de la casa- la versión completa.

Por cierto, que espero que este vídeo no caiga ante los ojos del taxista que protagonizó el post de Rihanna a principios de semana (luego identificado como El Tudela, je, je, je... si no habéis leído la cadena de comentarios, os la recomiendo). Porque no veas cómo conduce la chica. Eso sí, al final del vídeo, recibe una cierta justicia poética después de la que ha liado. Os dejo comprobarlo.


The Cardigans – My Favourite Game (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 13 de marzo de 2010

99 Luftballons, Nena, 1983


Como habréis deducido por el título, hoy no os voy a descubrir ninguna canción que no os sepáis ya de memoria ad nauseam. Sin embargo, estoy convencido de que muy pocos estaréis al tanto de lo que ahora os diré. ¿Sabíais que cada vez que bailábais esto en la disco, estábais meneando el esqueleto con una sátira bélica y política de la Guerra Fría?

Efectivamente, aquellos "Red Balloons" de la versión en inglés no hacían referencia a una fiesta de cumpleaños, precisamente. Os cuento. La letra trata, nada menos, que del inicio de una hipotética Tercera Guerra Mundial, provocado por 99 globos sueltos en el aire, globos que son interpretados por los militares como un cuerpo extraño a eliminar. Para más inri, la canción no acaba bien: aquellos inocentes globos terminarán provocando el apocalipsis nuclear.

¿Cómo os habéis quedado? La idea vino cuando uno de los músicos que acompañaba a la cantante alemana Nena vio como unos globos soltados durante un concierto de los Stones en Berlín moldeaban una forma extraña. E imaginó (y mucho) que podría haber pasado si estos globos hubieran volado al sector soviético de la ciudad.

La verdad es que -tras la surrealista trama- se trataba de una canción protesta envuelta en ritmos discotequeros. La cosa tenía su lógica. A principios de los ochenta, en plena era Reagan, la Guerra Fría se estaba volviendo a calentar, y los alemanes estaban particularmente nerviosos, como era de esperar por su condición de frontera entre bloques.

En cuanto a la canción, se convirtió en un éxito aplastante, y alcanzó el número uno en numerosos países. Se grabaron dos versiones, una en alemán y otra en inglés. Ésta última se lanzó poco después, ya en 1984, y fue la que llegó a España bajo el título de 99 Red Balloons. Como imagino que la tendréis muy trillada, hoy os dejo con la versión original en alemán. Eso sí, me temo que nunca más volveréis a escuchar la canción con los mismos oídos...

Nena – 99 Luftballons
(por Spotify)



Letra de la Píldora en alemán y en inglés.

Hasta la próxima.

viernes, 12 de marzo de 2010

Mi calle, Lone Star, 1968


Desde nuestro presente, la imagen de los años del franquismo nos evoca una época en blanco y negro, tremendamente monótona y vulgar, de represión y donde todo venía dado desde Madrid. Y en buena medida, era cierto. Sin embargo, en lo musical, aunque la capital del reino (que oficialmente lo era, aun sin rey) tenía muchísimo peso, Barcelona aportó algunas de las bandas más emblemáticas de los años sesenta.

Así, de la Ciudad Condal eran nombres que sin duda os sonarán (aunque sólo sea eso, el nombre) como Los Sírex, Los Mustang o Los Salvajes, y que fueron imprescindibles de los guateques y las discotecas de aquella década. Por cierto, que uno de los locales más emblemáticos de la capital catalana en los que eclosionaron aquellas bandas fue el San Carlos Club (en la calle Gran de Gràcia), que los propios Sírex inmortalizaron a golpe de versión del Route 66 de Chuck Berry.

Entre todos aquellos grupos barceloneses, posiblemente, el más sólido musicalmente (con permiso de los demás) fue Lone Star. Creados en 1960 en el distrito del Eixample, sus miembros partían de una base musical bastante más desarrollada que las de otros grupos del momento. Durante aquellos primeros años tocaron en locales como el Kit Kat o el celebérrimo Jamboree, imprescindible aún treinta años después cuando este sujeto escribiente lo frecuentaba los viernes o, en menor medida, los sábados.

Sus primeros éxitos se basaron -como tantos otros grupos de la época- en versiones de hits internacionales, como The House of the Rising Sun, de The Animals. En su descargo, esta política era impuesta por las discográficas nacionales, poco confiadas del talento de sus contratados. Sin embargo, a medida que avanzaba la década, esta restricción se fue suavizando, para alegría de los compositores autóctonos. No obstante, las versiones de Lone Star eran magníficas, y consiguieron gran impacto internacional: ¡la misma The House of the Rising Sun llegó a vender más que la propia versión original gracias a su increíble impacto en sudamérica!

Gracias a la mayor flexibilidad de las discográficas hacia la producción propia, Lone Star pudo conseguir el que, a la postre, se convertía en el mayor éxito de su carrera, Mi calle, número uno en 1968. A pesar de sus eufemismos (inevitables en el ambiente de censura imperante), su letra evocaba como ninguna aquellas calles de los humildes barrios populares que se encontraban (y se encontrarían aún varios años más) por doquier en los extrarradios de las principales ciudades españolas. Realmente, un gran tema a recuperar, aunque sea durante un momento...




Hasta la próxima.

jueves, 11 de marzo de 2010

Ace of Spades, Motörhead, 1980


Antes de nada, como siempre, este blog no se hace responsable de las reacciones del personal ante la música que el interfecto al cargo coloca cada día. Esto es especialmente así en días como hoy, en el que reenchufamos las guitarras más barriobajeras a toda pastilla. Porque, la de hoy, es una nueva Píldora en homenaje a los más jeviatas garruletes de mi barrio, los que fueron, los que son, y los que... bueno, los que fueron y los que, con menos masa capilar, son.

De todas formas, al final del post, daré una alternativa para aquellas y aquellos (miembras y miembros) que prefieran ver u oir la canción en un entorno, digamos, más amable.

Y al lío, que esto se acaba. Uno de los grupos más emblemáticos del heavy metal británico de todos los tiempos han sido, sin ningún lugar a dudas, los Motörhead (Motorjed en mi barrio, como veis, en estos posts me veo obligado a traducir al dialecto local). Donde quien escribe vivía, no había elemento mayor de trece o catorce años que no tuviera alguna cinta grabada de estos tipos con pinta de matón de bar de carretera americano.

Es más, sus camisetas con la mítica calavera de enormes colmillos eran más populares que el Equipo A: de hecho, tenían cierto estatus en cualquiera de las tres salas de billar que campeaban por el entorno de mi casa, prestigio tan sólo equiparable a las de Iron Maiden (Airon Maiden), Deep Purple (Dip Parpel) o Judas Priest (Los Yudas, esta adaptación siempre me divirtió mucho, aunaba el heavy y lo cholo como ninguna otra).

Posiblemente, con mucho, el tema más célebre de su larga carrera musical, iniciada en 1975, fue este potentísimo Ace of Spades de 1980. Si alguna vez os pregunta algun chaval qué es la música heavy, ponedle esto. No le quedará ninguna duda. Además, se convirtió en un gran éxito comercial, alcanzando el puesto quince en las islas. Y con la venia, me permitiréis reverdecer laureles... di eis ofspeids, di eis ofspeids...

Motörhead – Ace Of Spades (por Spotify)

Lo prometido es deuda. Si queréis ver al grupo sin interrupciones, el vídeo principal incluye la actuación oficial. Para las almas más sensibles, o menos preparadas, os dejo a continuación un link con el mismo tema... en medio de un capítulo de Els Joves, The Young Ones. Muy divertido, por cierto. No os quejéis, aquí pensamos en todos los gustos...

miércoles, 10 de marzo de 2010

Make Me Smile (Come Up and See Me), Steve Harley & Cockney Rebel, 1975


Make Me Smile (Come Up and See Me) es una de esas canciones que seguro que habéis escuchado decenas de veces, aunque sólo sea gracias al cine y la publicidad. De hecho, se trata de un tema recurrente por el buen rollete que da tanto su melodía como la forma pasota de cantarla que le imprimía Steve Harley allá por 1975.

Y ahora viene la pregunta... "¿en qué peli habré oído yo esto?" "Y el anuncio... ah, qué rabia, si casi lo tengo"... os ahorraré el sufrimiento. En cuanto al cine, como mínimo, este número uno de hace 35 años lo escuchásteis en una de las comedias más vistas de las últimas dos décadas, The Full Monty (1997). De hecho, junto a Hot Stuff, de Donna Summer y You Sexy Thing, de Hot Chocolate (efectivamente, la del strip-tease), rubricaba la gran banda sonora de este film británico.

Y en cuanto a la publi... a los tíos nos debería ser más fácil adivinarlo, lo cual no dice mucho a favor nuestra, por cierto. Cerveza. Hace unos años, Cruzcampo utilizó el tema para su campaña de fomento del zumo de cebada espirituoso.

Sin embargo, que el tono de la canción no os engañe. En realidad, Steve Harley la escribió para quejarse amargamente de su grupo, los Cockney Rebel. El cantante consideraba que lo habían abandonado a su suerte. Vamos, que no le hacían ni puñetero caso. Hay que decir que pocas veces un tema tan quejica sonó tan alegrón.

Para acabar, una curiosidad. ¿Os suena Telly Savalas? Sí, aquel actor pelado al cero que en los setenta hizo de Kojak, para gran regocijo contemporáneo de la industria del caramelo con palito, vamos, del chupachup. Además de actor duro, también hacía pinitos de cantante, como tantos otros durante aquellos años. Pues bien, sucedió en Gran Bretaña en el número uno al tema de hoy. Los setenta: una década rara, rara, rara...

Steve Harley & Cockney Rebel – Make Me Smile (Come Up And See Me) (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 9 de marzo de 2010

Shut Up and Drive, Rihanna, 2007


"Cállate y conduce" es, literalmente, el título del tema de hoy, y que se ajusta como un guante a la historia que le sucedió el otro día a Montse en un taxi. La verdad es que existen multitud de tópicos sobre los taxistas: fachas, devotos de Santa Cope de Rouco-Varela, pillos... bien, vaya por delante que esto no es así. La mayoría son trabajadores como vosotros y como yo. Pero si existe el tópico es porque todo lo anterior, más el adjetivo de cavernícola, se concentra en el individuo con el que topó mi Santa. Y ya se sabe, la media de dos pollos y cero pollos es... un pollo.

Y menudo pollo. Durante la semana pasada, en pleno amanecer lluvioso, la somnolienta Montse se dispuso a coger un taxi a primera hora de la mañana. Y fue a caer en manos de nuestro protagonista. Como buen taxista, comenzó con un "¡Qué mal tiempo!¡Debe de ser verdad lo del cambio climático!". Tras asentir la pasajera, añadió: "pues yo tengo la solución".

Hosssssstias. Y los presidentes haciendo el gilipollas en Copenhague (que lo hicieron de verdad, por otra parte). Animado por su propia seguridad en temas medioambientales, se dispuso a explicar su revolucionaria solución. "Las mujeres tienen que dejar de ir a trabajar". Ahí va. Y siguió: "hoy en día la mayoría de coches y amotos los llevan mujeres, y si se quedan en casa, pues conseguiremos que se recupere la capa de ozono". Cooooooooño. Pero no os penséis, el tipo tenía su vena social: "eso sí, en casa cobrando una paga de 800 euros, claro". Hasta fijaba los salarios, el tío. Lo que no decía es quien los pagaba.

Como habéis visto, un plan todo ventajas. Pero si os creíais que la cosa quedaba ahí, tamaño neanderthal acabó poniendo la guinda a su teoría, evidenciando las increíbles mejoras que iba a suponer no sólo para el planeta, sinó -de rebote- para el mercado laboral. "Así, con las mujeres en casa, los hombres podrían ocupar los puestos que les han quitado, y se acababa el problema del paro". La releche de la releche de la releche. Ridiela, que diría el maño.

Es incomprensible como un genio como éste, capaz de ligar la capa de ozono con el paro estructural, no es ministro. O presidente. O Emperador del Mundo. Sin embargo, sí que podría aparecer, por otra parte, en la inmortal y cervantina Rinconete y Cortadillo, como uno de los truhanes del patio de Monipodio. Otro día os contaré lo que hubo de pasar la pobre Montse -cuyos ojos parecían platos a pesar de la tempranísima hora- para poder recibir el cambio por la carrera. Vaya fenómeno, el tío. No se merece menos que le dedique este "Cállate y conduce". Y si puedes, no respires.

Rihanna – Shut Up and Drive
(por Spotify)

Ah, por cierto, Shut Up and Drive fue el segundo gran éxito de Rihanna tras la megaradiada Umbrella, allá por 2007. En cuanto a su vídeo, bueno, aunque conduzca una mujer (con lo que supone eso para la capa de ozono y el paro) seguro que hará las delicias de nuestro amigo taxista. Vaaaaaleeee... no sólo del taxista.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 8 de marzo de 2010

War, Edwin Starr, 1970



Una de las primeras Píldoras, allá por septiembre del año pasado, estaba dedicada a un tema de aquellos que inevitablemente acaban llevando el pensamiento a las mil veces vistas películas sobre la guerra del Vietnam. En aquella ocasión, el tema era Fortunate Son, de la Creedence Clearwater Revival.

De hecho, hay numerosos temas más que pueden recibir esta asociación. Desde
The End, de The Doors (gracias a la impagable secuencia de Coppola en Apocalypse Now) hasta bastantes temas de Jimi Hendrix -pienso ahora en la dylaniana All Along The Watchtower o en Voodoo Child-, pasando por Jefferson Airplane (Volunteers) o incluso el publicitario (aquí sirvió hace años para anunciar Citroëns, si mal no recuerdo) For What's It Worth de Buffalo Springfield. La lista es interminable.

Sin embargo, por encima de todos aquellos temas, si hay una canción asociada a la imagen de un helicóptero despegando de la selva o de una patrulla avanzando por la jungla esa es War, en la tremenda versión que Edwin Starr lanzó en junio de 1970. En plena campaña popular contra la guerra del Vietnam, el tema fue catapultado hasta el número uno.

Sin embargo, originalmente, la discográfica Motown estuvo a punto de lanzarlo por parte de sus estrellas masculinas, The Temptations. El único problema es que el tema era abiertamente antibelicista y, en el último momento, con el tema ya grabado, se retuvo el lanzamiento. Había el temor de que ofendiera a su audiencia más conservadora.
Y ese fue el momento de Edwin Starr.

La versión que grabó para la misma Motown estaba cargada de mucha más furia que la de The Temptations. Además, no sólo se ajustaba más la interpretación al mensaje de protesta, sinó que, por otra parte, el riesgo de que el menos famoso Starr molestara (ergo, vendiera menos) era mucho más limitado. La consecuencia de todo ello fue que éste último consiguió un impacto mundial, y lanzó su carrera de forma espectacular. Y, gracias a él, cuando un director no sabe con qué ilustrar una escena con marines -incluso fuera del Vietnam- sólo tiene que recurrir a encender la radio.


Edwin Starr – War (por Spotify)

El vídeo tiene algún pasaje un tanto defectuoso hacia el final, pero he preferido mantenerlo ya que es el único en que se puede ver en plenitud la potencia de la interpretación de Edwin Starr.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.