lunes, 31 de mayo de 2010

Year Of The Cat, Al Stewart, 1976


Nunca he creido demasiado en los horóscopos varios. De hecho, más bien nada, a pesar de que tengo amistades que son auténticos seguidores de esta vertiente astrológica. Francamente, me cuesta mucho creer que el haber nacido un día determinado y a una hora precisa pueda condicionarte las siguientes décadas de tu vida.

Por supuesto, eso no quiere decir que, de vez en cuando, no curiosee al respecto en los diarios. Siempre me ha hecho gracia saber qué tal será el día que me vaticina un becario de redacción ávido de que lo saquen de ese trabajo para ponerlo a cubrir el scoop de su vida... ¡si supiera, el pobre, que es más leído (y tenido en cuenta) que el mejor de los redactores de política, economía o internacional, seguro que cambiaba de parecer!

Por lo demás, como todos sabréis, además del horóscopo zodiacal, ese que os dice que si sois Virgo (como un servidor) seréis ordenados, metódicos y alemanes en potencia (menudos linces, estos astrólogos...), existe el horóscopo chino. Éste piensa a lo grande, por ciclos de doce años. En función del año en el que naciste, te toca un animal. Y, por supuesto, te otorga unas características de por vida. Como todos.

El tema de hoy utiliza, precisamente, este horóscopo para su título y letra. El año del Gato, (también del Conejo o Liebre, curiosa extrapolación que espero que no sea también gastronómica...) transcurrió entre 1975 y principios de 1976, y sirvió de excusa al escocés Al Stewart para conseguir uno de los temas más famosos de la historia del rock, Year Of The Cat. Con todo, no esperéis que la canción sea una empanada mental al respecto de destinos astrales, ni cosas por el estilo. Narra, sencillamente, un rollete entre un turista en un país exótico y una chica tirando a hippy. Más mundano, sí, pero más guay...

No obstante, incluso a aquellos que hayan pensado que la cosa iba por otros derroteros esotéricos, os recomiendo recordar esta magnífica canción, de lo mejor de aquel 1976, año chino del Gato. Por cierto, que un servidor sale bastante bien parado en dicho calendario. Me corresponde el año del... Tigre. ¡Groaaaarrrr!

Al Stewart – Year Of The Cat (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 30 de mayo de 2010

Remind Me, Röyksopp, 2002


Hoy ha sido el cumpleaños de Montse, por supuesto, un añito menos que el anterior, que es como se la ve... cómo no, la Píldora de hoy era de obligada dedicatoria, y así se lo planteé. "¿Qué tema te apetece?" A esta pregunta lo normal hubiera sido una petición de canción -incluso hubiera repetido artista, ya a estas alturas de blog-. Pero era demasiado fácil.

"Algo que tenga que ver con la medicina" fue su respuesta, en aras de la que es su mayor inquietud durante los últimos años. "Mal asunto", pensé, ya que no es un tema fácil de inspiración musical. Canciones hay, y muchas, pero pocas con cierta gracia, y menos que, encima, pudieran gustarle a la homenajeada.

Pero, animoso, me puse manos a la obra. "Bad Medicine", de Bon Jovi. Uf, no. "Medical Love Song", de los Monty Pithon. No cuadraba ni era el estilo que buscaba. "Doctor Doctor" de UFO. Mucho mejor, pero dudo que le gustara la canción. Por supuesto, podía poner algún tema de los Dr. Hook and The Medicine Show, pero lo encontré forzado.

Y así durante un buen rato. Qué no hacer por la niña de tus ojos, ¿no? Al final, opté por el sentido común. Me rendí. No encontraba nada adecuado. Rien de rien. Y entonces me vino a la cabeza una canción que sabía que le gustaba mucho -sin ser nada de medicina- y cuyo vídeo nunca se cansa de elogiar.

Y aquí teneis el tema, Remind Me, estupenda canción en clave electrónica de los noruegos Röyksopp. La cosa medicinal no funcionó, pero estoy seguro de que con este tema habré acertado... espero. En unos minutos lo sabré.

Röyksopp – Remind me (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 29 de mayo de 2010

Bitch, Meredith Brooks, 1997

El castellano es uno de los idiomas posiblemente más desinhibidos a la hora de soltar palabras malsonantes. Particularmente, estoy convencido de que la palabra "puta" es una de las diez más utilizadas (y de las tres, si me apuráis), en cualquiera de sus múltiples capacidades combinatorias. Y desde hace mucho.

Dos muestras: coged el Quijote y echadle un vistazo. Durante el mismo, contad las veces que aparece la expresión "hideputa" o variantes de la misma. Y la otra muestra. Comprobad mediante el link cuál es el título completo de la famosa Celestina de Fernando de Rojas.

Sin embargo, en lo musical, incluso hoy en día, el castellano es un idioma bastante más pacato. Al menos en lo que se refiere a los temas fuera de circuitos, digamos, muy alternativos. Para esto, la cultura anglosajona que, por otra parte, no tiene la misma alegría en "tacología aplicada" está mucho más liberada.

Un vistazo a Spotify es bastante significativo. La palabra "bitch" en el buscador aporta nada menos que 3.290 respuestas (aunque algunas no son siempre canciones). Por contra, "puta", su equivalente en castellano, da sólo 318, y buena parte corresponden al título del célebre disco de los franceses Mano Negra Puta's Fever. Evidentemente, no hay color.

Y no penséis que las respuestas anglosajonas son siempre procedentes de la esfera radical: aparecen nombres como David Bowie, Elton John, David Guetta o nuestra protagonista de hoy, Meredith Brooks, que en 1997 consiguió todo un hit mundial con este tema de explícito título. Cierto es que las listas americanas y británicas suelen ser quisquillosas y recelosas de la moral ajena, y que la propia Brooks estuvo a punto de eliminar el tema de hoy de su LP por miedo a quedar fuera de juego. Pero, al fin y al cabo, lo que cuenta es el resultado. ¿O recordáis acaso igual algún hit de similar impacto por estos lares, y que se titulase "Puta"? Porque, que yo sepa, el equivalente que grabó en su día Extremoduro, nunca llegó a tanto...

Meredith Brooks – Bitch (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 28 de mayo de 2010

Runaway, Del Shannon, 1961


En la cultura norteamericana existe una curiosa admiración por el tramo final de años cincuenta y, especialmente, por los primerísimos sesenta, hasta la llegada de los Beatles al otro lado del Atlántico en 1964. Teniendo en cuenta que no fue una época socialmente mucho mejor o peor que las anteriores o posteriores, no deja de tener una cierta curiosidad esta mitificación.

De hecho, desde el punto de vista musical, los años que van desde 1959 a 1963 fueron bastante mas mediocres que los previos (la edad de oro del rock and roll) o los posteriores (la explosión provocada por la invasión británica y el salto adelante de Dylan). Podría decirse que fue una época en la que la música rock y la masa juvenil estuvieron muy cerca de estar completamente "domesticados". Hasta Elvis había vuelto de la mili en Alemania muy lejos de ser ya "the Pelvis".

Esto no quiere decir que faltasen temas y artistas. Algunos incluso muy buenos, como Paul Anka, que tuvo que pasar por el filtro de cantante melódico pseudo-rockero para quinceañeras para saltar a la fama. U otro que tal hizo, el protagonista de hoy, Del Shannon, que al igual que Anka, era compositor además de cantante y músico.

Precisamente Shannon se marcó uno de esos hits que marcarían a fuego aquellos años de transición musical, y que acabaría entrando por derecho propio en la gran película mitificadora del periodo: American Graffiti. Cuando George Lucas dirigió en 1973 el film (cuyo eslógan, significativamente, no era otro que "¿dónde estabas en el 62?") no dudó en incluir entre los primeros temas de la banda sonora a Runaway.

Personalmente, creo que es un tema que ha envejecido un poco más de lo que le correspondería a un clásico (ese sólo de organillo es tremendísimo) pero, en cualquier caso, se trata de una gran canción. Que por cierto, el propio Shannon regrabó en 1967 dándole un tono más cercano al sonido beatle e, incluso, de la Costa Oeste. Sólo habían pasado seis años por medio, pero casi parecian dos canciones distintas. ¿La causa? Seis años, sí, pero qué seis años, y los que quedaban por caer...

Del Shannon – Runaway
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 27 de mayo de 2010

Suddenly I See, KT Tunstall, 2005


Las cosas como son: ir al cine es una labor que, a menudo, tiene un enorme componente de negociación en casa. En algunas ocasiones, no necesariamente las más, hay acuerdo total a la hora de ver una peli. En las restantes, una de las partes ha de ceder, para obtener ventajas la siguiente vez que se plantee visitar la gran pantalla. Y si la cosa ya es innegociable... bueno, siempre queda ir solo al cine. Más de un viernes tarde lo he pasado así, especialmente cuando el nivel de explosiones y marcianos por fotograma supera los máximos recomendados por las autoridades sanitarias.

El caso que nos trae a la Píldora de hoy fue de esos en los que, finalmente, triunfó la negociación, ante la falta de consenso previo. ¿La peli? Nada menos que El diablo viste de Prada, en las que una histriónica Meryl Streep y Anne Hathaway protagonizaban una ácida (pero tampoco para matarse) sátira sobre el mundo de las editoriales de revistas de moda.

Hay que decir que los films en los que atisbo ni tan sólo un tufillo de "comedia ramplona para chicas" suelen ser de la clase "no negociable". Pero admito que en esta ocasión tenía algo de curiosidad, menos por mi orientación periodística que por el hecho de que ese tipo de revistas tienen la peculiar caracteristica de superpoblar mi casa: entre nosotros, creo que se reproducen bajo criterios de generación espontánea.

Como fuera, marché contento -o al menos, conforme- al cine. La verdad es que, al final, la cosa no estuvo tan mal, sin llegar al extremo de tirar cohetes. Y de allí saqué un tema que sonaba al principio del film, y que intenté memorizar infructuosamente tras comprobar que estaba bastante bien. Por supuesto, se trata de la Píldora de hoy, Suddenly I See, de la escocesa KT Tunstall.

Claro, podríais decir que para qué están las bandas sonoras, pero es que resulta que, en este caso, precisamente este tema no salía. Cosas de los editores de bandas sonoras, supongo, siempre ávidos por putear un poco al personal. Pero uno, que si no es más listo, al menos tiene más paciencia, dio finalmente con el tema. Gestión que, por cierto, tampoco fue tan difícil, ya que unos meses antes había sido un éxito bastante notable en el Reino Unido, eso sí, desconocido para mí. Lo cual me dio qué pensar. ¿Estaría perdiendo pasados los treinta mi capacidad para estar al loro? Mmmm...qué va...creo...

KT Tunstall – Suddenly I See (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 26 de mayo de 2010

I'm Gonna Be (500 Miles), The Proclaimers, 1988


Y seguimos en "la semana de los feos"... de verdad que no es aposta, ni un triste y patético intento por parecer mas guapo por contraste... es que esta mañana escuché por primera vez desde hacía mucho tiempo la canción incluida como Píldora hoy. Y la ocasión anterior fue, más o menos, cuando pasaron por última vez un célebre anuncio de telefonía.

Más concretamente, de un operador de telefonía. ¿Cuál? Pensad un momento... ¡ajá! ¡Meeeeec!¡Error!¡Seguramente os habéis dejado llevar por vuestras noches de marcha en el pub o la disco! La respuesta correcta es... ¡Retevisión! Ciertamente, era esta compañía, hoy integrada en Orange, la protagonista del anuncio.

Algunos de los más jóvenes os preguntaréis a qué viene lo anterior... cuando el citado anuncio salió hace unos años (por cierto, basado en el clásico corto de terror de Antonio Mercero, La Cabina, con su protagonista original, José Luis López Vázquez), I'm Gonna Be (500 miles) ya era un tema bien conocido por parte del público europeo. Había sido uno de los hits de la segunda mitad de 1988, lanzando a la fama al dúo formado por los gemelos escoceses Charlie y Craig Reid, más conocidos como The Proclaimers.

Así que Retevisión, entonces pugnando por abrirse mercado, optó por utilizar una adaptación de aquel archiconocido tema de una decada atrás. Y no sé si fue por la retranca y guasa nacional, o por mera confusión (una de las mayores desgracias que le puede suceder a un anuncio), que la afición, cuando pinchaban el tema en los garitos nocturnos -precisamente a raíz del revival que supuso el anuncio- gritábamos:

¡¡¡Telefónica, telefónica!!!

No me hubiera gustado estar en la piel del directivo encargado de la publi en Retevisión por entonces.

The Proclaimers – I'm Gonna Be (500 Miles) (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 25 de mayo de 2010

Initials B.B., Serge Gainsbourg, 1968


He aquí otro de los artistas que quería ir poniendo desde hacía mucho, junto a uno de sus temas que desde siempre más me han gustado. Al final, la Píldora de Brassens... y la de Elvis Costello, porqué no, me pusieron a remate la de hoy.

Porque si considerábamos que Costello era uno de los feos del rock... ¿qué decir de Serge Gainsbourg, uno de los más grandes compositores franceses de largo, pero con ese aspecto que ya dije hace poco que era no mucho mejor que el de un borrachín tabernario? Y sin embargo, a nadie mejor que a él puede aplicarse lo que diría el marqués de Moncada: "Pero Mendo, ¿Qué las das?"

Porque aquí donde lo véis, el tío se ligó sucesiva e ininterrumpidamente a las Bardot y Birkin de mediados y finales de los sesenta. Y si con Jane Birkin y su famoso orgasmo alcanzó la fama mundial en 1969 con su Je t'aime... moi non plus, a Brigitte Bardot le dedicó uno de sus temas más carismáticos, así como uno de sus mejores discos, de igual nombre: Initials B.B.

El tema de hoy es una magnífica canción pop, grabada en Londres, y en el que las escasas dotes vocales de Gainsbourg (que además, no cantaba demasiado bien) eran perfectamente suplidas por una instrumentación fantástica -la combinación entre vientos y cuerdas del estribillo es casi insuperable- y una letra que no era otra cosa que un puro poema.

Por cierto, ahí os dejo una prueba de habilidad francófona. ¿Qué capital española cita Gainsbourg al final de la canción, justo en la última palabra?

Serge Gainsbourg – Initials B B (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 24 de mayo de 2010

Come On Eileen, Dexys Midnight Runners, 1982


A pesar de los destrozos corporales tras dos días y medio de movida (y muy movida) playero-ferial -que ni una siesta de hora y media ha podido resolver satisfactoriamente- la verdad es que llevo una sensación de buen rollo impresionante. Buen rollo que comparto con mis compañeros de club, y que debe achacarse tanto al resultado obtenido por el esfuerzo, como al increíble espíritu humano que ha permitido el mismo.

Así que era inevitable que la Píldora de hoy tuviera que ser, forzosamente, un tema marcado por este espíritu que ha trascendido al tremendo peso que me ejercen los dedos sobre las teclas. Tengo cansadas hasta las pestañas, pero ha merecido la pena.

¿Y qué tema puede dar buen rollo al máximo? La lista es amplia y variada, y muchos ya están dentro del universo pildorero, pero entre los que destacan sobre todos está, sin duda, este celebérrimo Come On Eileen que los Dexys Midnight Runners llevaron al éxito en 1982.

Aunque a muchos les pueda parecer que se trata de un clásico one hit wonder, lo cierto es que fue el segundo gran éxito de la banda británica. Lo que sucedió es que el impacto de Come On Eileen fue tan grande -fue el tema más vendido en el Reino Unido en 1982, y número uno en muchos países- que eclipsó por completo su también número uno de 1980, Geno.

Las ventas del tema fueron tales, que incluso llegó a colarse en el número uno en Estados Unidos en pleno ciclón Thriller de Michael Jackson, concretamente entre los singles de Billie Jean y Beat It. Como podéis ver, el buen rollo de esta canción llegó a contaminar también a bastantes más que a este redactor...


Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 23 de mayo de 2010

On The Beach, Chris Rea, 1986


Segunda (y última) de las minipíldoras de inspiración marina y playera, a raíz de la celebración de la IX Fira del Mar de Calafell, en el que he invertido, junto a mis compañeros del club de remo Llaguts de Calafell, la práctica totalidad del horario de actividad diaria, a costa de casi todo lo demás.

De hecho, la brevedad de la Píldora de hoy se debe más al mero agotamiento que a otra causa... pero debo decir que ha merecido la pena. El stand del club ha sido un éxito mucho mayor que el de los años anteriores (que ya es decir) en términos de participación en las actividades, de implicación de los miembros de la entidad y de nuevas altas de tripulantes. Será todo un reto mejorarlo durante las próximas ediciones.

Pero ahora toca descansar, con vuestro permiso. Mañana volveremos ya en condiciones habituales, y prometo atender puntualmente, como siempre y como se merecen, los comentarios aportados. Con todo, os dejo con un grandísimo -y conocido- tema del británico Chris Rea, On The Beach que, además de muy propio, fue ya incluso sugerido por estos lares. Que lo disfrutéis...

Chris Rea – On The Beach (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 22 de mayo de 2010

Rock the Boat, The Hues Corporation, 1974


Antes de nada, espero que me disculpéis mi brevedad de hoy, y el no poder atender adecuadamente a vuestros comentarios... lo cual me obliga a explicar rapidísimamente la causa. Este fin de semana celebramos en Calafell la IX Fira del Mar, y entre otros participantes, estamos el club de remo Llaguts de Calafell.

Así que durante estos viernes tarde, sábado y domingo, mi tiempo anda bastante secuestrado por dicho evento, al que aprovecho para invitaros a todos a asistir. Y de paso, si queréis, a daros una vuelta en una de nuestras embarcaciones.

Eso sí, como las cosas importantes nunca hay que dejarlas de lado, me he permitido un momento para dejaros con una nueva Píldora, apropiadísima tanto por su título como por su espíritu de sábado perenne. Pasado el lapsus marinero, ahí estaremos de nuevo a pleno pulmón... Rock the boat!

The Hues Corporation – Rock The Boat
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 21 de mayo de 2010

Dona estrangera, Manel, 2008


Como catalán -de origen cordobés, cordobesísimo, pero catalán al fin y al cabo- me había dado cuenta que tras 274 Píldoras, no había ninguna que se pudiera considerar de "rock catalán"... entelequia exactamente igual que la de "rock español". Al fin y al cabo, ¿acaso tienen algo en común Mecano o Rosendo? Y ¿no es también "rock catalán" lo que hace el muy barcelonés Loquillo o, aún más allá, lo que hacían los clásicos Lone Star o Sírex?

Por supuesto, entramos en un campo donde la política empieza a pesar más que lo artístico. Siempre he creído que lo más apropiado para lo que, en el fondo, la mayoría conoce como "rock catalán" es "rock en catalán". Y aquí, desde luego, habría que remontarse a los 70 de Pau Riba o de la Companyia Elèctrica Dharma (la "sardana-rock" de la "Nit de llàmpecs" de Los Relàmpagos tenía demasiado poca letra...) o alguna cosa puntualmente anterior.

Sin embargo, el "movimiento" (nótense las comillas) que hace unos veinte años se empezó a conocer como "rock català" -como si nunca antes hubiera habido ninguna guitarra eléctrica por encima del Ebro- fue eminentemente político. En lo que fue una auténtica demostración de cultura oficial, la Generalitat potenció con todos los recursos posibles a una serie de bandas y artistas que debían ser los abanderados musicales de la nueva generación de jóvenes. Problema: normalmente, la política suele tener entre poca y ni puñetera idea de cultura musical rock (al menos hace 20 años) y se fomentaron a artistas cuya calidad musical (es una opinión) era muy discutible. Grupos como Sopa de Cabra, Sau, Els Pets o Sangtraït (estos últimos, particularmente infuméibols) posiblemente nunca hubieran tenido la gran fama de la que gozaron sin todo aquel aparato publicitario oficial detrás... por supuesto, dentro de aquella galaxia tambien habían cosas que estaban muy bien, entre las cuales cabe destacar a los Umpah Pah de Adrià Puntí. Pero eran más la excepción.

Conclusión: nunca me identifiqué lo más mínimo con aquella historia del "rock català", y no por motivos políticos, linguísticos o de cualquier tipo de gilipollez. Eran meramente musicales. Salvo algunas canciones aisladas, la cosa no me decía nada de nada. Y así pasaron... quince años, bienio arriba o abajo. Porque si hay algo que ha cambiado para mejor es el rock en catalán. Ahora ya no será "rock català", con etiqueta, pero vive Dios que la cosa ha mejorado mucho... Nombres no faltan: Mazoni (muy bueno), Mishima, los mallorquines Antònia Font (respuesta al acertijo de los Devo del otro día)...

Pero sin duda, la estrella del pop en catalán de los últimos años son los Manel. Tal vez con un estilo un tanto naïf, pero con una combinación sólida de pop, folk y rock indie, con unas letras sin desperdicio, se han convertido en un merecido fenómeno musical por estos pagos. Su disco de 2008, Els millors professors europeus, es una colección de grandes canciones. Una de ellas, Dona Estrangera, es la que traemos hoy. Ahora sí, visca el rock català!!!

Manel – Dona Estrangera (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 20 de mayo de 2010

Oliver's Army, Elvis Costello and The Attractions, 1979


Que hasta un servidor -que lo más cerca que ha estado de Míster fue la última vez que compró limpiador para el hogar de esos con un tipo cachas calvo, se atreva a decir que estamos ante uno de los tipos más feos del rock and roll- es de mención. Además, Elvis Costello era de los que, como el Elton John de los viejos tiempos, optaban por exagerar sus defectos, como bien sabréis la mayoría.

Sin embargo, también nos encontramos ante uno de los grandes talentos de las últimas décadas, hasta el punto de que llegó a componer a medias con el mismísimo Paul McCartney (por cierto: ¿sabíais que, hace muchos años, se rumoreaba en las revistas musicales que nada menos que los Beatles se reunirían de nuevo... con Costello en el lugar de Lennon? Cierto o no, qué listo fue Costello si se negó, no como Paul Rodgers y los Queen...) La Píldora de hoy, tal vez su tema más conocido, es una de las mejores muestras.

Debo decir que he esperado tanto para ponerlo por culpa de la elección de canción. Armed Forces, el LP en el que se incluía Oliver's Army (y uno de los mejores del británico) también tenía otro tema menos conocido, al que no puedo dejar de escuchar con frecuencia: Chemistry Class. Esperé y esperé a que saliera algún vídeo decente en la red... y esperé... y al final me rendí. Nada de nada. Así que opté por el que para mí es su second best: el que traemos hoy a las Píldoras.

Como todo el resto del álbum, Oliver's Army es un alegato antibelicista feroz. A menudo se le ha supuesto su inspiración en el Nuevo Ejército Modelo de Oliver Cromwell a mediados del siglo XVII. Sin embargo, parece ser que tuvo bastante que ver una visita del músico al ajetreado Belfast de 1978. Allí pensó que todo conflicto siempre tenía algún hijo de la clase obrera dispuesto a (y, en cierto modo, sin más remedio que) participar en él... la última estrofa de la canción es particularmente reveladora y cruel al respecto...

Así que que no os engañe su tonillo pop de inspiración retro ya entonces. Estáis ante uno de los más clásicos temas anti guerras de la historia del rock...

Elvis Costello & The Attractions – Oliver's Army (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Mongoloid, Devo, 1977


Los protagonsitas de hoy podrían considerarse a medio camino entre uno de los grupos más inconoclastas del rock... y de los más frikis. ¿Punks?¿new waves?¿performers pasados de vueltas? ¡No! Simplemente eran Devo.

Su origen, a pesar de lo que pudiera parecer, no era inglés, sinó norteamericano, y ni siquiera de la costa Este, sinó de la más interior Akron, en Ohio. Si bien su creación se remonta nada menos que a 1973, su salto a la fama (que lo tuvo, aunque a algunos os pueda parecer extraño) fue ya en 1978, con el LP Q: Are We Not Men? A: We Are Devo! -título convencionalísimo, por cierto-. Para el disco contaron con la producción de lujo de Brian Eno, el célebre ex Roxy Music.

Precisamente en aquel disco se incluía uno de los temas más conocidos de la banda, este Mongoloid que traemos a las Píldoras, y que ya habia salido como single en 1977. Se trató de un tema muy controvertido... y eso que era uno de los pocos con un mensaje optimista y bastante correcto que hizo la formación. ¿Que de qué iba? Fundamentalmente de lo bien que era capaz de desenvolverse en sociedad un afectado por el Síndrome de Down. Por supuesto, el problema estaba en el título, pensado precisamente para tocar la fibra más sensible o más bien otra cosa...

Por cierto, si os fijáis en el video, extraido de una actuación en la televisión francesa, tal vez os recuerde a otra brillante formación mucho más actual y de origen mallorquín... ¿había dicho alguna vez que casi todo estaba inventado?

Devo – Mongoloid (por Spotify)




Hasta la próxima.

martes, 18 de mayo de 2010

Wishing (If I Had a Photograph of You), A Flock of Seagulls, 1982


La de hoy es una de las poquísimas canciones que prácticamente nunca paso cuando suena en el iPod o en ese aparato multifunción todavía llamado "teléfono móvil". Lo cual tiene su mérito, ya que escuchar música depende mucho del estado de ánimo, y lo normal es que temas que un día te parecen fantásticos, al siguiente no tengan porqué apetecerte demasiado.

¿Por qué no sucede esto con ciertas canciones? Pues ni idea. Imagino que son lo suficientemente versátiles como para adaptarse a cualquier entorno o, sencillamente, que tocan alguna neurona clave en el cerebro y te impelen a escucharlas enteras de forma más o menos automática. Como sea, cuando empieza a sonar el célebre riff de sintetitzador inicial de Wishing (If I Had a Photograph of You), el a menudo rápido dedo-gatillo del "next" del reproductor se relaja durante unos minutos.

Los responsables de este comportamiento de mi dedo "avanzador" se formaron en el Liverpool de finales de los setenta, en plena explosión punk y new wave. Su marca visual distintiva era el vocalista Mike Score, célebre por su peinado absolutamente inclasificable. Por lo visto, Score había sido antes peluquero, y de ahí le debía de venir tamaña creatividad capilar, que llegó a destacar -cosa para nota- en los muy extravagantes años ochenta
oficiales.

El éxito les llegó en 1982 con el bombazo de I Ran (So Far Away), tema trepidante donde los haya, y lo acabaron de remachar a finales de año y durante el siguiente con Wishing, que iba reforzado con un célebre clip en clave de ciencia-ficción de tonillo entre cyber (antediluviano) y neorromántico.

Y una curiosidad, de utilidad para los aficionados a los teclados con más empeño que pericia (como servidor): prácticamente toda la canción puede tocarse con las teclas negras. A ver si va a ser eso por lo que me gusta tanto...

A Flock Of Seagulls – Wishing (If I Had A Photograph Of You) (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 17 de mayo de 2010

La mauvaise réputation, Georges Brassens, 1952


Aunque a algunos os pueda parecer increíble, la disyuntiva que explicaré a continuación es absolutamente cierta, y me la llegué a plantear esta mañana de forma bastante seria. Como sabréis con toda seguridad, la Píldora de hoy, La mauvaise réputation, es todo un clásico –posiblemente, el clásico- de Brassens. Y si no hubiera dicho nada, probablemente todo el mundo hubiera pensado “ah, mira, qué buen gusto ha tenido hoy el Maestro Armero”. Hubiera añadido algunas notas sobre el gran cantautor francés, y a publicar, que el sueño acecha.


Pero no fue tan fácil. ¿Que en qué consistía la disyuntiva anterior? Pues nada más –y nada menos- que en plantearme postear la versión que en 1988 hizo José María Sanz, alias Loquillo. Por supuesto, no era otra que La mala reputación.


“¡Herejía, herejía” podríais pensar algunos “¡ni siquiera es la versión de Paco Ibáñez!”. Pues sí, sería herejía, pero me daba igual. Hasta la actual infalibilidad papal se consideraba herética en la Edad Media. Para un servidor, la versión que hizo Loquillo, a ritmo de rock -prácticamente de rockabilly- fue con la que me enganché a esta grandísima canción. Con 14 años ya os digo que no escuchaba a Brassens ni de coña: eso llegó después, y en buena parte gracias al banderín de enganche de La mala reputación, (y no de La mauvaise réputation).


Además, la versión de Loquillo no estaba nada, pero que nada mal. Así que ya lo tenía casi todo decidido… hasta que se me ocurrió preguntar opinión a una fuente autorizada y de confianza, por si los moscos, algo que de vez en cuando acostumbro a hacer en caso de posible chamusquina. Y la respuesta, inmediata, sorprendida y tajante, fue: “vamos, hombre, es que ni te voy a responder a esa pregunta”. Tras la cual, siguió a lo suyo.


Tan tamaña fue la contundencia de la contestación, que aquí la tenéis. La mauvaise réputation.


Georges Brassens – La Mauvaise Réputation
(por Spotify)



Letra de la Píldora

Hasta la próxima.

domingo, 16 de mayo de 2010

Where Is My Mind?, Pixies, 1988


¿Cómo ha podido suceder que hasta hoy no hayan tenido Píldora los Pixies? Teniendo en cuenta que se han referenciado varias veces, que son parte fundamental del bagaje musical de este tipo de mente despistada que escribe, y que ya al principio de este blog se citaba su pronta aparición, la cosa no se explica de ninguna manera. Sorry.

Pero aquí están. ¿Quiénes eran los Pixies, de todas formas, para justificar un mea culpa como el anterior? Pues nada menos que, junto a los Beatles, Kinks, T. Rex y Stone Roses, y de forma casi simultánea, el primer grupo sobre el que este redactor se autoproclamo "fan". Y, encima, al igual que los Stone Roses, estaban muy de moda.

Tanto lo estaban, que en el instituto circulaban profusamente las cintas de cassette de estos norteamericanos de Boston. Nota para navegantes excesivamente jóvenes e inexpertos: aquellos intercambios eran el equivalente a las descargas y copias de mp3 actuales, y años antes de que Bautista y compañía se autoproclamaran salteadores de establecimientos oficiales. Así que, ya véis, no hay nada nuevo bajo el Sol...

Cada vez que salía un nuevo álbum de los Pixies, la cosa estaba en ver quién era el primero en comprarlo (tanto en vinilo como en los florecientes CD) para hacerte un poco más amigo suyo. Por cierto, vuelvo a referir algo ya citado con anterioridad por estos lares. Cuando Nirvana sacó su Nevermind en 1991, disco de referencia -y de los pocos que se salvan- del grunge, a muchos de nosotros en COU la cosa no nos sorprendió tanto como a la mayoría. ¿Éramos más listos? En absoluto. Tan sólo habíamos escuchado ya algunos discos de los Pixies. Si también era vuestro caso, y los habíais escuchado antes de aquel 91, sabréis exactamente de qué estoy hablando.

En cuanto al tema escogido hoy, y para cerrar el asunto -de momento- Where Is My Mind? es uno de los clásicos por antonomasia de la formación, incluido en su álbúm Surfer Rosa, de 1988. Realmente no fue single: sin embargo, no hacía falta para que se convirtiera en una pieza muy apreciada por sus seguidores. Hasta el punto lo fue, que se trata de uno de los temas más versionados del repertorio de la banda. También se incluyó de forma más que brillante en la banda sonora de El club de la lucha, justo al final del film. Ah, ¿y sabíais que la NASA lo transmitió a Marte? Que lo disfrutéis...

Pixies – Where Is My Mind? (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 15 de mayo de 2010

La cuenta atrás, Los Enemigos, 1991


El otro día, cuando otro de nuestros insignes aportadores, josemsolis, hizo referencia al grupo protagonista de la Píldora de hoy, Los Enemigos, me dio una gran alegría. La verdad es que hacía bastante tiempo que no escuchaba a nadie referirse a ellos, lo cual tiene cierta lógica en este cruel mundo de la MTV, las listas de ventas y demás elementos de merchandising en el que seis meses sin aportar te dejan como mera reliquia del pasado. Y Los Enemigos dejaron de hacerlo allá por 2002 o 2003...

Estos madrileños salieron a la luz en plena Movida, y por la puerta grande, ganando el célebre concurso de rock Villa de Madrid. Así que en muy breve lanzaron su primer álbum, Ferpéctamente. Poco después les siguieron los discos Un tío cabal y La vida mata.

Para cuando yo me subí al carro musical de Los Enemigos, ya eran veteranos de cuatro álbumes. En 1991 (año en el que el Chiquilla de Seguridad Social aplastó a casi todo lo demás) editaron La cuenta atrás, álbum que incluía a la Píldora de hoy, un pedazo de canción donde las haya de esas que a veces cuesta encontrar en el pop español. Debo decir que esta vez escuché el tema a través de la tele (no puedo recordar el programa, uf, qué rabia..) y quedé impresionado.

La cuenta atrás es un tema de rock clásico, con un ritmo y una melodía que podía haber sido compuesta perfectamente a mediados o finales de los sesenta. Casi se podía tratar de un tema beatle... sino fuera porque era de Los Enemigos. Éstos, a través del peculiar estilo de su cantante Josele Santiago, a medio camino entre chulesco, pasota y cascado de taberna, conseguía darle la vuelta la canción y convertirla en un dramático retrato de lo malo que puede ser crecer...

En fin, espectacular tema de principio a fin. Y espero que os sirva como a mí en su día, para introduciros en uno de los mayores grupos del pop español sin ambages, si es que no los conocíais . Así que manos a la obra: cuatro, tres, dos, uno, cero ¡ya!

Los Enemigos – La Cuenta Atras (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 14 de mayo de 2010

Summer In The CIty, The Lovin' Spoonful, 1966


Hace tiempo, en una serie de comentarios, se mencionaba que 1966 fue uno de esos años en que los temazos parecían fabricarse "a puñados". No puedo, como respondí -y argumenté- estar más de acuerdo. Si os fijáis en la nube de años que tenéis más o menos a vuestra derecha, veréis que algunos de ellos suelen estar marcados con más intensidad que otros. En parte, es culpa de este redactor y de sus gustos peculiares y discutibles...

...pero en parte es porque, por circunstancias de creatividad, de casualidad o de configuración cósmica -a saber- ciertos años parecen contener una densidad casi inexplicable de grandísimas canciones en sus listas de éxitos (fuera de ellas siempre hay buenas canciones, no lo olvidéis). Así, fechas como 1969 o 1973 estarían a mi juicio subjetivo dentro de este grupo. Desgraciadamente, 1974, el año de mi venida al mundo, es casi más bien de la categoría opuesta, aunque esta pena personal ya la trataremos en su día.

Y, por supuesto, entre los años cumbre musicales se encontraría aquel 1966. ¿Qué pudo pasar? Tal vez los Beatles habían madurado lo suficiente como para asomarse a una nueva era. Tal vez el resto de grupos y cantantes habían aprendido lo suficiente a la sombra de aquéllos como para mostrar sus propias ideas. Tal vez la juventud había cogido por fin consciencia de su propio poder cultural. O tal vez fue sólo cosa de la suerte...

Como fuera, os invito a ojear durante un rato los charts de cualquier país europeo o de Estados Unidos de aquel año. Y si queréis alucinar, fijáos en la primavera y verano... nombres como los mismos Beatles, los Rolling Stones, los Kinks, Frank Sinatra, los Four Tops, los Beach Boys o Tom Jones fueron algunos de los que coparon las listas durante 1966. Y si miráis un poco más abajo en esas mismas listas, la fiesta será ya completa...

Uno de aquellos triunfadores fueron The Lovin' Spoonful, un maravilloso grupo dentro de la estela de folk rock con la que The Mamas and The Papas o The Byrds (o el propio Dylan) estaban revolucionando la escena musical del momento. ¿Que nos os suenan The Lovin' Spoonful a algunos? Bien, en ese caso no me queda más que dejaros que pinchéis su Summer In The City, número uno absoluto -cómo no- en aquel verano de 1966. ¿Os van sonando más?

The Lovin' Spoonful – Summer In The City (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 13 de mayo de 2010

Everything's Gonna Be Alright, Sweetbox, 1997


Ya hemos tratado en otras Píldoras el hecho de que recurrir a los clásicos suele ser mejor idea (y más rentable) de lo que parece. Por supuesto, me refiero a los clásicos stricto sensu, Mozart, Beethoven, Schubert, Pachelbel... dentro de este elenco, posiblemente uno de los mayores hitmakers haya sido Johann Sebastian Bach.

Es el caso de hoy. Y no se trata, precisamente, de un tema de rock sinfónico, ni nada por el estilo. Antes bien lo contrario,
Everything's Gonna Be Alright fue uno de los grandes bombazos pop de finales del 97 y de 1998. Alcanzó el Top 10 en numerosos países y fue, de largo, la canción más radiada durante aquellos meses.

Bach podía estar muy orgulloso por su nuevo éxito, esta vez basado en su famosísima (y estremecedora)
Aria de la Suite nº3 en Re. Hay que decir que no era la primera vez que esta aria concedía millonarias ventas en la era rock. Ya lo había hecho en 1967, cuando los Procol Harum se habían inspirado en ella (junto a la Cantata nº140) en la canción que para siempre marcaría su carrera, A Whiter Shade Of Pale. Treinta años después, los Sweetbox -con la cantante Tina Harris en aquella ocasión- recogían la pieza de forma mucho más literal, y le aplicaban una base hip hop. El resultado no estuvo nada mal...

Y ya puestos, aquí van otros préstamos de Bach, por si tenéis curiosidad. Stevie Wonder utilizó el
Preludio y Fuga nº2 en su Pastime Paradise (luego transformado por Coolio casi veinte años después en su Gangsta's Paradise). Por su parte, los Deep Purple utilizaban la famosa Tocata y Fuga en re menor para introducir en directo su mítica Highway Star (su teclista, Jon Lord, es un gran admirador de... Bach, claro).

Y otro caso más curioso y cercano. ¿Os acordáis de aquel
Mammy Blue de principios de los 70? Su grupo, los Pop Tops, madrileños para más señas, lanzaron un single en 1968 cuya cara B estaba dedicada al reciente asesinato de Martin Luther King. La canción se llamaba The Voice of a Dying Man. Y su base no era otra que... la Pasión según San Juan, del compositor alemán. Así que ahí va un briconsejo, y gratis: el día que queráis marcaros un hit, y no tengáis la inspiración debida, no os preocupéis. Tirad del fenómeno de Juan Sebastián. Éxito asegurado.




Letra de la Pïldora
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Hasta la próxima.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Let There Be Love, Nat "King" Cole, 1962


Nueva vuelta de tuerca al calendario… y al estilo musical. Hoy, volvemos a zambullirnos en la música jazz y crooner, de la mano de uno de los grandes, Nathaniel Adams Coles. Y es que Nat “King” Cole es, sin duda, uno de los músicos y cantantes de jazz y swing más célebres de mediados del siglo XX.

Y exitosos, dicho sea de paso, aunque la fama le supusiera críticas por parte de los jazzistas más ortodoxos, que lo acusaron de venderse al mercado, especialmente a partir de 1950. En todo caso, su discográfica, la luego todopoderosa Capitol Records, le debió a sus ventas gran parte de su expansión, hasta el punto de que muchos la conocían como “the house that Nat built” ("la casa que construyó Nat"), en alusión a la famosa canción infantil anglosajona, “The House That Jack Built”.

Seguramente, muchos de vosotros ya sabréis esto, y es que Nat “King” Cole fue increíblemente popular en la España de finales de los años cincuenta y buena parte de los sesenta. La causa fue la edición de tres discos cantados en español. Aunque iban principalmente dirigidos al público latinoamericano, hicieron furor en nuestro país, para regocijo de un régimen que aprovechó la cosa por arte de birli birloque para reivindicarse interiormente (imagináos: un americano canta en español ¡volvemos a ser alguien en el mundo!).

Por si lo anterior no os lo creéis, preguntad a vuestros padres, o a cualquier persona que ronde o sobrepase un poco los 60, sobre qué baladas triunfaban en los primeros guateques. Con suerte, os cantarán aquello de “ansiedad, de tenerte en mis brazos, musitando, palabras de amor…”

En 1962, pocos años antes de fallecer, lanzó un disco junto al pianista británico de jazz George Shearing, otro caso de gran músico ciego. En él se incluía uno de mis temas preferidos, este Let There Be Love (atención al estupendo piano a medio camino entre el jazz y el blues), y que llegó a ser un éxito en el Reino Unido inmediatamente anterior al fenómeno beatle. Los tiempos estaban a punto de cambiar, a pesar de que aún le quedaban unos cuantos guateques por delante a los discos del bueno de Cole…

Nat King Cole – Let There Be Love (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la proxima.

martes, 11 de mayo de 2010

Hold On, Tom Waits, 1999


Entre una de las últimas sugerencias recibidas por este redactor, estaba la de incorporar a Tom Waits. Valga decir que hacía algún tiempo que ya tenía en cartera su inclusión entre las Píldoras, si bien por h o por b (nota: dicho relacionado con dos de los grandes caballos de batalla ortográficos) la cosa quedaba finalmente relegada.


Bien, lo confieso. No era por h o por b. Ni siquiera por j. Es que a mí, Tom Waits, con su estilo tan oscuro, casi torturado, nunca me dijo demasiado. Relacionadlo, si queréis, con aquello de la miel y los burros, pero es lo que hay. Porque bueno, lo que se dice bueno, es. Pero mirad, que no ha sido nunca demasiado lo mío…


En cualquier caso, tanto por criterios de calidad como de sugerencia o de deuda contraída con un amigo y compañero del trabajo, que es fan de Tom Waits impenitente y a machamartillo, aquí está.


La elección del tema tampoco es baladí. Por un lado, el Maestro Ciruela sugería Somewhere (del álbum Blue Valentine), mientras que servidor tenía en cartera Downtown Train, posiblemente su tema más conocido, e incluido en el LP Rain Dogs (y, por lo tanto, uno de los pocos que me podían sonar, ya digo, hay lo que hay). Ambos temas, por lo demás, son, sencillamente, magníficos.


Sin embargo, opté por preguntar, en este caso, al tomwaitista militante de mi amigo. Y me dijo que la canción a la que estaba más enganchado era este tremendo Hold On, incluido en su álbum de 1999 Mule Variations. Y, como no podía ser de otra forma, aquí os lo traigo. Espero que lo disfrutéis. O que aprendáis a disfrutarlo, como yo…


Tom Waits – Hold On
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 10 de mayo de 2010

This Is Love, P.J. Harvey, 2001


A veces escuchas una o dos buenas canciones de un artista, y te dices “esto hay que seguirlo con más atención”. En la mayoría de casos, esta voluntad se acaba desarrollando y, si las expectativas se cumplen, te acabas convirtiendo en lo que se conoce como “seguidor” o “fan”.

Sin embargo, en otras ocasiones, por lo que sea, te quedas con ese par de buenas canciones y la constante sensación de “tengo que escuchar más de esto” pero sin acabar de encontrar la oportunidad. Es lo que me sucede con la británica P.J. Harvey.

Hacia 2001 o 2002 escuché por Radio 3 este tema, This Is Love. Me pareció tremendo, al haber rescatado lo más primitivo del punk de los setenta, sin artificios de ninguna clase. Y como ya conocía a la británica al menos desde su estupendo álbum To Bring You My Love de 1995, pues nada, a subir el volumen del receptor de radio.

Si tras el 95, no volví a escuchar demasiado a P.J. Harvey, en el 2001 (o 2002) no hice propósito de enmienda. Y no sería porque el disco donde estaba incluida This Is LoveStories From The City, Stories From The Sea- no fuera bueno: Rolling Stone lo consideró el octavo mejor disco de su lista (Rolling Stone, si os habéis dado cuenta, lo lista todo) “Women in Rock”. Por su parte, Time, lo ubicó como uno de los 100 mejores discos de todos los tiempos. En fin, gustos como colores, pero parece que la cosa no estaba mal del todo…

Así que a ver si esta vez le dedico un poco más tiempo a la discografía de nuestra protagonista de hoy. Merece la pena y, ya se sabe, a la tercera va la vencida… o no…

PJ Harvey – This Is Love (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.