miércoles, 30 de junio de 2010

Brand New Day, Sting, 1999


Como la mayoría habréis deducido de los días anteriores, alguna cosilla había por ahí... Bien: ahora es el momento de invertir sin tasa y poner el resto para recuperar todo lo que, por esas cosas que tienen los días interminables, se había perdido y realmente merece la pena tener. Y, lo mejor de todo, de la mano.

Empezamos un nuevo día. Sin duda alguna, más brillante que el anterior.

Sting – Brand New Day (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 29 de junio de 2010

Got To Get You Into My Life, Cliff Bennett and The Rebel Rousers, 1966


A pesar de las circunstancias difíciles o, incluso, porque lo son, hay que tirar para adelante y resolverlas poniéndolo todo en lo que valen. Y lejos de hacerlo con melodías de las que sólo te dejan con peor cuerpo, es menester recurrir a aquellas que insuflan el ánimo y te calzan las botas.

El tema de hoy es de esta clase, aunque la cara de panoli del muchacho que aparece en la portada del single pueda indicar lo contrario. Los éxitos de los Beatles son, en su inmensa mayoría, muy bien conocidos. Sin embargo, a lo largo de su carrera, no sólo interpretaron su propio repertorio, sinó que fueron versionados por grupos y cantantes de toda índole. En ocasiones, como la que hoy toca, incluso prestaron canciones.

Efectivamente, Got To Get You Into My Life, incluida en su álbum Revolver de 1966, fue un clarísimo caso de préstamo, como años después lo sería Ou-Bla-Di Ou-Bla-da. De aquel increíble LP, se extrajeron canciones memorables como Eleanor Rigby o (a su manera) Yellow Submarine. Una de ellas, que no llegó a ver la luz como single (de hecho, sí, pero sólo en Estados Unidos y años después de la separación de la banda) fue este tema de sabor metálico al más puro estilo soul.

Paul McCartney, auténtico factótum de la canción, tenía de vez en cuando arrebatos de querer componer temas de estilos poco usuales en los Beatles,y, encima, de que estuvieran a la altura de los mejores de su clase. Empeñado en esto, compuso Got To Get You Into My Life, en el que miró de emular a un estilo musical que, por aquel 1966, estaba completamente al alza, gracias a sellos como la Motown en Detroit o la Stax en Memphis.

Durante una de sus giras, los de Liverpool tuvieron de teloneros a un tal Cliff Bennet, uno más de esos ingleses con asombrosa capacidad para meterse en temas de pura cepa negra, y cuya banda de acompañamiento, los Rebel Rousers, le servían a las mil maravillas. Bennett, viendo el filón que podía ser el tema, y que aún no se había publicado, pidió -y obtuvo- grabar una versión para lanzarla por su cuenta. El resultado es el que veréis más abajo: lejos del mencionado aspecto panoli de Bennett, le imprimió tal fuerza, que consiguió llevar al más rotundo éxito uno de los temas de Lennon/McCartney, que, en otras circunstancias, hubiera quedado a la sombra de su potentísima discografía. Y no me digáis que no mola...

Cliff Bennett & The Rebel Rousers – Got To Get You Into My Life (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 28 de junio de 2010

domingo, 27 de junio de 2010

Hold Me Now, Thompson Twins, 1983


Sólo puedo decir que ha sido un domingo difícil, dificilísimo, pero -estoy seguro- que ha merecido la pena. Besos.

Thompson Twins – Hold Me Now (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

sábado, 26 de junio de 2010

Whiskey in the Jar, Thin Lizzy, 1972


Si, para el común de los mortales, la noche más larga del año es la de San Juan, para los que formamos parte del club de remo de Calafell, los Llaguts, dicho honor se lo lleva la velada de hoy. Efectivamente, como forma de financiar la entidad, organizamos una barra en la Playa mientras dura el concierto que se celebra simultáneamente y su posterior sarao a golpe de DJ.

A estas alturas, ya me puedo considerar un veterano en estas lides, pero recuerdo la primera vez que estuve formando parte de una de estas barras. Terrorífico. Hasta entonces, mi única relación con la profesión de barman era la que se limitaba a "póngame una cerveza, jefe".

Sin embargo, ese nulo bagaje no fue óbice para transformarme poco menos que en Tom Cruise en Cocktail. Cuando se tienen decenas de tipos (y tipas, que diría la ministra) pugnando por pedir priva de todo tipo, vaya si se espabila uno. Os aseguro que, desde entonces, sé perfectamente cómo montar y servir dos cubatas a la vez, de los buenos, y en veinte segundos. Os reto a hacer la prueba.

Una característica de este trabajo puntual es que permite demostrar la validez de la teoría de la Relatividad. Se puede pensar que tres horas son eso, el largo lapso de tiempo que transcurre a lo largo de 180 minutos. Pues no. Durante el apogeo de la barra, tres horas se corresponden al tiempo que uno tarda en mirar el reloj... entre dos instantes consecutivos. Palabrita.

Y para ilustrar la cosa con alguna Pildorilla, he escogido este clásico de 1972 de los Thin Lizzy, de título apropiadísimo. En realidad, se trata de una versión en clave de rock de un tema tradicional irlandés, país del que procedía la banda, y que alcanzó un gran éxito a finales de aquel año y principios del siguiente.

Así que, si esta noche no tenéis plan, pasáos por la playa de Calafell, que gustosamente os serviré una copilla.

Thin Lizzy – Whiskey In The Jar (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 25 de junio de 2010

Walk of Life, Dire Straits, 1986


Una de las plagas televisivas de las últimas dos décadas son los programas de zapping. En casa, suelen ser una garantía para hacer precisamente eso, zapping, y bien lejos del resultado de la mala y poca idea del programador televisivo de turno.

Hay que decir que, en ocasiones, dicha táctica sale mal, ya que las probabilidades de acabar en otro cutre-programa de estos es, en ocasiones, más que relevante. La cosa tiene su lógica: salen tiradísimos, y permiten rodar a los presentadores noveles o, sencillamente, aparcar a los de segunda división; aún existe una tercera, la de los call TV, pero esa es otra historia.

No ha mucho que se dio la circunstancia de que me topé con hasta tres de estos programas de zapping. Así que, al final, pasé de todo, lo dejé, y me puse a hacer otra cosa, mientras el aparato seguía encendido. En el fondo, esperaba que acabara en breve, imagino. Como fuere, identifiqué las clásicas tandas de vídeos de caídas, de deportes y -sofisticación exquisita- de caídas en deportes.

Y eso me inspiró para la Píldora de hoy, cuyo vídeo, posiblemente, fue la primera emisión de zappings en España, incluso antes de aquellos precursores del cutrerío que fueron los Vídeos de primera.

Por si no lo creéis, aquí lo tenéis. Por lo demás, creo sobradísimo presentar el que fue uno de los grandes hits populares de la segunda mitad de los ochenta, Walk of Life, que mantuvo bien arriba la carrera de los Dire Straits, entonces en su apogeo con la publicación del gran álbum Brothers In Arms. Personalmente, creo que éste fue el primer tema que conscientemente escuché de los Dire Straits. Qué cosas: por entonces, hasta su vídeo me pareció divertido. Y es que lo peor estaba todavía por llegar...

Dire Straits – Walk Of Life (por Spotify)




Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

jueves, 24 de junio de 2010

Go West, Pet Shop Boys, 1993


Pasada la resaca verbenera de San Juan, Calafell se aproxima hacia la primera de sus tres (sí, tres) fiestas mayores, la de San Pedro, propia del barrio de la Playa, precisamente en el que vivo. Esto supone que, previsiblemente, se pasarán más horas en la calle que en casa, pero ya es eso lo que toca, ¿no?

Pensando un poco sobre los planes para los próximos días (que incluyen llevar una de las barras de la Fiesta Mayor, como ya comentaré en otro momento), se me vino a la cabeza el tema de hoy. La causa es que lo tengo asociado a los años de facultad en económicas, durante los cuales solíamos venir a Calafell varios colegas a pasar algunos días de juerga previos a los exámenes.

Ciertamente, no se trataba de estas mismas fechas (en las que estábamos a piñón con los libros y los apuntes) sinó de dos o tres semanas antes, pero el ambiente, para nosotros, forasteros, era casi el mismo. Lo cual quiere decir que veníamos en plan verano destroyer, y para muestra, un botón: el presupuesto en bebida solía triplicar al de la comida, mil pesetas arriba o abajo.

En una de aquellas expediciones, debió de ser la del 94 ó 95, cayó en nuestras manos un CD con este tema de los Pet Shop Boys que, por cierto, se trataba de una versión de un viejo clásico de los Village People de 1979. Por las fechas de la mencionada visita a Calafell, Go West era ya toda una celebridad de canción, especialmente idónea para el "berrido-style".

Y vaya si lo fue, de "berrido-style". Aderezada junto a otros alaridos canturrones del tipo "sal al balcón, churrero sal al balcón", consiguió que un municipal acabara apareciendo por la calle a esas horas de la mañana para decirnos, el hombre, que hiciéramos el favor de cantar más bajito... la verdad es que nos lo apuntó de forma tan comprensiva y simpática (no ironizo en absoluto) que no tuvimos por menos que callar, reirnos entre nosotros y marchar al apartamento-patera (¡uf, tema que da para otra Píldora!) a dormirla. Y pensar que hoy, respetable miembro de la comunidad (¡ji, ji, ji!) vivo a apenas 50 metros de la escena de aquellos hechos...

A aquel muni, no hace mucho que me lo encontré de servicio todavía. Le dí los buenos días, como a todo el que me cae bien.

Pet Shop Boys – Go West (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 23 de junio de 2010

Fiesta, Raffaella Carrà, 1977


¡Feliz verbena de San Juan! Aquí os dejo con un temita que, otra cosa no, pero verbenero es un rato... Por mi parte, marcho raudo a mi propia fiesta; y mañana, que salga el sol (y la resaca) por Antequera... ¡Ciao, y que lo paséis genial!



Hasta la próxima.

martes, 22 de junio de 2010

Porcelain, Moby, 2000


Para cuando los más rápidos y noctámbulos estéis leyendo esto, estaré recién aterrizado tras un día de trabajo en Galicia. Pero, por motivos obvios (porque mientras escribo no puedo saber todavía qué me deparará la jornada allí: ¿qué haría yo sin el programador de posts?) y por ahorraros un tostón sobre mi trabajo, optaré por centrarme en el tema de hoy, que nada tiene que ver con la célebre Rianxeira, para vuestro alivio.

Hace unos meses, una de las primeras Píldoras era Why Does My Heart Feels So Bad?, de ese magnífico álbum de Moby que es cuasi un recopilatorio de singles llamado Play. Os contaba que dicho disco es un imprescindible (o, como dicen las gilirevistas de moda pija, un must) en las amenizaciones de las cenas con visita en casa... y que, a la vez, fue la banda sonora de ese martirio llamado montaje de muebles de IKEA durante los compases previos a venir a vivir en Calafell.

Una de las canciones que más repetía en el reproductor durante aquellas sesiones de tortura a golpe de llaves Allen fue, precisamente, Porcelain, el tema de hoy, y sexto en la lista de sencillos de apoyo al LP. Algo debía de tener esta canción (tal vez su sublime y breve cambio de estructura hacia la mitad, no lo sé...) que conseguía relajarme como ninguna otra en los momentos previos al inminente lanzamiento de madera en pasillo que se trajinaba ante la dificultad en ciertos montajes.

Por suerte, todo aquello pasó, menos la canción, que sigue siendo una de mis favoritas de Moby. Y no es porque no hayan intentado hacer que la aborrezca: incluso Televisión Española lo probó, al incorporarla como cortinilla entre programas durante años. Pero no lo consiguió: ciertamente, es una realidad que la música amansa a las fieras. A todas.

Moby – Porcelain (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 21 de junio de 2010

The NeverEnding Story, Limahl, 1984


A pesar de la hora que podéis ver abajo, en los momentos en los que estoy escribiendo aún no ha jugado España su segundo encuentro mundialero, uno de los escasos momentos de su vida en los que quien garabatea estas líneas se para un rato para ver fumbo. Así que espero que ganen, francamente, porque sino, el título de la canción de hoy -La historia interminable- le va a venir que ni pintado a los de la roja.

Por lo demás, salvada la introducción, quería rendir un pequeño homenaje a una película, inspirada en una novela del alemán Michael Ende, que para una generación fue todo un impacto. Porque hoy hay mucho Jarri Pota: que si magos con gafitas para arriba, que si escobas voladoras para abajo, pero hace 25 años, más o menos, tuvimos en La historia interminable nuestra propia dosis de fantasía y efectos especiales a discreción.

A decir verdad, a mí, la peli tampoco me entusiasmo tanto, tanto. Yo era más del rollo naves espaciales, marcianos, rayos láser y cosas de esas. Todo lo de bichos raros de mentirijillas, magia potagia y princesas encantadas me motivaba bastante menos, pero aún así, reconozco que, como a la mayoría, La historia interminable me pareció todo un ejercicio de imaginación y espectáculo en el cine, ideal para mantener enganchado a un niño de diez años, que debían de ser los que gastaba por entonces.

Una de las cosas que más me gustaron fue una canción de su banda sonora, y que como imagino que además le gustó a más gente y con más poder adquisitivo que yo (al menos, el justo para comprar un disco), se acabó convirtiendo en todo un rotundo éxito mundial. Por supuesto, era The NeverEnding Story, interpretada por el británico Limahl.

Artista que, dicho sea de paso, acabó devorado por el enorme impacto de su canción, hasta el punto de que eclipsó toda su posterior carrera. Por entonces, era conocido por ser el vocalista de la formación electrónica Kajagoogoo, muy populares a principios de los ochenta. Con The NeverEnding Story, recuerdo que Limahl se hizo fijo durante semanas en las portadas de Super Pop, lo que -visto con retrospectiva- era señal frecuente de que la cosa, posiblemente, no iba a acabar bien... por cierto, terminando ya, no sé si los de la roja aparecen en el último ejemplar de la susodicha revista. Sinceramente, espero que no.

Limahl – Never Ending Story
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 20 de junio de 2010

Bliss, Muse, 2001


El de hoy es uno de mis temas preferidos del repertorio de una de mis bandas preferidas. Sin embargo, me llevó algún tiempo descubrirlo. Imagino que, para 2001, aunque aún parecía que no era posible, me comenzaba a perder fuelle esa capacidad que toda muchachada tiene para estar al tanto de lo último, casi antes de que salga. El barco, imperceptiblemente, empezaba a hacer aguas...

En cualquier caso, como fuera, tardé casi un par de años en saber de esta canción desde que fue lanzada. Por entonces, en 2003, frecuentábamos Montse y yo un pub de Calafell -que todavía existe- llamado "The Gold Harvest", de estilo irlandés, y que por aquellos años regentaban unos amigos.

Además del ambiente, una de las cosas que mejor tenía el local era la selección musical, simplemente soberbia. Esto, a veces, era un pequeño inconveniente: no sé a vosotros, pero a mí se me hace muy difícil entablar una conversación coherente con alguien cuando de fondo está sonando alguna canción de esas que te piden que estés sólo por ella. Y si en vez de una, es una detrás de otra, la cosa tiene su tela.

En una de las visitas al pub, escuché el tema de la Píldora de hoy. Por entonces, Muse sólo me sonaban muy por encima, de alguna canción como la espléndida versión que hicieron de Feeling Good, un estándar que había escuchado previamente a Nina Simone. Al escuchar Bliss, tema que no conocía en absoluto, me quedé impresionado por su estilo potentísimo y cuasi épico a la vez. Era rock con mayúsculas. De este modo, cuando muy poco tiempo después lanzaron su gigantesco álbum Absolution, ésta vez sí que iba preparado. Lo tuve en cuestión de días. Aún hoy lo sigo poniendo de forma recurrente.

Ah, un elemento más que me gustó de la canción, una vez descubierta, fue su vídeo clip. Como es costumbre en Muse, la ciencia-ficción lo impregna casi todo, y el clip de Bliss no fue la excepción. Como sabréis ya, dicha temática siempre ha sido suficiente para que un servidor le dedique a una imagen unos segundos de atención como mínimo. Sin embargo, en el caso de este clip, no pude por menos que quedarme especialmente alucinado. Sólo os diré una cosa si no lo habéis visto todavía: espero que no sintáis vértigo...

Muse – Bliss (por Spotify)



Hasta la próxima.

sábado, 19 de junio de 2010

Enamorado de la moda juvenil, Radio Futura, 1980


¿Qué serían los sábados por la tarde sin esas excursiones a las zonas de tiendas, visitas donde se conjuga un poco de "voy a ver qué veo" y un mucho de "a ver si hay algún sitio chulo para tomar una cerveza o cenar..."?. Por supuesto, salvo en el caso de que se sea del sexo femenino: entonces las proporciones "poco-mucho" se invierten de forma más que dramática, para desesperación del partner al que han cogido de pardillo bajo la promesa de "te miras algún polo chulo o lo que quieras y luego vamos a cenar". Ellas saben que, en el fondo, casi nunca tomaremos tanta iniciativa propia.

Como sea, por más que este hecho último se repite una y otra, y otra vez más, servidor es de los que llevan la condecoración "Pour Le Pardille" bien orgulloso sobre su pecho. Y en esas estaba no hace muchas tardes cuando, en pleno proceso de inflado de balls tras ver siete u ocho tiendas de ropa femenina y lencería... del hogar (qué desilusión), en una de ellas sonó la Píldora de hoy.

Si hay una canción que describe el fenómeno de ir a mirar -y, en ocasiones, incluso comprar- ropa, esas es Enamorado de la moda juvenil. Sin embargo, un tema con tanta energía y tamaño mensaje tiene un efecto extraño a la hora de mirar tiendas.

Me explico. En realidad, el que fue el primer single de Radio Futura, allá por 1980, fue hecho casi en plan amateur y sólo buscaba satirizar sobre la frivolidad de la moda juvenil, entonces en la pujante efervescencia de los primeros compases de la Movida en la capital del reino. Sin embargo, la discográfica, así como la mayoría de gente, lo entendió justo al revés, como todo un himno a la nueva juventud menos politizada y con más ganas de divertirse.

Eso mismo debió de ser lo que opinó el que puso el CD, o el mp3, en la tienda donde estábamos Montse y yo (de hecho, sólo Montse, yo era más bien una presencia de tipo espectral). Al escucharla, por algún extraño motivo, se me insufló el ánimo y, finalmente, me rebelé, gesto tonto por otra parte, pues ella me había repetido unas 50 veces que yo fuera adonde quisiera: así, me marché de aquel establecimiento a marchas forzadas. ¿A dónde? ¿A tomar una cerveza por allí cerca? Eso hubiera sido lo normal. Pero no. Tras pasar por la puerta de la tienda animado por la canción, acabé... mirándome ropa por mi cuenta. Y pensé que las letras satíricas deberían de ser algo más directas y menos sutiles, pues sinó, acaban teniendo el efecto diametralmente opuesto al que buscan.

Radio Futura – Enamorado De La Moda Juvenil
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 18 de junio de 2010

Heart of Glass, Blondie, 1979


Como suele suceder con la mayoría de los que avanzamos por la treintena, las visitas alto-nocturnas a la disco se convierten en cada vez más una rara avis. De la norma sólo se salen, lógicamente, solteros de caza e inadaptados varios y, a día de hoy, puedo desmarcarme claramente de ambos grupos.

Consecuencia de lo anterior: un desaprendizaje progresivo del saber estar (ya no digamos a gusto) en lugares donde sólo diez años atrás entraba al paso alegre de la marcha... De hecho, lo que se dice saber estar, nunca supe estar del todo -los muy citados momentos de air guitar en este blog ya os habrán puesto sobre aviso al respecto-, pero es que ahora, como no pongan algo decente cada quince o veinte minutos como mínimo, mi actitud en la pista se parece bastante a la de un mueble de estilo Luis XVI: antiguo y exactamente con la misma movilidad cinturera.

Y en estas estaba no hace muchas semanas, en una improvisada salida nocturna. Contra todo pronóstico, a la copa de rigor tras la cena, salió un espontáneo grito de esos de "¿por qué no vamos a la disco?", y a mí, que me puede siempre el ojo al estómago (en este caso, a los pies), se me ocurrió responder con un lacónico "pues vale", lo que provocó el consabido efecto en cadena en toda mesa aprovisionada de cubateo variado.

Una hora más tarde estaba ya pensando en qué lugar de la pista quedaría mejor una auténtica mesa de estilo francés de finales del XVIII, encajando toda una batería de temas (por llamarlos de alguna forma) que el DJ estaba poniendo para deleite del personal mayoritario y simultáneo martirio de algunos inadaptados como el que suscribe.

De repente -creo que se equivocó-, pinchó Heart of Glass, el tema que traemos hoy a las Píldoras, con el que me vinieron de golpe las fiestas en la pista del Music Box de Barcelona quince castañas atrás. Así que, como por arte de magia, los pies comenzaron a moverse y a transmitir dicho movimiento al resto de la masa corporal. Los kilos ganados a pulso durante años (cosas que tiene el remo, nada que ver con los chuletones o las patatas bravas, por supuestísimo) desaparecieron como por arte de magia. Lástima que al final fue poco más de un espejismo: el DJ, apercibido de su error, volvió a poner aquella cosa chunta-chunta de antes y servidor siguió mirando dónde quedaría mejor el mobiliario antiguo.

Blondie – Heart Of Glass (por Spotify)

PS: ah sí, se me olvidaba algo sobre el tema, je, je, je. Heart of Glass estaba incluido en el excelente álbum de Blondie Parallel Lines. Recién estrenado 1979, se lanzó como single de apoyo del LP, y el resultado fue arrollador: número uno a ambos lados del Atlántico. Por cierto, si queréis saber qué aspecto tenía la mítica disco Studio 54 de Nueva York en su época de mayor esplendor, no os perdáis el vídeo. Ni a la rubiaza de la Harris, a quien pueda interesar mi consejo...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 17 de junio de 2010

Song 2, Blur, 1997



A principios de 1997, quien escribe ya era un militante blurista incondicional desde hacía bastante tiempo, mucho antes de su explosión de tres años atrás. Así que pude presumir de que antes de marzo ya tenía dando vueltas su quinto y nuevo disco, de igual nombre que la formación, en el CD de la cadena del comedor. Se había lanzado apenas dos semanas antes.

Por cierto, me ha venido ahora a la cabeza el hecho de que, por error, mi ejemplar tenía repetido el tríptico que conformaba la carátula del compacto. Gracias a ello, tuve -hasta que me independicé- una de las copias desplegadas sobre una repisita que presidía mi cama de soltero, que era de aquellas que se podían plegar sobre el armario, tan propias de los setenta.

Cuando puse el disco, no podía ni imaginar lo que me esperaba. Ya estaba acostumbrado al eclecticismo musical de la banda, pero en aquella ocasión, a mi juicio, rompieron el molde. Habían dejado atrás su estilo britpop (adelantando así la partida de defunción de aquella movida) pero el cambio, en su caso, fue para mucho mejor, lo cual tenía un enorme mérito añadido.

Tras el tema de apertura, la espectacular Beetlebum -una de mis canciones favoritas del grupo- empezó a sonar la Píldora de hoy. A pesar de que Blur atesoraba algunos temas de gran potencia, no recordaba en su haber un ciclón como el que salía de los altavoces. A las distorsionadísimas guitarras, se añadían aquellos célebres aullidos "WHOOO-OOOO!!!" que parecían obra de un loco. Cuando acabó el tema, tuve que parar un momento la reproducción para poder encajar aquellos dos minutos escasos de choque sónico.

Pasados aquellas dos gigantescas canciones de inicio, sabía que acabaría conquistado por el resto del disco, y así fue. Ya no era brit, a pesar de su obertura cuasi beatle. Más bien era de sonido oscuro y extraño, algo psicodélico y un poco electrónico a la vez. En cualquier caso, parecía ser exactamente lo que estaba esperando escuchar. Dos años después, al aparecer su sexto LP, 13, el efecto no fue igual. Y es que con el álbum Blur, fue amor al primer aullido...

Blur – Song 2 (por Spotify)


Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

miércoles, 16 de junio de 2010

I Want To Break Free, Queen, 1984


Coincidiréis conmigo en que, más que difícil, es casi imposible escoger una canción de Queen... casi cualquier criterio que se tome fracasa: siempre hay más de un tema que acaba viniéndonos a la cabeza y, por algunos minutos, se convierte en nuestro favorito de la banda británica. Y en estas bizantinas disquisiciones estaba cuando Montse, otra fan impenitente como yo, me recordó su predilección (por supuesto, momentánea, un minuto antes estaba pensando en otra canción) por la Píldora de hoy.

Predilección que no sólo se basaba en la propia canción, compuesta por el bajista del grupo John Deacon y que supuso una (más) de las magistrales interpretaciones de ese animal escénico que era Freddy Mercury. En el caso de Montse, I Want To Break Free siempre le evoca a su video clip: particularmente a los divertidos pasajes en que parodiaban disfrazados de mujer a la famosa y ultralongeva telenovela británica Coronation Street, en emisión contínua desde -atención- el año 1960.

La canción trataba, básicamente, sobre la necesidad de liberación de las amas de casa, que no es poco. Sin embargo, para millones de personas, este mensaje fue muchísimo mas allá: por ejemplo, en América Latina el tema se convirtió en un blockbuster absoluto. ¿La causa? En buena medida, con un título como aquel, era todo un canto velado contra los gobiernos dictatoriales que por entonces aún asolaban a una parte del continente.

Por cierto, aquí va un dato curioso, muy sintomático de la mentalidad, digamos, extraña, de los vecinos del norte de aquellos oprimidos latinoamericanos. Particularmente, del puñado de siempre que acaba decidiendo cosas. Como el clip mostraba a cuatro tíos vestido de tía, debieron de pensar que no era apropiada su emisión, no fuera a ser que millones de personas acabasen majaras y haciendo lo mismo, imagino. De hecho, la propia MTV de allá no lo emitió ¡hasta 1991! y supuso, como contrapartida, la exclusión de Estados Unidos de la gira mundial del álbum The Works, en el que se incluía el tema.

¿Ya he dicho antes que estos americanos están majaretas?

Queen – I Want To Break Free
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 15 de junio de 2010

Revolution, The Beatles, 1968


¡Bueno!¡Al fin repetimos artista en las Píldoras! Tras 300 ediciones, quien suscribe cree que el abanico musical ya está suficientemente abierto como para poder empezar a recrearnos en algunos de nuestros protagonistas. Por supuesto, seguirán entrando artistas distintos (la lista de los que aún no están es grandísima) pero, a partir de ahora, primaremos canciones por encima de grupos o cantantes.

Y para empezar a repetir, lo haremos a lo grande, tirando la puerta abajo. Si hay un grupo que es constantemente referencia en este blog (y no sólo por afición personal) son The Beatles. Es lógico: ninguna otra banda ha influido tanto en la música rock como los cuatro de Liverpool. La elección del tema de hoy, Revolution, tampoco es al azar.

Hace ya bastante, seleccionábamos Hey Jude como primera Píldora beatle. Aquel single, uno de los más memorables de la historia del grupo, tenía una cara B que no tenía absolutamente nada que ver con su contraparte. Este tema, que no era otro que Revolution, tuvo varias versiones, si bien la más famosa fue la que acabó acompañando al sencillo, en forma de un potentísimo rock and roll que mostraba a unos Beatles sin miedo a enchufar las guitarras y subir los amplificadores. Es menester decir que, muy poco después, batirían su propio récord decibélico, y casi el de la década, con el tema Helter Skelter, considerado por muchos como auténtico heraldo del heavy metal, pero esa es otra historia.

Además de por la contundencia de su sonido, Revolution también sería antitética a Hey Jude por su letra. Lejos de ser un tema de amor, suponía una inmersión en la política, como no podía ser de otra forma en el agitadísimo y revolucionario año que fue 1968. De todas formas, en verdad, el propio Lennon, artífice principal del tema, no llegaría a atreverse a lanzar un mensaje totalmente subversivo: en el fondo, todavía era -y se consideraba- un beatle.

En cuanto al vídeo, fue grabado a la vez que la promo de Hey Jude, la misma que acabó apareciendo en la célebre emisión del programa de David Frost de septiembre del 68. Como curiosidad, se trataba de un "semi-directo", ya que si bien la instrumentación de fondo era en playback, las voces se interpretaron completamente en vivo. Esto tenía su punto para muchos en un momento en que la banda llevaba dos años sin subirse a un escenario.

En fin, sólo me queda añadir que lo disfrutéis como se merece. Muy especialmente en los días turbulentos que corren.


PD del 2 de septiembre de 2011: en plena movida constitucional, prestad atención a los versos que sueltan aquello de "dices que vas a cambiar la Constitución, bien, ya sabes que todos queremos cambiar tu cabeza". Clarividentes, cuanto menos. De todas formas, yo sólo tengo una cosa que añadir al respecto. ¿Que se quiere tocar la Constitución para cortar el déficit? Mi respuesta: "Bien, ya sabes que todos entonces querremos que subas los impuestos a los ricos".


Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

lunes, 14 de junio de 2010

Don't You (Forget About Me), Simple Minds, 1985


Los nostálgicos del cine muy ochentero y juvenil sin duda recordarán una película llamada El club de los cinco, protagonizada por varios miembros de lo que se llamó el "Brat Pack", en alusión al célebre "Rat Pack" de Sinatra y compañía. Aquel "Brat Pack" se componía de actores como Rob Lowe (mega star del Super Pop durante aquella época, por cierto), Judd Nelson, Demi Moore o Emilio Estévez, aunque también se relacionó con otros como John Cusack, Robert Downey Jr. o James Spader.

Como fuere, la banda sonora de El club de los cinco contenía un tema que no tardaría en convertirse en todo un clásico de la década: Don't You (Forget About Me). La canción, interpretada por los escoceses Simple Minds, catapultó a la formación a la primera línea musical.

Y digo bien, "interpretada". Simple Minds, para entonces, era ya una veterana banda curtida en la new wave británica. A pesar de que sus primeros trabajos eran algo más que buenos (Life In A Day, de 1979, es un álbum muy recomendable, por citar alguno de ellos), obtuvieron un éxito discreto. Poco a poco fueron derivando hacia un sonido más comercial, aunque la cosa de la fama seguía siendo algo esquiva.

Todo cambió cuando se les ofreció el tema principal de El club de los cinco. Efectivamente, como habréis deducido, sagaces Pildoreros, Don't You (Forget About Me) no fue compuesto por nadie de la formación y, de hecho, antes de aceptar la canción, fue rechazada por gente como Brian Ferry o Billy Idol. Así que, irónicamente, el mayor hit (y fue grande de verdad, aguantó dos años en listas) de los Simple Minds no fue suyo, y les tocó de rebote. Pero así son las cosas...

Sin más, os dejo con el vídeo. Por cierto, en uno de los monitores aparecen imágenes de la película en cuestión. Pero imagino que el traje siete tallas demasiado grande de Jim Kerr no os dejará verlo...

Simple Minds – Don't You (Forget About Me) (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 13 de junio de 2010

What a Wonderful World, Louis Armstrong, 1968


Louis Armstrong es, sin duda, uno de los grandes maestros de la historia del jazz y, muy posiblemente, el más popular. Sin embargo, dicha popularidad entre el gran público tal vez -sólo tal vez- se deba mucho menos a su larguísima carrera como jazzman que a una canción que interpretó ya en el ocaso de su vida y que tenía, en su versión de single, bastante más de pop melódico que de jazz.

Por supuesto, esta canción era What a Wonderful World, tema lanzado el 1 de enero de 1968 y que se convirtió en todo un éxito y, con el tiempo, en un estándar. Curiosamente, en Estados Unidos, donde la discográfica ABC no creía mucho en la canción, el tema vendió inicialmente unas... 1.000 copias. En términos de negocio esto es la nada, para que nos entendamos.

La sorpresa vino del otro lado del Atlántico. En Gran Bretaña la canción gustó enormemente, y su millón de copias la catapultó al número uno. Pero ni aún así consiguió apoyo real discográfico en Estados Unidos y, a pesar del bombazo británico, el LP del mismo nombre ni siquiera entró en listas.

La redención en su país natal vino dada parcialmente a la muerte del músico en 1971, y totalmente mucho más tarde, en 1987. La canción pretendía responder al clima de tensión social norteamericano de finales de los sesenta mediante una bellísima letra en la que se invitaba a fijarse en las pequeñas grandes cosas de la vida. Y ese texto, junto al contexto antitético en el que se creó, hicieron perfecto al tema para formar parte de una banda sonora.

"Gooooood Moooooorning, Vieeeetnaaaaaammmmm!!!" era el grito de guerra del sargento Adrian Cronauer durante su estancia como locutor radiofónico en el ejército norteamericano en Vietnam, un personaje real que el actor Robin Williams interpretó de forma más que convincente en el film del mismo nombre que aquella exclamación. En su excelente banda sonora se incluyó el tema protagonista de hoy, con enorme éxito, hasta el punto de que prácticamente supuso el descubrimiento real para muchos de la figura de Armstrong. Aunque en realidad tuviera relativamente poco que ver con el jazz: como dirían (más o menos) aquellos dos galos, estos yanquis están majaretas...

Louis Armstrong – What A Wonderful World (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 12 de junio de 2010

Go With The Flow, Queens Of The Stone Age, 2003


Pildoreros todos, hoy me permitiréis descansar por un momento de la locuacidad acostumbrada. La causa de esta petición la podréis deducir muy fácilmente en la Píldora de ayer, que sólo tenéis que consultar... en todo caso, no he querido faltar a la cita bajo ningún concepto. Así que Píldora habemus.

El tema de hoy, de los norteamericanos Queens Of The Stone Age, es uno de los más recurrentes por servidor en sus partidas de Rock Band en la Wii; además, sinceramente, creo que es uno de los mejores temas cañeros de toda la década anterior. Y, desde luego, atesora un clip de lo más original, que llegó a estar premiado por la MTV.

Espero que disfrutéis, pues, de tema y vídeo. Yo, por mi parte, haré caso al consejo de la canción, y me dejaré llevar por la corriente. Por aquella que trascurre por el pasillo de casa y que me transporta directamente a la cama, que mañana, encima, hay que remar. Buenas noches...

Queens Of The Stone Age – Go With The Flow
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 11 de junio de 2010

Sin documentos, Los Rodríguez, 1993


Muy posiblemente, cuando algunos de vosotros estéis leyendo esto ya mañana sábado, especialmente, a partir de la hora del vermut, aquí el chache estará ejerciendo, junto a varios compadres del club de remo, de lo mismo con lo que se bautizó la banda protagonista de la Píldora de hoy: de rodríguez. Como Dios manda.

Efectivamente, una expedición de féminas del club, en buena medida parejas de los ejercientes de solteros temporales y sobrevenidos, se ha marchado unos diítas nada menos que a Marruecos, a disfrutar del desierto. Vamos, al menos eso es lo que han dicho.

Pero por lo pronto, mañana sábado, aquí nosotros, tras el preceptivo acopio de material para el arsenal a lo largo de hoy, montaremos tinglado sin par, que a pasarlo de jarana no nos gana nadie. En lo que a mí respecta, me ha correspondido el gran honor (y responsabilidad) de seleccionar y adquirir la diversa y selecta cervecería. Como veis, modelo alemán a tope: os aseguro que esta vez, atendiendo a la importancia del evento, no fallará un sólo engranaje.

Y como será una ocasión que, además de rodríguez, tendrá todo el carácter, poderío y rumbita que se merece, pues nada, aquí está, por adelantado, el tema de hoy, uno de los mayores éxitos de los hispanoargentinos Los Rodríguez. Clásico del 93 que, dicho sea de paso, amenizó también y muy especialmente las juergas tinerfeñas de servidor un año después. Como véis, de tronío en tronío, y tiro porque me toca...

Ah, antes de acabar, es necesario decir que, en mi caso, mi pareja, Montse, no ha ido al viaje. Junto a sus numerosas tareas, está la de estudiar la segunda carrera (en casa las llevamos como los donuts, de dos en dos) y se encuentra en el sprint final de junio. Aclarado esto, os preguntaréis lícitamente: ¿qué cohone hago yo en una sandunga de rodrígueces varios? Dos son los motivos: el primero, porque un reunión como ésta de coleguitas y cervezas no me la pierdo ni atado a un poste. Y segundo, porque de todos, soy el único Rodríguez no de hecho, sinó de derecho. El que mi madre me dio por apellido. Toma ya.

(Pst, pst, también hay un tercero: porque en casa me dejan, pero no lo comentéis por ahí, por favor...)

Los Rodriguez – Sin Documentos (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 10 de junio de 2010

Stand and Deliver, Adam and The Ants, 1981


Hoy no nos moveremos demasiado del calendario en relación a ayer -apenas unos meses-, pero sí en lo que respecta al estilo. Si F.R David nos mostraba una seria balada disco de corte italianizante, la banda de hoy, Adam and The Ants, nos transportarán de nuevo a esa fina franja que iba del punk a la new wave y, además, en plan de juerga y pasarlo bien.

"La bolsa o la vida" sería, aproximadamente, el título del tema de hoy, tal y como la portada del disco y el vídeo se encargarán de confirmarnos. Inspirado en la Inglaterra georgiana del siglo XVIII, el clip apoyó con mucho éxito al que acabaría siendo el mayor de los hits del grupo tanto en el Reino Unido como fuera de él, nada menos que cinco semanas en el número uno.

Si bien en España no tuvieron tanto impacto como en otros lugares, estamos ante una de las formaciones cuyo origen se remonta a los mismísimos inicios del punk. El propio líder del grupo, Adam Ant -cuyo rasgo característico sería con el tiempo ir pintado y ataviado a medias como un indio y un húsar de la guardia- tocó junto a un desconocido grupo que tuvo por teloneros a... los Sex Pistols durante su primerísima actuación, allá por finales de 1975.

Para la época de Stand and Deliver, Adam and The Ants ya era un grupo con varios éxitos a sus espaldas, producto de su anterior LP, Kings of The Wild Frontier. Sin embargo, en plena cima, Ant decició disolver el grupo al considerar que no tenían suficiente motivación a la hora de tocar... Lo que son las cosas: al final de todo, aquel puñado punkies se llevaron la bolsa, pero les costó la vida, si me permitís el comentario fácil y predecible...

Adam & The Ants – Stand And Deliver (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 9 de junio de 2010

Words, F.R. David, 1981


Lo de este tema es peculiar. Desde que lo recuerdo -que debe de ser más o menos cuando salió- hasta el presente, conozco a muy poca gente que admita que no le gusta. Incluido yo. Y mira que es una canción un poco bastante edulcorada, y pinchada miles de veces... sin embargo, debe de tener algo, ya sean esos acordes de balada italiana, ya los arreglos (tal vez esos arpegios de sintetizador) o, sencillamente, que durante años y años fue un tema muy propio para caer bien al personal femenino.

En cualquier caso, no es necesario insistir en que Words fue una de las grandes sensaciones del pop y las pistas europeas entre 1981 y 1983. Alcanzó en número uno en ocho países, y el Top 5 en casi todos los demás. En España se quedó en un sexto puesto, pero no fue ninguna pega para que escucharla por la radio de forma reiterada se hiciera evidente hasta para un niño de siete u ocho años...

A pesar de que es frecuente enmarcar esta canción dentro de la corriente del italo-disco o spaghetti, la verdad es que se trata de un tema lanzado en Francia por un ya veterano músico por entonces, llamado Eli Robert Fitoussi, de nombre artístico F.R. David... y nacido en la localidad de Menzel Bourguiba. Efectivamente, el autor y responsable de uno de los temas más populares de los ochenta era de origen y nacimiento tunecino. Nunca lo hubiérais dicho, ¿eh?

A pesar de que sólo acabaría siendo conocido por Words, F.R. David ya tenía para entonces una sólida carrera como músico. Durante los setenta, llegó a tocar con Vangelis y Jean-Michel Jarre y formó parte del grupo de rock duro (quién lo diría, como lo de ser tunecino) Les Variations. Sin embargo, esta carrera prestigiosa y, en cierto modo, a la sombra de la gran fama quedó truncada cuando tuvo que volver a Francia desde Estados Unidos ante el éxito inesperado de Words. Si París bien valía una misa, imagináos ocho millones de copias.

F.R. David – Words (por Spotify)



Hasta la próxima.

martes, 8 de junio de 2010

Mr. Tambourine Man, The Byrds, 1965


La fusión entre el rock y el folk, personificados en la década de los sesenta por los Beatles y Bob Dylan, respectivamente, tuvo uno de los mayores puntos de unión en la banda protagonista de hoy, los norteamericanos The Byrds. Su estilo, un pop de guitarras distorsionadas de forma muy dulcificada y ensoñadora, se hizo famoso al transformar algunos temas de Dylan en hits a escala mundial.

Sin duda, el más conocido de todos fue este Mr. Tambourine Man, de 1965. Se cuenta que cuando el propio Dylan escuchó la versión de los Byrds, exclamó algo así como "¡si hasta se puede bailar!". Según nuestros estándares, tanto como bailarlo no, pero para un compositor folk cuyas veleidades eléctricas eran aún incipientes, la cosa sonaba a puro techno.

Hay que decir que The Byrds no sólo versionaron al de Duluth. Otro de sus temas más célebres, Turn! Turn! Turn! eran unos salmos bíblicos adaptados por el cantautor Pete Seeger y convertidos al sonido pop del grupo. Y, por supuesto, tenían sus temas propios, no inferiores en absoluto a los que versionaban: su álbum 5th Dimension, de 1966, y que abría su etapa psicodélica, es absolutamente genial.

Por cierto, una observación antes de acabar. Si os fijáis en el vídeo, al final del mismo el grupo aparece tratando con el presentador. Éste es Frankie Avalon, una estrella juvenil de finales de los cincuenta, es decir de apenas cinco o seis años antes. En comparación con The Byrds, parece sacado del álbum del abuelo. Si os parece que ahora cambian las modas...

The Byrds – Mr. Tambourine Man (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

lunes, 7 de junio de 2010

Woman, Neneh Cherry, 1996


Seguir los siempre truculentos y excesivos sucesos de los noticieros da normalmente grima -en parte por el detestable peso que los editores les dan, según el cual, este país estaría al borde del colapso civil- pero últimamente, un poco más que de costumbre. Desde hace varios días, las noticias sobre maltratos y sobre mujeres víctimas de sus parejas (por llamarlas así) o ex parejas se han multiplicado. No creo que se trate sólo de la imbecilidad morbosa de los editores, no esta vez.

Vivimos tiempos difíciles, todos, incluido quien escribe, por supuesto. Sin embargo, hasta en la dificultad hay niveles. Para algunas mujeres, estos niveles serían equiparables al del noveno y último del infierno de Dante. O a todos juntos.

Con frecuencia, se suele escuchar que se trata de un problema que afecta sobre todo a extranjeros. Personalmente, estoy convencido de que en nada depende de color, credo o pasaporte. En todo caso, como mucho, depende de los colores (de la falta de ellos) que van del gris de cinco euros al lila de quinientos; del credo que nos leyó el notario cuando creímos obtener la casa por regalo, o de ese pasaporte con forma de Visa o Mastercard.

Una cosa sí que quiero dejar clara, que creo que ya mencioné en alguna Píldora anterior aunque de forma menos directa. Hoy cargaré más las tintas. El maltratador es la parte débil de la pareja. Es el que necesita a alguien dubitativo a su lado para poder creer que es algo más que un mero hijo de puta fracasado. Lo bueno que tienen estos débiles es que es muy sencillo pararles los pies. Cualquier manifestación abierta en su contra, cualquier enfrentamiento donde interprete que no es más que el desgraciado que realmente es, acabará con él. Sólo es necesario hacer acopio de valor, con ayuda si es menester, y será historia.

Y, con el tiempo, ni eso.

Neneh Cherry – Woman (por Spotify)

Por cierto, el tema, lanzado en 1996 por la sueca Neneh Cherry, iba incluido en su tercer LP Man. Se convirtió en todo un éxito mundial, y llegó a alcanzar el puesto número 9 en el Reino Unido. Y no os dejéis engañar por el vídeo: el maltratador siempre pierde...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 6 de junio de 2010

Voyage, voyage, Desireless, 1986


Cierto día del verano de 1986, si no recuerdo mal -y no podría equivocarme mucho al respecto ya que me encontraba de vacaciones en Puente Genil- estaba comentando con mi primo Uge la última sensación musical del momento (para nosotros, por edad, básicamente casi la primera), y que venía de Francia. Dos preguntas mandaban la conversación: la primera, era algo así como ¿has oido el "vuayas vuayas"? La segunda era casi inevitable y, de hecho, era extensible a casi todas las capas sociales: "¿esto es un tío o una tía?"

No tardamos mucho en descubrir que se trataba de fémina, pues la canción y la francesa muy pronto se hicieron omnipresentes en televisión durante meses, pero creo que a más de uno, incluso así le quedó la duda. Las cosas de la postmodernidad, debió de ser la respuesta más recurrente, pues "postmoderno" fue un concepto no menos popular que la canción durante aquella década.

Por supuesto, todos aquellos con más de treinta años recordaréis perfectamente la canción de hoy. Y vuestros parientes del extranjero, si los tenéis, también. Voyage, voyage alcanzó el número uno en nada menos que once países entre 1986 y 1988. Paradójicamente, uno en los que no fue así fue en su Francia natal, donde no pasó del puesto número 2.

Ah, nota para los más jovencitos. Seguro que esta canción también os suena mucho, ya que la belga Kate Ryan, versionó con éxito la canción en 2007. Y ya de paso, os digo otra: no fue la única versión que hizo la eurovisiva Ryan: ¿os acordáis del tema Elle Ella L'a, uno de los bombazos en pistas de 2008? Pues tampoco era suyo... recuperó un antiguo tema de los ochenta de la también eurovisiva (y ganadora) France Gall, de próxima aparición por estos lares.

Ya sabéis, me debéis una para cuando juguéis al Trivial.

Desireless – Voyage, Voyage (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 5 de junio de 2010

Dance The Night Away, Van Halen, 1979


Pues sí, como muchos podréis comprobar, hay vida más allá del celebérrimo Jump de los mal llamados heavys Van Halen. Realmente, estuve en un tris de acabar poniendo, precisamente, el citado y manido tema, pero finalmente recordé una de las pelis que me gusta pasar de vez en cuando, y encontré una muy mejor alternativa.

Misión a Marte, sin ser una mala película -que no lo es- posiblemente no pase a los anales de la filmografía de Brian de Palma, ni de la ciencia ficción. Sin embargo, incluye la que para mí es una de las escenas más bonitas del género, en la que Tim Robbins y Connie Nielsen -enamorado matrimonio de astronautas en la peli- bailan juntos en ingravidez mientras suena Dance The Night Away, el tema que traemos hoy a las Píldoras.

Por lo demás, Van Halen desde siempre ha sido considerado por creyentes y profanos una de las grandes bandas del rock duro y heavy metal. Personalmente, disiento en extremo. Siempre creí que detrás había más estética que ética, si me permitís la expresión. Puestos a englobar, para mí estaban más cerca de las bandas de rock guitarrero y comercial llenaestadios de finales de los setenta como Boston o Toto, que de grupos realmente heavys como Motörhead.

Y eso que talento guitarrero no faltaba: uno de sus miembros, Eddie Van Halen, fue quien más desarrolló la técnica del tapping, hoy en día utilizada por todos los guitar heros que se precien. Su influencia llegó a ser tal, que fue considerado a principios de los ochenta nada menos que el "mástil de América", en honor a su vituosismo instrumental.

De todos modos, os dejo a vosotros mismos decidir si estos muchachos eran heavys de veras, o sólo un puñado de rockeros de pro. En todo caso, que lo disfrutéis... aunque con lo de la ingravidez nada puedo hacer.

Van Halen – Dance The Night Away (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 4 de junio de 2010

Oh, Pretty Woman, Roy Orbison, 1964

Este es otro de esos temas que, por motivos que no se os escaparán, tuve bastante proscrito durante años, y eso que en su día, de muy jovencito, le había cogido afición. Allá por la segunda mitad de los ochenta, con apenas trece o catorce años, descubrí a un grupo recién creado y formado por nombres que me sonaban mucho por referencias de mi padre.

El grupo, por supuesto, eran los Travelling Wilburys. Estos eran una superformación en la que compartían diversión y afición tipos como el ex beatle George Harrison, Bob Dylan, Jeff Lynne -procedente de la ELO-, Tom Petty y un extraño señor con pinta de abuelete pero armado con un flequillo escolar previsiblemente teñido y unas gruesas gafas de sol de más gruesa pasta todavía.

Se trataba de Roy Orbison, y por entonces no tenía ni idea de quién era. Tan sólo que las canciones que interpretaba junto a sus colegas de banda estaban bastante bien, lo cual era suficiente. Muy poco después, Orbison... falleció, pero uno de sus últimos temas, You Got It, se convirtió en un hit mundial, por bien que póstumo. Por mi parte, no tardé ni diez minutos en grabarlo por la pletina del radiocassette a partir de una emisión radiofónica -principal modalidad de piratería musical adolescente de la época-. Sonaba a los Beatles, pero con un tono algo más americano.

Casi a la vez, obtuve por el mismo sistema otro tema, este muchísimo más antiguo -de 1964- titulado Oh, Pretty Woman. Pop rock clásico de primera, pensé. Como mandaban los procedimientos estándares, formó parte de una de mis cassettes compilatorias más recurrentes. Y así durante varios meses. Hasta que sucedió lo que ya imagináis.

Julia Roberts se convirtió de la noche a la mañana en la prostituta/cenicienta más famosa de la historia del cine, y Richard Gere en su príncipe azul. Oh, Pretty Woman se convirtió en el estandarte musical de la película de casi idéntico nombre, y Roy Orbison hubiera podido ser un tipo increiblemente rico si no fuera por el pequeño detalle de su obituario. En cuanto a mí, rayaron tanto el tema, que aún a día de hoy no puedo evitar, de vez en cuando, pasarlo adelante en mi mp3. Y eso que, como mandan los procedimientos estándares, forma parte de una de mis listas de reproducción más recurrentes.

Roy Orbison – Oh, Pretty Woman (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 3 de junio de 2010

I'm a Believer, The Monkees, 1966


Pop puro y duro, sin pretensiones de ninguna clase. Esa era, precisamente, la tarjeta de presentación de The Monkees, una de las formaciones más célebres de la segunda mitad de los sesenta. Eso sí, se trataba de una tarjeta de presentación un tanto forzosa... ¡y qué remedio les quedaba!

Porque los cuatro miembros de esta formación norteamericana fueron los primeros en ser formados directamente como -no exagero- subproducto de la industria televisiva de aquel país. Aprovechando el tirón de las películas beatle A Hard Day's Night y Help!, la todopoderosa cadena NBC realizó un casting para un programa de humor juvenil protagonizado por un grupo ficticio, llamado, precisamente, The Monkees.

De hecho, no buscaban músicos (por ejemplo, Stephen Stills, luego superestrella folk-rock, fue rechazado en las audiciones) sinó poco más que simpáticos maniquíes. Al final, de los cuatro seleccionados, sólo uno, Michael Nesmith, era músico. Por supuesto, se trataba de un detalle sin importancia: las canciones serían grabadas por músicos profesionales.

Pero que nadie se lleve a error: en absoluto puede decirse que sus principales éxitos fueran temas de escasa calidad. De hecho, dentro de un estilo pop se trataba de temas, por lo general, mucho más que aceptables. La causa de ello estaba, en buena parte, en el uso que se hizo también de compositores profesionales, algunos de ellos de renombre: Carole King, Neil Sedaka (¿os suena aquella balada añeja que era Oh! Carol?) o Neil Diamond, que entre otros temas, les compuso el que hoy traemos a las Píldoras, y que posiblemente os recuerde algo a cierto asno de peli de ogros...

Como era de esperar, la historia no acabó demasiado bien. Aquellos cuatro muchachos aprendieron algo de música, y acabaron pidiendo -y obteniendo- interpretar directamente los temas, algunos de los cuales ya eran propios. Para sorpresa de la discográfica (no de los fans, que vivían todavía en la ficción anterior) la cosa funcionó, y muy bien. Pero, ¡ay! los tiempos habían cambiado en apenas unos meses. La causa era un tal Sargento Pimienta con el que The Beatles cambiaron para siempre la faz de la música rock. De un portazo, y justo cuando empezaban a manifestarse con suficiencia, The Monkees habían pasado a la historia.

¿A que tras conocer esta historia, lo de los triunfitos suena casi a coña?

The Monkees – I'm A Believer (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 2 de junio de 2010

Kiss Them For Me, Siouxsie and The Banshees, 1991


En estos momentos, tengo delante el single que podéis ver en la foto. Me lo dió mi tío (el mismo ya citado por aquí del que heredé sus discos de los setenta, por cierto) junto a otros que, por lo visto, habían sido desechados nada menos que por RM Radio -la emisora que sustituyó a Radio Tele Taxi durante sus años de cierre- allá por 1991. La causa de tal descarte pudo ser tanto la repetición de ejemplares (lo que sucede de vez en cuando en las emisoras) como el hecho de que... no cuadraba en absoluto con el estilo de los hombres de Justo (Molinero). Casi me inclino más por esta segunda opción.

En cualquier caso, recogí bien a gusto el disco, que para mayor alegría iba acompañado por otros de gente como los Red Hot Chili Peppers o los Simple Minds. En aquella época ya me sonaba el nombre de los Siouxsie and The Banshees, pero aún no imaginaba ni remotamente que estaba ante una de las leyendas punk y new wave de finales de los setenta.

En éstas, puse en el tocata de casa el single y, la verdad, no me defraudó en absoluto, aunque tuvo un efecto perverso... durante algunos años tuve una idea bastante sesgada del estilo de estos británicos. Porque, para los que no estéis muy al corriente del tema, ya os digo yo que un fan a machamartillo del grupo de hoy estará dedicándome en este momento algo parecido a "¡burro iletrado, mira que tenías canciones para elegir, y vas y me pones ésta!".

Efectivamente, en 1991, la banda dió un giro musical a su estilo, haciéndolo mucho más accesible a todos los públicos, y dulcificando la imagen de su cantante, la arquetípica punkie que era Siouxsie. Ciertamente, el tema acabó siendo uno de los mayores hits del grupo (especialmente en Estados Unidos), pero nada quedaba de aquella formación del 76 en la que todo un Sid Vicious había tocado la batería antes de formar parte de los Sex Pistols.

Por fortuna, en esta ocasión la apertura al gran público no supuso una merma de calidad, y Kiss Them For Me, canción dedicada a la exhuberante y malograda actriz Jane Mansfield (se titulaba igual que una de sus películas, que protagonizó junto a Cary Grant) alcanzó el éxito con plena justicia. Además, personalmente, me supuso una amable puerta de entrada a una de las discografías más transgresoras del rock británico. Y un motivo más de deuda eterna con mi tío.

Siouxsie And The Banshees – Kiss Them For Me
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.