sábado, 31 de julio de 2010

Tubthumping, Chumbawamba, 1997


¡Gran día de regatas! Si hace tres semanas, las nuevas y las antiguas (y, en parte, reorganizadas y reforzadas) tripulaciones de los Llaguts de Calafell habíamos hecho un gran papel respecto al año pasado jugando en casa, hoy en Vilanova nos hemos salido del plato. De cinco regatas disputadas, ¡hemos vencido en dos!

En cuanto a la del que escribe, que hoy ha disputado regata en clase sénior (en realidad, lo normal, y lo que me corresponde por edad es veterano, pero hoy se ha introducido este cambio, entre otros)... hemos acabado en un meritorio segundo puesto. Con el añadido de que los seis que remábamos juntos no lo habíamos hecho antes, combinábamos chavales muy jóvenes con tíos de clase veteranos (yo mismo era uno de ellos)... y además me habían destinado en popa, la dura posición que requiere de mayor tracción, cuando acostumbro a estar en bancos centrales, cuya labor principal es -además de empujar, lógicamente- transmitir el ritmo de la popa a la proa.

Ingredientes de cambio que, a priori, debo confesar que me pusieron en un estado no muy optimista sobre el resultado a conseguir (aunque, en el fondo, esto es lo de menos, y así lo creo). Al final, el campanazo: los chavales, en realidad, eran unos bestias (ya lo sabíamos), y mi compañero de popa, de 16 tacos, respondió de forma formidable, en un feedback mutuo por mantener la potencia; los veteranos actuaron con plena disciplina, pasándola a los demás; y la timonera (de 23 castañas) puso los cojones que faltaban, si es que faltaba alguno.

Así que, incluso con tan heterogénea y poco rodada tripulación, conseguimos ese segundo puesto, a una sola barca de los vencedores, unos bestiajos de liga (y unos grandes tipos, añado, como todos los que allí competíamos). ¡Con un par! Por ahí hay algna foto donde muerdo el trofeo cual Nadal guasón, y no era para menos...

En fin, un excelente día en todos los sentidos. Al final, el plato no fue sepia con patatas, si no fideuá... tampoco se sufrió mucho, je, je, je. Sin más, os dejo con Tubthumping, una de esas canciones trepidantes que sirven tan bien en las celebraciones de toda clase. Aunque, por cierto, se trate de una sátira política. Curioso, cuanto menos, aunque el mensaje es todo un resumen del periplo del club en este 2010: "me noquean, pero me levanto de nuevo, nunca conseguiréis derribarme". Insisto, ¡con un par!

Chumbawamba – Tubthumping (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 30 de julio de 2010

I Get Around, The Beach Boys, 1964


Mañana celebramos la segunda regata de Desafiament contra nuestros rivales/amigos de las playas de Vilanova i La Geltrú y de Torredembarra, como viene siendo habitual desde el año 2000. Hace unas semanas la tuvimos en casa, en Calafell, y mañana es el turno de los vilanovins.

Huelga decir que, ante todo, será un día de fiesta (ya estoy imaginando esa sepia con patatas al fin de las regatas), eso sí, bien ganado golpe a golpe, remo a remo... por ello, me retiro a la cama con vuestra venia. Buenas noches... y que mañana gane el mejor.

The Beach Boys – I Get Around (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

jueves, 29 de julio de 2010

S.O.S., Abba, 1975


Hace un rato, recién llegado de la ya reglamentaria y pronto tradicional clase de spinning -hoy el repertorio había bajado un poco de nivel, aunque tuvo algún momento tremendo- me explicaban una historia que, aclarado en los primeros momentos que había acabado bien físicamente para los protagonistas, tenía su gracia.

Para los que no sepáis qué es un patí català, se trata de una especie de catamarán de manejo algo complicado, ya que... no tiene timón. Por lo tanto, se debe orientar mediante la distribución del peso de su tripulación en la embarcación. Así pues, se requiere de bastante pericia y de una imprescindible formación para hacerlo mover. Servidor, que rema en el mar, pero que tiene apenas unas pocas clases de raquero (una embarcación para instrucción básica) y de láser en vela ligera, nunca se atrevería a mover un trasto como ese sin ayuda y formación. Por desgracia, el verano y la testosterona hacen que algunos no tengan tanta prudencia. Cosas de la playa y de los bañadores ajustados, que acaban afectando al riego.

Según parece, hoy, un tipo, acompañado de su pareja o ligue -que a saber- sacó una de estas embarcaciones desde la playa. No había mala mar, así que era un buen momento para salir. Todo fue bien... hasta que a apenas 50 metros aguas adentro -una distancia muy corta-, de repente, el trasto volcó. Al final, tras el susto y varios intentos de los incidentados por recuperar la situación, hasta la Cruz Roja tuvo que ir a sacarlos de allí, barco incluido...

La cosa no tendría más, y no pasaría de un mero infortunio -insisto, con final feliz, por eso le dedico estas líneas- si no fuera porque, por lo visto (en un pueblo todo se acaba sabiendo...) el individuo tenía casi nula experiencia al frente de estos catamaranes. Esto, no obstante, no fue inconveniente para querer mostrarse heredero del mismísimo Cristóbal Colón, Almirante de la Mar Océana, y no le impidió montarse un número de vacile ante la fémina. Algo que está bien y que es inofensivo en un karaoke o una pista de baile, pero que en el mar y con un trasto como ese, requiere de más respeto y conocimiento que presunción.

Consecuencia: tras el susto y el aparatoso final de tamaña expedición náutica, ahí tenéis a todo quisque en la playa pendiente del rescate para mayor oprobio del intrépido y sobrado navegante al llegar a tierra. Como no tengo por menos que sonreir ante el desenlace de tamaño caso de justicia poética derivado de la falta de respeto por la mar, aquí dejo dedicado este clásico de Abba de 1975, uno de mis preferidos de la banda sueca. Y que espero que, si alguna vez me lo tienen que dedicar a mí (¡que espero que no!), no sea por tonto.

Abba – S.O.S. (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 28 de julio de 2010

Rock 'N' Roll High School, Ramones, 1979


Esta mañana estábamos debatiendo algunos en el trabajo sobre lo bien que se estaba en el insti... vida a cuerpo de rey, las primeras movidas varias para salir de noche, no demasiado esfuerzo para tirar las notas adelante (si sabías escoger opción: la C, en tercero, era la mejor, ya que ni eras de ciencias, ni de letras, con lo que los profes nos trataban con bastante condescendencia; además, tocábamos a 12 chicas por tío...). En fin, la dolce vita.

Y como, tras tantas Píldoras, uno acaba pensando de forma refleja cual chucho de Pavlov, eso me trajo a la mente uno de los clips más célebres de pasotismo high school, protagonizado por los Ramones. La verdad es que su punk asequible, con aquel tufillo surf, le venía que ni pintado al tema en cuestión.

Sin embargo, aquel clip no era tan sólo la promo específica del tema. En realidad, también se inspiraba en una de las pelis del mundillo rock más célebres, titulada asimismo Rock'N'Roll High School. Estrenada en 1979, lo de menos era la calidad cinematográfica. Lo que era una pasada era la banda sonora.

Por supuesto, el plato fuerte de la misma eran los Ramones (que también aparecían en el elenco de actores), pero se podían escuchar piezas de Alice Cooper, Fleetwood Mac, Chuck Berry, la Velvet Underground, los bestiajos de los MC5 o Paul McCartney, entre otros. Sólo por eso, ya merece la pena echarle un vistazo, si no la habéis visto.

Visto desde la óptica actual, el clip que dio apoyo al tema -el que podéis ver a continuación- casi sorprende por su ingenuidad, aunque eran las cosas del punk norteamericano, siempre mucho más domesticado que el británico. De momento, quedáos con él, y comparadlo, de aquí unos días, con una Pildorilla algo más actual que está en batería...

Ramones – Rock 'N' Roll High School (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

martes, 27 de julio de 2010

Gimme Hope Jo'anna, Eddy Grant, 1988


Aunque para muchos Johannesburgo sólo sea ya el escenario del mayor triunfo de la Roja, hace algo más de veinte años todavía era el lugar de batallas campales entre blancos y negros, pasadas puntualmente por los telediarios cada dos por tres. Era el principal escenario del único país del mundo donde era completamente legal la segregación racial. Era la capital del llamado apartheid.

Tamaño conflicto suscitó a lo largo de los ochenta numerosas reacciones de todo tipo, incluyendo, por supuesto, las musicales. ¿O no os acordáis de aquello de Free Nelson Mandela de The Specials o el Biko de Peter Gabriel? Pero, con mucho, el tema más célebre de todos se publicó muy poco antes del desenlace del conflicto, allá por 1988.

Efectivamente, aquella canción que amenizó (el primer año) y mortificó (los muchos siguientes) a toda verbena peninsular por nimia que fuese, era en realidad un tema que denunciaba aquel apartheid a ritmo de reggae. Y por si a alguien le quedaba alguna duda del asunto, Grant se encargó de que en el video clip la cosa fuera bien patente.

Hay que decir que, para entonces, Eddy Grant era ya todo un veterano en el mundo musical, y bien conocido por su activismo. Ya en 1968 se había marcado todo un tanto junto a The Equals con su hit Baby Come Back, y algunos años antes de Jo'anna, había vuelto a la primera línea con aquella magnífica I Don't Wanna Dance (que me reservo para alguna pildorilla futura...).

Mucho hay que agradecerle a un tipo que consiguió que entre paquitos chocolateros y chiringuitos varios nos colara algo así y que, encima, nos lo pasáramos de coña... al menos hasta que la escuchamos por 794ª vez.

Eddy Grant – Gimme Hope Jo'anna (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 26 de julio de 2010

Annie's Song, John Denver, 1974


A pesar de la hora que veis, no os fieis: es mucho más tarde. Sin embargo, no quería irme a dormir sin dedicar la canción a mi cuñada Ana y a las cenas que organiza cada año el día de su santo en la terraza de su casa, desde la que tenemos una de las mejores vistas de los espectaculares fuegos del campanario de El Vendrell.

Por un rato, hemos olvidado que hoy es lunes y, mañana, martes. Como debe ser.

John Denver – Annie's Song (por Spotify)

PS: hala, Juanjo, y por fin he puesto a John Denver...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 25 de julio de 2010

White Rabbit, Jefferson Airplane, 1967


Que últimamente se lee mucho, es completamente cierto, sobre todo, en verano. Que, además, se lee bien, es algo más discutible. En mi opinión, creo que sí, ya que aunque el grueso de libros sean de calidad literaria dudosa, siempre será mucho más enriquecedor leerlos que ponerse a ver al tipo ese del Jorge Javier y su coro de cotorras semianalfabetas.

Sin embargo, como digo, no creo que el grueso de lo que se lee sea de gran calidad literaria. Y no es porque hoy se escriba peor que antes, si no porque las armas publicitarias de las grandes editoriales son más poderosas que nunca. Y, por una lógica desconocida, parece ser más rentable colocar libros sobre vampirillos o conspiraciones secretísimas, que hacerlos sobre historias algo más profundas.

Posiblemente, la clave esté en que se considera que las obras de mayor calidad son más difíciles de leer, lo cual las haría poco atractivas para un público en general al que se consideraría de un grado de estupidez bastante considerable, si lo que digo es cierto. No obstante, un argumento así pasaría por alto un hecho: existen numerosísimas obras maestras facilísimas de leer, y con mucho más gancho real que los pánfilos chupasangres de moda, por citar un caso recurrente. Un ejemplo, que a muchos les sorprenderá (y no entendería porqué, ya que todo el mundo afirma haberlo leído, como haber visto los documentales de la 2): Don Quijote de la Mancha. Más ameno, rico en matices y, desde luego, divertido, imposible.

Uno de estos libros, excelentes y que enganchan sobremanera es Alicia en el País de las Maravillas. Si bien siempre se nos mostró como un libro infantil, nada hay más lejos de la realidad. Tirad -metafóricamente hablando, por supuesto- vuestros cuentos que resumían la historia, dejad de lado la película de Disney, y leed el libro de verdad. Entre otras cosas, es uno de los mayores relatos sobre efectos alucinógenos que se han escrito jamás.

No es de extrañar, pues, que, en plena efervescencia psicodélica de los sesenta, dicho libro -escrito un siglo atrás- fuera rescatado como algo más que una mera historia infantil. Y no es de extrañar que, precisamente en 1967, protagonizara uno de los mayores clásicos de la música rock, entonces inmersa en una óla de ácido lisérgico sin precedentes. Me encataría saber si, dentro de unos años, los vampirillos protagonizan alguna canción con el mismo significado que aquella dedicada a una "inofensiva" novela escrita en 1865.

Jefferson Airplane – White Rabbit (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 24 de julio de 2010

Heads Will Roll, Yeah Yeah Yeahs, 2009


No tengo por menos que confesar las notables risas que me han aportado las reacciones al post del otro día en el que confesé practicar spinning en el gimnasio. Risas que no habrán sido inferiores a las de aquellos lectores que me conocen bien, al imaginar a este tipo que escribe (vermutero y berberechero mayor del reino) sudando la gota gorda subido a una bici a ritmo de chunta-chunta.

Uno podría pensar que un esfuerzo como ése, consistente en perder kilos por la vía difícil, supondría voces de ánimo o, lo más probable, la ausencia de las mismas por indiferencia: "chaval, es lo que hay". Y santas pascuas. Lo que me ha parecido más sintomático de un sector pildorero ha sido ver como entre diversos individuos -fundamentalmente, individuas- se ha levantado la veda del pito del sereno para con este esforzado sufridor.

Para más inri, el intercambio de datos ha versado en si este redactor se esforzaba poco de zagal en las clases de gimnasia, y lindezas por el estilo apuntando a una vagancia física digna de salir en la enciclopedia. Nadie tuvo en cuenta que desde hace siete años cojo un remo y me lío a pegarle al agua en el mar junto a otros ocho tíos. Por lo visto, sólo se hace ejercicio si uno se pone una cinta en el pelo a lo Eva Nasarre (¡que no es mi caso, mucho ojito!) y se calza calentadores (¡tampoco, tampoco, por Dios!) mientras alguien te dice qué tienes que hacer.

Menos mal que el amigo Juanjo, de los que quedan pocos, lejos de sumarse al festival del oprobio -y podía, desde luego, y de forma autorizada- me incitó a poner orden en el asunto. "Espero oir cómo ruedan cabezas", dijo. También moderado, el chico, en sus reacciones. Menos mal que no se metieron con él.

Así que, ciertamente, rodarán cabezas. Y lo harán al ritmo de este magnífico y trepidante tema de los Yeah Yeah Yeahs, aquellos tipos que ya trajimos hace un tiempo con la genial balada Maps. Esta vez, la cosa es un poco más... gore. Ya lo veréis. Eso sí, con mucho glamour.


PS: Juanjo, lo siento, tío, si tu idea era algo más expeditiva... a una de las sujetas agresoras la veo poco, y a la otra, todos los días. No puedo hacer nada más sin que sea ilegal o me acaben rodando a mí la cabeza y un par de cosas más...



Hasta la próxima.

viernes, 23 de julio de 2010

Bohemian Like You, The Dandy Warhols, 2000


A veces parece que este blog haga apología de la publicidad, a juzgar por las veces en las que se cita el beneficioso efecto que tiene sobre muchas canciones. Lo cierto y verdad es que, más allá de lo que se opine sobre su capacidad de persuasión sobre productos no siempre recomendables, el papel de los anuncios ha sido determinante para la promoción real de muchas canciones y, por extensión, de numerosos artistas.

El caso de hoy es paradigmático al respecto, uno más. Sin duda, si por el título no os acaba de sonar el tema, en cuanto lo pinchéis sabréis de cual se trata. The Dandy Warhols era un grupo alternativo norteamericano formado en el 97, cuyos inicios fueron de un éxito discreto, pero suficiente para hacerse un nombre en el mundillo independiente.

En el año 2000, tras siete singles y dos LP's, lanzaron el single Bohemian Like You, incluido en su segundo álbum, estrenado aquel mismo año. La canción no estaba mal, con un arrollador ritmo y un estribillo bastante pegadizo. Y una soberbia obertura digna de los mejores Rolling Stones. Sin embargo, aquella vez tampoco llegaron a marcarse un gran impacto en listas, quedando en posiciones bastante discretas.

Pero, por aquellas cosas de la vida, con aquella canción sí que les tocaría el gordo. En forma de anuncio. Pero no de anuncio de tienda de muebles o de productos para las pérdidas de, bueno, ya sabéis, sinó de los buenos. Nada menos que Vodafone escogió la canción para apoyar sus campañas mundiales y no durante un año, sinó durante tres. Y esa es la causa por la que os suena la canción al 99,9% de los que estáis leyendo esto.

Y claro, la discográfica, que era más lista que el hambre (imagino que tampoco hacía falta, en realidad, ser una lumbrera), aprovechó aquella lotería para relanzar el single en 2001. Aquella vez, la cosa fue mucho mejor, especialmente en Europa. Y The Dandy Warhols, durante un breve espacio de tiempo, se convirtió en una de las bandas de moda. Así que si vuestro móvil se queda sospechosa y fastidiosamente sin cobertura -vaya, como el mío cuando le sale de los circuitos, al jodío- no penséis en porqué cogisteis aquélla compañía y no otra. Pensad en el favor que hacéis a la música. El que no se consuela, es porque no quiere.

The Dandy Warhols – Bohemian Like You (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

jueves, 22 de julio de 2010

Four To The Floor, Starsailor, 2004


La práctica del remo es un deporte muy saludable, potente y agradecido, pero, por sus características, no es el mejor para perder peso. De hecho, si te gusta comer (lo cual es mi notable caso) la complexión se queda en la de un tipo corpulento, que es la forma eufemística de decir "vacoburro".

Como forma de desvacaburrizarme algo, no hace mucho me apunté al gimnasio que Montse ya frecuentaba desde algunos meses atrás. La idea era hacer mucha cardio, que es la forma eufemística de decir "pierdequilos con el corazón por la boca".

Para ello, Montse me recomendó insistir mucho en ejercicios de caminar (lo que ya hago con frecuencia todos los días para desplazarme de un lado a otro), correr (ídem de lo anterior, cada mañana para pillar el tren) y, muy particularmente, en uno que consiste en hacer bicicleta dentro de una sala con mucha gente y a ritmo de música a toda pastilla a la voz de un instructor. Spinning, se llama la cosa, que es la forma eufemística de decir "rompepiernas con dolor de cabeza".

Lo segundo, lo del dolor de cabeza, fue especialmente cierto durante la primera de las sesiones a la que asistí, en la que una tipa -al parecer, era la monitora- se dedicó a hacer ejercicio por su cuenta mientras ponía música mákina (de esa que ya detestaba en su día, así que no veáis quince años después) y te deshidratabas ya que nadie había reparado en poner algo de aire acondicionado en la sala. Una prueba de resistencia y paciencia ante la impericia, que es la forma eufemística de decir "hijoputez".

Por supuesto, Montse, para evitar que pasara de ese tal señor Spinning, me aseguró que a otra hora había una clase con un monitor mucho más profesional y que ponía mejor música. Por lo tanto, que motivaba mucho más. Así que hoy lo probé, a pesar de que no me iba demasiado bien. Y... la verdad es que esta vez la cosa funcionó mucho mejor. Especialmente grata fue la selección musical, que en buena parte mostró tener bastante criterio. El tema de hoy, Four To The Floor, de los Starsailor, fue una de las mejores sorpresas. Y demostró que para sudar no hacía falta insistir en el chunta-chunta, que es la forma eufemística de decir... esto os lo dejo a vuestro criterio. Yo me voy al catre, pues no me aguanto ni las pestañas.

Starsailor – Four To The Floor (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 21 de julio de 2010

Trash, Suede, 1996


Al llegar esta tarde a casa, mientras descargaba la mochila del despacho y aligeraba carga de los bolsillos, topé con la vista con el CD de Suede Coming Up, a punto de caerse del estante donde almacenamos una parte de los compactos -modelo Trastensson o Cacharrensson de Ikea, a saber-.

Como hacía tiempo que no lo pinchaba, en vez de reordenarlo con los demás, lo puse en el equipo de música del comedor. En un par de segundos sonaba esta magnífica canción que traemos hoy a las Píldoras, Trash. Y recordé ese mismo gesto de poner aquel mismo CD algo menos de catorce años atrás... entonces en el equipo de mi padre.

Para septiembre de 1996 -lo recuerdo porque por entonces mi hermana me regaló para mi cumpleaños otro disco de aspecto parecido y de apenas una semana de vida, el Bilingual de los Pet Shop Boys, que ya recuperaremos en otro momento- me hice con el también muy reciente Coming Up de los Suede, prestado por un amigo. Entonces no había Spotify, y la descarga de música aún se realizaba por el sistema radio-cassette (es decir, sonaba la radio y le dabas al REC del cassette). Los préstamos eran una forma habitual de intercambio musical... por breve tiempo, el justo para grabarte el disco si molaba. Tu amigo, de lo contrario, podía dejar de serlo.

Aquella primera escucha fue un puntazo. Era el mismo Suede estupendo de su primer disco, pero más glamuroso y Bowie que nunca. Era difícil no quedarse enganchado ya desde los primeros acordes de Trash, la canción que abría el disco... así que, en vez de grabármelo, directamente me lo compré. Y, durante muchos días, fue reiteradamente pasado por el equipo de música familiar -junto al Bilingual, no menos repetido. Por suerte, ninguno de los dos discos era demasiado pasado de rosca, para la tranquilidad familiar.

Todavía hoy almaceno los dos discos juntos.

Suede – Trash (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 20 de julio de 2010

Hey There Delilah, Plain White T's, 2006


Tras el atentado sónico y visual de ayer -el cual, por cierto, acabó con Keith Moon contusionado e inició una afección crónica de oído para Pete Townshend debido a la explosión provocada en la batería- he querido tranquilizar un poco la cosa, y bajar los decibelios hasta ese punto donde parece que la música te pide, asimismo, bajar la luz...

Para ello, he escogido un tema que fue una de las grandes sensaciones de 2007, de un grupo cuyo registro habitual había sido hasta entonces ese pop de maneras ruidosas -pseudo punks diría yo- muy orientado a un público bastante joven. En su álbum de 2005, All That We Needed, incluyeron una balada acústica con un cambio de registro muy notable, hasta el punto de que la primera vez que lo escuché se me vino casi inmediatamente a la cabeza la imperecedera Yesterday de los Beatles, como en breve comprobaréis.

Hay que decir que la canción no fue un éxito inmediato. Lanzada como single en mayo de 2006, no consiguió realmente impacto hasta un año más tarde, pero entonces, sencillamente, arrasó. No sólo alcanzó el número uno en Estados Unidos, sinó, de paso, en siete países más, y se coló en el Top 20 prácticamente en todos los restantes.

Sin embargo, cosas de la edad, imagino, reconozco que la canción se me pasó por alto en su día (o apenas le puse atención, a saber) hasta que un anuncio de Citröen la utilizó como sintonía. Fue entonces cuando la descubrí de verdad. Por supuesto, con las cosas buenas, mejor tarde que nunca.

Y para que digan que los anuncios de la tele son un rollo...

Plain White T's – Hey There Delilah (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 19 de julio de 2010

My Generation, The Who, 1965


Hace no mucho, recreábamos cómo pudo ser una tranquila tarde de 1976 cuando de repente en la tele del comedor de casa aparecieron cuatro tipos andrajosos y lanzaron para siempre el movimiento punk. Pues bien, lo de hoy, allá por 1967, debió de ser mucho, mucho peor.

En varias ocasiones, en las Píldoras se ha apuntado el parentesco directo entre los movimientos mod y punk, por el que los primeros no fueron más que los hermanos mayores de los que luego se marcarían imposibles crestas. Pero, en esencia, por actitud la cosa era bastante igual: chavales de suburbio bastante descontentos con su entorno y plenamente conscientes de su condición de nueva generación.

Pues bien, en el documento de hoy podréis comprobar hasta qué punto mods y punks iban muy de la mano, con apenas una década y algo de diferencia. En el 67, The Who, la gran banda mod del rock and roll -paradigma de chaquetas Union Jack, Lambrettas y hostias a go-gó con rockers- estaba pasando un breve momento psicodélico (como casi todo el mundo) y un tema suyo de por entonces, I Can See For Miles, tuvo bastante éxito en Estados Unidos.

Así que, lógicamente, miraron de ganar algo de tirón en aquel país, aunque lo hicieron no tanto a rebufo de la psicodelia -todo y que las pintas que se marcaban apuntaran a lo contrario- como rescatando lo más salvaje de su período mod inmediatamente anterior. De acuerdo con este espíritu, en el Festival de Monterrey se marcaron una auténtica orgía destructora en el escenario, de esas que muchos grupos heavys ya quisieran emular.

Pero la imagen que quedaría para el espectador norteamericano medio sería precisamente la que veréis a continuación. Os hago una breve recensión para que vayáis sobre aviso. La banda fue invitada a un espacio de comedia, The Smothers Brothers Comedy Hour. El inicio es así como muy ramplón: un grupo pop vestido a la moda dieciochesca psicodélica, bromeando con el presentador, que va vestido impolutamente pero en plan "yo también soy moderno". Tras ello, arrancan a tocar My Generation, todo un hit de dos años atrás en su Gran Bretaña natal, y paradigma de la rabia mod. La cosa fue más o menos bien hasta que... mejor lo veis. Sólo diré que hasta cargaron de pólvora uno de los instrumentos. Si eso no es actitud punk...

The Who – My Generation (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 18 de julio de 2010

Con poco me lo monto, Zodiacs, 2009


(Viene del 19 de agosto) Píldora de aniversario nº3. Un tema con un buen rollo como pocos, y que casi daba ganas de tomarse una Fanta y todo...

Zodiacs – Con poco me lo monto (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 17 de julio de 2010

White Wedding, Billy Idol, 1982


Por una vez, he sido algo previsor en estas cosas de las bodas. Para cuando estéis leyendo esto, o bien ando con una corbata emulando a Johnny Rambo, o bien ya estoy durmiéndola. En todo caso, como en cualquiera de las dos situaciones teclear es difícil, pues vaya por delante la Píldora. Supongo que estar a 500 y pico quilómetros del portátil tampoco ayuda a escribir...

Eso sí, espero (es jueves por la noche avanzada cuando escribo esto en realidad) que la boda a la que asista sea un poco más convencional que la que nos traía Billy Idol hace casi treinta años. Vamos, con que sea lo normal, 27 vivan los novios, el amigo pesado con el "que se besen" por decimocuarta vez, cinco niños llorones, dos que se pelean, y el clásico familiar que se emociona como una magdalena tras no verte desde hace alguna que otra década (que digo yo que tampoco debía de echarte de menos tanto, tanto), me conformo.

Ya os comentaré...

Billy Idol – White Wedding (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 16 de julio de 2010

Poupée de cire, poupée de son, France Gall, 1965


De unos años a esta parte, a pesar de los esfuerzos de triunfitos y golpes de efecto de algún que otro friki, Eurovisión ya no es ni lejanamente lo que era. Ahora, verlo es una cuestión más de cotilleo que de otra cosa, y cuando no hay ni eso, pues eso, ni eso. Pero no podréis negar los que conocisteis al Festival en sus años de gloria que, durante una noche de mayo, no os parábais a ver cómo iba ni un ratito...

Pues bien, tenemos una amiga que, aún hoy, en cada edición se pone a ver el concurso por auténtica afición. Vamos, que le gusta Eurovisión. Y no por las puntuaciones, que están más prefijadas que las normas del Monopoly, o quién ganará. No. Le gusta ver el repertorio y seguirlo, tal y como se hacía décadas atrás. Ah, y lo hace con sus dos niñas, de corta edad, para que vayan conociendo también el Festival desde pequeñas, como hicimos todos en su día.

Vaya, pues, dedicada a tamaña fan eurovisiva el tema de hoy, que sabrá apreciar en todo lo que vale. Poupée de cire, poupée de son fue la canción ganadora del Festival en 1965 -en plena Edad de Oro del mismo-. Se trata de un tema en la línea del más absolutó ye-yé francés de la época, y aunque suene algo ramplón, personalmente lo considero una pequeña joyita musical. Muy particularmente, me gusta la interpretación en directo y orquestada que se hizo en el propio Festival tras haberse hecho con el triunfo. Es la que tenéis más abajo.

Hay que decir que France Gall (la misma que grabó la versión original en 1987 del hit que hace pocos años reinterpretó Kate Ryan, Ella Elle L'a), a pesar de su galicísimo nombre artístico, representó a aquella vez a Luxemburgo, a la que dio la victoria con un tema compuesto por... otro francés, de no menos renombre: Serge Gainsbourg. Como véis, por entonces, todos los países apostaban fuerte por hacerse con el triunfo en Eurovisión... incluso tomando prestados a lo mejor del vecino...

France Gall – Poupée De Cire Poupée De Son (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 15 de julio de 2010

Sign Your Name, Terence Trent D'Arby, 1988


Antes de nada, quisiera agradecer al/a los hideputa/s que mañana sí, mañana no (y por la tarde, lo mismo) nos regalan esos agradables trayectos en tren viejuno sin aire acondicionado. Es un detalle que no queráis que el pasaje se resfríe en julio. Así se os averíe el aire acondicionado de casa justo antes de ir a dormir.

Salvada la introducción, que me veía empujado a escribir, vamos al turrón. De unos años a esta parte, no es muy usual que un mismo LP permanezca semanas y semanas en los puestos de honor de las listas. A lo sumo, aguanta de vez en cuando alguna canción, como aquella Umbrella de Rihanna en 2007. Pero álbumes, los justitos y alguno menos. Y es una pena, porque los buenos artistas donde se lucen bien es en los discos, más que en los singles afortunados.

Esto, hace unos años no era así. Con frecuencia, gente de lo más variado -desde R.E.M. hasta Isabel Pantoja- hacían soberanamente aburridos los programas musicales, especialmente cuando llagaba el momento de repasar las listas de ventas. Sin embargo, esto, en realidad, indicaba que existían artistas y productos musicales que eran capaces de ganarse el favor del público durante mucho tiempo.

Uno de ellos, posiblemente el primero que recuerdo conscientemente así, fue el primer álbum de Terence Trent D'Arby, de larguísimo título, Introducing the Hardline According To Terence Trent D'Arby, lanzado en 1987. El éxito de aquel disco fue total: si hace unos días comentaba que Play, de Moby, era casi un recopilatorio de singles, Introducing the Hardline... (como se acababa escribiendo a menudo para acortar) no le iba a la zaga.

En aquel disco se incluían temazos -que la mayoría recordaréis- como If You Let Me Stay (tal vez mi preferido), Wishing Well, Dance Little Sister o el que, posiblemente, fue el más conocido por estos pagos, Sign Your Name, una magistral balada soul de principio a fin. A pesar de que seguiría haciendo buenos trabajos, el impacto de D'Arby con aquel primer disco no pudo repetirse. Actualmente trabaja bajo otro nombre artístico (Sananda Maitreya), pero para la mayoría, quedará para siempre aquel gran LP firmado por un tipo de nombre algo complicadillo de pronunciar bien para la mayoría de sus primeros compradores.

Terence Trent D'Arby – Sign Your Name (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 14 de julio de 2010

Canario, No me pises que llevo chanclas, 1994


Cuando yo era un niño de edad poco fogueada teníamos en casa un canario llamado Fosforito, en alusión a un cantaor flamenco muy conocido y originario de la patria chica pontanesa. Como no se os escapará, con tal nombre se trataba de un animalillo alegre y cantarín. Y, además, teníamos, más o menos, casi la misma edad.

En casa de mis padres nunca fuimos de grandes mascotas por aquello de que, con cuatro personas en un piso, ya hay sarao más que suficiente y no hace falta un perro que entretenga. Sin embargo, por aquellas fechas tardosetenteras, todavía no llevábamos a rajatabla el tema animal, y junto al pajarillo incluso teníamos una pecera de aquellas cuadradas y algo grandotas. En todo caso, ya véis que se trataba de especímenes de poco mantenimiento y menor molestia, salvo si a Fosforito le daba por cantar en alguna hora intempestiva.

Como buena mascota, nuestro canario se venía a todos los viajes que hacíamos a Puente-Genil, que por entonces eran muy frecuentes. Estoy seguro que se trataba del pájaro más viajero de todo el país, y en coche, como los señores.

En uno de aquellos viajes, allá por el verano mundialero de 1982 -el mismo que organizó España para que lo ganara Italia: por aquellos años nuestra reputación futbolística andaba algo maltrecha- fuimos una vez más a Córdoba. Aquellos viajes estaban bastante nutridos de comidas familiares en los restaurantes de las afueras del pueblo. Por supuesto, a los ágapes Fosforito no solía venir, y lo dejábamos a buen recaudo en casa. Hasta aquella fatídica vez. Como de costumbre, estaba en el patio a la sombra hasta que el sol avanzaba y lo metíamos dentro de casa. En aquella ocasión, se nos olvidó llevarlo al interior, así que a la vuelta alegre de la comida, hartos todos de flamenquines y patatas fritas, y a esos 42 grados a la sombra, nos encontramos con lo inevitable...

Una historia triste infantil, hasta que muchos años después (con una edad ya más fogueada) casi me dio un pasmo cuando escuché por primera vez la canción de hoy. No me pises que llevo chanclas era uno de mis grupos nacionales favoritos, con su agropop guasón y musicalmente más que aceptable: sus dos primeros discos llegué a rayarlos. Lógicamente, cada vez que sacaban un nuevo tema, ponía bien la oreja. Así fue como hacia la primavera o el verano de 1994 descubrí que... ¡uno de mis grupos preferidos había dedicado una canción a la historia de Fosforito! Como comprenderéis, a diferencia del resto de compadres de parranda, yo nunca canté igual que ellos el tema: para mí era un sentido -y divertido- homenaje a mi bonito y cantarín canario. Descansa en paz, Fosforito.

No Me Pises Que Llevo Chanclas – Canario (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 13 de julio de 2010

Anarchy in the U.K, Sex Pistols, 1976

Imaginad que estáis en 1976. Por supuesto, los que no habíais nacido por entonces, o vuestra consciencia no pasaba de pedir pipí a papá o mamá. Mejor aún, imaginad que sois unos ciudadanos cualquiera pasados los treinta y tantos. Y que estáis una tranquila velada de sábado de finales de agosto viendo la tele. Ah, sois británicos, aunque, en el fondo, un poco tanto da...

De repente, en vuestro canal -Granada TV- comienza un espacio de música y cultura juvenil. Os suena que no es la primera vez que sale, pero tampoco os ha llamado tanto la atención. Como sea, hoy tenéis un poco más de curiosidad que de costumbre. O sólo es aburrimiento. Exactamente, el mismo aburrimiento que os da buena parte de la música del momento.

Porque aquellos Beatles que una década atrás os cautivaron de más jóvenes, son historia. Y los artistas glam que os pillaron cruzando ese límite de los veinte a los treinta, son ya modelos de decadencia con guitarras eléctricas. En cuanto a lo demás, salvo alguna honrosa excepción, un tostón: Rod Stewart se dedica a hacer baladas que son, a menudo, peñazos flagrantes, la música disco aún no ha cogido todo su brillo, y triunfan personajes como Demis Roussos, Abba o los también eurovisivos -y mucho menos chispeantes- Brotherhood Of Man (si fueráis españolitos en vez de ingleses, la cosa no mejoraría mucho: Lorenzo Santamaría, Miguel Gallardo o La Charanga del Tío Honorio son lo más del momento)

Aunque no tenéis ya edad para vacilar de modernazos, sí que tenéis la sensación de que el rock se va a hacer puñetas, lisa y llanamente. Vamos, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Así que sin mucha fe, prestáis atención: en la pantalla sale un tal Tony Wilson presentando el espacio, un tío joven que (todavía no podéis saberlo) una década y pico más tarde será uno de los artífices del sonido Madchester, aquel que abrirá las puertas del britpop en los 90.

El programa va avanzando, y la cosa tampoco parece para tanto... incluso hay un breve revival sobre Jerry Lee Lewis. Buen rock, pero tiene ya sus añitos.... De repente, Wilson presenta a un nuevo grupo en su primera aparición por televisión, y se advierte del lenguaje ofensivo. Lo que sucede entonces os deja clavados en el asiento. Algo acojonados, pero con la sensación de que aún habrá rock para rato...



Por cierto, si queréis escuchar el tema de forma un poco menos caótica, aquí tenéis el clip promocional, con su respectivo playback.


Hasta la próxima.

lunes, 12 de julio de 2010

Orange Crush, R.E.M., 1988


Bueno, tras la explosión de ayer, hoy toca comentar un poco la jugada, como convendréis. Porque una cosa es ser poco -o nada- futbolero, y otra es perderse momentos como el de ayer. Aunque confieso que, cada cuatro años, suelo invertir parte de mi tiempo en este deporte de veintidós tipos y una cucaracha (la de ayer calva y de azul claro) alrededor de un balón.

Asimismo, a lo largo del día de hoy me he encontrado con varias peticiones unívocas solicitando que el célebre pasodoble Y Viva España fuera tema del día. No quisiera ser tan sutil, aunque pudiera parecer lo contrario a priori. Porque muchos desconocen el origen cierto de la canción: no fue compuesta para Manolo Escobar, sinó para una tal Samantha en 1972. ¿A que no lo sabíais? Pues aún hay más: sus compositores no eran de Sevilla, Madrid o Valencia. Eran de un poco más lejos. Exactamente de Bélgica. Y para más inri, la letra original se compuso en flamenco, es decir... en holandés. Hay que ser muy, pero que muy sutil, para poner una canción así en un día como éste...

Mi venganza contra ese equipo que el amigo Juanjo describe muy bien como "de rugby" y cuyo sistema de juego se basó en una combinación de Pressing Catch y "Kárate a muerte en Torremolinos" (terrorífica patada en el esternón a Xabi Alonso) es mucho más simple y de corte vándalo, como por el título convendréis: algo así como "aplastamiento de naranja".

La verdad es que me alegro un montón porque la selección a la que también hago mía, haya ganado el mundial de fumbo. Pero más aún, por la forma en la que lo hicieron, jugando bien, en equipo, con clase y sin caer en la marranada antideportiva que pocos esperábamos de un conjunto como Holanda. Así no se juega, y sólo por eso, no se merecieron ganar... aunque cerca estuvieron.

Por lo demás, hoy es también un día feliz para mí: comienza el proceso para cobrar la gran porra de la que servidor se ha hecho acreedor, en un trabajo a medio camino entre la ingenuidad del poco apostador (rasgo que se ha revelado tremendamente ventajoso), y lo sibilino del que ha visto El Golpe y Nueve Reinas más veces que dedos tiene en la mano.

R.E.M. – Orange Crush (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 11 de julio de 2010

sábado, 10 de julio de 2010

Gimme Some Truth, John Lennon, 1971


Hoy hemos realizado la primera de las tres regatas que, cada verano, organizamos en los respectivos pueblos los clubs de remo en llagut catalán de Vilanova i La Geltrú, Torredembarra y Calafell, dentro de los que me alineo, lógicamente. Como es tradición, la primera regata se celebra siempre en nuestro municipio.

Ésta es una jornada donde lo deportivo, que es esencial, queda subordinado a una reunión en la que los bogadores de los tres clubs aprovechan para verse, echar unas risas, y compartir una comida de hermandad. A pesar de que se compite muy duramente, toda la celebración tiene un componente muy festivo y de buen ambiente. Al final, todo el mundo, acabe como acabe, recibe su respectivo trofeo, y es aplaudido por los demás.

Allí no sólo confluyen gentes de tres pueblos. De hecho, confluyen gentes de muchos más que, por avatares de la vida, han acabado viviendo o relacionados intensamente con cualquiera de los tres. Y aquí el espectro es amplio: gentes de todo tipo de credo o condición, origen o adscripción política. Y puedo asegurar que nunca he visto un roce mayor que el de un pasajero enfado por alguna mala maniobra de regata o por cosas del estilo. Y estos roces son siempre entre miembros de un mismo equipo, y no hacia los demás. Al pisar tierra, practicamente nada queda de ello.

Con todo lo anterior, además de explicaros mi estupendo -y agotador- sábado, os ejemplifico cómo la gente más variopinta es capaz de coexistir de forma civilizada, amistosa y entrañable. Y en Cataluña, por cierto.

Por ello, todo y ver con simpatía una manifestación popular como la de esta tarde en Barcelona, no dejo de expresar mi inquietud por gritos que, tras una reivindicación que muchísimos consideran justa, podían resultar excluyentes para los que no piensan igual. Y no dejo de expresar mi inquietud cuando mañana, si vence la selección española (lo que espero por afición deportiva al buen juego, y porque así ganaré una suculenta porra entre amigos), muchos otros del bando contrario aprovecharán la justa alegría deportiva para devolver con saña banderas, gritos y exclusiones a los de hoy por la tarde en Barcelona.

Lo que es seguro es que casi ninguno de ambos voceros pensará en todos los que estamos en medio. Al menos, en mi caso, puedo contar con momentos como el de hoy en las regatas, que me devuelven la esperanza hacia las posibilidades de mis conciudadanos. Al menos, hacia los de a pie. O a remo.

John Lennon – Gimme Some Truth (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 9 de julio de 2010

Stronger, Kanye West, 2007


(Viene del 19 de agosto) Píldora de aniversario nº2. Uno de los hits de 2007 fue este magnífico hip hop con aires manga...

Kanye West – Stronger (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 8 de julio de 2010

It's Working, MGMT, 2010


Píldoras como la de hoy sirven para recordarme a mí mismo que todavía puedo estar algo al tanto de lo último musical. Ciertamente, el mero hecho de formular la afirmación anterior ya es síntoma de que nos dirigimos a la Edad Carrocil a marchas forzadas, pero que, en el fondo, nos resistimos con todas nuestras fuerzas a caer en lo inevitable... Ley de vida, imagino.

En abril de este mismo 2010, MGMT, un grupo del que sólo conocía apenas un par de temas -pero que estaban bastante bien- lanzaron su segundo álbum, de título Congratulations. Por su parte, lo bueno que tiene el servidor musical Spotify es que puedes hacer los experimentos con gaseosa, y escuchar un disco es tan sencillo como dar al play del aplicativo.

Y así hice. Si las dos canciones que conocía -Kids y Time To Pretend- eran buenas, lo que había dentro de Congratulations era, sencillamente, fantástico. Pop del siglo XXI, con lo mejor heredado de la psicodelia del XX. Prácticamente todos los temas me gustaron tras la primera audición, muy particularmente Flash Delirium, una pequeña obra maestra de cuatro minutos.

Sin embargo, para hoy, en pleno alarde de tempestividad -más modernísimo, imposible- escogí otra de mis canciones favoritas del álbum, este It's Working, con un estribillo a lo Costa Oeste'67 que se pega como un imán. Psicodelia, pero de la buena. ¿La causa de la elección? No os podría decir su posición en ránkings porque... se lanzó como single hace menos de dos semanas, el pasado 26 de junio. Como véis, la Píldora de hoy, lejos de rescatar fósiles, se ha convertido en una versión -en cierto modo- de los 40 Principales.

Ah, una cosa más, y que quede por escrito, por si Teddy Bautista o su compadre el del Pollo Frito leyeran esto (qué fe que tengo, ¿eh?): antes de acabar el mes de abril, ya había comprado el disco en la FNAC. La prueba de ello: traía en la funda una monedita de juguete con símbolos de la letra del tema Flash Delirium. Así que no me molesten, por favor, que estoy escuchando música.

MGMT – It's Working (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 7 de julio de 2010

I Promised Myself, Nick Kamen, 1990


Bueno, bueno, bueno... os iba a explicar cosas sobre esta canción -ideal para acercamientos discotequeros a la hora de las lentas-, incluso a admitiros que no estaba tan mal, a pesar de que aún hoy podría ser tildado de hereje, y de ahí para arriba.

Sin embargo, los mundiales son la única concesión real al fumbo que hago, y es puro divertimento, camiseta rojilla incluida... así que, con vuestro permiso, os dejo una Píldora un pelín más breve, ya que me voy a celebrar el estupendo resultado del Tomate Mecánico (como me gusta llamar a la selección) un rato a la fresquita, a armar algo de jarana. Por supuesto, camiseta rojilla incluida...

Ah, por cierto, no sólo es una cuestión de colores: si la selección española acaba ganando el mundial, servidor se calzará la nada desdeñable cifra de 250 eurates en una porra coleguil multitudinaria. Así que espero que entendáis realmente el porqué aprovecho el momento para pasarlo bien... no sea que luego vaya a no poder hacerlo como Dios manda. Que con los tulipanes, nunca se sabe.

Carpe Diem, que dirían los cultos.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 6 de julio de 2010

La murga los currelantes, Carlos Cano, 1976


"Manuel, con el cacique que vas a hacer, pues le vamos a dar con el tran, traca, tran, pico pala, chimpun y a currelar, para pa para pa para pa pa paf". No, no me he vuelto majara, sencillamente reproduzco uno de los pasajes más memorables de una canción que escuchaba en casa desde muy pequeño, y que al principio me hacía gracia por su tono carnavalero, y después por su (buena) mala leche.

En casa, para mis padres, currelantes de pro, Carlos Cano era uno de los cantautores preferidos. Andaluz como ellos, y bien rojeras -pero no de los de diseño precisamente- y con querencia por la copla, sus temas se hicieron desde mi infancia muy sencillos de escuchar en el seno familiar. Uno de ellos, posiblemente de los favoritos por parte de todos, era esta La murga los currelantes, un tema cuyo espíritu festivo acompañaba a un mensaje donde se reivindicaba que había llegado el momento de los trabajadores, tras cuarenta años de franquismo.

Debo decir que esta canción me viene de perlas para lo que voy a explicar. Hace bastantes años, un servidor trabajó en el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona. Puedo decir sin miedo a exagerar que, una década atrás, que la institución era bastante modélica en cuanto a eficiencia, buen ambiente de trabajo y remuneraciones acordes con las responsabilidades. Para mí, que poco antes había acabado mi periplo universitario, no podía ser mejor destino.

Sin embargo, en cierto momento, bajo el loable -las cosas como son- esfuerzo de mejorar aún más la gestión hacia fórmulas más empresariales, el invento comenzó a torcerse. A joderse, diría yo. Y no por la idea en sí de cambio -no creo en el no meneallo- sinó por la impericia con la que se llevó a cabo. Algunos caímos entonces, pero todavía se estaba a tiempo de enderezar el tinglado.

Lejos de eso, se siguió insistiendo en gestores externos que no entendían demasiado a la institución y en promocionar, a la vez, a algunos internos que sí que la entendían... pero no tenían, en buena parte, ni puñetera idea de gestionar nada más allá de un lápiz y un sacapuntas. Todo un triunfo de las Juntas de gobierno, si se me permite la ironía. Porque uno puede ser un buen sargento, pero un pésimo general. Y más pésimo todavía, si cree que es bueno. Con los años, la cosa se deterioró más y más hasta llegar al extremo de echar a gente por incapacidad de tomar otras medidas con dos dedos de frente. El último capítulo fue un reciente ERE a 11 ex compañeros más. Pues bien, ha sido denegado por magistratura. Y con un par.

Ahora, lo suyo, serían las cabezas de aquellos que intentaron el ERE. Y no por venganza, sinó por sentido común: va en juego la supervivencia digna de la institución, nada asegurada mientras esos tipos sigan ahí.

Carlos Cano – La Murga Los Currelantes (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 5 de julio de 2010

Coz I Luv You, Slade, 1971

El otro día, mientras preparaba la Píldora sobre los T.Rex, reparaba en cierto documental emitido por el Canal 33 sobre el glam rock. En él, además de la banda de Marc Bolan, aparecían otras formaciones con mucha menos clase, por así decirlo, pero cuyo espíritu divertido hicieron que acabara orbitando mucho más alrededor de este movimiento que de su contemporáneo más "intelectual", el rock progresivo o sinfónico.

Es curioso como un concepto como el glam rock, en el que gentes como Bolan o Bowie despuntaron dándole un punto de nivel y que jugaron con la androginia como forma de reivindicar en cierto modo la libertad sexual, fue en su mayor parte feudo de todo tipo de formaciones macarras y de pub de arrabal. Fracamente, aquí el glamour destacaba, sí, pero por su total ausencia. Debo admitir que, personalmente, siempre he tenido debilidad por algunas de estas bandas, y por su repertorio ideal para montar jaranas casi hooliganescas.

Slade, grupo hoy casi olvidado por estos lares (no tanto en Gran Bretaña), fue en su época el mayor exponente de esta vertiente macarra del glam, y también el grupo de más éxito, tras los T.Rex o el mismo David Bowie. Entre 1971 y 1973, su periodo dorado, cosecharon hasta seis números uno en las islas, y se exportaron con bastante éxito al continente.

Coz I Luv You (forma slang o cheli -muy usada por la banda- de la expresión Because I Love You) fue el primero de esta lista de números uno, y nada menos que durante cuatro semanas. Tema simple y pedrestre, siempre lo encontré totalmente pegadizo, e ideal para hacer un poco el bárbaro, que es precisamente el aspecto que se gastaba su cantante, Noddy Holder, el de las patillas pelirrojas (como servidor) al estilo victoriano (no como servidor).

Por cierto, que sí creíais que el nivel no podía bajar, os diré que a esta canción le sucedió en el número uno nada menos que el inefable Benny Hill (sí, aquel gordito que perseguía a tías buenas y daba en la cabeza a un señor mayor calvo, máximo exponente del humor... inglés). También os admito que el tema con el que lo hizo, Ernie (The Fastest Milkman In The West), tampoco estaba demasiado mal... aunque viniendo de mí, y después de afirmar mi gusto por grupos de clase discutible, tampoco deberíais hacerme demasiado caso.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 4 de julio de 2010

Alright, Supergrass, 1995


Esta mañana, como de costumbre, iba a proceder a levantarme a las nueve para el preceptivo entrenamiento de remo. Miré el despertador y ¡albricias! eran las ocho. Una horita más de sueño de propina, según uno de esos curiosos mecanismos de la mente para alegrarnos con las pequeñas cosas de cada día.

Al cabo de no demasiado, lo justo para una agradecida propina de sueño, volví a mirar el despertador, con la seguridad de que ya se me había agotado el crédito de una hora atrás. Y vaya si se agotó... las 10:42 h, exactamente. Debieron de despertarme los pitidos en las orejas procedentes de mis compañeros de tripulación, a menos de una semana para la próxima regata.

Alguno podría pensar que se debió a la excursión de la tarde-noche de ayer al Vi Jazz de Vilafranca del Penedès, un muy recomendable evento donde el buen vino y la música jazz en directo se entremezclan en las calles de la capital del Alt Penedès. Nada de eso. El volante y (por qué no) unas molestias en uno de los pies de Montse hicieron que a la una ya estuviéramos en casa, y con mucho menos vino del que una celebración así podría hacer pensar.

Así que esta mañana todo pintaba perfecto para un nuevo entrenamiento... excepto que el despertador, modernísimo, había decidido dar al volumen de sonido el día libre. Y, de paso, a todos los miembros de la casa. Pero como no hay mal que por bien no venga, decidimos arreglar lo que quedaba de mañana con un largo paseo de playa los dos, baño incluido en un riachuelo termal que sale al mar en Comarruga.

Nunca he sido de aglomeraciones playeras ni movidas por el estilo, pero os aseguro que no cambiaba el plan final por diez iniciales. En el momento de escribir esto, varias horas antes de que lo leáis, aún tengo margen para mejorar o, como mínimo, mantener el nivelazo dominical. Y que no desesperen mis conmilitones de remo: para el sábado que viene, la puesta a punto será total. Porque... me siento bien.

Supergrass – Alright
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 3 de julio de 2010

Children of the Revolution, T.Rex,1972


No me cansaré de repetir que la banda de hoy es una de las más grandes de la historia del rock, sin ambages. Por calidad musical, por influencia -la que llevaría mucho y largo rato contar-... y porque esto de "las más grandes" siempre es subjetivo y, al fin y al cabo, estas líneas que estáis leyendo ahora mismo las escribe servidor...

Puede decirse que descubrí a los T.Rex casi simultáneamente a The Beatles y The Kinks. Y que marcaron mi gusto musical por igual. En el caso del grupo de Marc Bolan, fue viendo uno de "mis" primeros monográficos televisivos sobre rock pasados por el Canal 33, autonómico, allá a finales de los ochenta. Recuerdo que aquel estaba dedicado al glam rock, y salía gente de todo tipo. Parecía divertido (y aún hoy sigo siendo muy aficionado a aquel estilo), pero lo mejor eran unos tipos que hacían un poco menos de payasadas que el resto, pero cuya música era totalmente... hipnótica.

Efectivamente, perspicaces Pildoreros, se trataba de los T.Rex. Y la canción no era otra que este Children of the Revolution, nº 2 en Gran Bretaña en el otoño de 1972 y uno de los temas que considero poco menos que imprescindibles de escuchar en este mundo. Muestra a la banda en su apogeo y máximo estado de gracia como formación glam y quintaesencia rockera.

Con el tiempo, el propio Bolan caería algo en el histrionismo, hasta resurgir poco antes de morir como padrino new wave. Sin embargo, en septiembre de 1972 era el showman por antonomasia del rock and roll británico, como podréis ver. Y eso que el vídeo sólo muestra una promo de estudio donde el playback era algo indisimulado... es bastante divertido ver al percusionista Mickey Finn haciendo ver que toca los bongos.

Por cierto, junto al clip, os adjunto un link a otro vídeo con el mismo tema, y con el propio Bolan al frente. Se incluyó en la película producida por el ex beatle Ringo Starr en 1973, Born To Boogie. Recoge una sesión en plan performance del tema y totalmente espectacular, que pasa de un estilo casi folk inicial, al más potente rock a medida que avanza. Y fijáos quienes acompañaban a Bolan y a su banda al piano y la batería. Así os podréis hacer una idea de quién era quién musicalmente hace casi cuarenta castañas... y espero que la canción os guste aunque sólo sea un 10% de lo que me gustó a mí en su día. Habrá merecido la pena.

T. Rex – Children of the Revolution (por Spotify)



Aquí podéis echar un vistazo al clip incluido en la peli Born To Boogie. Realmente flipante...

Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 2 de julio de 2010

A Walk In The Park, Nick Straker Band, 1980


La de hoy es una de mis canciones preferidas en clave disco setentera, y de largo. ¿Por qué? Ni idea, sencillamente no puedo evitar parar lo que esté haciendo durante tres minutos para escucharla. Imagino que todos tenemos algunas canciones que, sin saber la causa, nos llaman más la atención, y nada tiene que ver ni con la letra, ni con ninguna estructura melódica determinada, ni un ritmo particularmente destacado. Gustan, y ya está.

Y mirad que, en el caso de A Walk In The Park, lo anterior se trata de una mala pasada, ya que es una canción que es bastante difícil de escuchar hoy día, eclipsada por otros blockbusters discotequeros de la época y que han conseguido sobrevivir con mayor fortuna. Tampoco es fácil de obtener por la vía del soporte físico... aunque, por fortuna, esa vía ya la tengo solucionada.

Como podréis comprobar, se trata de una canción pop muy de su momento, con un claro toque a la Electric Light Orchestra (hum... a lo mejor es por eso que me gusta, ahora que lo estoy pensando y escribiendo...). Fue lanzada en 1979 en Europa -con una buena recepción inicial-, si bien en Gran Bretaña, tierra de la formación liderada por el músico Nick Straker, no tuvo excesivo éxito al principio.

Regrabada al año siguiente, en aquella ocasión sí que consiguió dar en el clavo, hasta convertirse en la canción más emblemática del grupo y de Straker, junto a Little Bit of Jazz. Es la versión que podéis escuchar a continuación. Hay que decir que no fue la única reedición del tema: en 2005 se lanzó un disco con toda una colección de remezclas de la canción, que, por un momento, volvió a sonar en pistas.

Eso sí, que yo sepa, en la radio, nada de nada. O es que a lo mejor tendré que cambiar el dial...

Nick Straker Band – A Walk In The Park (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.