jueves, 31 de marzo de 2011

The Best, Tina Turner, 1989


Siempre digo que si la cuarta, o incluso apenas la octava parte del esfuerzo que el personal invierte en el fumbo lo destinara a otras cosas, ahora mismo tendríamos colonias en Marte. No sé muy bien para qué, pero las tendríamos. Y no hablo tan sólo del caso español: en bastantes otros lugares también cuecen habas, desde luego. 

Imagino que el tema de hoy no requiere de ninguna presentación. The Best, en la versión que recibió de Tina Turner (originalmente había sido grabado un año antes por Bonnie Tyler) se convirtió rapidísimamente en un éxito gigantesco en todo el mundo. 

La prueba del éxito es que en seguida fue utilizado por todo quisque para promociones varias, lo cual hizo aún más ricos a sus dos compositores, uno de los cuales era el ínclito Mike Chapman, autor de algunos de los himnos más macarras del glam rock de los setenta (podéis consultar aquí mismo una de sus hazañas, el atronador Ballroom Blitz de The Sweet).

Y aquí entra en juego lo del fumbo. Curiosamente, cuando se lanzó en 1989, The Best no alcanzó el número uno de singles en ninguna parte. Tuvo muy buenos resultados, pero a lo sumo quedó en segundo lugar, como fue el caso de Austria o España. Pues bien, unos de los usuarios militantes de la canción eran los seguidores de los Rangers de Glasgow. En 2010, les dio por hacer -qué cosas- una campaña para que la canción llegara al número uno en Gran Bretaña, ya que 21 años antes se quedó en el cinco. 

Y tan bien funcionó la cosa que, si bien en el conjunto del Reino Unido la canción se limitó a escalar hasta el noveno puesto (¡de todas formas, ojo, ojo!), en las listas escocesas se hizo impacto total. Por fin, y sin venir a cuento, The Best tenía su número uno. 

Moraleja: fumbo, fumbo, fumbo. Señores que lo seguís impenitentemente: pido una limosna de vuestro tiempo para el país. Pensad que lo que para vosotros es apenas un gesto nos pondría a todos a la altura de Estados Unidos. Lo menos. 

Tina Turner – The Best (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El Garrotín, Smash, 1971


La primera vez que escuché el singularísimo tema de hoy, hace bastantes años, le pregunté a mi padre si era una de aquellas canciones que ponían en las fiestas y guateques varios en plan guasa y cachondeo. Éste me miró con una cara como diciendo "qué pena de hijo, para esto le estoy dando estudios..." y respondió con un genérico y diplomático "sí, esto sonó mucho en su época".

Y menos mal que no le añadí a mi pregunta una coletilla del tipo "algo así como Zapato Veloz o The Refrescos" (King Africa aún no se conocía), que si no, me deshereda. Adiós a los jets privados, los cortijos en Andalucía, las fincas en la Toscana y los holdings empresariales. Por tonto. 

La causa de la para mí entonces imprevista reacción estaba en que, en realidad, El Garrotín, en la forma que les dieron los sevillanos Smash, era toda una punta de lanza del mejor rock de fusión que se hacía por aquí a principios de los setenta, predecesor del rock andaluz de los grandísimos Triana. Sin embargo, por entonces, aquella canción yo sólo la podía entender en toda la ingenuidad e ignorancia musical de la que hacía gala con comentarios como ese.

Asimismo, el comentario también revelaba la falta de intrepidez del rock de principios de los noventa, en los que era imposible encontrar ejercicios de audacia musical como el de El Garrotín. Los jóvenes de entonces crecimos poco acostumbrados a las novedades arriesgadas, y se notaba. Porque, ¿cómo concebir una canción de rock psicodélico en inglés... con unos pases de flamenco de pura cepa por enmedio?

En todo caso, mi padre tenía la razón en que fue un tema muy sonado en la España de 1971. Smash, acompañados de la voz del cantaor Manuel Molina (el de Lole y Manuel) se marcaron todo un hit que encajó perfectamente en los gustos musicales del momento, como digo, en cierto modo mucho más avanzados y dados a lo inesperado que los de ahora. 

Así que ya sabéis el porqué de la reacción original de mi padre. Menos mal que no me lo tuvo en cuenta para la herencia, después de todo.


PS: no es que haya abierto la veda del clip a base de fotos. Es que es un fragmento del documental Underground: la ciudad del arco iris. Título que, por otra parte, aleja bastante a la canción del tractor amarillo aquel de los Zapato Veloz. Lo digo por si alguno no quiere jugarse también su herencia.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 29 de marzo de 2011

White Collar Boy, Belle and Sebastian, 2006


"¡Coño, pues es verdad!" fue mi respuesta de huida hacia adelante ante la interpelación hoy mismo de un conocido recordándome la ausencia de la formación de hoy, los escoceses Belle and Sebastian. Una huida hacia adelante que se explica por la vergüenza que me daba reconocer que todavía no estaban en el blog... cuando rara es la semana que no escucho algo de ellos, entre otras cosas porque los tengo entre la música guardada en el teléfono. 

Así que he decidido cambiar ipso facto la Píldora que tenía prevista para esta noche. Y lo he hecho con uno de los temas que más me gustan de su grandísimo álbum The Life Pursuit, el chulesco White Collar Boy

Lanzado en 2006 -por entonces, la formación ya llevaba algún tiempo incluyendo los singles dentro de los álbumes, a diferencia de la política de sus primeros años-, fue un relativo fiasco en listas. Digo relativo porque fue el primer sencillo desde 1997 en no alcanzar el Top 40 británico. Se quedó en el 45. 

Por cierto, si no sois muy fans de la banda, es posible que todavía hoy alguno piense que Belle and Sebastian eran un dúo formado por unos tales "Belle" y "Sebastian". Pues no. Más bien lo contrario, se trata de un grupo muy multitudinario cuyo nombre deriva de una novela francesa del XIX, Belle et Sebastien, ambientada en los Pirineos. Y que tuvo unos cursísimos dibujos animados japoneses en los ochenta, como mandaban los cánones del momento.

Debo decir que tampoco os sonarán demasiado estos dibujos si sois de por aquí, España. Tan sólo los emitió Tele 5, y bajo el nombre de Orsi, si no me equivoco. Era una de esas series en plan Marco o Heidi (perraco incluido), con la cosa de que aparecían gendarmes ¡y guardias civiles! (He visto un vídeo por Internet y es cierto, sólo que sin tricornio). Carne de frikipedia, vamos. Y ya puestos, ¿os imagináis un grupo que se llamara "El perro de Flandes" o "D'Artacan y los Tres Mosqueperros"?  Pues eso.

Belle & Sebastian – White Collar Boy (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 28 de marzo de 2011

Ever Fallen In Love (With Someone You Shouldn't've), Buzzcocks, 1978


A pesar del escandaloso nombre del grupo de hoy -cuya traducción os dejaré deducir a vosotros mismos-, los Buzzcocks fueron, en cierto modo, una de las caras más amables del punk británico de primera generación. 

Amables al menos en lo musical, ya que cuando lo requerían, sus letras no se recataban en absoluto -Orgasm Addict era de nota-. Pero su sonido, todo y ser netamente punk, no huía de las armonías.  En este sentido, ejercían de cierta frontera con lo que bandas mod del momento como The Jam estaban comenzando a plantear a finales de los setenta.
Posiblemente, la causa de ello estaba en que, a diferencia de lo que otras bandas punks proclamaban a los cuatro vientos, los Buzzcocks no negaban la indudable influencia que ejercieron sobre ellos los Beatles. Pete Shelley, el líder de la formación, llegó a reconocer que su primer single comprado fue Hey Jude, ¡incluso sin tener tocadiscos para ponerlo! 

Ever Fallen In Love (With Someone You Shouldn't've) fue, de largo, el tema más celebrado de la banda británica, y el que alcanzó un mayor éxito de todos, con un puesto número 12 en el chart británico. 

Y con él os dejo en una grabación original de 1978. Lo digo porque por ahí hay alguna actuación del grupo interpretando el tema muy recientemente... y me quedo corto si os digo que el tiempo los ha tratado sin piedad. Pero no a la manera del muy castigado por las drogas, no. Más bien parecían un grupo de amiguetes de barbacoa dominical, curva cervecera incluida. Pero ¿quién dijo que los punks no podían llegar a viejos?

The Buzzcocks – Ever Fallen In Love (With Someone You Shouldn't've)? (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 27 de marzo de 2011

Qui est "in" qui est "out", Serge Gainsbourg, 1966


Nuevo tema de Gainsbourg en las Píldoras... y Je t'aime...moi non plus sin salir. Todavía, por supuesto. Pero es que la cantidad de canciones buenas que tiene este tipo es tal, que casi da cosa caer en el tópico sin haber pasado antes por algunas otras piezas tan o más ilustrativas que el famosísimo polvo musicado que se marcó con la Birkin en 1969.

A mediados de los años sesenta, la fama que tenía Serge Gainsbourg era la de ser la figura más representativa de la chanson. Sin embargo, de alguna manera, al igual que le sucedía a Dylan con el folk más o menos por las mismas fechas, las inquietudes del francés iban más allá. Temas como la Chanson de Prévert o Le poinçonneur des lilas eran, sencillamente, fabulosos, pero los tiempos estaban cambiando, y nunca mejor dicho.

Así que comenzó a jugar con el pop. Al principio, lo hizo de una manera más o menos indirecta, con temas ligeros como los exitazos que se marcó en la voz de France Gall, tales como aquel eurovisivo Poupée de cire, poupée de son, o el no tan ingenuo como pudiera parecer a priori Les sucettes (que luego regrabaría él mismo en un tono mucho más soul a finales de década).

Sin embargo, el salto definitivo al mundo del pop lo daría con este Qui est "in" qui est "out". Y lo haría sin ambages, con un tema que al escucharlo, aún hoy pasa como una apisonadora, con una base rítmica que es un puro martilleo (en el buen sentido de la palabra) y unas guitarras eléctricas tan punzantes como lo permitían los usos musicales de 1966.

Tras escuchar esto, muchos debieron pensar que el Gainsbourg de la chanson había pasado a mejor vida, al igual que el Dylan purista del folk con Subterranean Homesick Blues. Y su mérito tenía: por entonces, Serge ya no estaba dentro de los estándares de una estrella pop en lo que respecta a edad. ¡Tenía 38 años!

Y como muestra de la apertura de mente del francés, un botón. No os perdáis la interpretación televisiva (performace sería la palabra más adecuada) que tenéis más abajo. Para ser honestos, no me imagino a mí mismo cuando cumpla 38 (el año que viene, glups) haciendo algo así. Pero a cada cual lo suyo...

Serge Gainsbourg – Qui Est "In" Qui Est "Out" (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 26 de marzo de 2011

Déjame, Los Secretos, 1980



A toda prisa, antes de marchar a un compromiso, os he querido dejar otro de los himnos del pop español de todos los tiempos. Si hay una canción que se disputa con la Chica de Ayer el título de emblema de la movida, esa es Déjame, de Los Secretos.

Además, Déjame tiene el añadido de que su grupo puede atribuirse el chispazo de ignición de aquel fenómeno musical y cultural de la villa y corte. Formalmente, se considera que el punto de inicio de la Movida fue un concierto dado a principios de 1980 en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid en honor a la muerte de José Enrique Cano, conocido como Canito, batería de un grupo llamado Tos.

Pues bien, tras la muerte de Canito, aquel grupo cambió su nombre por el de Los Secretos. Y aquel mismo 1980, ya bajo el nuevo nombre, lanzarían un EP en el que el tema estrella, Déjame, iba a acabar siendo tan recordado como su autor, el brillante y malogrado Enrique Urquijo.

Por cierto, cuando veáis el clip, a los más veteranos les vendrá un flash de esos que recuerdan que los años pasan, y a toda pastilla... ¿a que ya no os acordábais de Aplauso, aquellos sábados por la tarde?

Los Secretos – Déjame (por Spotify)

 

Letra de la Píldora.

Hasta la próxima

viernes, 25 de marzo de 2011

Left To My Own Devices, Pet Shop Boys, 1988


Para quien escribe, el tema de hoy sólo puede considerarse como de palabras mayores en cuanto a la música disco se refiere. Si los Pet Shop Boys son un grupo cuya discografía está totalmente plagada de buenas canciones, y algunas incluso memorables, la de hoy, en mi modesta opinión, rompió el molde.

Introspective, el álbum en el que se incluía Left To My Own Devices, casi parecía una colección de singles. Y digo casi no ya sólo por la lista de temas. Efectivamente, allí se encontraban nada menos que Always On My Mind, Domino Dancing o I'm Not Scared -ésta última compuesta también para Eight Wonder, que la hizo famosa más o menos por las mismas fechas-, además del tema de hoy. Así que no era de extrañar que el LP alcanzara el segundo puesto de las listas británicas, sólo por detras, ahí es nada, del Rattle and Hum de U2.

Digo casi porque Introspective era más bien una colección de maxisingles, con todos los temas de seis minutos para arriba. Left To My Own Devices, sin ir más lejos, duraba 8:17 minutos. Pero como ya dije en otra ocasión, si había algo que hacían bien los Pet Shop Boys eran las versiones largas, que lejos de convertirse en sucesivos chuntas-chuntas, se asemejaban a menudo a pequeñas sinfonías disco, en las que se incluían cambios de ritmo acompañados de grandes orquestaciones e incluso efectos operísticos.

Por supuesto, por más buena que fuera, una pieza de más de ocho minutos era invendible en las emisoras de radio, y la que se promocionó como single estaba recortada a algo más de cuatro minutos. Es la que podéis ver en el vídeo de más abajo. Eso sí, si tenéis Spotify, os recomiendo que no os perdáis la versión completa, imprescindible: es la que os he dejado en el correspondiente link. 

Y si tenéis que poner música esta noche por aquello de que es viernes y hay jarana con el colegueo vario, pues ya sabéis. No os defraudará el momento revival durante ocho minutejos de nada...
Pet Shop Boys – Left To My Own Devices (por Spotify)

PS: cuando veáis el clip os daréis cuenta de un detalle, además de las enormes hombreras del personal. No es que Neil Tennant no supiera cómo hacer un playback, es que por algún motivo extraño, audio y vídeo no andaban muy acompasados. Aviso...


Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 24 de marzo de 2011

Lady In Black, Uriah Heep, 1971


A menos que seáis unos muy fanáticos del rock duro, o de los que os conocéis la historia del rock al dedillo, es poco probable que a estas alturas os suene algo más que vagamente el nombre de Uriah Heep. Sin embargo, para enmendallo he querido rescatar a esta histórica formación británica de los setenta (aún en activo) con uno de sus temas más emblemáticos.

Debo reconocer que mi primer contacto con el nombre de esta formación fue muy impactante, y con poco que ver con la música. Estuvo relacionado al ver de niño, por casualidad, la terrorífica portada de su álbum Abominog, en la que aparecía mirando de frente un monstruo que se asemejaba a una especie de mono con una enorme boca dentada y sangrienta.

Lógicamente, con los años, aquella portada me dejó de impresionar tanto y tuvo un efecto, finalmente, beneficioso. Y es que, cuando empezaba a explorar musicalmente todo lo que se movía por las décadas pretéritas, el curioso nombre del grupo de hoy ya lo tenía en mente y me fue fácil rescatarlo entre otros congéneres de su época como Led Zeppelin o Deep Purple.

Y así fue como descubrí el magnífico tema de hoy, Lady In Black. Incluido en su álbum de 1971, Salisbury -con una no menos impactante portada con un tanque de frente saliendo de las llamas- estaba muy alejado de los estándares del rock duro. De hecho, el propio LP era más cercano al rock progresivo o sinfónico que a otra cosa.

Lady In Black es una balada a medio camino entre el progresivo y el folk rock, cuya falta de estribillo no le quita ni un ápice de magnetismo. Con el tiempo, terminaría siendo una canción distintiva de los Uriah Heep, y recibiría versiones múltiples, algunas bien curiosas, como las que la banda alemana Gregorian hizo en... gregoriano, por supuesto.

Y aquí tenéis ya la canción. Por cierto, no os perdáis el contraste entre la pinta de la banda, y el escenario en plan discotequero setentero...

Uriah Heep – Lady In Black (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 23 de marzo de 2011

In The Year 2525, Zager & Evans, 1969



Cuando esta mañana escuchaba por la radio del coche la canción de hoy, tras bastante tiempo, enseguida tuve claro cuál sería la Píldora del día. Primero, porque es una de las canciones más recordadas de los años sesenta -la conoceréis seguro- y segundo, porque había en su letra un verso que que me hizo especial gracia, y en el que hasta ahora nunca había reparado especialmente por motivos obvios.

En términos generales, In The Year 2525 (Exordium & Terminus) (ese era su gótico título completo) fue uno de los mayores hits, con diferencia, del estío de 1969. Sin embargo, era la antítesis de cualquier canción del verano que se preciara de serlo. En realidad, se trataba de un repaso apocalíptico del futuro de la humanidad, pero a lo bestia, partiendo del año 2525, y hasta el año 10000, a intervalos de milenios. Y nada de catástrofes nucleares o cosas por el estilo. Sería la tecnología lo que dejaría a hombres y mujeres como meros parásitos atrofiados hasta su definitivo fin... de ciclo. Conmovedor.

En aquella época, los temas de este tipo no eran nada habituales, lo cual, junto a su pegadizo ritmo, contribuyó a alzar a la canción hasta el número uno absoluto en los dos lados del Atlantico. Y coincidencia: en ese puesto se encontraba justo cuando el hombre materializaba su primer salto fuera del planeta, el de Neil Armstrong en la Luna. El futuro en el presente, tanto en lo histórico, como en lo musical.

¿Y qué hay en su letra que me llamó la atención tanto esta mañana? Como decía, hacía bastante tiempo que no escuchaba In The Year 2525, como poco, desde antes de abrir este blog. Así que nunca puse demasiada atención en la siguiente parte de la letra: "In the year 3535, ain't gonna need to tell the truth, tell no lie, everything you think, do and say is in the pill you took today". Que en castellano planero, sería algo así como "En el año 3535, no se necesitará decir la verdad, no se mentirá, todo lo que pienses, hagas o digas estará en la Píldora que tomes". Joder.

Pero tranquilos, de momento, estamos en 2011. Por lo pronto, las Píldoras sólo sirven para divertirse. Pero ya veis, sólo será cuestión de tiempo...


Zager And Evans – In The Year 2525 (Exordium & Terminus) (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 22 de marzo de 2011

Highway To Hell, AC/DC, 1979


¡Ladies and gentlemen! Ante ustedes, una de las más idolatradas bandas de la historia del rock. Pero ante todo, ¡los héroes del extrarradio!¡Los paladines del barrio -sector no rumbero-!¡Los tíos a los que les dedicaron una calle en Leganés!

Y eso que venían de las antípodas del metropolitano municipio madrileño. Su rock áspero, poco dado a los virtuosismos varios -a pesar del mérito que tenía tocar la guitarra en pantalón corto y saltando como a caballito- fue durante años la mejor carta de presentación para todos aquellos chavales de finales de los setenta y de los ochenta a la hora de acreditar su pureza "heavy". 

En su discografía, los AC/DC (a veces pronunciados casi correctamente, eisidisí) atesoraron un buen número de himnos hard, como Back In Black o la demoledora Thunderstruck. Sin embargo, tal vez por encima de todos ellos, se alzaba Highway To Hell como enseña de la formación, con su estribillo innumerablemente coreado por incontables gargantas bien aderezadas de cerveza. 

Pero por si el tema no fuera ya lo suficientemente bueno por sí mismo, se le añadió un (funesto) hecho que lo convirtió en sagrado para las legiones de fans de estos australianos. Al poco tiempo de publicarse, apenas unos meses después, el carismático líder de la banda, Bon Scott, moría tras una monumental borrachera. Nada de suicidios o de sobredosis: a lo bestia, con un coma etílico, que lo llevaría derechito a la santidad camisetera del rock duro. Y tan santo se hizo, que su sucesor, Brian Johnson, aún hoy se ve comparado, más de treinta años después, con su antecesor. 

Entre nosotros, le ha ido mejor que con una intoxicación etílica king size, pero no se lo digais a los fans.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 21 de marzo de 2011

If You Want Me To Stay, Sly & The Family Stone, 1973


Es un poco tarde, y los dedos me pesan una barbaridad, así que he decidido apuntalarme antes del momento de la caída final del día con todo un temazo del mejor funky de los setenta. Y, de paso, rescatando -por primera vez en este blog- a una de las melenas afro más influyentes de la historia del rock, la de Sly Stone.

Canciones para escoger del bueno de Sly hay la tira. Sin embargo, para comenzar por alguna, he querido recuperar el que fue su último gran hit, allá por 1973. Además, posiblemente, If You Want Me To Stay sea -al menos aquí en España- el tema más conocido de todo el repertorio de la multitudinaria banda plurirracial liderada por Stone.

Como en tantas otras ocasiones, por supuesto, la fama por estos pagos se debió a un machacadísimo anuncio de televisión, que invitaba a comprarse un Renault Clío, si mal no recuerdo. Clíos no sé si se vendieron muchos a causa del tema, pero sus buenos royalties sí que produjeron al líder de la formación, que fue quien compuso el tema.

Así que os quedáis con esta magnífica canción, la última gran muestra de brillo y esplendor de aquel conjunto de grandes músicos -y politoxicómanos empedernidos- que era la familia cuya alma era Sly Stone.

Sly &The Family Stone – If You Want Me To Stay (por Spotify)


Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 20 de marzo de 2011

Richard III, Supergrass, 1997


"¡Un caballo!¡Un caballo!¡Mi reino por un caballo!". Estas son las palabras más célebres atribuidas por todo el mundo a los momentos finales del terrorífico monarca inglés Ricardo III durante la batalla de Bosworth, en 1485. Sin embargo, nada hay de cierto en lo anterior: ni ofreció el cambalache más rentable de la historia de la hípica, ni era un monstruo al mando del reino. Al menos, no más que sus antecesores o que sus sucesores, por no citar a cualquiera de sus coetáneos europeos, Reyes Católicos incluidos.

Según parece, lo último que dijo fue "¡Traición, traición!", lo cual hubiera estado mucho más de acuerdo con lo que sucedió aquel último día de su vida en el campo de batalla. Entonces, ¿a qué se debe la malísima fama del último de los York? La culpa -como en tantas otras malas interpretaciones de la historia- la tiene nada menos que Shakespeare, que en su drama Ricardo III, escrito un siglo después, puso al desafortunado rey como chupa de dómine. 

Es lo que pasa por recurrir a fuentes interesadas: su personaje si inspiró en el malintencionado perfil que años antes había hecho Tomás Moro, un personaje muy vinculado a la dinastía que sucedió a Ricardo, los Tudor. Un vínculo que se acabó, por cierto, cuando uno de éstos, Enrique VIII, le acabó cortando la cabeza por no pasar por el tubo anglicano. Como en todas las épocas, hay que saber escoger las amistades. Especialmente cuando éstas te pueden enviar al patíbulo por un quítame allá esas pajas religiosas.

¿Que a qué viene el ladrillo-histórico apunte anterior? En primer lugar, porque me apetecía escribir dos líneas sobre historia, una de mis grandes pasiones. Y, en segundo lugar, porque ordenando un poco los discos, me topé esta mañana con el CD single que poseo con esta grandísima canción (número 2 en el Reino Unido, por cierto). Así que, et voilà

En realidad, no hay nada en el tema que justifique la dedicatoria al mencionado rey inglés. Ni una sola palabra de la letra. Lo que sucedió es que Supergrass tenía la costumbre de titular provisionalmente las tomas de la canciones con nombres de pila acompañados de un número. Algo así como "John II" o "Peter I". Y a la de hoy le tocó en gracia "Richard III". Como fuera que a la banda le pareció que el tono oscuro de la canción cuadraba mucho con el perfil siniestro que Shakespeare le había colocado al pobre (ya me entendéis) Ricardo, pues decidieron mantener de forma definitiva aquel título fortuito y provisional. 

Así que, ya veis, habéis aguantado el rollo histórico para nada. Mis disculpas. Siempre os queda, por lo menos, la canción.

Supergrass – Richard III (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 19 de marzo de 2011

Don't Know Why, Norah Jones, 2002





Como decía aquella señora, hay prisa, hay prisa... en el momento de escribir estas líneas, última hora de la tarde, estamos preparando frenéticamente una cena para unos amigos a los que no veíamos desde hace mucho. Para añadir emoción a la cosa, se trata de una visita no prevista hasta hace un rato, así que os podéis imaginar cómo se sufre para estar a punto...

Así que seré muy breve, aquí medio escondido y esperando que Montse no me vea durante los minutos que necesito para montar la Píldora. Menudo estrés. 

En cuanto al tema en sí, puedo decir al respecto que cae en todas y cada una de las cenas organizadas en casa. En todas. Es más, habitualmente, suele abrir musicalmente el ágape y, con frecuencia, suena más de una vez. Así que, si estáis leyendo en algún momento de la noche del sábado esto, existen altísimas probabilidades de que estéis escuchando este -por otra parte, estupendo- tema de Norah Jones a la vez que yo. 

Espero que, además, lo hagáis comiendo igual de bien.

Norah Jones – Don't Know Why (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 18 de marzo de 2011

Alone Again Or, Love, 1968


Uf, menuda hora se me ha puesto hoy... no obstante, tras el tremendo exitazo de la pieza de ayer, Time Of The Season, he querido aprovechar el rebufo en un sentido positivo. 

Y es que el tema de hoy, siendo tremendamente diferente en estilo y en origen, guarda grandes similitudes con el clásico de los Zombies. Para empezar, ambos fueron grabados al mismo tiempo, el verano de 1967, y ambos vieron la luz ya en 1968. Asimismo, los dos fueron interpretados por bandas hoy consideradas clásicas absolutas y, además, se incluyeron en álbumes que pueden clasificarse como de culto, sin ambages. 

Y por si fuera poco, en las dos piezas se produjo decepción en las listas. No obstante, si en el caso de Time Of The Season dicha decepción fue relativa, al triunfar al menos en norteamérica, Alone Again Or casi puede definirse como un gran fracaso en ventas. Un fracaso que, por otra parte, casi parece inexplicable. 

Y digo inexplicable porque se trata de un tema que no tenía ningún motivo para quedar tan mal en los charts, apenas un puesto 99. No sólo comercialmente era completamente vendible, sino que, de hecho, se trata de una canción totalmente fuera de serie, en la que el genio de Arthur Lee, el líder de los Love, se manifestaba en toda su gracia. Por si fuera esto poco, su añadida orquestación, por no mencionar su sublime interludio de trompetas mariachis (no os asustéis, quedan de putísima madre, con perdón) acababan de transformar a Alone Again Or en una pequeña obra maestra de tres minutos. 

Estoy seguro que si el tema de ayer os gustó, este no os parecerá menor...

Love – Alone Again Or (por Spotify)

PS: el clip es muy posterior, creo que de un directo de 2003, pero recoge bastante fielmente el original. Es lo que tiene no vender discos, que no hay ni Cristo que te haga una promo decente cuando toca. Así que los demás tenemos que buscar entre lo que hay disponible...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 17 de marzo de 2011

Time Of The Season, The Zombies, 1968


Time Of The Season es una de esas canciones que escriben una época, por su sonido y su mensaje. Y, por eso, seguro que la habéis escuchado decenas de veces, incluso sin daros cuenta.

Su periplo fue algo peculiar. Alcanzó un gran éxito en norteamérica -incluendo un número uno en Canadá- a principios de 1969... cuando la banda que lo firmaba, los británicos The Zombies (nada que ver con aquellos paladines de la Movida de igual nombre que se marcaron Groenlandia) ya llevaban casi un año disueltos. Además, para añadirle peculiaridad a lo anterior, el tema ni tan siquiera listó en Gran Bretaña. Curioso cuanto menos el devenir de los clásicos...

Por supuesto, cualquiera que preste un poco de atención al sonido de Time Of The Season verá un cierto desfase musical respecto a 1969. Efectivamente, los años finales de los sesenta fueron un momento de rapidísima evolución musical, y la canción de hoy suena como una magnífica pieza de pop psicodélico al más puro estilo de... 1967, a la estela del Sgt Pepper's.

Y es que, ciertamente, Time Of The Season, incluida en el absolutamente imprescindible álbum Odessey and Oracle (Care Of Cell 44, Brief Candles, o la deliciosa Beechwood Park, por citar algunas de sus piezas, son obras maestras por sí mismas) se grabó en el verano del 67. Su publicación, a principios de 1968, no fue acompañada por el éxito en los singles que lo apoyaron, lo cual motivó el fin de la banda. 

Sin embargo, a finales de aquel 1968, Al Kooper (un personaje muy notable del que hablaremos otro día) insistió en el potencial de Time Of The Season, hasta el punto de que la discográfica aceptó. Y, de esta manera, The Zombies, una de las formaciones más conocidas de la primera invasion británica obtuvo el que es, posiblemente, el mejor epitafio jamás editado en la historia del rock.

No me digáis que la historia anterior no tiene mucha (triste) ironía. Y un último apunte más: que alguien me explique en qué estaba pensando el que montó el clip que tenéis más abajo.

The Zombies – Time of the Season (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Terra Titanic, Peter Schilling, 1984


Los que me conocéis sabéis que, aprovechando la canción de hoy, me hubiera encantado extenderme, y mucho, en la catástrofe del Titanic -por cierto, no la mayor de la historia naval, que corresponde al Wilhelm Gustlof, al final de la II Guerra Mundial-. Sin embargo, no puede ser. 

Y es que en breve quiero quitarme las sopotodoscientas mil dioptrías del ojo izquierdo ("El Tuerto" sería un buen apelativo que ponerme al respecto...) y para ello he estado toda la tarde de pruebas. Por lo tanto, no puedo extenderme forzando la vista. 

Pero como había prometido que hoy traería un tema en alemán -para el amigo Juanma-, esta vez no he querido dejarlo pasar. Para ello, qué mejor que el viejo clásico de Peter Schilling, Terra Titanic

Por cierto, no os asustéis por el principio del vídeo, a golpe de fotos y en silencio. El clip es bueno, aunque más que los restos del Titanic, parece La Balsa de la Méduse, de Delacroix, eso sí, en plan quinto de primaria. Que lo paséis bien...

Peter Schilling – Terra Titanic (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 15 de marzo de 2011

Wild Hearted Son, The Cult, 1991


Otra deuda pendiente con este blog... por suerte, una sugerencia (me divirtió mucho tu comentario, Salmón)  me retornó a la memoria a la banda de hoy. Y esta vezque he querido atender a dicha sugerencia antes de que la canción en cuestión gane alguna década más...

Si alguno de vosotros es muy fan de The Cult, habréis visto -quién sabe si para vuestro horror- que el tema de hoy no es ninguno de los más celebrados de la formación, como She Sells Sanctuary o Rain. Sin embargo, como todo, tiene su explicación, en este caso muy prosaica. 

A pesar de que lo mío ya por entonces era ante todo el rollo británico, en el verano de 1991 los Guns N'Roses estaban haciendo furor -Nirvana aparecería a finales de año- y servidor no estaba al margen de aquellos últimos destellos del heavy metal de corte más clásico. En cierto momento, en plena reescucha continuada del terminatoriano You Could Be Mine, pasó por mis orejas este Wild Hearted Son de The Cult. Y, la verdad, sonaba muy -pero que muy- parecido, aunque tal vez precisamente por eso me llamó la atención. 

La casualidad quiso que, al poco, cayera en mis manos uno de los singles en vinilo promocionales de la canción, destinado a una cierta emisora de rancio abolengo flamenco en Cataluña. Por supuesto, se trataba de un material sobrante y, en todo caso, no creo que hubiera tenido muchos giros en el destino al que iba. Un destino donde mi tío (y mi padre y a veces yo como ayudante eventual) llevábamos la prensa e incluso más de un domingo desayunábamos allá. Creo que en cierta ocasión ya pasé fugazmente por este tema... un día os lo contaré con más detalle.

Así que me hice con el disco, el mismo que tenéis en la foto y que conservo por algún altillo. Wild Hearted Son, ciertamente, supuso el inicio de la decadencia de The Cult, y sólo alguien no muy fan y con una historia peregrina como la anterior podría usarlo como tema de aparición de estos británicos de aires gótico-indios en el blog que tenéis delante. Como diría Santiago Segura, disculpen las molestias.

The Cult – Wild Hearted Son (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 14 de marzo de 2011

Shine On Your Crazy Diamond, Pink Floyd, 1975



Shine On Your Crazy Diamond es uno de esos temas que hacen grande al rock, y que desmienten aquella máxima de que todo lo que exceda a los cuatro minutos es un peñazo infumable, además de invendible. 

Aparentemente, no es un tema sencillo de escuchar. Sus... 26 minutos y pico, estructurados en nueve partes que, además, estaban divididas entre las dos caras del histórico álbum Wish You Were Here (número uno, por cierto) pueden hacer desistir de escucharlo a cualquiera poco avisado. Sin embargo, en cuanto uno comienza a sumergirse en las primeras notas...

... bueno, sencillamente ya no puede salir hasta el final. Y los trece minutos y medio de la primera mitad se hacen tan cortos e intensos que sólo piensas en ver cómo sonarán los doce y pico de la segunda.  Guitarras, sintentizadores, voces, se entremezclan en una especie de sinfonía en la que se suceden cambios de ritmo que no por inesperados dejan de ser, simplemente, espectaculares. 

La canción está dedicada a un antiguo miembro de la formación, que en 1975 ya hacía años que había dejado de formar parte de ella a causa de sus desequilibrios mentales, Syd Barrett. El propio nombre la canción incluía las letras de "SYD", a la manera en la que los Beatles habían dedicado al LSD a su Lucy In The Sky With Diamonds (más diamantes). 

Cuenta la historia que, precisamente durante la grabación de esta canción, un irreconocible Barrett se presentó en el estudio donde sus ex compañeros estaban trabajando. Su aspecto, con todo el pelo afeitado, y muy engordado, había hecho que los demás tardaran en reconocerlo. El impacto fue tremendo: hacía seis años que no lo veían. Tras aquel día, Barrett volvió a desaparecer para siempre.

No digáis que una escena así no le añade algo más de magia a la canción... que la disfrutéis, como siempre. 

PS: Muchas felicidades, Fernando, que sé que los Pink Floyd son de tu cuerda...





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 13 de marzo de 2011

Promises, The Cranberries, 1999


Hace aproximadamente un año y medio, durante los primeros compases del blog, recuperamos el que en su día fue el mayor hit de The Cranberries, aquel Zombie que marcó enormemente el panorama musical de 1994. Entonces comenté que el tema que estuvo a punto de ocupar aquel post era Promises, que cayó tras una cierta "recomendación". Hoy, pues, 18 meses después, desfago aquel entuerto con el que es mi tema preferido de estos irlandeses. Aquí está.

La edad de oro de la banda protagonista de hoy fue, sin duda alguna, la mitad de los años noventa. Por entonces, sus singles se sucedían en los puestos principales de las listas de éxitos, y no sólo de rock alternativo. Sin embargo, tras el éxitoso álbum de 1996 To The Faithful Departed -número uno- tardaron nada menos que tres años en editar el siguiente, Bury The Hatched.

En cierto modo, este álbum puede considerarse el epílogo real de la carrera de los Cranberries: su siguiente, y último disco, Wake Up And Smell The Coffe, de 2001, apenas obtuvo un discretísimo puesto numero 61 en el Reino Unido, sólo aliviado por ventas algo mejores en charts de menor peso.

Sin embargo, para este fin casi por la puerta de atrás aún quedaban dos años, y Bury The Hatched todavía obtuvo unos resultados francamente buenos. De hecho, dentro del álbum se incluía el que acabaría siendo el último single de éxito de la formación, Promises. Otro de sus singles, Just My Imagination, también se haría muy famoso, pero fundamentalmente debido a su aparición en publicidad, si mal no recuerdo, amén de también en alguna de esas comedias que solemos ir a ver muchos al cine como meros consortes. 

Por cierto, que viendo el clip no puedo por menos que recordar a otro de los que casi abrieron el blog, Knights Of Cydonia, de Muse. Ya no solo por la mezcla entre el Oeste y lo que casi parecen rayos láser, sino por otra cosa: ¿no diríais que el pistolero de blanco que huye a caballo es el mismo de ambos vídeos? En el hipotético caso afirmativo, desde luego, el hombre parece algo encasillado en el género -digámoslo así- del western-fiction...eso sí, mucho trabajo tampoco debe de tener.




Hasta la próxima.

sábado, 12 de marzo de 2011

Lola, The Kinks, 1970


Uno de mis temas favoritos de una de mis bandas imprescindibles. Y un clásico absoluto que alcanzó el número uno en numerosos países en el verano de 1970...colándole todo un gol por la escuadra a la todavía por entonces poderosa censura radiofónica de la época, y no me refiero tan sólo a la franquista que, por otro lado, previsiblemente no sabía inglés.

Hacia 1970, los Kinks venían de un período de resultados discretos en las listas, tras su periodo de gloria entre 1964 y 1966. Lo que tenía su cosa, ya que sus mejores y más interesantes discos se editarían, precisamente, a partir de este último año. Sin embargo, el mordaz sentido del humor de Ray Davies y sus letras a menudo muy poco políticamente correctas le habían granjeado a la banda la atención especial de los censores de la BBC. Ello le había costado a más de uno de sus singles perder ventas potencialmente millonarias: el caso de Plastic Man, de 1969, había sido paradigmático, al incluir la palabra "bum" (culo) en la letra.

Bajo este ambiente de vigilancia editaron el álbum Lola vs Powerman and the Moneygoround. Y como primer single, con algunos meses de adelanto respecto al LP lanzaron Lola, el tema de hoy.

Por supuesto, la canción tuvo su inevitable encontronazo con la censura. Esta vez la causa estaba en la supuesta publicidad encubierta que, según los responsables de la BBC, se hacía de la Coca-Cola, que aparecía en uno de los primeros versos del tema. Así que, para evitar males mayores, Davies tuvo que parar la gira norteamericana en la que se hallaba, volver a toda prisa y regrabar el verso para el single sustituyendo el nombre de la marca por el mucho más neutro "Cherry-Cola". ¡Menos mal que faltaban aún 12 años para el lanzamiento de la Cherry-Coke!

Finalmente, la historia tuvo un final feliz. El single, bajo la nueva letra (la que podéis escuchar en el vídeo) alcanzó el número uno en Gran Bretaña y el noveno en Estados Unidos. Pero es que, además, aquellos censores eran particularmente tontos: no sólo la letra original con la Coca-Cola se quedó en la versión del álbum (que tenéis por Spotify) si no que se escapó el principal motivo por el que el grupo temía de verdad el efecto de la censura.

Y es que la canción iba sobre el ligue accidental que se echó el protagonista de la letra con una tal Lola. ¿Que y qué pasaba? Lola era un travesti.

The Kinks – Lola (por Spotify)



Hasta la próxima.

viernes, 11 de marzo de 2011

I'm Not In Love, 10cc, 1975


A pesar de su tristísimo título, la canción de hoy es una de esas baladas que, de vez en cuando, apetece rescatar del fondo del baúl, y sin riesgo de cogerse una depresión tremenda. Y su mérito tiene: en una década plagada de temas lentos carrinclones y sensibleros, I'm Not In Love destacó enormemente por salirse de aquellos clichés melosos que gente como Gilbert O'Sullivan, Peter Skellern o Terry Jacks habían popularizado en la música de agarrar. 

I'm Not In Love era un tema algo extraño, no obstante. La primera vez que uno lo oye tiene la sensación de estar casi ante un tema de inspiración new wave, casi futurista, gracias a la sensación de atmósfera que marcaban los coros ultra distorsionados que rodeaban a la voz de Eric Stewart. Un efecto imaginativo que se explicaba, en buena parte, por los enormes conocimientos en ingeniería de sonido del propio Stewart. 

Pero lo anterior no era lo más raro de todo: por lo visto, originalmente la canción estaba pensada como ¡una bossa nova! Ya se sabe: los caminos de la creatividad, etc.

¿Y los 10cc? Se trataba de una formación que, en lo musical, el adjetivo más adecuado que ponerle era el de ecléctico. Una primera escucha podía dar la sensación de que se estaba ante un grupo de pop fácil, pero nada más lejos de la realidad. Temas como The Wall Street Shuffle -con esa sección instrumental que evocaba perfectamente la sensación de estar en un despacho en la última planta de un rascacielos-, Silly Love, con sus arrebatos hard o los aires reggaes de Dreadlock Holiday eran sólo algunos ejemplos de los pocos complejos que tenían estos británicos al enchufarse.

Por cierto, si alguien cree que el origen del nombre tiene que ver con el cubicaje de un motor va muy, pero que muy equivocado. Investigad por ahí...

10cc – I'm Not In Love (por Spotify)

PS: Anselmo, estamos en paz, hombre...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 10 de marzo de 2011

He's On The Phone, Saint Etienne, 1996



Pues sí, incluso los más selectos gafapastas tenían su corazoncito dance. Tan sólo que, en vez de liarse con el Chimo Bayo y toda aquella murga, optaban por cosas de aspecto mucho más... selecto. Y lo más selecto, por encima de todo lo demás cuando de bailoteo discotequero se trataba, eran los Saint Etienne. 

En el fondo, he sido un poco cruel con los gafapastas tras lo anterior, al menos por esta vez. Realmente, estos británicos daban bastante clase a las pistas de baile en una época donde lo fácil era recurrir a los mixes makineros varios para hacerse con el control de buena parte del personal, para mi disgusto, por lo demás. 

De todas las canciones que lanzaron, una de las que obtuvo mayor éxito fue este He's On The Phone, que entró bastante bien en diversas listas de éxito europeas. Curiosamente, recuerdo que el álbum en el que se encontraba, el recopilatorio de singles Too Young To Die era considerado por algún compañero mío de la facultad de periodismo como una joya alternativa. Es verdad que no estaba mal, pero imaginad el efecto de dicha opinión a un tipo que se había curtido en el instituto con los Stone Roses y los Pixies...

Por cierto, He's On The Phone es una especie de triple salto mortal musical. En realidad, se trataba de un remix de otro tema lanzado poco antes también por Saint Etienne-Accident-. Pero, a su vez, Accident era una versión muy modernizada de un tema mucho más antiguo del francés Étienne Daho, el cual, por lo demás, acabaría también participando en todas las versiones posteriores.

Para que mis amiguetes gafapastis (que los tengo, y a mucha honra) se quejen...

Saint Etienne – He's On The Phone (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 9 de marzo de 2011

When You Walk In The Room, Jackie DeShannon, 1964


Personalmente, considero el tema de hoy una de las baladas más bonitas de los años sesenta, de aquellas que marcan época y estilo. Sin más. 

Es bastante probable que el tema os suene bastante, aunque sea en una de las múltiples versiones que recibió a lo largo de la historia. Una de las más célebres fue la que hicieron The Searchers ya en 1964, a la que sucederían otras de la mano de gente como Paul Carrack (uf...) o Agneta Fälkstog, la Agneta de ABBA. Sin embargo, ninguna de ellas superaría la sensibilidad plasmada por su autora original, la norteamericana Jackie DeShannon. 

Hay que decir que, originalmente, Jackie DeShannon lanzó el tema ya en 1963... como cara B de single. Un año después apostó de nuevo por la canción como cara A, y fue uno de sus temas estrella en la gira que hizo junto a los Beatles por Estados Unidos. 

A pesar del aspecto y bailoteo ye yé que veréis en el clip enseguida, que no os confunda en absoluto. JackieDeShannon, además de intérprete, era una compositora de primera clase. Hay que decir, no obstante, que aunque su faceta como cantante tuvo su momento álgido en los años sesenta, cuando esta mujer hizo fortuna fue mucho más tarde, en los ochenta. 

A principios de aquella década dos versiones de temas suyos se convirtieron en hits a escala internacional. Uno de ellos fue el Breakaway que Tracey Ullman adaptó a los gustos del momento y que habréis escuchado decenas de veces. El otro... bueno, no necesita presentación: Bette Davis Eyes. Debo decir que, en esta ocasión, la versión de Kim Carnes fue -con todo el debido respeto- mucho mejor que la original.

Pero, de momento, os dejo con esta pequeña joyita de 1964. Que la disfrutéis.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 8 de marzo de 2011

No nos podrán parar, Celtas Cortos, 1996





Entre mi conexión, que está hoy haciendo el burro más de lo habitual, y un servidor, que está más o menos de energía como la conexión, hoy deberé ser algo más parco de lo normal. 

Eso sí, como para compensar, os dejo con esta inyección de decibelios de la mano de los Celtas Cortos. Recuerdo que, en su conjunto, No nos podrán parar tampoco era un tema muy fuera de lo normal dentro de lo que era habitual en los Celtas. Sin embargo, todo ello quedaba compensado por su soberbia introducción en dos tiempos. Si los primeros acordes casi en clave heavy metal eran estupendos, el arranque céltico posterior no demasiado acelerado -pero a toda potencia- eran lo más cuando lo pinchaban con los bafles a tope. 

Así que lo de menos era ya ponerse a cantar la letra. Si acaso, nos regodeábamos un poco más en el estribillo. Pero, con la veintena aún en sus primeros compases, ¿quién no disfruta gritando el título de esta canción?

Por cierto, si sois de los observadores, y os gusta la historia, estáis en lo cierto. La imagen es de unos Guardias de Asalto de la República deteniendo a un anarquista. Y ya puestos, un día de éstos os explicaré una bonita historia relacionada con la Guerra Civil. Pero no ahora: me voy a dormir. Y creo que también se va a acostar la conexión. Por los pelos ha ido.

Celtas Cortos – No Nos Podran Parar (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 7 de marzo de 2011

Build Me Up Buttercup, The Foundations, 1968


Build Me Up Buttercup es uno de esos temas que en el mundo anglosajón es casi imprescindible en todo karaoke fiestero que se precie. Por estas latitudes latinas no es tal vez tan y tan célebre, aunque, por suerte, ya se encargó de arreglarlo la publicidad y el cine, los auténticos factótums del rescate de canciones del más profundo olvido.

En mi caso, el primer contacto con esta canción que segurísimo que habéis escuchado decenas de veces -y tal vez incluso a alguien le haya empujado a comprarse un Audi y todo- fue en uno de aquellos recopilatorios baratísimos que se editaban ya en CD hace veinte años con toda clase de piezas perdidas de décadas atrás. Piezas a las que aún les quedaría algún tiempo para ser redescubiertas por pijerío musical modernillo vario, si me permitís el comentario.

Como fuere, aquel fue mi primer contacto consciente con aquellos tipos denominados The Foundations. Pero, ¿quienes eran? La mejor definición que puede hacerse de ellos es que parecían una especie de Commonwealth en la que, además, se llegó a reunir gente representativa de media pirámide de edades. Así, además de blancos europeos (la formación era formalmente británica), era posible encontrar personal caribeño y hasta de SRI Lanka. Y con edades que iban casi desde el COU hasta prácticamente cuarentones. El concepto "batiburrillo" debió de inspirarse en este grupo, sin duda alguna. 

Aquella mezcla de gente empeñada en hacer pop de aires soul tuvo su momento de gloria entre 1968 y 1969, muy especialmente gracias a dos sencillos de enorme éxito, Baby, Now That I've Found You y nuestro tema de hoy, Build Me Up Buttercup. En el caso de éste último, se quedó a las puertas del número uno en las islas, pero compensó con nada menos que un tercer puesto en Estados Unidos. Ahora creeréis mejor lo de los karaokes...

Por cierto, ¿a que mola la portada del single por lo original? Aunque pensaba que lo de la florecilla era cosa de los Volkswagen... supongo que, en definitiva, todo queda en casa.

The Foundations – Build Me Up Buttercup (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 6 de marzo de 2011

One Headlight, The Wallflowers, 1997



En un principio, para hoy había pensado subir aquella añeja petición del Pildorero Anselmo Cabrejas al respecto del conmovedor I'm Not In Love de los 10 CC. Sin embargo, tras el carnavalazo de ayer, la cosa parecía más bien algo así como un corte de rollo. Así que he decidido postponerla. No mucho, desde luego.

En sustitución, he escogido uno de los temas más escuchados de 1997, de la mano de The Wallflowers. Posiblemente, a estas alturas, a alguno de vosotros se les haya olvidado quiénes eran estos fulanos, pero en cuanto os dé la siguiente referencia, en seguida caeréis en la cuenta. ¿No recordáis aquella banda cuyo lider se llamaba Jakob y se apellidaba... Dylan? Efectivamente, The Wallflowers era el grupo que muchísimos bautizaron -bautizamos- como "el grupo del hijo de Bob Dylan". 

Qué putada que tu padre sea tannnnnn famoso, si tienes inquietudes musicales (apreciado Enrique Iglesias: hasta la presente, no puedo todavía incluirte en este grupo por falta de pruebas). Pero, asimismo, qué ventajillas tiene, por otro lado (apreciado Enrique: aquí te veo más). Como fuere, Jakob y sus colegas comenzaron firmando a lo grande, con Virgin... aunque la cosa no funcionó demasiado bien, y la cosa acabó en historia. 

Así que para el segundo álbum, firmaron con una discográfica mucho más modesta, Interscope, bajo la cual editaron Bringing Down The Horse en 1996. Y aquí sí que dieron el campanazo. El LP alcanzó el cuarto puesto norteamericano, y su tema estrella, One Headlight, se convirtió en el primero de la historia en copar tres de las diferentes listas de singles del Billboard. 

Por cierto, que bien pensado y enlazando con el principio del post, como canción tampoco era la alegría de la huerta, a tenor de su letra francamente oscura. Pero musicalmente, se trataba de un tema pop casi perfecto y bastante vital. Así que para los españolitos de a pie, con ese inglés siempre tan afinado, lo último que se nos pasaba por la cabeza era el mensaje. Sí que sonaba un poco serio al lado de otros temas más verbeneros, pero nunca se nos ocurrió pensar en nada relativo a la letra. Por otro lado, incluso con un inglés de la BBC era difícil seguir a Dylan padre, así que ¿para qué molestarse mucho con el hijo?  

Ahora entiendo un poco mejor -vamos, lo justo- el inglis, pero a estas alturas me es imposible asociar la canción a su mensaje real. Así que no me pesa nada ponerlo tras el Carnaval de ayer. Qué sabia es la inconsciencia.

The Wallflowers – One Headlight (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 5 de marzo de 2011

Maria Caipirinha, Carlinhos Brown, 2005


Que nadie se sorprenda por la pieza de hoy... cuando la estéis leyendo, es más que probable que ande por ahí canturreando -berreando- las siguientes notas armónicas:

¡¡¡¡¡¡TE-TE-TEEEEEE-TE-TE-TE-TE-TEEEEE...!!!!!!

¡Feliz Carnaval, compañía!

Carlinhos Brown – Maria Caipirinha (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 4 de marzo de 2011

Friday On My Mind, The Easybeats, 1966


El que tenéis hoy delante es un clásico absoluto de los sesenta, y uno de los grandes temas beat de la década. Lo cual tiene su mérito, ya que se lanzó justo cuando ya todo apuntaba a la invasión de las ropas con dibujos de cachemira, las patillas victorianas cuando no barbas, las flores en el pelo, los submarinos amarillos (los de verdad) y los cigarrillos de la risa a discreción.

Y, sin embargo, Friday On My Mind, lanzada por los australianos The Easybeats en noviembre de 1966 -por entonces los Beatles ya estaban encerrados con su Sargeant Pepper's y se habían dejado bigote- sonaba todavía con la frescura e ingenuidad del Swinging London. Una estampa a la que ayudaba enormemente su letra, que, lejos de pensar en misticismos por venir, se limitaba a recordar la pasión de los currelas por la llegada del viernes tras la dura semana. 

Hay que decir que se convirtió en todo un exito. Más allá del número uno en Australia, se marcó un sexto puesto en Gran Bretaña y un decimosexto en Estados Unidos. El tema rápidamente conocería versiones, si bien la más celebrada debería esperar todavía hasta 1973, cuando David Bowie lo adaptó al glam más potente.

Por cierto, que este tema supuso el conocimiento a nivel internacional de George Young y Harry Vanda, los miembros del grupo que compusieron el tema y que tiempo después producirían a gente tan dispar como John Paul Young o... AC/DC, donde militaría un hermano de George, el inclasificable Angus. 

¿A que cuesta imaginárselo?

The Easybeats – Friday On My Mind (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 3 de marzo de 2011

Sing For Absolution, Muse, 2004


Como bien sabéis ya, además de ser un lector empedernido de todo lo que huela a historia -con la notable excepción de la novela histórica, que nunca supera en imaginación a la realidad-, soy un gran aficionado a la ciencia ficción. O lo era, a tenor del tiempo que hacía que no pasaba por mis manos un libro al respecto.

Sin embargo, últimamente, debo admitir que he vuelto a recuperar una cierta inquietud sobre el tema. En este sentido, he empezado a rescatar algunas de las mejores novelas que pasaron por mis manos años ha. Personalmente, creo que no se puede considerar estrictamente un género: antes bien, es una excusa para tratar una historia cualquiera -policiaca, bélica, de suspense, incluso romántica...o histórica- en unos parámetros tales que sólo pueden contarse bajo una deformación de la realidad cotidiana. 

En todo caso, tras la estela de lo anterior, me apetecía poner hoy algún vídeo clip de ciencia-ficción, y para ello, qué más fiables que mis queridos Muse. Si en Knights Of Cydonia presentaban una parodia de un cinematográfico western futurista de serie B, y en Bliss Matt Bellamy caía a velocidades alucinantes por una especie de pozo sin fondo casi diseñado por Moebius, en Sing For Absolution prácticamente se marcaron un pequeño corto de aires catastrofistas, con nave espacial incluido y final inquietante. Imagino que me creeréis cuando os diga que es uno de los clips que más veces he visto...

Además, Sing For Absolution (que alcanzó el puesto 16 en el Reino Unido en 2004) forma parte de uno de mis álbumes preferidos no ya de la banda británica, si no de cuantos tengo, Absolution. Fue uno de esos discos de amor a primer oído, desde su inicio con aquellas botas desfilando justo antes de empezar el poderosísimo riff de piano de Apocalypse Please, hasta el dramatismo a compás lento de Rule By Secrecy, ya al final. 
En fin, ciencia-ficción pura, que es de lo que va la cosa hoy. Que os aproveche.


Muse – Sing For Absolution (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.