miércoles, 30 de noviembre de 2011

The Safety Dance, Men Without Hats, 1982


La new wave, pariente cercana del nihilista punk, también tuvo sus recovecos coñones, aunque pueda sonar extraño entre tanto no-futuro y mirada perdida en el infinito. Uno de estos recovecos vino de Canadá, y adoptó la forma de un grupo de extraño nombre, Men Without Hats, "hombres sin sombreros". 

Un grupo que pasó a la historia del pop por un único tema que, eso sí, se convirtió en todo un éxito en 1982 a lo ancho y largo del mundo: The Safety Dance, una queja sobre... aquellos que en las discotecas del momento no dejaban a los más modernos bailar como tocaba, a la manera punk, saltando arriba y abajo. Claro, no era tan estiloso como los pasos travoltianos, pero es que también era cierto que en el 82 éstos estaban más acabados que el twist. Así que propusieron, totalmente en coña, este "baile de seguridad". 

Un baile que en el clip, por algún extraño motivo, no aparecía por ninguna parte. De hecho, por no haber, no había ni travoltas, ni punks, ni news, ni nada de nada. Sólo un tipo dando saltos y paseando casi cual flautista de Hamelin por la Inglaterra medieval. ¿Por qué? Francamente, ni idea. Cosas de la creatividad, ha de entenderse. O eso, o el tipo tenía un gusto desmedido por la Edad Media. 

Como fuera, aquí os quedáis con este enorme éxito de principios de los ochenta. Yo, por mi parte, me voy a ver zombies, que ya empiezan por la tele...







Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 29 de noviembre de 2011

Don't Let Me Be Misunderstood, The Animals, 1965


Los Animals han pasado ha la historia de la música rock como los responsables de la que es posiblemente la mejor versión jamás interpretada de La Casa del Sol Naciente, la inmortal House Of The Rising Sun. Sin embargo, durante el corto espacio en que la formación funcionó en su formato original, grabó varios álbumes y singles realmente imprescindibles. 
Seguramente, el más conocido de ellos -con la lógica excepción arriba apuntada- sea este Don't Let Me Be Misunderstood. Tema pop sin ambages con unos acordes de aires vagamente hispanos, asimismo se convertiría en un hit en toda regla, escalando a ambos lados del Atlántico (el clip es de nada menos que del Ed Sullivan Show) hasta los primeros puestos del chart.

Sin embargo, no fue escrito por ellos. Ni siquiera para ellos. Con frecuencia, estamos acostumbrados a escuchar a Nina Simone haciendo soberbias versiones de canciones de otros. Sin embargo, cuando Bennie Benjamin, Gloria Caldwell y Sol Marcus compusieron Don't Let Me Be Misunderstood, inmediatamente la pusieron en voz de Nina. El resultado fue un tema lento, entre el jazz y el pop... que los Animals transformaron en otra cosa absolutamente diferente, bajo la desgarrada voz de Eric Burdon y el omnipresente órgano de Alan Price. 

Aquel fue el espaldarazo definitivo para la canción, que comenzaría en breve a recibir versiones de todo tipo, entre las cuales cabe destacar la de Joe Cocker (otro gran versionador), Cyndi Lauper o la muy exitosa de Santa Esmeralda a golpe de música disco setentera. Incluso Cat Stevens, ya en su faceta islámica como Yusuf, hizo una adaptación más que notable. Con todo, ninguna de ella llegó a tener la repercusión que tuvo la de los Animals

Poco tiempo después, la formación británica (al menos en esta alineación clásica) se deshizo, minada por el choque entre Burdon y Price, y con un bajista Chas Chandler que en muy breve empezaría a hacerse de oro descubriendo y produciendo auténticos blockbusters, como Jimi Hendrix o, posteriormente, los Slade

Sin embargo, para entonces, ya se habían ganado su trozo de cielo en el firmamento rock.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 28 de noviembre de 2011

No es lo mismo, Alejandro Sanz, 2003


A menudo, la falta de presencia de un grupo o cantante en este blog se debe a motivos de mero descuido, o de excesiva pasión por otros a los que sigo mucho más. Sin embargo, no me duele decir que, en algunas ocasiones, dicha ausencia temporal se debe a que, sinceramente, no me mata el fulano o pengano de turno en términos generales.
Como cualquier otro hijo de vecino, sé de la existencia de Alejandro Sanz desde su misma génesis musical, cuando se convirtió en súbito ídolo de adolescentes en los nacientes noventa. Por entonces, yo ya había escogido mi camino -equivocado o no- en lo que respecta a las corcheas y semicorcheas, y Sanz quedaba netamente fuera. 

Con los años, fue adaptando su estilo a aires latinos y flamencos que empezaban a sonar mejor, pero aún así, seguía en una órbita cinco galaxias más allá de la mía, que se mantenía en los a veces extraños parámetros que podéis empezar a ir intuyendo si habéis seguido los más diversos posts.
Por supuesto, la edad es un factor positivo en lo que a amplitud de horizontes se refiere y, en mi caso, poco a poco fui mejorando los míos. Entre esto, y que ¡sorpresa! Alejandro Sanz lanzaba en 2003 un single que, de repente, parecía encajar perfectamente en lo que este tío raro (pero cada vez menos) escuchaba en sus ratos libres. 

No es lo mismo es una gran canción con un cierto mensaje social que se convirtió en una de las triunfadoras de la música latina, con un puesto 3 en el Billboard norteamericano del ramo, y diversos premios Grammy. Así que mirad qué bien: encima, me reconcilié con el madrileño por la puerta grande.  




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Hotel California, Eagles, 1977


Imperecedera a todas luces, la canción de hoy -que habréis reconocido nada más cargar la página- tiene la rarísima virtud, reservada a unas pocas, de aunar en sus gustos tanto al gran público como a los militantes rockeros más irreductibles. Lo cual la convierte en una obra maestra del rock, no ya de los setenta, si no de todos los tiempos. 

Aunque como single fue lanzada en 1977, mismo año en que conseguía el número uno, se dio a conocer en el espectacular álbum del mismo nombre lanzado en diciembre de 1976. Aquel disco, además del tema de hoy, incluía otras joyas como New Kid In Town -otro número uno- o Life In The Fast Lane, que "sólo" escaló hasta el 11. Su impacto fue tal, que estuvo a punto de convertirse en el disco del año, privilegio que le robó otro gigantesco álbum, Rumours, de unos Fleetwood Mac ya en plena etapa americana. Como pequeña venganza, el single sí que se llevó el título de mejor canción de 1977

Mucho se ha dicho sobre la letra de Hotel California. Una de las historias más recurrentes fue la de su carácter satánico (!), difundida por algunos ultras evangelistas. En realidad, iba de algo mucho más prosaico: el consumo de drogas y la vida sibarita y decadente que algunos personajes llevaban, y que apuntaba al mundillo discográfico norteamericano de finales de los setenta.

Muchos coincidiréis en que uno de los puntos fuertes de la canción es su largo y bellísimo solo de guitarra final, una obra maestra compartida por Don Felder (el individuo del guitarrón de dos mástiles en el clip) y el virtuoso Joe Walsh (el del pañuelo pirata), que por entonces se había incorporado a la formación californiana. La verdad es que aún hoy, algunos de sus pasajes siguen poniendo la piel de gallina. 
Una sensación de buen rollo con la que espero que terminéis la semana... e iniciéis la que viene. Hasta la próxima, pildoreros.





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Duel, Propaganda, 1985


Seguimos en la onda tecno de ayer, aunque sólo sea porque tengo apenas cuatro minutos para montar el post que tenéis delante, y como para pensar está uno bajo tanta presión. De todas maneras, estoy convencido de que para muchos será una Píldora agradecida, evocadora para algunos de pretéritos sábados noche en la disco.

Duel es, desde luego, el tema más recordado de la formación alemana Propaganda. A lo largo y ancho de Europa escaló hasta los primeros diez puestos de los charts y hasta en la poco permeable Albión en lo que respecta al continente, se quedó a las puertas del Top 20.

Así que aquí os quedáis con la Píldora. Debo deciros que no me acordaba de su extra-ochentero clip, hasta que vi la escena del pasillo con las manos. No me digáis que no tenía su cosa...


 



Hasta la próxima.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Barco a Venus, Mecano, 1983



A veces no sé si el márketing va por delante de la tecnología, o es al revés. O si, simplemente, hay casualidades y fortunios diversos. Por lo general, cuando se trata de dinero -no digamos ya si es mucho- esta última posibilidad suele ser como una ecuación matemática donde el factor "azar" tiende a cero.

Es el caso de la noticia fulminante y ¿filtrada? de una próxima reunión de los Mecano. Teniendo en cuenta el hecho de que, gusten o no, fue uno de los grupos con más éxito no sólo ya en España y en Latinoamérica, si no también en buena parte de Europa a lo largo de los años ochenta, el follón montado ha sido tal que en unas pocas horas Mecano se ha convertido en eso que los modernillos llaman ahora "trending topic". Vamos, la comidilla de todo quisque, pero en versión Internet.

Según parece, el responsable de todo el desaguisado (si llamarlo así es realmente lo más adecuado con tal caja registradora a punto de echar humo detrás) ha sido el periodista José Antonio Abellán, pretérito presentador de los 40 principales hoy en día en ABC Punto Radio. Por cierto, aquí me permito una pequeña mala intención: ¿os acordáis cuando apuntamos hace tiempo un dato de la revista Rolling Stone según la cual los políticos españoles conservadores preferían a... Mecano? Cierto, cierto, pura casualidad, ahora sí, pero no me digáis que la noticia no ha ido a saltar en los oídos más dispuestos y adecuados...

Así que, vistos los antecedentes, como hacía bastante que no publicaba nada del grupo madrileño, desde aquel gran single que era Japón, pensé que era una buena idea rescatarlos. Y con otro de los singles que más me gustaba escuchar de chaval, por bien que no acababa entonces de entender su letra: en mi  ingenua mente novelesca de nueve años no pasaba de ser una historia de ciencia ficción con aquel estribillo. 

Con el tiempo, no demasiado, se me hizo evidente que trataba de algo muy diferente, ni más ni menos que de la ruina  personal que provocaba el consumo de drogas (por lo visto, originalmente se iba a titular "El yonqui"), que hacía estragos entre la juventud del momento, la de mi barrio incluido. 

Y sin más preámbulos, os dejo ya con mi pequeña aportación al trending topic ese de los cojones. Pasadlo bien... pero no voléis a Venus en un barco. No hace falta.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Radio Ga Ga, Queen, 1984


Supongo que hoy es un buen día para dejarse caer con otro hit de Queen, 20 años después de que su alma máter, Freddie Mercury, dejase este mundo legando, desde luego, una marca indeleble. La elección ha sido este Radio Ga Ga, pero podía haber sido cualquier otra, como desde luego imaginaréis. 

O no. Personalmente, este es el tema de Queen que podría destacar como mi preferido de entre toda su discografía... eso sí, por muy poco margen sobre los otros veinticinco o cincuenta aspirantes a dicho título. Y aún no había aparecido entre el Vademécum Pildorero. Ya está. 

Decir que fue un bombazo en 1984 es algo obvio para todos los que entonces ya estábamos en condiciones de escuchar una radio o de ver una tele. Número uno en la tira de países, y a las puertas de tal puesto en el resto, inmediatamente se convirtió en un clásico de la formación británica. 

Al igual que su video clip, memorable en su inclusión de escenas de la famosísima película Metropolis, de Fritz Lang, aquella en la que se nos presentaba un terrible futuro en el que los trabajadores eran poco más que peones sin voluntad al servicio del capital. Vamos, como ahora, pero sin Internet. Como curiosidad, el grupo tuvo que pagar derechos de reproducción al titular de los mismos, que era nada menos que el gobierno de la comunista República Democrática Alemana.

Y otra curiosidad. El título de la canción vino dado por una expresión que el autor de la misma, el batería de la banda, Roger Taylor, oyó a su hijo pequeño al escuchar una canción que no le gustó: "radio ca-ca". Lo que quería decir en inglés lo mismo que en castellano, y que es precisamente lo que os podéis imaginar, por supuesto. 

Dicho lo anterior, dejo apuntado que Lady Gaga declaró haber escogido su nombre inspirada por el título de la canción. No hase falta desir nada más.




Hasta la próxima.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Superstar, Murray Head, 1969


No, el tema de hoy no es un intento de última hora por congraciarme con la Conferencia Episcopal ni con sus diversos acólitos. Y sí, se trata del tema por antonomasia del musical Jesus Christ Superstar, con el que Andrew Lloyd Weber y Tim Rice saltaron a la primera línea mundial allá por 1970.

Realmente, el single estrella de la obra fue lanzado varios meses antes del álbum, que estaba aún por terminar. Como bien sabréis, la historia del musical cuenta la Pasión de Cristo a ritmo de soul y de rock, y estaba salpicado de canciones que acabaron convirtiéndose en hits por todo el mundo.

Así, junto al tema de hoy, interpretado por el personaje de Judas Iscariote -muy... adecuadamente representado por Teddy Bautista en la versión española del musical- quedaron especialmente recordados I Don't Know How To Love Him (una Maria Magdalena que en España fue Ángela Carrasco) o Gethsemane, de la que en su día trajimos por aquí la que se considera aún hoy mejor interpretación de la historia de todo el musical, la de Camilo Sesto.

Posiblemente, en cuanto veáis el clip, os llevéis una cierta sorpresa. La imagen que todos tenemos en la mente de Superstar es la del actor Carl Anderson, en la conocidísima versión cinematográfica rodada en 1973 por el director Norman Jewison. Sin embargo, para el lanzamiento del single, se escogió al también actor y cantante británico Murray Head que, a decir verdad, hizo una dignísima versión con un feroz ritmo soul y funky con el que es imposible que no se vayan los pies, las manos y aún el resto del cuerpo.

Una pequeña nota antes de acabar, que espero que no se me tome como mera apostasía. No me digáis que así no mola cantarle a Jesús. No me explico porqué no montan estos saraos en las iglesias: hasta entrada cobrarían.




Hasta la próxima.

martes, 22 de noviembre de 2011

Great Balls Of Fire, Jerry Lee Lewis, 1957


Si millones de personas tuvieran que ponerle cara a Jerry Lee Lewis, posiblemente sería la de Dennis Quaid, y a la de su jovencísima (tercera) esposa, la de Winona Ryder. Puede parecer injusto, pero es que el personaje de hoy bien se merecía un biopic que, con un historial como el suyo, sólo podía ser millonario en la taquilla.


Great Balls Of Fire es la canción que mejor resume el rock and roll salvaje que este sureño de Lousiana se marcó durante la segunda mitad de los cincuenta. Y es que el tipo no conocía los términos medios: su apodo, "The Killer" -el asesino- vino dado a raíz de su indignación cuando en plena cresta de la ola lo pusieron de telonero de Chuck Berry. Otro hubiera considerado esto un honor. Lewis, con un ego fuera de lo común, se ofendió tanto que en plena actuación prendió con gasolina el piano, le metió fuego y luego se dirigíó a Berry con un brutal y desmesurado "supera esto, negro". Con los años, parece ser que llegó a cargarse nada menos que 57 pianos.

Por supuesto, no es lo único pasado de vueltas que hizo el individuo. Casado por primera vez a los 16 con una chica dos años mayor (las bodas adolescentes eran algo normal en el Sur), dejó embarazada a otra muchacha con la que también se casó después ¡sin haberse divorciado de la primera! Con todo, batió su propia marca al repetir esta proeza poligámica con su tercera esposa... que además era su prima y tenía trece años mientras él ya se gastaba 22.

Así que no es de extrañar que Jerry Lee Lewis también fuera excesivo en su música y en sus actuaciones. Aunque por televisión nunca llegaría a mostrarse en toda su potencia, el clip de hoy permite adivinar el carácter del sujeto. Mientras que otros como Elvis se contoneaban -y luego ni eso- o presentaban una cara amable para vender discos en la América feliz de la época, Lewis desarrollaba un comportamiento casi esquizofrénico al piano, que eclipsaba por completo a los demás músicos acompañantes, guitarra eléctrica inlcuida.

Así que ¿cómo queréis que no hicieran una película sobre tamaño individuo?





Hasta la próxima.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Christian Girls, Hefner, 2000


Supongo que no hay nada que añadir al apabullante resultado electoral de ayer. Así que, si no os importa, no hablaré sobre el particular, cautivo y desarmado. Como contrapartida, quisiera compartir un pequeño análisis sociológico con vosotros, en una reflexión de esas que justifican la extrañeza y complejidad del ser humano. Allá va. 

Resulta que ayer domingo por la noche, viendo la tele, me encontré en la pantalla (y en casi todos los canales) con una concentración de gente muy ruidosa en una capitalina calle con nombre de ciudad italiana, creo. A juzgar por el ruido, pitidos, cánticos y francachelas varias, debía de tratarse de una reunión deportiva, apuesto que futbolera. Y viendo los colores de la mayoría de banderas, imagino que eran todos del Celta de Vigo, que debían de estar celebrando alguna victoria de su equipo. Al fin y al cabo, los domingos es el fútbol la mayor de las aficiones. También debía de haber algunos despistados festejando el triunfo de la Roja en el Mundial del año pasado, pues frecuentaban las banderas rojas y amarillas varias. 

Así que llamé a mi amigo Andrés, que también es muy aficionado al fútbol, para que me contara qué era todo aquello que campaba a lo ancho y largo de mi sufrido televisor. Lo que me explicó me dejó en desazón. Por lo visto, en la que yo deducía galleguísima celebración se juntaron gentes de lo más diverso: amantes de la naturaleza en general, y de las águilas en particular; rancios prohombres de la patria nocturnamente gafisoleados; chavales con la raya en el pelo y en los pantalones; improvisados intérpretes de pasodobles y, sobre todo, bastantes personas aquejadas de miopía que vociferaban "guapa, guapa" mirando hacia el balcón donde estaban los que entiendo que debían de ser los jugadores del club tanto en categoría masculina como en sección femenina. 

Sin embargo, de entre toda aquella gente, me quedo con las muchas chicas allá presentes de aspecto casi clónico y que, por lo visto, eran ellas un auténtico dechado de virtudes. Su recatado vestir, y sus modos en defensa de la mujer como Dios Manda, me impresionaron hasta el punto de dedicarles la canción de hoy. Pero ¡ah! Andrés, en el fondo tan iconoclasta como yo, me confesó una cosa: para cierta cantidad de aquellas muchachas, las virtudes teologales de Fe, Caridad y Esperanza eran poco más que un nombre, especialmente el último. 

Y tampoco todas ellas mantenían un celibato solteril, digamos, de lo más exhaustivo y riguroso. Pero ahí tuve que cortar a mi colega: ¡en realidad eso es muy bueno! Imaginad si en vez de ser sólo algunas -o algunos- fueran la mayoría de aquellos ruidosos hooligans los que practicaran tan buena costumbre de darle frecuente alegría al cuerpo, Macarena. Estoy seguro de que, en el fondo, ayer hubiera visto muchas menos banderas del Celta.

Hefner – Christian Girls (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Goddess On A Hiway, Mercury Rev, 1998


Hoy es otro de esos días en los que apenas he podido robar un momento para las Píldoras... y, en realidad, la he tenido que preparar hacia mediodía. Así que, aunque pueda parecer extraño a las horas que leáis esto, no tengo ni la más remota idea del resultado final de las elecciones.

Sin embargo, como por azar -o destino manifiesto-, en el mismo momento en el que iba a preparar el post, se me ha aparecido por la radio este grandísimo tema de los Mercury Rev, del que hacía años que no tenía noticias. Y mirad que llegué a cantar su estribillo, de clarísima evocación harrisoniana. Por supuesto, abandoné momentáneamente el montaje previsto... y aquí tenéis la elección final. 

Goddess On A Hiway (sí, se escribía así en el single, no "Highway") nunca llegó a ser un sencillo de éxito demoledor, y su mejor logro fue un puesto 51 en Gran Bretaña. Así que, a decir verdad, no sé ni cómo llegó a mis oidos. Probablemente ayudó el moverse por bares y pubs de música indie. O una afortunada sintonización de la radio. Quién sabe. Y, en realidad, qué importa.

Así que, a pesar de lo apresurado de la Píldora, estoy convencidísimo de que os gustará tanto como a mí. Es lo que tienen los giros inesperados del azar.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 19 de noviembre de 2011

The Man Who Sold The World, David Bowie, 1970


Bien, como casi es ya habitual antes de unas elecciones, vengo a soltar el rollo preceptivo para animaros a todas y todos a votar. Y, como siempre, a quién queráis, aunque en esta ocasión creo que es más que conveniente pensárselo muy muy bien. 

Imagino que habréis visto los golpes de estado encubiertos de Grecia e Italia. Imagino que habréis visto como los gobiernos de derechas no tienen más éxito que los de izquierdas en la salida de este follón en el que cuatro o cuarenta hijos de puta nos han metido, bajo los sellos Goldman Sachs, Moody's y demás apelativos que son la versión moderna de los clásicos Mefistófeles o Pedro Botero, tirando a poco. 

También imagino que habréis visto como el pato lo estamos pagando los mismos. Pero si ponéis la oreja, veréis que algunos opinan que deberíamos pagarlo más. No os engañéis por aquellos que sólo abogan por los recortes sin ton ni son. Llevamos años con ellos y la cosa va a peor: normal, en tanto tenemos menos a gastar y menos a tributar. Aquí lo que hay es un intento por quitarnos nuestros derechos... y nuestro dinero. 

Si no invertimos en nuestro futuro, no tendremos futuro.

Así que mañana id a votar y pensad en ello. Porque no hacerlo también será un voto... hacia los hombres que vendieron al mundo.


PS: seguramente, algunos habréis dado un cierto respingo al descubrir que el tema de hoy no era de Nirvana... efectivamente, David Bowie lo publicó nada menos que en 1970. Su título, inspirado en un célebre cuento de Robert A. Heinlein -de lo mejorcito en ciencia ficción, oigan- recogía una letra que, a pesar del post de hoy, no tenían intencionalidad política, si no que contaba una historia paranormal. Aunque, bien pensado, todo lo que nos está rodeando hoy en día es bastante paranormal, ¿no?




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 18 de noviembre de 2011

I'm Just A Singer (In A Rock And Roll Band), The Moody Blues, 1973


Cuando sale el nombre de los Moody Blues, lo inevitable es retrotraerse a las noches de blanco satén que los inmortalizaron para siempre no ya en el rock sinfónico, si no en la música del último medio siglo, sin ambages. 

De hecho, con aquel disco iniciaron su periplo por el sinfonismo pop, que los convertirían en una de las grandes bandas de los setenta, tras haberlo sido también en los sesenta. No obstante, su origen musical venía, como el de tantos otros grupos británicos, del rythm and blues y del rock and roll: en realidad, su primer número uno (y el único de toda su carrera en Gran Bretaña) había sido un típico tema r'n'b titulado Go Now allá por 1965

En 1973, en pleno cénit de su carrera, lanzaron este I'm Just A Singer (In A Rock And Roll Band). Como su nombre bien presagiaba, se trataba de un potente y acelerado rock and roll del todo alejado de las etiquetas progresivas y sinfónicas del combo. Como recompensa, en los poco clasicistas Estados Unidos, el tema escaló hasta el puesto 12... mientras que en la teóricamente más refinada Gran Bretaña apenas llegaba al 36. Curioso cuanto menos en plena explosión de las ruidosas guitarras y saxofones marca distintiva del glam rock de las islas.

Y hablando de saxofones, en el clip podéis ver como el flautista del grupo, Ray Thomas, se gasta un aparatoso ejemplar. A decir verdad, sólo era atrezzo para el vídeo promocional. En el single, el sonido original lo hacía el teclista Mike Pinder a partir de un instrumento llamado Chamberlin, que era el antecesor de los por entonces nacientes sintetizadores.

Pero claro, para un tema como éste, desaprovechar a un miembro del grupo sólo tocando la pandereta sonaba más bien a poca cosa. Al fin y al cabo, se trataba de toda una banda de rock and roll. 

Nos vemos en la próxima.

The Moody Blues – I'm Just A Singer (In A Rock And Roll Band) (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 17 de noviembre de 2011

My Iron Lung, Radiohead, 1994


A veces, las canciones con un éxito improbablemente alto tienen efectos peculiares sobre sus creadores. En el peor de los casos, incluso los consiguen anular hasta el punto de que uno llega a hacerse la terrible pregunta al escuchar ciertos megahits: "¿y eso, de quién era?".

A pesar de todo, no siempre las reacciones son tan extremas. En ocasiones se limitan a una reivindicación por parte del intérprete de que es alguien mucho más que una canción con un mensaje determinado o unas ventas millonarias. Incluso los Beatles, en Only A Northern Song, se vieron obligados a recordar a sus fans -vía el místico George Harrison- de que sus temas sólo eran unas piezas rock más, y que no había que buscarle los tres pies al gato a cada verso como si de la palabra de Dios (o de Vishnu) se tratase.

En el caso de hoy, My Iron Lung fue la reacción de los Radiohead al increíble impacto de Creep. Éste había sido su primer gran exitazo y, en cierto modo, existía una cierta preocupación por parte de la banda de que no acabara condicionando el resto de su carrera. Hoy sabemos que eso no fue en absoluto así, y que algunos de sus posteriores álbumes, como el inconmensurable OK Computer, han acabado por derecho propio formando parte de la historia del rock, pero entonces esto aún era una incógnita.

Así que compusieron una canción para decir, simplemente, que no era mejor ni peor que la anterior. Así de simple, así de modesto.

My Iron Lung fue incluida en un EP del mismo nombre en 1994, y posteriormente en el álbum The Bends de 1995. Como curiosidad, se grabó a partir de un directo, al cual se añadió después la voz del cantante de la formación Thom Yorke. Y tampoco les fue tan mal en ventas, ya puestos: aunque no consiguió la recepción de Creep, se quedó a las puertas del Top 20 británico, y contribuyó junto a otros singles para mantener la atención sobre Radiohead hasta OK Computer. Y es que, en el fondo, cuando uno sabe, sabe. Y, si encima vende, mejor que mejor.



Hasta la próxima.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

The Letter, The Box Tops, 1967


¿Os acordáis cuando para escribir a la familia, a la novieta, al colega o, menos agradecidamente, a la administración varia, había que dedicarle un rato sobre un papel? Hoy, con el correo electrónico primero y con los tropecientos sistemas de mensajería digital después, esto parece algo propio de la noche de los tiempos. 

Pero hasta apenas hace quince años, dirigirse a alguien más allá de la vía telefónica suponía un pequeño ritual. Primero, había que reservarse un rato. Segundo, disponer de papel. Tercero, de máquina de escribir o, más habitualmente... ¡de bolígrafo!¿A que suena casi prehistórico? Pues así iba la cosa. 

Evidentemente, se escribía mucho menos que ahora, época de saturación de palabras o conatos de palabras múltiples. Sin embargo, en cierto modo, se escribía mucho mejor, incluso cuando se cometían faltas de ortografía. El motivo era lógico: ya que uno se decidía a escribir, y no era posible rehacer o reenviar el texto con la facilidad de la informática, se pensaba dos y tres veces lo que se quería decir. Y se cuidaban muchísimo más las formas. 

Así que no es de extrañar que las cartas hayan sido un motivo recurrente en la historia de la música. Uno de los temas que más exito tuvieron al respecto fue el de hoy. The Letter, interpretada en 1967 por The Box Tops, se convirtió rapidísimamente en un éxito demoledor, con nada menos que cuatro semanas en el número uno en Estados Unidos justo al acabar el Summer Of Love. En España, la canción también tuvo un gran eco, y escaló hasta el puesto número nueve de las listas. 

Os propongo a los más valientes un pequeño experimento. Enviad a alguien querido una carta de papel. (¡no os olvidéis que van con sello y al buzón de correos, ja, ja, ja!) Y luego, tras unos días, os ponéis en contacto -si no lo ha hecho él o ella antes por la sorpresa de la misiva-. A ver qué pasa...




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 15 de noviembre de 2011

The Sound Of Silence, Simon & Garfunkel, 1964


La muerte de John Fitzgerald Kennedy supuso un impacto en Estados Unidos poco imaginable aquí. La conmoción fue tal, que de la misma forma que hoy cualquiera recuerda exactamente dónde estaba y qué hacía el 11 de septiembre de 2001, un norteamericano de cierta edad podrá decir lo mismo del 22 de noviembre de 1963.

Una de las múltiples reacciones a aquel magnicidio fue la de un compositor neoyorquino de origen judío, Paul Simon. Y tuvo la forma de una de las canciones más bellas y emotivas de la historia del rock...

... o debería decir del folk, aunque la cosa no esté demasiado clara al final. En realidad, cuando Simon compuso The Sound Of Silence, lo hizo en el más puro y ortodoxo folk: pensado tan sólo para las voces suya y de Art Garfunkel, y con el único acompañamiento de una guitarra acústica. De esta guisa, la canción se publicó en el primer álbum del dúo, Wednesday Morning 3 A.M., y fue lanzada como single.

Sin embargo, para su productor, Tom Wilson, el potencial de la pieza daba para mucho más, motivado por la excelente acogida que estaba teniendo en los ambientes folk de Nueva York y que incluso empezaba a extenderse a emisoras mucho más lejanas.

Resulta que poco tiempo después, los Byrds habían lanzado su revolucionario Mr. Tambourine Man, en el que transformaron por completo una canción de Bob Dylan hasta dejarla en una pequeña joya eléctrica pop. Esto dio una idea a Wilson, que pensó en hacer lo mismo con The Sound Of Silence. La decisión la acabó de tomar justo al día siguiente de haber producido -atención- nada menos que... ¡Like A Rolling Stone del mismo Bob Dylan!, ya convertido él mismo al credo eléctrico.

Así que el bueno (o malo, según quién lo mire) del productor se echó la manta a la cabeza y, sin consultar ni siquiera al dúo, añadió al máster de la canción un acompañamiento de guitarra eléctrica, bajo y batería. El resultado hizo furor en pleno áuge del naciente folk rock: el primer día del año de 1966 escalaba hasta el primer puesto de las listas norteamericanas, y convertía en leyendas inesperadas a Simon y Garfunkel. No obstante, por lo general, el dúo prefería interpretarla en su versión acústica, previsiblemente porque era tal y como la concebían en realidad.

Yo, por mi parte, intentaré ser lo más salomónico posible en el post de hoy. Así, en el vídeo podéis encontrar un directo acústico que hicieron para la televisión, áspero y sin concesiones a las florituras: era folk puro y duro, que seguro que los más aficionados a este estilo lo agradecerán. Sin embargo, un servidor siempre ha tenido el corazón algo más eléctrico, así que mediante Goear podréis escuchar la versión eléctrica que acabó en el número uno y que no desmerecía lo más mínimo a la original.

Eso sí, en los dos casos escucharéis una belleza de principio a fin.

Versión eléctrica (1965)
Versión acústica (1964)


Hasta la próxima.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Y te vengo a buscar, Franco Battiato, 1988


Seguimos en la estela italiana. En realidad, ayer ya me quedé con las ganas de poner un post de Battiato, pero el bueno de Gianni Bella no había aparecido todavía, y era al punto imperdonable que su gran Non si può morire dentro todavía no estuviera aquí. 

Pero eso ya está solventado, y me he visto con las manos libres para dedicar un nuevo puñado de líneas al ilustrísimo siciliano. En el caso de hoy se trata de otra pieza bien conocida en España, como lo fue Y te vengo a buscar (lo siento, pero con Battiato me salen más las versiones en castellano, defecto de juventud...).

E ti vengo a cercare -tal era su título en italiano- estaba incluida en su álbum superventas de 1988 Fisiognomica. Por supuesto, en atención al siempre italianófilo mercado español, la edición de aquí disponía del tema traducido, que es con el que pudimos deleitarnos aquel mismo año. 

Fisiognomica, en cierto modo, fue un imprevisto dentro de la carrera del autor. Tras el enorme éxito de sus trabajos pop a principios de los ochenta, decidió centrarse en la ópera y la música clásica. No obstante, el enorme triunfo del álbum Nómadas, su especial recopilación en castellano de canciones que ya habían sido éxitos en italiano, le empujó a componer nuevas canciones "ligeras", que no podía incluir de ninguna manera en sus trabajos clásicos. 

Y así nació el álbum que supuso una espectacular continuación de Nómadas en nuestro país. De todas maneras, su estilo no estaba exento de dichas influencias clásicas e intimistas, como bien muestra el tema de hoy. Incluso las puestas en escena de Battiato como promoción del álbum intentaban potenciar este intimismo: en todas, el compositor interpretaba su música sentado en el suelo, como muestra el clip. 

Hablando del clip, su sonido no es muy bueno, por lo que os recomiendo que también lo escuchéis a través de Goear. Y una reflexión final: uno de los versos más brillantes de la canción de hoy era aquel que decía "este siglo ya se está acabando, saturado de parásitos sin dignidad". Pienso lo que hubiera dicho tal vez si hubiera escrito el tema a día de hoy. Aunque admito que "hijos de puta sin dignidad" hubiera sido más difícil de encajar en el compás y la melodía.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Non Si Può Morire Dentro, Gianni Bella, 1976


"Tu, tristemente tu, me dijiste cuando me alejé, que de amor ya no se muere". Con este verso quedaba rubricada durante la segunda mitad de 1976 la otra gran balada italiana de los setenta, junto al Jardín Prohibido de Sandro Giacobbe.

En realidad, el impacto de Non Si Può Morire Dentro fue tan gigantesco como el del perdón que Giacobbe suplicaba tras haber puesto la cornamenta a su novia. Os aseguro que recuerdo terriblemente radiada la canción (las dos) durante mi infancia, que entonces pasaba por su primer lustro de existencia. 

Asimismo, era inevitable la comparación entre ambas mencionadas canciones: aunque Il Giardino Proibito se publicó en 1975, un año después su versión en español hacía estragos, justo al mismo tiempo en que Bella sacaba el que sería a la postre el tema más representativo de su carrera. 

Además, como era preceptivo, éste grabó inmediatamente también su versión para el mercado hispano, que fue la que aquí acabamos conociendo grandes, medianos y pequeños bajo el título De amor ya no se muere. Por su puesto, se hizo con lo más alto de las listas, y puso su granito de arena en la leyenda de los cantantes italianos en nuestro país. 

Sin más, os dejo recordar -los que lo vivisteis así- los agarraos en las pistas de baile de la época. Ah, aunque el clip es con la versión original en italiano, también os paso el vínculo a la versión en castellano, en una impagable realización televisiva del malogrado pero psicodélico Valerio Lazarov. Ciao!




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 12 de noviembre de 2011

The Drowners, Suede, 1992


La primera vez que escuché esta canción, calculo que allá por la primavera de 1993, lo primero que pensé (en mi mente friki-musical) fue: "ahí va, Children of the Revolution en versión 90's". Su sonido duro, lento y glamouroso era algo poco habitual en las radios del momento. Y me permitía como pocas canciones conciliar mis antediluvianos sonidos con el rock más puntero.

En realidad, así era todo el primer disco homónimo de Suede. Como ya he referido en alguna otra ocasión, era como meter a Bowie y los T.Rex junto a los restos supervivientes del sonido de Madchester -influenciado a su vez por los omnipresentes Smiths- y pasarlos por la batidora. En realidad, se estaba gestando el naciente britpop. 

Porque The Drowners, junto a Popscene, de Blur, tiene el honor de ser el pistoletazo de salida de la inmediata alegre dictadura del Cool Britannia y Camdem Town, en la primavera de 1992. Con este tema, los británicos Suede veían por primera vez la luz, en un camino que les llevaría a ser uno de los tres pilares fundamentales de la música de las islas durante los cinco años siguientes.

Paradójicamente, el single tuvo unas ventas bastante discretas, que no pasaron del puesto 49 en listas. No obstante, se convirtió en una de las canciones más representativas de la banda gracias a una continuada difusión, que se vería magnificada tras el exitoso lanzamiento de su primer álbum ya en la primavera de 1993

Justo cuando llegó a mis oídos para quedarse hasta hoy.


Suede – The Drowners (por Spotify)


Letra de la Píldora.

Hasta la próxima. 

Hasta la próxima.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Lady Blue, Bunbury, 2002


Soy perfectamente consciente de que el personaje de hoy, Enrique Bunbury, puede resultar muy cargante para muchos. Su a veces excesivo mimetismo con estrellas del rock como Jim Morrison o Marc Bolan, sumadas a poses exageradas que recuerdan inevitablemente a Raphael, tal vez no sean la mejor tarjeta de visita para una estrella pop actual, y en ocasiones provocan sangrientas coñas como las que monta mi reverenciado dibujante Pedro Vera, generalmente -cosas- a partir del tema de hoy.

Pero es indudable que el tipo sabe hacer buenas canciones, tanto dentro de su etapa al frente de los Héroes del Silencio, como luego en solitario, donde abandonó en parte su estilo más rockero para introducirse en fórmulas mucho más experimentales. 

Dentro de esta segunda etapa se encuentra Lady Blue, enmarcada en el álbum de 2002, Flamingos. El disco, que contó con la colaboración de gentes como Jaime Urrutia, Adrià Puntí o Quimi Portet, dispuso de una complejísima producción, que a la postre se tradujo  en nueve meses de trabajo.  En todo caso, finalmente tuvo su recompensa: el álbum se convirtió en un éxito de ventas aquel mismo año, y es el disco más vendido del aragonés hasta el día de hoy. 

En cuanto a Lady Blue, al escucharla uno no puede dejar de pensar inmediatamente en Space Oddity (y en su secuela, la no menos formidable Ashes To Ashes) de David Bowie, como mínimo por su temática espacial, que en realidad enmascaraba la reciente separación matrimonial de Bunbury. Como también es inevitable evocar al Bolan de 1971, el del imprescindible Electric Warrior, por la sonoridad de todo el conjunto de la pieza.

Tal vez por todo lo anterior considero a Lady Blue una gran canción... aunque estoy casi seguro de que mi querido Pedro Vera no estará demasiado de acuerdo. En todo caso, como de costumbre, la decisión final dependerá de vosotros.




Hasta la próxima.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Rock 'N' Roll Forever, Kill Me Later, 2011


La Píldora de hoy será un poco distinta a lo que estáis acostumbrados. En general (vamos, en el 97% de los casos) rescatamos piezas de algunos -o muchos tirando para muchísimos- años de edad. La de hoy tiene apenas un pequeño puñado de meses.

Pero más allá del criterio meramente cronológico, está el de grato descubrimiento que os propongo. Y uno más personal: estos tipos que tocan de putísima madre tienen su base aquí mismo, entre Calafell y la vecina localidad de El Vendrell. De hecho, a su cantante, Salva, lo habéis podido leer ya en algunos comentarios en este blog. Por mucho menos he dedicado Píldoras, así que sin más, os presento a los Kill Me Later. 

Resulta que estos muchachos -que podéis seguir en su propia web, www.killmelater.com) acaban de editar su primer álbum, Masterplan. Su estilo está inspirado en un rock de aires setenteros (ahora comprendéis el porqué de mi devoción), de guitarras virtuosas y sin concesiones, dentro de la escuela de los Deep Purple o los Led Zeppelin. De todas maneras, esta opera prima no ha de ocultar una sólida experiencia a golpe de cinco años de conciertos y dos Extended Plays a sus espaldas.

Pero como todo en la vida, el movimiento se demuestra andando, y no en las líneas que tenéis delante, siempre discutibles como las que más. Por eso, os sugiero algo para mañana viernes 11 de noviembre: a las 20:00h, en el Museo del Rock del Centro Comercial Las Arenas de Barcelona (la antigua plaza de toros en la Plaza de España) tocarán en directo, y ya os avanzo que si lo hacen la mitad de bien de lo que están acostumbrados y he podido constatar, no os defraudarán.

Así que ya tenéis plan. Un Masterplan.


Kill Me Later – Rock 'n' Roll Forever (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Get Down Tonight, K.C. and the Sunshine Band, 1975

 
A la mayoría de la gente, si se le pregunta por artistas disco de los setenta, los primeros nombres que les vendrán a la cabeza serán, probablemente, los siguientes: Gloria Gaynor, Boney M., los Bee Gees... sin embargo, uno de los grupos que consiguieron más éxitos dentro de las pistas de baile de mediados y finales de década fueron nuestros protagonistas de hoy, K.C. and the Sunshine Band. 
 
Aunque así a bote pronto a algunos el nombre pueda no sonarles demasiado, es imposible que no hayáis escuchado varios de sus hits, desde Shake Your Booty, hasta Thats's The Way (I Like It), pasando por Please Don't Go, tema que, por otra parte, recibió una trilladísima versión en los noventa de la mano de aquellos italianos que se hacían llamar Double You.
 
Uno de sus números uno -en realidad, el primero de ellos- fue este Get Down Tonight de hoy, arquetipo del sonido potente de la multitudinaria formación norteamericana, a medio camino entre el soul y el funky, y decididamente pensada para las pistas de baile.

Debo admitir que desde un tiempo a esta parte, no puedo dejar de asociar esta canción cada vez que la oigo a una escena surrealista de la serie de animación Futurama. Es aquella en la que todos los robots del mundo asisten a una fiestorra-trampa a lo bestia en las islas Galápagos (organizada, ojo, por el mismísimo presidente del planeta... Richard Nixon, o mejor dicho, por su cabeza en animación dentro de un frasco de cristal). Pues bien, el tema que están bailando como locos es, precisamente, Get Down Tonight. Al final, los robots se salvan del desastre moviendo el planeta de sitio gracias a una hiperhuracanada ventosidad de Bender. Tremendo capítulo.
 
Y con esta profunda reflexión os dejo hasta la próxima Píldora. Que lo paséis bien, seáis humanos... o robots.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 8 de noviembre de 2011

Impossible Germany, Wilco, 2007

Los que sois muy fans de Wilco seguramente habréis estado de enhorabuena la semana pasada, ya que vinieron nuevamente a tocar a Barcelona el pasado 2 de noviembre en el Palau de la Música. Imagino que no defraudó lo más mínimo, si bien me quedé con la cosa de ir a verlos en directo.

La primera vez que tomé contacto con los Wilco fue en 1997, casi recién llegado a la radio. Tengo que admitir que entonces -no recuerdo que CD single era- no me impresionaron demasiado. Tal vez por eso siempre estuve en conocimiento de la banda norteamericana pero no le hice mucho caso.

Hasta hace pocos años. De repente, como de manera espontánea, diferentes amigos y amigas empezaron a hablarme de ellos en términos francamente positivos. Tanto, que me levantó la curiosidad por (re)descubrirlos.

Uno de los temas de los que mejor me hablaron era este Impossible Germany, incluido en el álbum Sky Blue Sky de 2007. Y no era para menos: a pesar de que la canción que obtuvo mayor difusión (en buena parte por aparecer en publicidad televisiva) fue You Are My Face, Impossible Germany se llevó los honores apareciendo en varios ránkings de mejores canciones del año.

Así que hoy estoy seguro que disfrutaréis enormemente. Es más, si estuvisteis en el concierto de hace cuatro años en Barcelona (corregidme la fecha por si me equivoco), el clip de hoy será un casi un pequeño regalo. Que lo paséis bien.




Hasta la próxima.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Denis, Blondie, 1978

Mientras apuro los últimos minutos previos a ese triunfo como mínimo de los asesores de márketing -y espero que lo acabe siendo también de la política- llamado "debate entre candidatos", os dejo con algo tal vez de menor relevancia para nuestro futuro, pero ligeramente más agradecido para los oídos... y para la vista. Al menos para unos cuantos (¿eh, Santi?).

No volveré a repetir que Blondie, mezcla única de glamour y punk a partes iguales, es una de las más afortunadas uniones entre buenísimo rock... y buenísimo sexy femenino, de la mano de la explosiva Debbie Harris. Lo es, y ya está. Pero como esto segundo es evidente, mi único esfuerzo radicará en demostrar otra vez más en este blog lo primero.

Para tal fin, hoy he escogido el que fue su cuarto single y su primer gran éxito en Gran Bretaña, Denis. La canción se alzó hasta el puesto número dos, tan sólo barrada del uno por otro temazo no menos conocido, Wuthering Heights, de Kate Bush.

En realidad, no se trataba de una canción propia, si no de un cover adaptado de un viejo éxito doo woop (estilo vocal que hizo furor a finales de los cincuenta) de 1963, titulado Denise, en femenino. A decir verdad, salvo por la estructura melódica, casi nada hacía pensar en la misma canción, convertida por arte y gracia de los Blondie en todo un ejemplo del mejor new wave de finales de los setenta. 

Y ahora os dejo hasta la próxima, que parece que el debate va a empezar en un momento. Espero, sinceramente, que sea de lo más interesante más allá de las anécdotas chorras propias de su montaje, como cronometrajes, decorados o reguladores de temperatura varios. De todas maneras, por si la cosa acaba flojeando -lo cual sería una lástima-, siempre os quedará la buena música de hoy. 



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Stars, Simply Red, 1991


Simply Red ha sido, hasta hoy, otro de los notables ausentes de la ya larga lista de artistas pildoreros. Así que, por supuesto, vamos a remediarlo en este preciso momento. 

El origen de esta formación británica -contra lo que algunos aún piensan, Simply Red no era el nombre de su famoso e hiperprotagonista cantante, Mick Hucknall- se remonta a uno de los grandes momentos de la historia del rock, el concierto que los nacientes Sex Pistols dieron en 1976 y que fue el pistoletazo de salida del punk. Entre los muy ilustres asistentes a aquel evento (por ejemplo,  estaban los mismos Smiths), se encontraba Hucknall. 

De ello salió un experimento de banda punk, que se disolvió en 1984 tras ventas tirando para muy escasas. En aquel momento, su líder decidió cambiar el tercio de manera radical: se rodeó de músicos de estudio y montó una formación orientada hacia el soul blanco. Eran los nuevos Simply Red. 

Durante los siguientes 25 años, la banda se asentó como una de las más importantes dentro de su estilo a nivel mundial, y su colección de hits fue tremendamente importante. Entre los más destacados estaba este Stars, que en 1991 alcanzó el puesto número 8 en Gran Bretaña y obtuvo una gran difusión mediática. 

Hoy, por lo tanto, estoy seguro de que no os sonará a nueva la Píldora. Pero sí de que os gustará.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Hash Pipe, Weezer, 2001

Pildorazo a toda pastilla, que tenemos que marchar en seguida a una actividad... diferente, especialmente para quien me conoce. Pero ya os la contaré en otro momento, resultados incluidos. 

De momento, os dejo con uno de los mayores hits de la banda norteamericana Weezer, y de los que más han sufrido la censura tontorrona -y santurrona- de los últimos años por parte de la MTV y todo lo demás. 

Es lo que tiene escribir sobre la vida de una prostituta travestida, consumo de drogas incluido. Curioso: en 1972, Lou Reed se hizo famosísimo con una historia alrededor de todo ese mundillo. Era su paseo por el lado peligroso. 

Por el contrario, en 2001, en vez de estar curados de espanto, se dedicaron a obligar a cambiar incluso el título del tema de hoy -Hash Pipe, pipa de hashish- en los grandes medios musicales. Sólo así se entendía que la banda tuviera que firmar -e incluso cantar en alguna ocasión- la canción como Half Pipe, "media pipa".

¿A que suena a gilipollez? Pues eso. Aquí os dejamos, por supuesto, con la versión original sin modificar. Que seguro que os gustará más que la chorrada mental que un día tuvo que pasar.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Rain, The Beatles, 1966


Por fin parece que ha llegado el otoño en su faceta más... otoñal. Temperaturas fresquitas y lluvia. Por más molesto que esto pueda parecer y ser, más extraño era lo que este servidor hacía hasta anteayer: ir en pantalón corto por casa en plena castañada. En realidad, incluso hoy he ido todo el día arremangado en camisa, pero es cierto que para andar por la calle ya era menester la cazadora.

Como fuere, he creído apropiado (alguno dirá con razón que "obvio") rescatar un tema lluvioso. En la historia del rock los hay a miles, y en todos los idiomas. Alguno incluso ya ha pasado por aquí. Así que ante la disyuntiva, ante la gigantesca disyuntiva, he optado por la solución de la navaja de Ockham. Así pues, hoy, simplemente, Rain. De mis Beatles.

En la nunca suficientemente reivindicada primavera de 1966 desde el punto de vista musical, los de Liverpool estaban en pleno cénit de su poder, apenas compartido a distancia con el resto del universo pop. Su autoridad era tal que sus singles no tenían cara A y B: tenían dos caras A, como muestra de que se podían permitir la promoción conjunta de dos canciones simultáneamente.
No obstante, Rain fue una excepción en aquella norma, ya que se publicó como cara B. Sin embargo, su calidad era tal que aún a día de hoy se la considera una de las caras B mejores de toda la historia del rock. Asimismo, su producción técnica estaba a la altura de cualquier cara A... y aún por encima de muchas. Como ejemplo, no es que se hiciera un clip de la canción, si no que se hicieron hasta tres, dos en los estudios Abbey Road y uno más en los jardines del palacio de Chiswick House, en Londres, que es el que podéis ver. 

Personalmente, la considero una de mis canciones preferidas de los Beatles, no ya sólo por su melodía y letra (una alegoría psicodélica escrita por John Lennon alrededor de sus estados anímicos), si no por su solídisima base rítmica, con unos bajo y batería aparentemente anárquicos pero que conformaban un conjunto finalmente milimétrico. Lo cual tenía un mérito tremendo en tanto ni Paul ni Ringo podían equipararse (es así, y ya está) a otras bases rítmicas mucho más formidables por entonces como las que sostenían John Entwistle y Keith Moon en los Who, por ejemplo.

Como siempre, espero que os guste. Y sea bienvenido, finalmente, el otoño.



Letra de la Pídora.

Hasta la próxima.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Burn Baby Burn, Ash, 2001


Hoy no me podré detener más que lo justo para cumplir... es que ni pasaré por casa hasta bien entrada la noche. De hecho, mejor no os cuento dónde estoy montando la Píldora a la hora del café. 

En todo caso, os dejo con uno de los mayores éxitos de la banda británica Ash, una de las que mejor sobrevivieron al final del britpop. Burn Baby Burn -nada que ver con el homónimo clásico disco setentero- resume en poco más de tres minutos el estilo de la banda: un rock melódico de aires punk, más en la estela de los viejos Buzzcocks que de los Sex Pistols. Una fórmula que, en el tema de hoy, supuso obtener un par de premios a mejor canción de 2002, entre ellos el de la revista New Musical Express.

Espero que os guste. Como mínimo, sin duda lo hará a los fans del baloncesto. Y a los de las cheerleaders, también, por supuesto.  




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.